sepiferos juan treviño

PACTO BÉLICO Cuando entres en esta historia te darás cuenta que hay cosas diferentes a la realidad. En Pacto Bélico existen tres culturas diferentes, conocidas por todos, pero diferentes en varios aspectos, pues es fantasía medieval, cosas únicas y mágicas, con; criaturas increíbles, rituales, magia e inventos, pero todo muy moderado, sin llegar a saturar la esencia; es más lo realista que fantasioso. SINOPSIS Año 1200 d. c. Tres continentes, nueve reinos en todo el mundo. Reyes se unen para crear fortalezas, creando vínculos, y protección entre sí, otros deciden la guerra, guiados por las ambiciones, poderío, otros por la extinción de dioses falsos, y expansión de su Dios. Diferentes razones son las que causan un esparcimiento por el mundo de la familia del reino más poderoso en todo el continente, de cada hijo, cada hermano se ven en la obligación de irse, por gusto o a la fuerza, así creándose el pacto bélico de los hermanos Ferrer. En otras partes del mundo tienen intereses propios o inculcados, que no se tentarán el corazón para hacerlos cumplir. Personas malas vaya que las hay, pero son más los buenos, que quieren vivir aventuras, que se quieren guiar por el amor, el fanatismo a las guerras, la familia sin duda algunas es lo más importante en cada rincón del mundo. *ESTA NOVELA AÚN SE ENCUENTRA EN DESARROLLO Y SÓLO SE PUBLICARÁ EL BORRADOR*


Tarihi Sadece 18 yaş üstü için.

#ficcion #medieval #historico #magico #civilizaciones
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Capítulo Uno

BREVE INTRODUCCIÓN AL MUNDO DE ALARCON

comenzamos en Irem, ciudad al norte de Feroe. Ahí convive la familia Ferrer todos los días, claro es que son una familia imperfecta, por ambiciones cada vez más grandes. Estaba el rey Guido Ferrer, el cual es conocido por ser un hombre honorable y valiente, Y su esposa Elizabeth Blumer, con ambiciones e ideologías que solo ella sabe. Después están sus hijos, Adriel, Olivia y Osdar, de los cuales el más grande solo tiene catorce años, de ellos aún no se sabe mucho, al parecer estan todavia muy jovenes para mas o menos intuir cuál será su destino. por último está Abrahm Aprentice, el cual es un hijo bastardo de Guido, el tiene 19 años, pero su madurez ya ha salido a relucir mucho. Todos los problemas internos tendrán que ser resueltos, juntos con los demás en todo Alarcón.


Notas Aclaratorias.

+Elizabeth Blumer es la reina.

+Irem es una ciudadela del reino de Feroe.

+Sorus es una ciudadela del reino de Foros.

+Guido Ferrer es el rey de Irem.

Olivia, Osdar, Adriel y Abrahm son hijos de Elizabeth y Guido, solamente Abrahm es un bastardo; solamente es hijo de Guido, y elizabeth solo suplanta a su verdadera madre.

+Olivia tiene nueve años. Osdar tiene quince años. Adriel tiene once años. Abrahm tiene diecinueve años. Elizabeth tiene treinta y tres años. Guido tiene treinta y cinco años.

+La algetalblra es un simple invento de este mundo, vendría siendo lo que conocemos cono avioneta, solo que un aspecto totalmente diferente y con una misma funcionalidad.


Elizabeth Blumer, Irem.

Llegó la noche a Irem, en este caso vemos los interiores del castillo. En cada sala veremos cuatro candelabros de piso ubicados en cada esquina, los cuales llevan años sin ser limpiados, Y con la cera chorreada y estática. Como agua cayendo y siendo congelada en invierno. Veremos también las paredes oscuras y frías, completamente limpias y sin ninguna decoración, excepto algunas salas especiales, pues el castillo es grande.

Elizabeth Blumer, la esposadel reysube una de las escaleras del castillo a la habitación de su hijo favorito,Adriel. Cada pisada que daba al subir un escalón retumbaba en las paredes las cuales ya eran viejas y parecían estar por caerse. Además las prendas de Elizabeth apenas cabían en el pequeño pasillo mal diseñado por completo. Su cabello rozaba las telarañas exageradamente grandes, pero imperceptibles por la oscuridad del lugar.

