german335 German Martinez

Un tumor inoperable hará que Alex, deseando la oportunidad de continuar su vida, vaya por un camino oscuro que marcará el inicio de un viaje en el cual descubrirá los misterios que rodean un mundo que consideraba inexistente.


Paranormal Vampires 13 yaşın altındaki çocuklar için değil.

#sangre #vampiros #villamaldita #iniciomaldito #VillaMalditaInkspired
Kısa Hikaye
7
4.1k GÖRÜNTÜLEME
Tamamlandı
okuma zamanı
AA Paylaş

En el inicio...

Estaba en mi habitación cuando recibí el mensaje de Verónica, el solo ver mi teléfono y saber que ella deseaba comunicarse conmigo producía en mí una sensación que se mezclaba entre el miedo y la esperanza.


El mensaje decía: «¿Vas a venir esta noche?».


Al principio no supe qué responder, me hubiera gustado no hacerlo y alegar que no vi el mensaje, pero el tono azul en las dos palomitas de WhatsApp me delataba.


Me di unos segundos antes de contestar, miré a mí alrededor y contemplé la colección de figuras Lego que poblaba uno de los estantes de mi biblioteca, justo encima de mi colección de libros de terror.


En el pasado me divertí mucho leyendo esas historias, sin saber que pronto mi vida se volvería similar a uno de aquellos relatos. Pasados unos instantes salí de mis divagaciones internas y tomé mi celular.


Mi respuesta fue un: «¡Allí estaré, no te preocupes!».


A lo que ella escribió: «Perfecto, te estaré esperando».


Yo no sabía cómo sentirme. En ese momento fui hasta mi mesa de noche y tomé un examen médico que ya había leído, sin exagerar, unas doscientas veces en los últimos tres veces. De alguna manera esperaba encontrarme con un resultado diferente, pero aquello nunca sucedía, siempre que revisaba ese documento me estrellaba con la cruda realidad, un tumor imposible de operar en mi lóbulo frontal.


Los doctores, siendo muy optimistas me habían dado un año a lo mucho, como si aquello fuera algo generoso. Aunque dado mi estado emocional creo que podrían haberme dado diez años y me hubiera sentido igual.


Los minutos pasaron y con resignación fui a mi guardarropa, tomé una chaqueta y un pantalón de Jean azul recién comprado. Cuando me vestí por completo bajé las escaleras y me vi en la sala de mi casa, allí mi padre estaba frente al televisor, viendo un juego de beisbol con algo de emoción.


—¿Hijo, vas a alguna parte? —me preguntó él denotando cierto interés.


—Sí, iré a casa de Freddy, tiene problemas con su computador y debe entregar un trabajo para mañana, voy a ver si puedo ayudarlo —repliqué, sin importar si mi padre creía aquella mentira o no.


—¡Pero la cena está casi lista! —añadió mi madre dulcemente mientras asomaba la mitad de su cuerpo por el marco de la puerta de la cocina—. Además, es muy tarde.


—Lo siento, mamá... —dije casi en un susurro—. Guárdamela, prometo que me la comeré cuando vuelva, tampoco me debería tomar mucho resolver este problema.


—¿Estás bien, hijo? —cuestionó mi padre viéndome con atención.


—¡Estoy bien, no te preocupes! —contesté sonriendo ampliamente. En ese momento comprendí que si no escondía mis emociones me sería difícil que ellos me dejaran ir.


No es que yo fuera un enclenque sobreprotegido al que sus padres quisieran tener en casa siempre, pero es que luego de saber lo de mi problema de salud, ambos se habían vuelto mucho más atentos conmigo, hasta mi hermana estaba hecha una miel. Ya no me gritaba y me abrazaba cada vez que podía.


Al verme más animado mis padres dejaron de ponerme peros y me dejaron ir, por lo que abandoné la vivienda con rapidez, aunque era seguro que luego me metería en problemas por llegar tarde, eso suponiendo que pudiera llegar.


