zirty Oscar Fernandez

Las tierras de Erkion entraron en confinamiento desde hace meses por un virus mortal, pero actualmente están saliendo. Ahora, los Supervisores serán los encargados de controlar el cumpliento de las normas o los reinos tendrán que volver a confinarse.


Kısa Hikaye 13 yaşın altındaki çocuklar için değil.

#dragones #drama #comedia #parásitos #elfos #fantasía #cuarentena #medieval #entrenamientoinkspirado
Kısa Hikaye
9
1.1k GÖRÜNTÜLEME
Tamamlandı
okuma zamanı
AA Paylaş

Cuarentena Medieval.

En la tierra de Erkion, compuesta por los 4 reinos divididos entre: humanos, elfos, dragones y parásitos; se encuentra sometida a un virus mortífero y contagioso. Según los rumores, todo se originó tras la muerte del dragón Kyrrut, quien maldijo aquellas tierras tras su trágico fin de vida.


Aquel virus mortal al que nombraron como suspiro del dragón o más conocido también como Kyrrent, provocó la muerte de millones de seres vivos por todo Erkion. La única forma de resguardarse de aquel ataque biológico era sometiéndose a un prolongado confinamiento. Así fue como todas las tierras tuvieron que entrar en cuarentena debido a los altos números de contagios alrededor de los reinos.


Sin embargo, no todos los seres que comprendían los reinos tuvieron que confinarse, aquel virus afectaba únicamente a los humanos y elfos. Tanto los dragones como parásitos eran inmunes a aquel ataque biológico. Durante meses los ciudadanos estuvieron en sus hogares, y recientemente, pudieron volver a estabilizar sus gobiernos a través de diferentes fases de pandemia.


Ahora mismo, en el reino humano, las diferentes naciones van a tener la visita de los famosos Supervisores; siendo éstos aquellos que se encargan de comprobar que se cumple la normativa Anti-Kyrrent entre los diferentes reinos de rasgos humanos. Si no cumplían con las reglas marcadas por los reyes del Consenso de Erkion, tendrían que volver a confinar aquellas ciudades que incumplían la ley. La primera visita de estos trabajadores la están realizando en Labrütta, una de las tierras más importantes de este reino.


Desde el exterior del castillo de Zafiro se pueden escuchar los gritos de la reina Jessica dirigidos a sus sirvientes y guardias personales. La gobernadora se encuentra impaciente ya que sabe que es cuestión de tiempo de que entre por aquella puerta grande de diamante el supervisor asignado de su ciudad Labrütta. Jessica está desesperada porque sabe que no está cumpliendo con la normativa de la ley y quiere que esté todo lo más correcto posible; ya que no quiere volver a estar en confinamiento, ya se encuentra harta de estar en su habitación de lujo comiendo como una reina y de pasear por sus pasillos inmensos decorados con los mayores obsequios del reino. Incluso una reina necesita un poco de aire exterior para relajarse.


—¡Todos a sus respectivos puestos! Todo tiene que salir bien, porque si no... —ordena Jessica nerviosa, mostrando una piel pálida por el temor de volver a estar encerrada en su castillo.


—¿Si no qué, mi majestad? —Interrumpe abruptamente el Supervisor entrando por la puerta con una cabeza erguida y una sonrisa egocéntrica. Todos se quedan callados al observarle, pero no a él, sino más bien a los dos pequeños dragones que lleva consigo apoyados en sus hombros.


Ambos dragones son de la misma especie, son unos dracitums, aquellos seres quienes tienen un aliento que puede desinfectar cualquier prenda y tejido orgánico como no orgánico. Esta especie ha sido encargada de ayudar a todos los castillos y personas adineradas debido a su eficacia, mientras que los plebeyos han tenido que comprar las pociones desinfectadoras creadas por los elfos, pero a un alto coste. El dragón que se apoya en la derecha es escamoso de tonos verdosos claros, mientras que el de la izquierda tiene un color parecido al océano.


El Supervisor lleva una vestimenta singular, consistía en túnica grisáceas en su gran mayoría, teniendo toda la parte de su brazo y antebrazo con una armadura plateada, al igual que sus extremidades inferiores. El examinador porta en su mano izquierda un manuscrito el cual está escribiendo en éste con una pluma. Observa atentamente a todo su alrededor y gira su cabeza con desaprobación, siendo un gesto que asusta a la reina Jessica.


