criseme Cris Eme

Treinta y un relatos cortos para la Copa de los Autores.


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Día 1. Pez


Arrojó el bolígrafo con rabia, dejando que este rodara por la superficie de madera de su mesa de estudio hasta encontrar el final y caer al suelo emitiendo un débil tintineo y perdiéndose por el suelo de la habitación.

La luz blanca de su lamparita era la única fuente que iluminaba su desespero y su angustia frente a aquellas hojas de papel repletas de información que debía memorizar y que su cabeza insistía en que no sería así. No aquella noche.

Se levantó de la silla sintiendo un nudo en el estómago y contempló el reloj despertador que coronaba su mesita de noche. Éste marcaba las dos de la mañana y sentía que todas aquellas horas dedicadas al estudio no habían servido para nada.

Sintiendo la necesidad por la nicotina escalando por su garganta, abandonó la habitación con la cajetilla de cigarros en la mano y se dirigió hacia la puerta de la terraza. La suave brisa de aquella noche de verano le dio la bienvenida acompañada de un sonido persistente no muy lejos de allí que le provocaba una profunda desazón. Eran las fiestas patronales de su ciudad y él no podía unirse a sus amigos aquel año.

Tratando de espantar los malos pensamientos, se prendió un cigarro y dejó que el humo invadiese su garganta y sus pulmones, sintiendo que toda la ansiedad que llevaba arrastrando desde hacía unas horas comenzaba a desvanecerse y le dejaba a solas con aquel sentimiento de derrota que no le abandonaba.

Colocó sus manos en la barandilla mirando en dirección a la zona donde otros celebraban y se preguntó en silencio por qué perdía el tiempo y la juventud con aquellos exámenes que nunca llegaban y que tan pocas posibilidades de éxito le proporcionaban. Una parte de sí mismo le decía que aquello era un sacrificio que tenía que hacer para lograr el gran objetivo, aquel imposible que sería conseguir un trabajo estable y fijo para toda la vida. Pero otra, le susurraba que lo dejase, que era inútil y que aquello jamás estaría en sus manos. En noches como aquella, su estado de ánimo solía torcer claramente por uno de esos dos bandos.

—¿Hijo?

Se dio la vuelta y se encontró de cara con la figura aún adormilada de su madre que se encontraba en el quicio de la puerta aguardando por él. Al momento, salió a la terraza junto a él y se apoyó sobre la barandilla a su lado observando en su misma dirección:

—Sé lo que te ocurre, ahora mismo estás deseando tirar todos esos papeles a la basura y correr a reunirte con los chicos en el lugar habitual, ¿me equivoco?

—No voy a negarlo —contestó él sonriendo mientras el cigarro se consumía en su mano—, me conoces mejor que nadie.

—Esta mañana leí una leyenda preciosa —comenzó a hablar su madre que parecía no haberle escuchado—. Un banco de peces koi nadaban por el río hasta que se encontraron con una cascada que les impedía poder continuar y muchos de esos peces se desanimaron por lo que decidieron que lo más cómodo sería seguir la corriente del río. Sin embargo, otro grupo se quedó y se esforzaron una y otra vez a alcanzar la cima para caer de nuevo en el agua. El ruido de sus chapoteos despertó la curiosidad de un grupo de demonios que, burlándose de ellos, agregaron más obstáculos y altura a la cascada. Pero aun así, uno de ellos no se rindió y continuó sus esfuerzos hasta que un buen día, en uno de sus saltos, logró alcanzar la cima. Fue entonces, cuando uno de los dioses que le observaba, reconoció su tesón y constancia y transformó al agotado pez koi en un poderoso dragón dorado.

Finalizó el relato y él la miraba fascinado por el relato sin decir ni una palabra para no romper aquel momento que, en ese instante, le parecía tan importante y místico. Entonces, su madre le dio una palmadita en la espalda y le dijo:

—Que duermas bien, hijo mío —y se metió en el interior de su hogar.

Él se quedó unos segundos más en la terraza sonriendo, entonces tras una última mirada a la fiesta que se iba a perder, lanzó el cigarro lejos y volvió al interior preguntando a su madre si un pez koi podría valer como animal de compañía.

04 Ekim 2020 23:05:28 0 Rapor Yerleştirmek Hikayeyi takip edin
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Sonraki bölümü okuyun Día 2. Mechón

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