Unas semanas después de enterarme del tumor caí en una terrible depresión, fue mi amigo Freddy, quien me habló de Verónica e hizo los arreglos para que ambos nos viéramos por primera vez. Descubrir la verdadera naturaleza de esa chica me impactó. Los siguientes dos meses los pasé reuniéndome con ella en distintos lugares, me entrevistó muchas veces y me hizo muchas preguntas, era como si quisiera estar segura de mi determinación.


Nada más al empezar a alejarme de mi hogar llamé a Freddy y le puse al tanto de todo, luego le dejé una grabación diciendo que me quedaría a dormir en su casa. Acordamos que dicha grabación la dejaría en el teléfono de mi padre si yo me retrasaba, lo bueno era que él nunca atendía su celular fuera de los horarios de oficina, por lo que la grabación caería directamente al buzón de mensajes.


Tras caminar unos cien metros tomé un taxi, el cual al cabo de unos veinte minutos me dejó cerca de un cercado de varios metros de alto que antecedía una enorme mansión, ubicada a ocho kilómetros de mi casa.


Al llegar al portón principal fui recibido por una joven de cabello corto y castaño, quien sonrió tenuemente al verme, tal vez fue mi imaginación, pero pude sentir como sus ojos plateados se fijaban en mi cuello en una forma que me produjo escalofríos.


—¡Vamos, es por aquí! —me indicó ella cuando le pagué al taxista y este se marchó.


Los terrenos de aquella mansión eran muy amplios, no obstante, se notaba el cuidado que habían recibido. El césped estaba perfectamente podado, así como los árboles de pino y los rosales que se explayaban a donde quiera que mirara.


—Nos tomará unos minutos llegar a la casa, espero que no te moleste caminar —me informó.


—¡No es problema! —contesté sonriendo.


—Yo soy la hermana de Verónica, mi nombre es Karen —dijo con una voz cantarina.


—¡Me llamo Alex, es un placer! —respondí con la brisa nocturna golpeando mi rostro, en ese momento me di cuenta de la gran cantidad de sudor que, pese a estar en una noche de invierno, caía por mi rostro. Estaba muy nervioso.


—¿Verónica te puso al tanto?


—Me ha mencionado algunas cosas —repliqué asintiendo.


—Como bien sabes, estas aquí por una recomendación, luego de que nos ocupemos de ti, tendrás que retribuirnos. Dado que no posees el dinero que cuesta este tipo de servicio, será necesario que honres tu deuda poniéndote a nuestros servicios por un tiempo. De lo contrario habrá consecuencias —mencionó Karen viéndome a los ojos.


Yo sabía a qué se refería aquella joven, Verónica había sido bastante clara conmigo. Lo que estaba a punto de pasar conmigo no era barato. También sabía lo que tendría que hacer luego, ya que de no hacerlo, no solo yo, sino los que me rodeaban pagarían un alto precio. Si por el contrario me comportaba como alguien digno de confiar, en vez de sufrir, mis allegados serían «bendecidos» de diversas formas. Pero lo cierto era que yo no podría despegarme de la familia de Verónica en un largo tiempo.


Sé que muchos hubieran preferido morir antes que caer tan bajo, pero lamentablemente yo no era uno de esos. Algunos también pensarían que en mí como alguien miserable al exponer a mi familia a semejante peligro, pero la verdad era que para mí no había peligro. Yo estaba dispuesto a todo, no solo por mí, sino por ellos.


Cuando llegamos a las puertas de la mansión, Karen me hizo pasar.


—¡Espera aquí! —me dijo antes de irse por un corredor a mi izquierda.


Ahora me encontraba en una amplia sala de paredes blancas, decorada con gran variedad de obras de arte y pinturas famosas que databan del siglo XIX, tales como: Los techos de parís, de Cristóbal Rojas y Carlota Corday camino al calzado de Arturo Michelena, entre muchas otras.


Luego de contemplar aquella pequeña galería de arte apareció Verónica, estaba en lo alto de la escalera del hall principal de la mansión, la chica lucía un vestido purpura que hacia un contraste perfecto con su piel blanca.


—¡Bienvenido, Alex! —dijo aquella joven que a simple vista no debía tener más de veinte años.