En la habitación de Adriel siempre está Soria, Su nana contándole como todos los días su libro de aventura. El favorito de Adriel.

— Ya viene mamá Soria, nos vemos mañana —Dice Adriel, que ya estaba recostado y cubierto de pieles en su cama. Adriel percibió las pisadas de Elizabeth en el pasillo que daba a su habitación.

Soria le asciende la cabeza, demostrando que está de acuerdo en irse. Pero solo ella sabe lo que en verdad siente en su corazón. Ella no para de contarle su historia, y Adriel sigue escuchando, pero más despierto que antes. Esperaba emocionado a su madre.

Era la hora favorita de Elizabeth y Adriel, era ya muy tarde, de noche y con los fuertes vientos de la oscuridad. Los dos no se frecuentaban mucho, sin embargo Adriel era el hijo que Elizabeth más le demostraba amor. Siempre reían, aunque sea por poco tiempo, aunque a Elizabeth le molestara pasar por las frías habitaciones del castillo para llegar con él, Aunque Elizabeth fuera dura en sus enseñanzas con sus hijos.

Elizabeth sabe que estará Soria ahí dentro, porque ella misma la manda, para que llene el vacío con amor, el cual Elizabeth no le da. Por fin llega hasta la cima de los escalones y de inmediato entra en la habitación, abre la puerta y el rechinido alarma, junto con el retumbar de los escalones.

—Sal de la habitación Soria —Manda Elizabeth, Arrebatándole el libro de las manos y de forma soberbia.

Aveces Elizabeth le tenia envidia a Soria, que tenía un don con los niños que a Elizabeth le faltaba, Elizabeth fácilmente notaba errores y debilidades incluso en sus propios hijos y juzgandolos duramente. Nunca se lo ha perdonado.

—Mi reina si me quita el libro de las manos todos los días y sabe que se lo daré amablemente, tal vez pueda ser más gentil. Para ahorrarnos líos —Declara Soria.

La nana igual ya sentía un aprecio por Adriel. desde los doce años Soria ya cuidaba los hijos de la realeza y comenzó a sentir mucha empatía y amor por todos ellos. No quería separarse de Adriel ya que sabe que Elizabeth puede ser un poco duro con los castigos.

—¿Qué diablos te pasa? ¡Que te atreves a hablarme así Soria! —DiceElizabeth— No necesito tu humildad y gentileza. Necesito que me des tus fuerzas. Que te desgastes por mí y si no lo haces te saco afuera.

—Yo solo digo lo que veo mi reina. Tampoco tiene que ser grosera —dice Soria apenas medio metro de la puerta y sosteniéndose de un mueble.

—Entonces tienes mierda en los ojos si dices lo que ves. ¿Qué crees que haré después de esto Soria? —pregunta Elizabeth enfadada y sosteniendo el libro con suma fuerza y acercándose a ella.

—No se mi reina —dice Soria ya un poco temblorosa.

—¡Vete ya! —Dice Elizabeth con una mirada que dios le obsequió para estremecer. Pero a la vez desinteresada.

Soria sale de inmediato de la habitación. En un principio estaba muy confiada de enfrentarla por el odio que le tiene, ya anteriormente la había hecho sentir ser una torpe. Oh al menos eso piensa la gente.

Elizabeth no tiene la culpa de ser fría y atacar exageradamente, sus días de la juventud no fueron los mejores.

Elizabeth volteo la cabeza a Adriel y le sonrío cambiando por completo su actitud.

Adriel solo vio lo sucedido, ya hasta se había acostumbrado a esas peleas. Abrió la ventana que estaba detrás de él, como estaba en la cama se tuvo que levantar, jalo fuerte y los cristales sujetados en madera salieron. Entró el fuerte aire de la oscuridad lanzando las telas que estaban sujetadas en los adoquines para cubrir el sol y no dejar pasar las moscas. Despues volvio a la cama.

