zirty Oscar Fernandez

Aquel niño se encuentra llorando sin cesar, maldiciéndose así mismo por su vida hasta que aparece una voz tenebrosa y...


Kısa Hikaye 13 yaşın altındaki çocuklar için değil.

#muerte #paranormal #depresión
Kısa Hikaye
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Aquel niño.


—¡¿POR QUÉ SIEMPRE ES IGUAL?! —chilla un niño quien se encuentra en medio de una intensa neblina, en medio de la nada. Sin embargo, para él toda esa oscuridad que le rodea es acogedor, ya que es su lugar habitual que le sirve para escapar de la realidad. Una zona al que él llama: refugio.


¿Cuántas veces visitaba al día aquel niño este refugio? Muchas, incontables veces. Sin duda, es su lugar favorito, uno donde puede llorar las veces que quiera sin interrupciones, sin rumores, sin miradas, sin ser juzgado. Perfecto para escapar de la tortura que es vivir.


—¿Por qué estás llorando? —pregunta una voz desconocida proveniente de la notoria niebla que rodea al menor de forma constante.


—¡Porque odio mi vida! —responde entre gritos, agonizando en su dolor que muestra sin remordimientos en este ambiente irreal. El niño intenta limpiarse sus lágrimas con las palmas de sus manos, pero sin éxito.


—¿Y por qué la odias? —Vuelve a insistir aquella voz. Ante tal cuestión, el menor logra tranquilizarse, dejando de sollozar. No obstante, se encuentra cabizbajo, mirando al suelo, siempre mirando al suelo...


—Porque nadie me ama —confiesa enojado. Un silencio inunda este lugar lleno de oscuridad. Aquel crío se percata de que esa misteriosa voz no le ha contestado, por lo que repite lo dicho con anterioridad, procurando que todo el mundo le oyese, o más bien, la nada—. ¡PORQUE NADIE ME AMA!


No hay respuesta. El menor, enfadado, comienza a gritar y a llorar, no para de repetir aquella frase una y otra vez. Sin embargo, frena sus llantos al ver que delante suya se está generando en medio de la oscuridad una pantalla de gran tamaño, donde se observa dentro de ésta a aquel joven junto a sus padres. Se muestra el humilde hogar de aquel niño y el menor se da cuenta de que es un recuerdo del pasado; era día de reyes, el crío se encuentra abriendo uno de sus regalos y se enoja al percatarse de que se trata de carbón, por lo que empieza a discutir con sus padres:


—¡¿Por qué me han traído carbón los reyes magos?!


—Porque te has comportado mal este curso, cielo —informa dulcemente su madre, la cual se sienta a su izquierda y comienza a acariciar su cabello con suavidad.


—¡¿QUÉ?! ¡PERO SI SIEMPRE HE SIDO BUENO! —replica furioso aquel joven tirando lo más lejos posible aquel "horrible regalo". Su padre agarra el carbón del suelo, hecho eso, se sienta a la derecha de su hijo:


—Tus profesores nos comentaron que te has peleado en el colegio, en varias ocasiones, además de que estás estudiando menos —hace una pequeña pausa—. Te han quedado 5, antes no te quedaba ninguna...


—Hijo, sabes que nos preocupamos por... —Su madre iba a seguir la conversación, pero aquel niño la frena:


—¡Mis compañeros son malos! ¡Y las asignaturas son difíciles! —se excusa rápidamente. Sus padres se miran preocupados. Luego, el padre procede a acariciar también el cabello de su querido hijo.


—Ya nos encargaremos de hablar con los padres de aquellos "malos compañeros", pero hijo, sabes que puedes decirnos cualquier cosa, ¿verdad? —indica con un tono calmado.


—Siempre estaremos ahí para ti, somos tu familia pase lo que pase, a pesar de lo que te digan, a pesar de la circunstancia, siempre estaremos contigo. Porque te amamos, ¿de acuerdo cielo? —declara su madre dándole un abrazo a su amado hijo.


—¡Suéltame mamá! —exclama el pequeño apartándola—, ya lo sé, siempre me lo dices, qué pesados que sois —recrimina enojado. El joven se fija en su regalo que lo sostiene su padre—. ¡ODIO LOS REYES!