Tras saludarme, Verónica empezó bajar por la escalera. Una leve corriente de aire que emanó desde su espalda hizo que su larga cabellera negra empezara a moverse con suavidad, al tiempo que parecía tener de vida propia.


—¡Te ves muy bien! —dije siendo incapaz de evitar observar su descote unos instantes.


Luego levanté la mirada y me encontré con sus ojos, tan brillantes como la plata. Entonces me sonrió.


—Tengo que salir a una reunión, es un compromiso familiar —dijo extendiendo su brazo y señalándome con la mano un corredor a su izquierda—. Pero antes deseo encargarme de nuestro asunto.


—¿Vas a hacerlo tú? —pregunté algo nervioso.


—En efecto —replicó asintiendo—. Esta demás decir que estarás bajo mi supervisión de ahora en adelante.


Al decir aquellas palabras, la joven empezó a caminar por el corredor que me había señalado, fue cuando decidí seguirla. El pasillo que recorrimos no era diferente a la sala, pero este estaba poblado de repisas con adornos y floreros de la dinastía Qing, que serían sin duda la envidia de muchos aficionados al arte. Aunque aquella decoración ostentosa ya no me asombraba. La familia que Verónica era en efecto una de las más adineradas de la ciudad, sus negocios iban desde las agencias de modas, hasta las televisoras.


—Freddy te ha hecho un gran favor, me habló muy bien de ti. Por eso debes recordar que si incumples de alguna manera, él podría verse afectado.


—Pero… pensé que era tu amigo —comenté sorprendido.


—¡Lo es! —afirmó con una sonrisa al tiempo que se giraba a verme—. Pero los negocios son los negocios. Aunque no te preocupes, él está consciente de los riesgos.


—¿Él es como tú?


—No, pero su familia y la mía han hecho negocios desde hace años.


—Pero Freddy no es tan… adinerado.


—Pues no, pero no estamos aquí para hablar de tu amigo, al menos hoy no —mencionó gentilmente.


Llegamos a una puerta de madera blanca y cerradura dorada que era resguardada por dos fornidos hombres de más de dos metros de altura, los cuales vestían finos trajes negros. Confieso que verme frente a ellos me hacía sentir como un pequeño poodle que encaraba a dos pitbull. Un escalofrió recorrió mi espalda al fijarme en unos ojos amarillos de tono muy intenso que se escondían tras las gafas de sol que ambos individuos portaban.


Al aproximarse Verónica, uno de ellos procedió a abrir la puerta y luego ambos se hicieron a un lado. Yo entré siguiendo a la joven, fue así como llegamos a una estancia sumamente pulcra con multitud de pinturas del renacimiento y un gran sofá tipo diván con arcón de color escarlata, que se hallaba dispuesto en el centro de la habitación.


—Quítate la chaqueta, la playera y recuéstate —dijo Verónica en un tono que siendo algo más serio que el que había empleado conmigo antes, me pareció más una orden que otra cosa.


—Entendido —repliqué acatando sus instrucciones.


Cuando me recosté en el mueble se me acercó.


—Alex, una vez que empiece, no me voy a detener, no importa que tanto supliques, llores o te lamentes —informó Verónica mirándome a los ojos—. Te lo digo porque te dolerá.


Yo dudé unos instantes, pero tras meditarlo asentí.


—No te veo muy seguro —dijo pareciendo adivinar las dudas que flotaban en mi mente.


—No… Es decir… Estoy bien. Esto es lo que deseo. —musité—. Es solo que me gustaría saber de qué cosas deberé cuidarme cuando…


—Eso ya lo habíamos repasado, pero te lo diré de nuevo. El sol no nos hace daño, ni los ajos o las cruces, esos son mitos y cuentos de hadas para niños —indicó Verónica al tiempo que se subía al diván y se sentaba sobre mí, dejando sus piernas a ambos lados de mi cadera—. La plata es de lo único que tendrás que cuidarte.


—¿Qué hay de la comida? —cuestioné sintiendo como mi corazón se aceleraba al tiempo que ella formaba círculos en mi cuello usando sus dedos índice y anular.