—¿Acaso tú eres...? —Intenta inquirir la soberana pero traga saliva ya que tiene miedo de acabar su frase.


—En efecto, soy el Supervisor. Jonathan Reece, encargado de supervisar las tierras humanas —Se presenta sin mirar a su majestad ya que se encuentra ocupado apuntando los fallos que está viendo ya en esta gran sala—. Por cierto, mi majestad, ¿no se le está olvidando algo?


La reina lo mira desconcertada hasta que se da cuenta de que está respirando sin ningún tipo de problema. Su cara se vuelve incluso más pálida que antes: no tiene puesta la mascarilla. Nada más comenzar el confinamiento, se buscaron medidas preventivas ante el virus, y una de esas medidas fue el uso de ponerse una especie de trapo que tapase los orificios nasales y bucal. Aquel objeto se podía componer con seda, lana y cualquier otro tejido; lo importante era que cubriese esa zona de la cara. Por eso llamaron a ese trapo como mascarilla, en vez de trapo para bocas. Jessica rápidamente se pone una mascarilla con adornos de cristal. Hay un silencio incómodo el cual es interrumpido por la escritura determinante del Supervisor tras apuntar aquel grave error.


—Perdone mi equivocación, pero hay veces que mis sirvientes no me escuchan tras estar a una larga distancia por el distanciamiento social y me tengo que quitar mi mascarilla para que mi voz se pueda escuchar mejor —se excusa la gobernadora con un tono soberbio.


—Claro, claro, lo que digas —pronuncia Jonathan con desdén, indicando que no se cree lo que acaba de soltar la reina. Aquel comentario irrita más a Jessica, ¿cómo es posible que se comporte de forma tan descortés con la reina? La respuesta se debe a que él podía informar a sus superiores, los reyes del consenso, por lo que está en juego su actual puesto como soberana y su reinado actual—. Veamos, vamos a comprobar todas las normas. Los soldados de guardia, todos al frente en fila horizontal.


Tras aquella orden, los 10 guardias personales que protegen a la reina en su gran trono se colocan justo delante del Supervisor. Alguno que otro está nervioso debido a las manos temblorosas de algunos.


—Ya sabéis que una de las normas se trata de que todos los soldados, aparte de tener los yelmos y baberas puestas, deben de tener aún así la mascarilla puesta a pesar de estar protegidos —Recuerda caminando de izquierda a derecha para mirar fijamente a todos aquellos guerreros—. Por favor, quitaos vuestros cascos —ordena de manera serena. Los soldados se quitan sus cascos mostrando sus mascarillas excepto uno, el guardia del medio. Jonathan se pone a pocos centímetros del tipo que incumple su orden—. ¿Pasa algo?, ¿acaso se te ha olvidado la mascarilla también?


—No señor, es que... —rehúsa el guardia hasta que se queda en silencio por no saber cómo continuar su oración. Ambos se miran durante unos segundos hasta que el soldado empieza a huir en dirección a la puerta de entrada. EL Supervisor chasquea los dedos, dando lugar a que el dracitum de tonos verdosos se eleve y vuele rápidamente hacia aquel individuo. Tras alcanzarlo, le lanza una llamarada de fuego aluzado que impacta de lleno en él, y a pesar de llevar una armadura, aquel fuego es tan poderoso que comienza a derretir rápidamente aquella vestimenta. El soldado se tira al suelo y empieza a rodar por el suelo con intención de apagar el fuego, pero no lo hace. Pasan varios segundos hasta que su cuerpo quemado deja de moverse—: No hace falta recordaros que si un guardia personal incumple con la ley, será condenado a muerte; ya que vuestra deber es proteger a vuestra reina a todo coste, no exponerla a un peligroso virus.


Los soldados asintieron y volvieron a sus puestos respectivos. La soberana está tapando su rostro con su palma derecha al ver el desastre que cometió uno de sus leales guardias, incluso se puede escuchar los susurros donde se maldice así misma por tener a una guardia incompetente.


—Por cierto, majestad —Jonathan llama la atención de la reina—. El número máximo de personas que pueden estar en la sala de trono es de 10 personas, y aquí hay más de 20 —Vuelve a anotar en su manuscrito la nueva falta cometida por Jessica.


—¡Espera! ¡Esa regla no tiene sentido! ¿Qué pasa si intentan atacarme y no tengo los suficientes guardias como para que me puedan defender?, ¿qué se supone que voy a tener que hacer entonces? —objeta alterada la gobernadora, intentando convencer de que esa ley no tiene ningún sentido.