Tras decir aquella frase, huye del salón, corriendo por las escaleras para ir a su habitación. Cierra la puerta. El lugar está a oscuras, pero lo conoce de memoria por lo que pudo encontrar su cama y tumbarse boca abajo. Comienza a gritar en su almohada, sus padres no le oyen ya que se tapa la boca con aquel objeto. Siguió así hasta que comenzó a llorar, intentado no hacer ruido. Aquella escena se repetía, cambiando el lugar, cambiando las frases, solo se mantenían dos cosas en la secuencia de imágenes: El amor de sus padres hacia aquel niño y su estado depresivo. En todas terminaba llorando en la cama, desahogándose, sin que nadie lo notase, sin que nadie lo oyese, a pesar de que ahora era mayor de edad.


—Por lo que veo, tus padres te aman, siempre te han apoyado, ¿por qué dices que nadie te ama? —inquiere aquella voz interesada en la respuesta de aquel joven. El crío no para de llorar, es incapaz de mirar al frente, de ver todo ese amor no correspondido que le daban sus familiares. Entre lágrimas, consigue pronunciar lo que quería expresar:


—¡¿A quién le importa el amor paternal o el familiar?! ¡Eso es una tontería! —grita sin cesar, poco a poco se deja su voz en aquellos llantos—. ¡A nadie le importa ese amor! ¡Yo no quiero ese amor!


—¿Y qué amor quieres? —Vuelve a persistir aquella voz. El niño deja de lado sus gritos para empezar a pensar, no, ya sabe la respuesta; lo sabe desde hace mucho, pero no es capaz de decirlo, ya que esa respuesta le reconcome por dentro. La pantalla que tiene al frente cambia de imágenes, ahora se observa un nuevo recuerdo del pequeño saliendo de su instituto con sus amigos, tanto él como sus compañeros son bastante mayores, son adolescentes. Al fondo, hay una chica bastante hermosa físicamente, al parecer está esperando a un amigo de aquel niño.


—¡Bueno chicos! ¡Yo me largo! Si la hago esperar se enfadará y no me apetece dormir en la caseta del perro —bromea el amigo quien es el novio de aquella bella estudiante. El resto de compañeros del crío le ríen la gracia, menos él, ya que se encuentra enojado por el odio acumulado durante todos estos años, por lo que, al verle feliz, se abalanza contra él; lo tiró al suelo y se pone encima de él. Primer puñetazo. Segundo. Tercero. En el cuarto le detuvieron los ahora antiguos amigos del niño. Aquel novio tiene la nariz rota, la parte inferior de su rostro está manchada de sangre. El resto de alumnos que se encuentra como público no paran de gritar por esa escena, otros ríen, otros graban la pelea.


—Veo que tampoco te importa la amistad —opina la misteriosa voz al presenciar aquella escena en la pantalla.


—Ellos son... —hace una breve pausa—, mis malos compañeros —confiesa entre lágrimas. Por primera alzó su cabeza, había visto todo, al detalle. Sin duda, es desconcertante ver que sonreía.


—¿Por qué sonríes? Lo que has hecho está mal —sentencia desconcertado.


—Porque se lo merecía, todos se lo merecen —afirma manteniendo aquella espeluznante sonrisa. La escena cambia a otra secuencia, donde se ve a aquel joven peleando contra otros "amigos" que ha tenido a lo largo de los cursos, siempre por el mismo motivo—, ¿por qué los demás pueden ser felices? ¡¿POR QUÉ SIGO SIENDO UN INFELIZ?! —hace una pausa para gritar su verdadero motivo—: ¡¿Por qué siempre estoy solo?! ¡¿Por qué los demás tienen pareja y yo no?! ¡Odio que sean felices!, los odio a todos. ¡A mis padres por tenerse el uno al otro! ¡A mis amigos! Siempre... He estado solo... Nadie se ha fijado en mí...


—Al no ser nunca amado por aquella persona especial, ¿te daba el derecho de pagarlo con los demás? Tus amigos nunca han tenido la culpa de que estés solo —postula severamente aquella voz cada vez más cercana.


