liaobregon JYD ANDERSON

Lía se convierte en bruja, al intentar conseguir un hechizo de amor. Cuando sus poderes se vuelven descontrolados, ¿Podrá renunciar a su poder por amor?, ¿O elegirá el poder de ser la bruja maldecida? *Cuento creado para el concurso para el reto Villa Maldita Inkspired


Paranormal Lucid Tüm halka açık.

#terror #bruja #amor #poder #aquelarre #hechicera #maldición #brujeria #villamaldita #iniciomaldito
Kısa Hikaye
2
3.7k GÖRÜNTÜLEME
Tamamlandı
okuma zamanı
AA Paylaş

Único

Estaba desesperada, no podía contener mis emociones, cada día era imposible soportar la ansiedad que me generaba su rechazo.

Quizás eso fue lo que me determinó a tomar aquella maldita decisión. Había conocido a mi amiga Luz proveniente de un pueblo del centro del país, en una noche de juerga, de esas donde se escucha música y se bebe suficiente alcohol para valientemente contarnos los secretos, terminé por contarle mi triste historia de amor, Luz parecía comprensible

—Te entiendo, a mí me sucedió con mi esposo, te digo que antes de casarnos él quería dejarme por otra, fue terrible, pero conseguí una ayudadita, y ya lo viste, ¡Es el mejor esposo del mundo!

Sentí algo de envidia, era cierto cada palabra de Luz

—Ojalá fuera tan afortunada como tú —dije decepcionada

—Pero es que no es cuestión de suerte, Lía, yo he recurrido a algo para conseguirlo.

Yo la miré confundida

—¿Qué? —pregunté intrigada

—Pero no me mires así, estoy segura de que todos harían lo mismo con tal de conseguir sus anhelos más profundos. Recurrí a una bruja.

Yo comencé a reír

—Bueno, vale, si no quieres contarme entiendo —dije frustrada

—¡Qué no!, Lía, ¡No bromeo!, he recurrido a una bruja y ella hizo un hechizo.

Observé los ojos francos de Luz y entonces no tuve la menor duda

—Pero, ¡Carajos!, ¿Eso funciona? —pregunté con inquietud

—La bruja me explicó que todo es energía y es así que funciona. Si tú lo quieres, puedo llevarte con ella.

La miré dudosa, pero me sentía tan desesperada que acepté de inmediato.


Aquel día de octubre, el viento fresco anunciaba la cercanía del invierno, tuvimos que ir de noche hasta aquel bosque de cerezos, cuyas ramas hacían ruidos tan tormentosos, que nos asustaban, aquella bruja conocida por Luz nos había citado en aquel bosque antes de la medianoche. Yo estaba arrepentida, pero no tenía valor de confesárselo a Luz, preferí seguir en el plan, a favor de no perder una buena amistad.

Nos detuvimos en medio del bosque al mirar a aquella mujer sentada sobre un tronco. Sentí mi corazón asustado y mis manos heladas de temor, cuando se giró hacia nosotras, respiré, no era la bruja de cuento de terror que esperaba, por el contrario, era una mujer algunos años mayor que yo, con el cabello oscuro, largo y lacio, piel morena y ojos negros, se acercó a nosotras, llevaba un vestido oscuro hasta los tobillos, y lo único extraño que noté era que iba descalza.

—Hola, Jeanette —dijo Luz cuando se acercó

—Hola —dijo la bruja, quien no despegó su mirada de mí—. Eres tú quien necesita el trabajo, ¿Verdad?

Asentí nerviosa

—Muy bien, ya puedes irte Luz, gracias por traerla.

Miré a Luz con una mezcla de terror y duda, ella me devolvió la misma mirada

—Quedé en esperar a Lía, si no te molesta…

—He dicho que puedes irte.

Sentí miedo, y Luz no supo que hacer, me miraba confundida y preocupada

—Si tanto miedo me tienes debes irte —dijo Jeanette grosera—. Quizás tu amor por Emilio no es tan fuerte.

Apenas escuché aquel nombre, la miré desconcertada. «¿Cómo sabe eso?» pensé, mientras meditaba la posibilidad de que Luz le hubiera contado al respecto, aunque algo en mi interior me hacía dudar

—¿Nos vamos? —me preguntó Luz, pero mi curiosidad era enorme, siempre ha sido mi mayor debilidad

—No, Luz, vete, te veo en un rato más.

—Te llamaré más tarde —dijo Luz titubeante

Dije que sí y Luz se marchó. La bruja no despegaba sus ojos de mí

—¿Quién le dijo el motivo porque estoy aquí?