—Rezar a dios —suelta con una leve risa el Supervisor—. Lo siento querida, pero la ley es la ley.


—No me llames querida —Jessica replica a punto de estallar en cólera al saber que la visita está yendo por un mal camino.


—¿Entonces te puedo llamar Jess? —pregunta con tono burlón.


—No, soy tu majestad.


—Bueno Jess, no solamente se excede el número de personas, también no hay ventilación —Señala a las paredes exteriores y al techo, mostrando que no hay nada por donde pueda pasar el aire del exterior. Lo único que hay son las cristaleras que muestran diferentes etapas del reino de Erkion.


—¿Acaso eso es importante? Además, nos adentramos ya a tiempos gélidos, no quiero constiparme —se excusa la reina con los brazos cruzados.


—Sí, sería una pena que te constiparas —comenta el Supervisor con ironía mientras escribe de nuevo en su manuscrito—: La ventilación es primordial para evitar la propagación del Kyrrent en espacios cerrados.


—¡Insolente! —exclama uno de los presentes que se encuentra a la derecha del trono de la soberana. Aquel sujeto había estado desde el comienzo de la visita y ya había aguantado callado lo suficiente, pero ese último comentario le enfureció.


Aquel hombre lleva una indumentaria diferente, aparte de tener en las extremidades armadura desgastada, está recubierto por túnicas de piel, más en específico, de lobo. Incluso tiene puesto un colgante con colmillos de varias de sus presas de esa especie. El nuevo se acerca poco a poco de manera intimidante hasta Jonathan, agarrando durante el proceso la empuñadura de su espada pero sin desenvainarla:


—No voy a soportar ni una burla más a mi reina. Yo, German Wolf, juro que me encargaré de ti, porque yo...


—Eh, eh, distanciamiento social de 2 metros —Frena de lleno el Supervisor a aquel hombre molesto con su actitud. A regañadientes obedece y retrocede varios pasos hacia atrás, carraspea y procede a volver a soltar su discurso:


—Mi nombre es German Wolf, soy uno de los mejores cazadores del reino humano, siendo mi especialidad los lobos —anuncia con arrogancia y orgullo—. Soy la mano derecha de mi reina y le debo la vida. No voy a consentir tu actitud descortés hacia ella, ya te has pasado de listo, supervisor. He sido entrenado por los mejores guerreros de los cuatro reinos y tú ni siquiera...


—Sí, sí, muy emotivo y todo eso, ¿pero podrías ponerte bien la mascarilla? —Interrumpe otra vez Jonathan a Wolf—, que te estoy viendo la nariz —Señala a aquella zona de su rostro. German se toca aquella parte y se da cuenta de que ese maldito tiene razón. Ruborizado de la vergüenza se la coloca de la forma correcta—. Gracias. La verdad es que no entiendo a esas personas que se ponen el tapabocas en el cuello o que se la quitan para hablar. A diferencia del reino de los elfos, tenéis mucho que mejorar...


—¡Basta! —vocifera German desenvainando finalmente su espada para apuntar con ésta al supervisor—. Estás desarmado y no creo que seas tan bueno en el combate cuerpo a cuerpo como yo.


—Oh, ¿me estás amenazando, lobito? —se burla de la actitud de su contrincante. Los dragones que se encuentran a su lado comienzan a gruñir al cazador mostrando poco a poco ciertas llamas diminutas que sueltan.


—No solamente cazo lobos, también toda clase de seres exóticos como los dragones, siendo los dracitums mis favoritos para cazar —comunica al supervisor con tono egocéntrico.


—Detente, Wolf —ordena la reina para sorpresa de los dos—. Supervisor, ¿ya has terminado tu trabajo?


—Sí, ya tengo información suficiente para informar a los reyes del consenso —afirma añadiendo más datos al manuscrito que tiene entre sus manos.


—Estupendo —Finge estar alegre, pero dedica una mirada fulminante a Jonathan para luego observar a todos sus soldados y afirmar con su cabeza. Todos asienten y desenvainan sus espadas, acercándose a paso lento al supervisor—. Imagino que no tendrás muchas cosas buenas que decir de Labrütta y de mi manejo con el control de las normas Anti-Kyrrent.