—¡Lo sé! —confiesa mirando con ira aquella pantalla—, ¡pero para mí es lo único que me importa! No me importan ni mis familiares ni mis amigos, ¡como si se mueren! —Seguía declarando cada vez más alterado—. Yo... —deja de chillar, le vuelven a salir aquellas lágrimas llenas de desesperación—: Siempre he sabido que acabaría solo... Voy a morir solo... Y los demás serán felices con sus parejas, pasando de mi existencia, por eso... ¡ODIO A TODOS!


—En realidad... No les odias, ¿cierto? —Tras aquello que comenta la tenebrosa voz, el niño suelta un grito de dolor con más energía hasta que deja de hacerlo. Se retoma aquel silencio en este lugar lleno de tinieblas. Aquel niño odiaba reconocerlo, pero era la verdad; la única verdad que diría en toda la conversación que ha tenido con esta misteriosa voz:


—No... Me odio a mí mismo —Comienza a romperse en ese mismo lugar, cabizbajo, mirando al suelo, siempre mirando al suelo—. He podido salir con personas, pero...


—No eran atractivas, no eran como tú esperabas.


—He intentado ser feliz, intentando quererme, intentado amar a los demás... ¡PERO NO PUEDO! ¿Cómo voy a querer si nadie me quiere? ¡ES IMPOSIBLE! —Sigue culpándose por todo lo que había hecho en el pasado—: No quería herir a nadie, nunca lo quise... Pero esas sonrisas, esos sonrojos... Nunca lo he experimentado. Odio que ellos hayan podido conseguir lo que yo nunca...


—Celos.


—Rencor —corrige el niño—. Siempre ha sido rencor... Ni mis padres, ni familiares, ni amigos me han hecho nada malo, siempre he sido yo el que los he maltratado, el que... Se ha comportado mal. Porque los odiaba, no puedo mirarles a la cara. Ni cuando tenía 12 años... —Termina de explicar aquel joven. Aquella voz no dice ninguna otra palabra. Ahora mismo solo está el menor, llorando por su soledad, en su refugio, como en todos estos años.


—¿Por qué nunca intentaste hablar con aquellas personas que sí te amaban?


—Porque era lo suficientemente cobarde como para decirles mis verdaderos sentimientos... Creía que nunca lo entenderían. Ya que este es mi problema... —se excusa. La pantalla comienza a cambiar de escenario. Otra vez se encuentra en su humilde hogar, era el día de reyes; básicamente era la misma escena que se vio con anterioridad:


—Siempre estaremos ahí para ti, somos tu familia pase lo que pase, a pesar de lo que te digan, a pesar de la circunstancia, siempre estaremos contigo. Porque te amamos, ¿de acuerdo cielo? —La madre al acabar da un gran abrazo a su amado hijo. De pronto, el niño comienza a llorar, correspondiendo ese gesto de amor de su madre.


—Mamá, papá... No soy feliz —hace una pequeña pausa para respirar entre los sollozos que no para de soltar—. Ayudadme...


—Claro hijo, te ayudaremos, juntos —afirma su padre el cual se unió a aquel abrazo familiar. La pantalla cambia de nuevo. Ahora el joven se encuentra en la salida del instituto.


—¡Bueno chicos! ¡Yo me largo! Si la hago esperar se enfadará y no me apetece dormir en la caseta del perro —bromea el amigo quien es el novio de aquella bella chica. El crío no se abalanza contra él, esta vez se despide con un gesto de mano; observa cómo se abraza con aquella estudiante que una vez deseó. De pronto, le saltaron las lágrimas.


—¡¿Y a ti qué coño te pasa?! —inquiere sorprendido uno de sus amigos por su extraño comportamiento.


—Hey, tranqui, cuéntanos que te sucede, ven, mejor vamos a un lugar donde no te vean así... —sugiere uno de sus mejores amigos. Una vez apartados de los cotillas y curiosos, aquel niño comenzó a explicarles su explicación.


—¿Qué? ¿Por esa tontería estás llorando? Anda, anda, mira, tú quedas conmigo este viernes y te presento a mis amigas, verás cómo se te pasa esas ganas de llorar —suscite otro de sus amigos con tranquilidad, consiguiendo que el joven se calme.


—Gracias chicos, sois los mejores... —Agradece de corazón. No obstante, todo esto ocurría en aquella pantalla, mostrando las diferentes rutas que el pequeño pudo haber tomado a lo largo de su vida. El niño empieza a gatear hasta estar al frente de aquella pantalla hecha de la niebla que constantemente le rodea. Alza su mano para tocar la pantalla, pero se detuvo.