—Yo te seguiré contando la historia amor. ¿En dónde se quedaron? —pregunta Elizabeth abriendo el libro y viendo varias páginas, intuyendo dónde comenzar a leer.

—Nos quedamos aquí madre, como puedes ver —señaló Adriel con el dedo en una hoja del libro y aún acomodándose en su cama.

Elizabeth llenó una copa de vino que traía con ella en una reja amarrada a su cintura, la lleno con vino del más fino, después dejó la botella de dónde la sacó, de un cajón en la habitacion de Adriel. Se entonó Para después comenzar con la lectura y lleno dos de sus dedos con saliva, leyo un poco y después cambio de hoja.

—El ejercitó llegó a un paradero en el cual se indicaba en el manuscrito que el gigante murciélago llegaba a dormir. El rey, sus aliados y el ejercitó estuvieron de acuerdo en colocar una trampa y así poder controlar a la bestia —Indica Elizabeth Blumer, Lanzando por la ventana la copa de vino que acaba de terminar de tomar y llenando otra ahi mismo. Saco otra copa de la reja.

—Cuéntame más, por favor —Indica Adriel.

—¡Claro mi amor! El ejercitó logró su cometido, con aquel hechizo que se hacía llamar "trampa" y celebraron—Dice Elizabeth Blumer, No con admiración, sino con envidia de no poder hacer lo que sus antepasados hacían y hoy no pueden, pues el hechizo trampa se desvaneció de los escritos —Todos los soldados y hasta el heroico rey temían, temían por todo, por la vida, riquezas que abandonarían, Familia y placeres que olvidarán.

— ¿Qué hacían con esas trampas? —Pregunta Adriel Ferrer.

—No lo sé hijo. Nadie sabe qué eran esas trampas ni cómo se hacían. Solo sabemos que eran formas de matar a tu enemigo —Indica Elizabeth—, muchas cosas, como hechizos se desvanecieron de la memoria de las personas. Por eso es importante escribir todo lo que sabemos, para las futuras generaciones.

—¿Que sigue madre? Quiero saber que hizo el rey y sus hombres —Pregunta Adriel Ferrer.

— El capítulo término hijo mío, ya sabes que es uno por dia. Otra noche sabremos que paso con esa criatura intimidante. Fanatizo hijo, que ya es mucho por hoy ¡mañana te cuento más! —Dice Elizabeth Blumer levantándose de la cama y dando unos pasos a la puerta.

—¡siempre es así! siempre. Pero entiendo que habrá que esperar madre —Señala Adriel Ferrer.

—Escúchame todos los tiempos de Dios son perfectos —Dice Elizabeth Blumer, acercándose para acariciar la delicada cara de su hijo. Después arrojó su otra copa de cristal por la ventana que volvió a vaciar.

Dejó de nueva cuenta la botella de vino en el cajón, escondida. Tomó el libro y lo colocó en la reja de su cintura. Se despidió de su hijo con un beso y salió de la habitación.

AL HACER ESTE GESTO ADRIEL COMPRENDE QUE TIENE QUE DORMIR.

Elizabeth saliendo de la habitación baja hasta la biblioteca. A esas horas el castillo estaba vació por completo. Llega a la biblioteca, camina por los pasillo llenos de libros. Una gota de cera le cae en la cabeza, se estremece pero después mira arriba y se da cuenta de la vela goteando. Camina más rápido y abre una reja de metal muy despacio para que no rechine, ahí deja el libro. Es una área de la biblioteca que está prohibida y ni siquiera la realeza tiene permitido entrar. Nadie la logra ver y sale velozmente del sitio. Le da frío y en el camino a dormir se va calentando con una antorcha que sustrajo de las paredes.

Olivia Ferrer, Irem.

Amanece en Irem. Apenas clareando el día. Los cuervos ya están haciendo su graznido en las copas de los pinos y bajos árboles, el ambiente es muy bueno.