—Ni una —confirma sin temor alguno—, antes de venir al castillo tuve que pasar por las diferentes villas y esta misma ciudad, la gran mayoría no cumplía con la ley, pero tampoco los guardias. Además de que me han llegado informes acerca del reciente incremento de contagiados en Labrütta. Lo siento, pero estaréis de nuevo confinados —sentencia a la vez que bosteza debido a que se aburre de estar en esa situación.


—Una pena que no vayas a volver para informarles, es muy triste el hecho de que unos bandidos te asaltaron de camino aquí —manifiesta Jessica sus claras intenciones.


—Creía que teníamos algo especial Jess, me dueles —Aparenta estar dolido por esas frías palabras que ha soltado la gobernadora—. Pero también me duele en lo más profundo de mi ser que me estéis subestimando.


Los guardias personales y Wolf rodean al supervisor, están esperando la orden de la soberana para poder asesinar a Jonathan a sangre fría.


—¿Es que acaso puedes hacernos algo? —Ríe German al ver lo indefenso que se encuentra aquel pobre trabajador. Los dragones del supervisor sueltan gruñidos más persistentes, pero Jonathan los tranquiliza acariciándolos.


—Yo no, pero Óscar sí. ¡Óscar! —vocifera sin perder el control de la situación, la verdad es que no tiene miedo alguno de todos los soldados que lo quieren asesinar. Todos se quedan extrañados hasta que empiezan a escuchar y a sentir unas pisadas que retumban por toda la sala. Ahora el miedo es notable, y las pisadas resuenan con mayor fuerza hasta que finalmente hace apto de aparición Óscar por la puerta. Todos al verle entran en puro pánico, unos guardias incluso se caen al suelo de la impresión, están paralizados. Los gritos de la reina y sus sirvientas inundan ahora la sala.


—¿Ó-Óscar? P-Pero si e-eso es... —tartamudea uno de los soldados quien está en el suelo paralizado del miedo. Aquel al que todos le temen se trata de un parásito, el cual mide alrededor de cuatro metros teniendo a su vez un cuerpo deforme donde únicamente se podía observar su gran fauce en lo que se supone que tiene que ir su cara. No tiene ojos, ni nariz, ni otra clase de orificio que esa gran boca llena de dientes afilados amarillentos. Es un bípedo ya que anda con lo que aparenta ser sus piernas. El tono de su piel es carnoso, sin duda, un ser muy repelente para la vista.


—Siempre quise un perro llamado Óscar —declara el Supervisor a la vez que acaricia la espalda de aquel ser el cual emite sonidos, indicando que le gusta ese gesto.


—¡¿Estás loco?! Si un parásito huele si quiera una gota de sangre... —espeta Wolf alterado por el nuevo invitado inesperado.


—No te preocupes, es mi mascota. Ya solucionamos ese problemita hace tiempo —asegura Jonathan continuando sus caricias a ese tal Óscar.


—¡¿Mascota?! ¡¿Acaso se puede domar a los parásitos?! —Piensa en voz alta German ya que no se cree lo que está viendo con sus propios ojos.


—¿C-Cómo ha p-podido entrar? ¿Y los guardas de la e-entra..? —inquiere la reina aterrada. El parásito emite sonidos extraños hasta que escupe de su interior varios yelmos desechos por el ácido gástrico de su interior. Esas partes de cascos caen a los pies de Wolf. Los gritos de los presentes se hacen notorios y los guardias huyen del lugar, dejando a German a su suerte.


—¡Óscar! ¡Te dije que no te podías comer a nadie! —Jonathan regaña a su querida mascota por aquel acto tan atroz que cometió—. Estás castigado sin comer una semana.


—¡No puede ser real! Esto tiene que ser una broma de los elfos... —refuta el cazador la verdad que tiene delante suya.


—Los elfos ya se encuentran lo suficientemente ocupados en crear un elixir que quite del organismo el Kyrrent como para hacer bromitas a los humanos. Esto es real, lobito —comunica con desdén el Supervisor—. Al parecer solo quedas tú como único guerrero capaz de hacernos algo. ¿Qué vas a hacer?


—Desgraciado... —musita a regañadientes, de verdad que quiere cortarle el cuello, pero no iba a poder contra los dracitums y aquel enorme parásito.