Se observa feliz, sonriendo, sonrojado, no está con una pareja como él tanto anhelaba, sino con sus familiares, con sus amigos. La pantalla cambia a otro lugar diferente, otra época distinta, se ve al crío, mayor, al lado de una chica linda, agarrados de la mano. El corazón del niño comienza a latir. Primera punzada. Segunda. Tercera. Hasta la cuarta, la cual provoca que inicie a llorar—. ¿Esto es posible? Yo... Quiero estar con ella, con los demás... Quiero cambiar —hace una pequeña pausa, intenta acariciar la pantalla pero se deshace con la niebla—. Quiero volver, ¡¿es posible cambiar?!


—Sí, lo es.


—Yo quiero... Seguir avanzando, quiero ese futuro —No paraba de sincerarse—. Pero... Sé que nunca lo podré hacer. Ya no puedo...


—No. Ya no puedes —afirma aquella misteriosa voz la cual se encuentra detrás de aquel niño. La pantalla vuelve a formarse; muestra otra escena diferente, el presente. De nuevo está el hogar del pequeño, sin embargo, se ve el cuarto de baño, con aquel niño sumergido en aquella bañera llena de agua y sangre.


El pequeño gira su cabeza con aquellos ojos llorosos, observa al ser de donde provenía aquella misteriosa voz. No se asusta. No se extraña. Ya sabía quién era. Ya no se encuentra en su refugio, ahora estaría en otro lugar mejor, uno sin problemas, sin complicaciones, sin vida. Aquel ser que porta una túnica negra y que lleva consigo una guadaña plateada se le acerca lo suficiente hasta estar delante de él, para luego extender su mano:


—Vamos, tenemos que irnos.


Aquel niño se incorpora gracias a su ayuda. Ambos se dirigen a su nuevo destino, dejando poco a poco aquella pantalla; donde muestra cómo sus padres encuentran su cadáver, dejando los gritos, las culpas y llantos atrás. Para siempre. Aquel niño camina hacia su perdición cabizbajo, mirando al suelo, siempre mirando al suelo...


18 Ocak 2021 00:26:34 7 Rapor Yerleştirmek Hikayeyi takip edin
13
Son

Yazarla tanışın

Oscar Fernandez Amante de los superhéroes y de todo lo relacionado con ellos, por eso la mayoría de mis historias son acerca de héroes y villanos. También me gusta la fantasía, magia, paranormal, terror y gore.

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İleti!
ᴍɪᴜ ♡ ᴍɪᴜ ♡
Qué relato tan buenísimo, incluso me puso la piel como escarpias a lo largo de la lectura. La narración, las emociones transmitidas; impecable 👏
February 18, 2021, 00:58
Tenebrae Tenebrae
Uff se siente en verdad el sufrimiento aquí, y veo muchas referencias o recursos que usaste con el desarrollo de The Fate of Death, a pesar de que has dicho aquí mismo en los comentarios que se trata de otra idea, creo que bien puede ser un Spin off del FoD.
February 02, 2021, 18:53
Jonathan Sanchez Jonathan Sanchez
Si éste es el origen de The Fate Of Death, pues estoy que te aplaudo de pié. Estoy fascinado con la historia, realmente está muy buena. Eres un genio, y me alegra que aquella etapa a mejorado. 😎
January 18, 2021, 22:27
Manuele Rod Manuele Rod
Si santa te trae carbón, prende la barbacoa.
January 18, 2021, 04:32

Manuel Minorta C Manuel Minorta C
Una precuela de The Fate of Death
January 18, 2021, 02:28

  • Oscar Fernandez Oscar Fernandez
    Pues básicamente sería eso JAJA. La verdad es que este relato lo escribí hace año y medio, cuando estaba en una etapa muy depresiva. Este cuento corto iba a ser más bien relatos relacionados con la muerte. Aunque descarté la idea una vez estando mejor jaja. Y sí, la verdad es que me ayudó ya que puse conceptos que me servirían para The Fate of Death. Qué curiosa que es la vida a veces xD January 18, 2021, 04:28
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