Olivia bajaba y subía repetidamente unos escalones, por lo aburrida que estaba. Esos escalones los cuales daban al taller de Gobio, su amigo y el inventor oficial de la ciudad de Irem. Ya estaba cansada, Totalmente devastada de esperar cada día a que el invento del genio estuviese listo. Pero ese día sería diferente. El genio prometió tener la Algetalbra lista para el medio día, es decir; en las tres y pico próximas horas.

Olivia le fascinaban este tipo de cosas y cuando conoció a gobio rápidamente se hicieron amigos, ya que aprendía mucho de los artefactos, herramientas y mas cosas. A olivia no le importaba la edad, solo el conocimiento y trataba a Gobio como su abuelo.

De pronto su madre llega al taller de Gobio, el cual estaba en el jardín real, Elizabeth llega de pasear por el jardín al taller del genio, Atraída por el tac-pa-tac-pa-tac de los martillazos que daba Gobio, Elizabeth llegóalarmada.

El taller de Gobio era peculiar. Estaba rodeado de exuberantes plantas, traídas de míticos lugares. El taller no tenía paredes como tal, eran simples barrotes de madera delgados que sostenían el techo de paja con madera, y enredaderas que hacían una tela bien hecha. En el suelo que también era de madera tenía muchos inventos, o materiales que estaban cubiertos por mantas blancas que no se distinguían, era un espacio amplio y bien construido.

—¿Aún siguen con esa tontería Olivia? —Pregunta Elizabeth—, No desconfío de la sabiduría de Gobio,Pero si de tu estupidez Olivia.

Elizabeth desconfiaba del artefacto, más de una vez había hablado con su esposo, Guido, pero el estaba de acuerdo en su construcción lo cual enojaba aún más a Elizabeth.

—Madre. Tienes que entender que tus ideales no son los míos. Tal vez si me haga daño pero eso solo me hará más fuerte. No quiero quedarme como tú, que no eres valiente y solo abusas de tu poder —Responde Olivia.

—Tú solo eres una niña —Aclara Elizabeth,Diciendo a sílabas—, pero créeme que eso no te servirá para cuando tengas verdaderos problemas conmigo.

Elizabeth, la reina dio unos pasos adentro del taller.

—Mi reina. Solo espero que todo salga bien. Dios nos ara un buen día ya vera —Interrumpe Gobio.

Elizabeth le lanza la mirada seca de su rostro demacrado y a la vez con una hermosura inigualable en todo el reino. A ella más que nada le cesó el enojo, al oír la palabra dios. Eso querría decir que la palabra de dios subsiste en todo habitante. De pasos lentos y una mirada tardía, Elizabeth salió del taller de Gobio. Pues tiene asuntos que realizar.

La palabra de Dios no tenía mucho tiempo que había sido la principal creencia en Irem. Hace algunos años la creencia era similar, pero con diferentes dioses. Gracias a personas que trajeron su fe, Ahora dios reina en Irem y Los nobles lo tomaron como su revelación, que Dios los había elegido para difundir la palabra.

—Creo que ya le tengo que decir —Dice Olivia a Gobio, después de que su madre se fuera—, No es bueno que mi madre se burle de mi padre de esa manera.

—No pequeña. Si le dices tú mamá te encerrará de por vida en el calabozo, ya sabes como es —Responde Gobio y le pide a Olivia que le pase una herramienta de una mesa lejana.

Olivia miraba a Gobio, mientras él seguía cortando y clavando en madera, el invento que le regalaría a olivia.

—Descuida Gobio. Sé muy bien cuando hay que ser el enemigo y cuando ser el aliado —Responde Olivia—, Mi padre me ha enseñado de esto. Amo a mi madre, pero creo que me inculcó muy bien su forma de amar.

Guido Ferrer, Irem.

Emocionado guido vaga por el reino para encontrar a Osdar, su hijo mayor no bastardo. Este será el día en que tomará su primera clase de espada con un entrenador que el mismo rey impuso y que ese mismo entrenador le dio clases a él de pequeño.