—Eso pensaba, ya que como mencionaste: si un parásito huele si quiera una gota de sangre... No querrás que le pase nada malo a tu querida reina, ¿cierto? —suscita el Supervisor con cierto tono amenazante. Wolf, enfurecido por aquella advertencia, se atreve a dar un paso hacia delante. Él es un gran guerrero y no le teme a nada, pero sobre todo no le gusta quedar por debajo de los más, y menos si se trata de Jonathan. Sin embargo, esa acción provoca que el parásito empiece a chillar de tal forma que retumbar por toda la sala. El sonido que suelta es tan alto que rompe las cristaleras, incluso afecta a los sirvientes, reina y al mismísimo German, quienes se encuentran rodando por el suelo entre sollozos suplicando que pare de chillar aquel temible ser.


—Suficiente, Óscar. Creo que ya han aprendido la lección —Para a su mascota la cual le hace caso al instante. Mira por un momento al techo y ve el cielo despejado a través de esos ventanales rotos— Mira el lado positivo Jess, al menos ya la sala está ventilada —satiriza la situación para regresar a la entrada y volver con los reyes del Consenso de Erkion para informarles de lo sucedido—, ¡nos vemos Jess! Bueno, puede que no —Nada más salir de la puerta, Jonathan piensa en lo que iba a pasar con Labrütta. Seguramente iban a derrocar el reinado de Jessica y poner a un nuevo soberano al encargo de la ciudadela y de las normar Anti-Kyrrent. El Supervisor se para al escuchar los sollozos provenientes de la futura ex-reina—. Me encanta mi trabajo.




16 Ocak 2021 15:06:23 10 Rapor Yerleştirmek Hikayeyi takip edin
10
Son

Yazarla tanışın

Oscar Fernandez Amante de los superhéroes y de todo lo relacionado con ellos, por eso la mayoría de mis historias son acerca de héroes y villanos. También me gusta la fantasía, magia, paranormal, terror y gore.

Yorum yap

İleti!
Joanne  Salas Orejuela Joanne Salas Orejuela
❤️❤️❤️
February 01, 2021, 00:32
Tenebrae Tenebrae
Ha sido muy divertido, Jonathan es todo un cómico jaja. No sé por qué pero creo que has hecho referencia a Heroes Destiny con el personaje de German Wolf, incluso representa los lobos, creo que es la referencia a Wolfang xDD, de hecho despues que leía su nombre lo nombraba como "Wolfang" xDDd
January 22, 2021, 05:21
S.T. Moon (LunaNuevamcr) S.T. Moon (LunaNuevamcr)
¡Muy bueno! Me gustó mucho como llevas la realidad a la fantasía con ese tono de ironía justo. ¡Genial!
January 18, 2021, 19:59
Jancev Jancev
Un relato que se pasea por diversos géneros y ritmos al mismo tiempo; la fantasía, la realidad y la sátira. ¡Me encanta!
January 17, 2021, 20:34

Jessica Giffuni Jessica Giffuni
Óscar!! Te pasaste sos un genio! Me encantó todo. Como describiste todo el escenario, como relatas la fantasía en la historia. Y me mato Jonathan!! Jajaja la tomadura de pelo que le hace a wolf jaja y por poco pensé que el parásito destrozaba a la reina! Vaya mandona esa reina resultó 😅😂 Felicitaciones buen relato!!
January 17, 2021, 00:02

  • Oscar Fernandez Oscar Fernandez
    Es que Jonathan es muy Jonathan(? jaja ¡¡Me alegro que te haya gustado este relato!! :D January 18, 2021, 01:06
Sun Catcher Sun Catcher
Increíble la historia y la forma en que llevas una situación al campo de la fantasía de una forma impecable. Los personajes resultan sumamente atractivos, destacando en especial Jonathan, con ese carisma arrollador que te atrapa desde el primer momento. Además, todo el conjunto culminado con una narrativa y un manejo del ritmo de la historia sublimes. Sin duda alguna un gran relato Óscar. ¡¡Me ha encantado!! ;)
January 16, 2021, 23:06

  • Oscar Fernandez Oscar Fernandez
    Ahh!!! ¡¡Me alegro que te haya gustado Sun!! La verdad es que soy refan de todo lo que tenga que ver con la fantasía, incluso tengo otras dos novelas muy interesantes que estoy preparando ya para publicar. ¡Gracias por pasarte por aquí! ¡Gracias por el apoyo! <3 January 18, 2021, 01:05
Jonathan Sanchez Jonathan Sanchez
Jajajajaja ese Jonathan es todo un loquillo, me encanto la ironía que utiliza... Sos un genio.
January 16, 2021, 16:57
~