—Podrás comer lo que gustes, eso después de todo es lo que nos ha ayudado a infiltrarnos y guardar las apariencias, pero la verdad es que con el tiempo solo preferirás una cosa —mencionó susurrando a mi oído—. Es la misma cosa que estas por darme.


—¿Qué hay de mis ojos? Es decir… ¿Se notará?


—Claro que se notará, tendrás que usar lentes de contacto, de lo contrario tus familiares notaran la diferencia.


—¿Y qué me dices de…?


En ese momento Verónica cerró mi boca con una de sus manos. Yo sujeté su muñeca en ese momento para apartarla de mi rostro, pero la fuerza que aquella chica poseía me sorprendió, simplemente no pude liberarme.


—Hablas demasiado —dijo seriamente para luego sonreírme—. Dime de una vez, ¿Quieres que lo haga?


Al ver que no me liberaría solo me quedó la opción de asentir.


—¡Buen chico! —musitó girando mi cabeza a la izquierda hasta que me fue imposible verle la cara.


Lo siguiente que padecí fue un dolor punzante que penetraba y desgarraba mi cuello. Ella tenía razón, era doloroso. En un momento de arrepentimiento intenté quitármela de encima, pero las fuerzas de esa delicada joven me doblegaron sin esfuerzo. Después empecé a sentir que algo caliente que entraba en mi cuello y recorría todas las venas y arterias de mi cuerpo. Aquello, sin saber que era, me quemaba, pronto mis entrañas comenzaron a arder. Por segunda vez intenté liberarme, pero las manos de verónica sujetaron mis muñecas mientras hundía su rostro en mi cuello, el cual empezó a morder con un afano que me indicó lo mucho que estaba disfrutando el momento. Aquella situación se mantuvo hasta que la falta se sangre hizo su trabajo y siendo víctima del agotamiento caí dormido.


Cuando desperté mi vida se había transformado, yo era algo más, era alguien más. Era un ser ante el cual un nuevo sendero estaba por abrirse. Ahora tendría que honrar la deuda que había contraído para extender mi tiempo en este mundo o de lo contrario mis seres más queridos lo pagarían. Ese día me volví uno de ellos.

09 Ekim 2020 09:14:46 6 Rapor Yerleştirmek Hikayeyi takip edin
16
Son

Yazarla tanışın

German Martinez Saludos, me llamo German Martinez y me gusta crear historias de fantasía y ciencia ficción. Espero que disfruten los escritos en este espacio, de la misma manera que yo disfruto haciéndolos. Saludos y nos leemos pronto.

Yorum yap

İleti!
Rowena Draugr Rowena Draugr
Realmente concuerdo con Óscar al decir que me quedé con ganas de más! Definitivamente parece el inicio de algo grande. Muy buen relato!
February 04, 2021, 14:35

  • German Martinez German Martinez
    Muchas gracias, mi estimada Rowena, me alegra que este cuento te gustara, tal vez continúe esta historia en el futuro. February 05, 2021, 07:39
Jancev Jancev
¡Qué buena historia Germán! Me ha gustado que dejes tantas interrogantes allí y el uso del arte como uno de los elementos que más hemos visto en los vampiros. ¡Felicidades!
October 14, 2020, 14:56

  • German Martinez German Martinez
    Muchas gracias, Jancev, tus palabras tal vez hagan que algún día siga esta historia (?) :D October 14, 2020, 15:30
Oscar Fernandez Oscar Fernandez
Me ha encantado. Esto debería ser una novela entera en vez de un cuento corto, ya que se siente como el prólogo de una gran historia de vampiros. La narración sobresaliente, como siempre. En general, ha estado de fábula, 10/10. ¡Gran trabajo, German! ;)
October 09, 2020, 13:11

  • German Martinez German Martinez
    Muchas gracias por tus palabras, Oscar, me animan mucho a seguir. Tal vez continúe esta historia en el futuro, me gusta dejar la puerta abierta con este tipo de relatos, la opción sin duda está sobre la mesa. ¡Un abrazo! October 09, 2020, 23:29
~

Daha fazla hikaye