¡Osdar! ¡Osdar! Se oye chillar de entre las varas de metal de los ventanales y adornos del castillo. Camina, camina y camina. Pisoteando, empujando y resbalando de entre los charcos de excremento y piedras de los caminos del castillo donde camina el rey. Al él le ilusiona mucho el entrenar a su hijo Osdar. Vaga por un camino donde hay mujeres lavando conejos y demás criaturas muertas para cocinar. Los hombres bebiendo observan al rey en busca de su hijo y se le unen. Todos juntos empiezan a escrutar por Osdar.

Osdar Ferrer, Irem.

La playa en Irem se distingue por ser muy hermosa. Playa color café lóbrego, rocas puntiagudas y redondas sobraban en esa playa, pero aunque no las hubiera a la gente no le gusta eso. Osdar Estaba sentado, Observando el mar. A sus cortos quince años él sabía ya mucho sobre lo que quería ser. No se distinguía por tenerle amor a una espada, pero si por una sabiduría que toda persona querría, pues el mundo sabe que un genio fácilmente ganaría una batalla sin siquiera una espada. Sin embargo si le puede llegar a apasionar, en estos momentos solo trata de madurar y ser bueno en algo.

De pronto los rayos de luz, provenientes del sol que se reflejan en el agua del mar fueron desapareciendo. El día aun no acababa, Tampoco había nubes, entonces tenía que investigar que paso.

Se levantó de la roca. Colocó sus manos en la frente para tapar el sol y entrecerró los ojos para ver más allá de lo previsto. Solo vio miles de patrones repetirse en el agua, de olas y la marea.

A los pocos segundos fueron llegando muchos trozos de madera a la playa. Pareciera que fueron restos de barcos destrozados por el mar. Sin embargo con esos trozos de madera se veía un charco de sangre bien marcado que viajaba junto a las tablas. Al poco tiempo de que los restos llegarán a la playa, también con ellos traían soldados, los cuales habían sido apuñalados, eso se notaba. Llegaron todo tipo de armas como espadas, cuchillas y lanzas.

De pronto una voz celestial se escuchó casi en el oído de Osdar"Habrá mejores cosas por arruinar" apenas oír la primera palabra volteo en dirección al sonido velozmente, pero nada ni nadie estaba ahí. Solo a lo lejos veía a campesinas lavando pescado y hombres trayendo redes para pescar más, todos muy lejanos.

Guido Ferrer, Irem.

Con tres minutos de estar el rey como loco buscando a Adriel por todo el castillo ya estaba molesto.

Se detuvo en una calle empedrada, que estaba inclinada en una colina, cuando subió tuvo vista al pueblo. Miró en todas direcciones, solo veia humo salir de casas, y en seguida estaba Osdarahora buscándolo a él. El chico se notaba tenso y perturbado.

—Padre. Hay restos de barcos y soldados muertos llegando a la playa —Dice Adriel exaltado y sosteniéndose con sus manos sobre sus rodillas—, tienes que venir

Guido de inmediato sigue a Osdary con ellos varios hombres más. dejaron sus vasos de cerveza, sus pertenencias y también todo pueblerino que escuchó al muchacho también fue.

Cuando llegaron a la playa un puñado de mujeres, hombres y traviesos niños ya estaban aguardando la llegada del rey. Niños Estaban sentados encima de cajas de alimentos o pescado. Los adultos estaban de pie, observando como cada vez más y más cadáveres llegaban a la playa.

—¿Qué crees que habrá sucedido? —Pregunta Guido a su hombre de la guardia real, Mirando concentradamente los restos que llegaban.

— No lo sé mi señor. Pero si sé que son hombres de Orban, tienen ese aspecto y mirada traumada. Seguramente de la ciudadela de Pevan por el estandarte en sus prendas —Responde Yuan—, ¿Qué haremos con ellos?

—Arrojarlos al río. La corriente del agua los llevará lejos de mi reino.

—Claro señor, en este momento voy —Dice Yuan yendo a recoger los cadáveres junto con otros soldados.

Yuan. Te veo en el Centesorio—Dice Guido ocasionando que yuan voltee a verlo—, Reuniré al consejo.

Yuan le asciende con la cabeza, demostrando estar de acuerdo con su rey.