—Yo puedo leer la mente, ahora mismo estás pensando si digo la verdad y tienes mucho miedo —la observé dudosa, casi aterrorizada, pero mantuve la calma

—Mire, yo quiero…

—Quieres un amor real, todos lo quieren —dijo la bruja interrumpiéndome y acercándose a mí, sostuvo mi mano derecha observándola, parecía leer las líneas de mi mano. Pero de pronto su rostro se quedó turbado, como si algo malo hubiera visto, la observé dudosa

—¡Eres más fuerte de lo que crees!, la energía en ti puede transformarse en algo maravilloso o algo trágico. Sería cuestión de probar.

—Yo solo quiero a Emilio. Que se case conmigo, como Luz se casó con su esposo —dije inquieta, yo solo quería cumplir mi sueño de tener un gran amor, sin importar ni cómo, ni con quien

—Una vez que recibas esto, no solamente tendrás a Emilio, sino todo lo que quieras, ahora desnúdate —dijo Jeanette

La miré perpleja y seria.

—¿Es una broma?

—No. ¡Hazlo ahora! —exclamó la mujer—. Hay lluvia de estrellas, justo ahora podremos hacerlo.


Yo no quería, pero aquella bruja me miraba con premura, tuve miedo, pero podía más mi anhelo de tener un amor soñado, ya había esperado suficiente y en aquel momento era imperativo para mí. Me fui quitando cada una de las prendas de ropa hasta desnudar mi cuerpo. La bruja había encendido una fogata en medio del lugar. Luego puso en un vaso de plástico un montón de hierbas y agregó agua, los mezcló y acercó aquella bebida a mí, de inmediato me negué a beber. Pero la mujer insistió.

Cuando de nuevo me negué, la salvaje bruja me sujetó y me obligó a beber, intentaba impedirlo, pero no quería lastimarla, finalmente bebí aquel brebaje. Intenté vomitarlo, pero fue imposible, me quedé quieta por un momento, hasta que me convencí de que nada malo iba a pasarme.

—Bien., harás lo mismo que yo —dijo la bruja y comenzó a caminar en círculos alrededor de la fogata, la imité, me sentía bien aún, pero pronto una sensación de aletargamiento se apoderó de mí. Entonces mi visión se puso borrosa, mis movimientos eran débiles, todo comenzó a darme vueltas y miraba el rostro de la bruja que reía y cantaba.

Pronto miré alrededor muchos rostros, mujeres desnudas con cabellos muy largos que reían, cantaban y bailaban. Entonces aprecié aquel rostro, un hombre con ojos muy grandes y verdes, calvo y muy alto que me miraba severamente

—¡Maldecida!, ¡Maldecida! ¿Qué eres?, ¿Lía maldecida o desalmada? —le escuché gritarme con rapidez, lo repetía una y otra vez, su voz era más alta y tuve que poner mis manos en mis oídos para intentar callar las voces, luego sentí que lanzaban sobre mí cuerpo y cabellos un líquido caliente y pegajoso, cuando lo toqué con mis manos descubrí que era sangre.

Asqueada y aterrorizada comencé a gritar enloquecida, de pronto todo se oscureció y perdí el sentido.


Cuando abrí los ojos estaba recostada sobre el suelo, me levanté de inmediato, tenía mi ropa puesta, Jeanette estaba frente a mí. Me dio un amuleto, era una piedrecilla transparente

—Consérvala cerca de ti, cuando hables con Emilio tómala entre tus manos. Pero a partir de ahora todo será diferente —dijo Jeanette y luego se fue, perdiéndose entre el bosque

Yo estaba desconcertada porque ni siquiera le había pagado un solo peso.


Caminé en el bosque sintiendo mucha seguridad, nada me asustaba. Pronto escuché unos pasos tras de mí, me salió al paso un hombre joven, parecía estar drogado, se abalanzó sobre mí derribándome, intentaba lastimarme. Me sobresalté, y para defenderme tomé con mi mano el cuello del chico, me sorprendí de mi propia fuerza, lo había logrado empujar golpeándolo contra un árbol. El chico se levantó intentando dar pelea, pero antes de que me embistiera, deseé detenerlo y lanzarlo lejos.

Así sucedió como por arte de magia y sin tocarlo, el cuerpo de aquel joven salió disparado y golpeó contra el suelo, pero no volvió a levantarse.

Entonces tuve temor de lo que hice y me alejé corriendo, a nadie jamás le conté lo ocurrido hasta ahora.