Al cabo de unos momentos guido llega a la sala del Centesorio junto con sus consejeros, los más leales a él en todo el reino, a al menos eso juraron. El Centesorio es una sala impactante. Hay mucho incienso ahuyentador de espías y los candelabros tan descuidados, con casi un metro de cera de veladora cayendo. Las maderas finas los deleitan, pero nada tan impactante como la roca que cayó del cielo, tan brillante e hipnotizante que Guido decidió colocarle una protección de hierro.

—Mi señor. Que paso con Osdar, lo eh estado esperando para la clase de hoy desde tarde, tengo asuntos en mi casa y no puedo esperar más. sabe que vivo a las afueras de la ciudad y he dejado a mi familia desprotegida —Dice el maestro de espada que estaba sentado en la silla de la gran mesa desde antes que llegara Guido y los consejeros.

—Los siento amigo. Por el momento salieron inconvenientes. Desde mañana el muchacho estará listo. No, de hecho por ahora las clases las tomara en el jardín. Vaya a buscarlo, tiene mi total permiso.

— Claro mi rey. Iré a buscarlo, pero tengo un poco de hambre. Veré al niño después de comer, si me lo permite rey.

El maestro sale de la sala, Guido le había hecho una seña donde le permite ir a comer primero. Entonces ahora entran los consejeros y se acomodan en los asientos de la gran mesa de madera oscura. Las paredes del salon estaban limpias, sin ningún objeto y simplemente dos estandartes del reino y dos ventanas bastante apagadas, sin luz raramente. La roca caida del cielo estaba en el centro de la mesa, a la vista de todos.

—Debieron ser piratas —dice Yuan—, Seguramente los Pevanos fueron los causantes.

— No lo creo —Dice Soses, Muy serio—, Esto debe ser una distracción. Para que los restos de los barcos llegaran a nuestras playas y no se hundiera, fue porque fueron destruidos cerca y no creo que los Pevanos custodien sus aguas tan cerca de las nuestras. Tampoco creo que se arriesguen a venir tan cerca de nuestras costas.

— ¿Para que una distracción? —Pregunta Guido—, ¿Van a atacarnos?

— No lo creo —Dice Karta—, los hombres encontrados en los barcos son Pevanos. El rey Santiago de Orban jamás mataría sus hombres para una distracción, eso bien se sabe. Aparte Santiago es un anciano. Si pensara en atacarnos lo haría solo cediendo su trono a un hombre más joven que pudiera venir hasta acá a conquistarnos y si eso sucediera, ya lo sabría todoTeneriferos.

Guido se queda unos instantes pensativo ante las aclaraciones de sus consejeros y después dice su dictamen. No se nota intrigado, pues el mismo no cree que haya sido cosa del rey santiago, en Orban.

— Pondré a hombres a custodiar los mares. No daré más importancia a este asunto —aclara Guido.

— Mi rey, recuerde que dios lo acompaña a usted, Y todas las decisiones que tome vienen directo del mandato del todopoderoso. Ya cambiando de tema. Tenemos noticias sobre su hijo Abrahm. Al parecer ya llegó a Sorus. De momento solo sabemos que en este momento ya se han de estar enfrentando. la batalla de los cambios, así la han llamado los guerreros —Aclama Oce.

Abrahm Aprentice, Sorus.

En la franja de batalla. El ejercitó de Irem y el de Sorus están apunto de enfrentarse. La formación del ejército de Irem es glorioso de ver. Pero el ejercitó de Sorus es completamente distinto a la palabra glorioso.

— ¡Tonatiuh! Tienes muchos hombres ya veo. Pero mis hombres matan a tres de los tuyos —Grita Abrahm a Tonatiuh que está a varios metros de él—, Te digo que te rindas ahora.

Los dos ejércitos estaban formados frente a frente. A los lados estaban aún casas de acampar de los soldados de Tonatiuh, algunas incendiándose por una razón no aparente. En el horizonte una montaña, la cual en alguna parte tenía un obelisco, totalmente gris e incrustado en la misma montaña, se veía masivo aún a la distancia, pareciera de algunos veinte metros. Liso, sin ningún grabado.