Pocos días después contacté a Emilio en una cafetería, pero no estaba muy concentrada en él. Muchas cosas raras me sucedían, podía escuchar conversaciones ajenas y oír los pensamientos de otros, incluso si lo pensaba demasiado podía atraer con mi pensamiento lo que deseaba. Tenía miedo de enloquecer.

Frente a Emilio recordaba por qué me gustaba, pero ya no parecía importante.

—Te amo, Lía, ¿Quieres casarte conmigo? —dijo Emilio

Le miré sorprendida, aquello me parecía absurdo, ese hombre siempre me había rechazado y ¿Ahora me amaba?, lo rechacé sintiendo mucho placer al hacerlo, recordando todo lo que sufrí por él, de todas maneras, lo que sentía por él no era demasiado intenso.


Caminé por las calles, era Halloween, los niños disfrazados iban por las calles pidiendo dulces, estaba por oscurecer, de pronto sentí que alguien me seguía, al girar hacia atrás encontré a Jeanette

—¿Qué quieres?

—¿Acaso ya notaste tu poder?

—Sí —dije determinada

—¿Y qué harás con él, mujer?

—No lo sé, ¿Quién sabe?, puedo hacer cosas muy buenas o muy malas—dije desafiante

—Por eso estoy aquí, ha sido un error. Debo llevarme tus poderes, pero nadie puede quitártelos, solo tu misma puedes hacerlo, renunciando a ellos.

Detuve mi marcha mirándola retadoramente

—¿Por qué lo haría?, puedo hacer y tener lo que quiera con ellos, ¿Por qué renunciaría a ello?

—Por qué voy a ofrecerte algo mejor —le miré intrigada, ¿Qué podía ser mejor que este poder? —. Estás a unos pasos de tu alma gemela, el amor perfecto para ti, pero cuando lo veas y se reconozcan entonces todos tus poderes se borrarán, renunciarás a ellos inconscientemente para amarlo a él. Eso querías, ¿no?

Dije que sí

—Eso quería, pero no sé si lo quiero ahora. —dije con honestidad

Jeanette me miró dudosa, no parecía reconocerme

—. Muéstramelo —dije

—¿Qué?

—¿Dime quien es mi alma gemela?, ya que lo haya visto decidiré.

Jeanette estaba dudosa, necesitaba quitarme mis poderes, yo lo sabía, sentía ese poder crecer dentro de mí, cada día más fuerte. Estaba descontrolada y la bruja dudaba si la fuerza del amor, sería más fuerte que el deseo de poder. Apelando a su buena suerte, Jeanette me señaló a lo lejos a un hombre que estaba de espaldas a unos metros de distancia.


Lo miré con intriga y caminé muy despacio, acercándome, hasta que escuché su voz y su risa. Aquella voz me era familiar. Una añoranza despertó en mí. El hombre giró a mi dirección y preferí bajar la mirada, aún tenía duda de abandonar mi nueva faceta como bruja. Aquel hombre me miraba fijamente, parecía como si me reconociera de algún lado y se acercó a mí. Sentí un peligro en mi interior y alcé la mirada encontrándome con sus ojos grandes y azules. Cuando estuvimos frente a frente, levanté mi mano derecha y por un instante lo miré fijamente, él iba a decir algo, pero lo único que pude hacer fue a dar un leve golpecito a su frente

—¡Unutma kahan! —exclamé y provoqué que aquel hombre cayera de espaldas y se desmayara. Luego me eché a correr lejos de ahí, hacia el bosque de los cerezos. Aquel hechizo del olvido por siempre, impedirá que me recuerde.


Nadie puede encontrarme. Bailo alrededor de la hoguera y creo hechizos espeluznantes, acompañada de mis amigas brujas, mientras disfruto mi poder que se engrandece sin encontrar límites. Soy una bruja maldecida, sé que algún día me arrepentiré de mi decisión, pero confío en que no sucederá hoy, ni tampoco mañana.

10 Ekim 2020 03:49:11 4 Rapor Yerleştirmek Hikayeyi takip edin
8
Son

Yazarla tanışın

JYD ANDERSON Bienvenidos a mi espacio. Inventora de historias. Una humana viviendo una vida. Adoro las historias de amor, fantasía, ciencia ficción, misterio y drama.

Yorum yap

İleti!
Fred Galavíz Fred Galavíz
Excelente relato
November 08, 2020, 02:43

  • JYD ANDERSON JYD ANDERSON
    Muchas gracias por leer, ¡Saludos! November 08, 2020, 03:11
Jancev Jancev
Sin duda no puede existir una bruja sin la realización de un hechizo, pero sobre todo, sin un sacrificio. ¡Muy buena historia!
October 14, 2020, 00:16

~

Daha fazla hikaye