— ¿Augusto qué planeas? —Pregunta en voz baja el rey Tonatiuh del reino Foros.

— El hombre tiene razón mi rey. Su ejercitó ha sido mejor entrenado, en todos los aspectos —Responde Augusto—, seguramente podremos ganar. Pero perderemos más de la mitad del ejercitó, siendo positivos.

— ¡Mierda! Tenemos que rendirnos. Siempre me cuestiono este tipo de cosas, nunca hago caso a mi cerebro—Dice Tonatiuh.

— No Padre. No permitiré que eso pase, seremos fuertes —Dice Nester, el hijo de Tonatiuh.

— ¿Qué más podemos hacer? No nos queda nada. No podemos hacer nada. Se que te quieres hacerte el valiente, pero no es tu talla, te queda muy grande hijo, lo siento —Dice Tonatiuh enojado—, Miralo haya, muy quitado de la pena. Guido se atrevió a mandar a su hijo como una burla.

— ¿Qué piensas que estarán diciendo? —Dice Abrahm a su mejor amigo y compañero guerrero mirando a Tonatiuh y compañía hablando desde la lejanía.

— No lo sé mi señor. Supongo que se estarán cagando del miedo ahora.

Abrahm se carcajea un poco y esperan ahí sin moverse.

Tonatiuh y su hijo deciden acercarse a Abrahm, para rendirse y pedir clemencia, pero Augusto no está muy de acuerdo, le dice que sería una burla y lo haria parecer débil.

— Nos rendimos —Dice rápido pero elegantemente Tonatiuh. Le da mucha pena pero sabe que no habrá otro modo.

— Tonatiuh, le has fallado a Foros por completo—Dice Augusto y sale en guerra, los que hace que algunos soldados le sigan también.

Tonatiuh se queda ahi, no da una orden de atacar. De inmediato soldados de Abrahm salen en lucha.

Augusto seguía en su caballo, se enfrenta con dos guerreros en caballo también, uno detrás del otro; Antes de chocar le escama al caballo haciendo como que lo atacara con la espada, el caballo se detiene y levanta sus patas delanteras tumbando al cabalgante, cuando baja sus patas el caballo lo mata. El soldado de atras tambien ataca a Augusto, trata de herirlo pero Augusto ataja el ataque, ahora el lo ataca y le roza el cuello, eso basta para matarlo.

Los demás soldados de ambos ejércitos atacan pero los Iremies ganan y de cuatro guerreros sobrevivieron tres, mientras doce guerreros de Tonatiuh murieron. Los tres guerreros rodean a August y después todo el ejército a cargo de Abrahm también lo rodea.

— Mi padre te necesitara en Irem. Será un viaje largo, así que trae unos cuantos hombres. Tenemos que llegar pronto —Le avisa Abrahm a Tonatiuh y mirando a August.

—¿Cómo? ¿Cómo sabes eso? como sabes que tu padre me necesitara. No puedo mandar a mi hijo de regreso a Sorus solo.

— ¿Qué cómo sé? Guido sabía que te rendirás. Pero tranquilo, tal vez solo te corte una mano por traición.

— ¿Solo una mano? —Dice Tonatiuh perplejo.

— O tal vez te castre. Eso lo sabremos cuando lleguemos a Irem.

— ¡Escúchame! No puedo dejar ir a mi hijo solo de regreso a Sorus. Sabes, soy un rey muy odiado. Todos dicen que soy cobarde y estoy seguro que por el odio que me tienen, mi hijo en el camino peligrara. ¡Y No Soy capaz de perderlo!

— ¿No? —Dice Abrahm burlonamente—, tu hijo ya está grandecito. Solo es un pretexto a tu cobardía.

FIN

Abrahm siguió con el camino de regreso. Nester acompañó a su padre al igual que Augusto.

Olivia pasa cada minuto pensando en su nuevo artefacto, y lo que podrá hacer.

Osdar y Adriel están con sus dramas infantiles, pero a ellos les pesa mucho.

El destino les dirá su suerte.

Nota del autor.

Sería de gran ayuda para mi que me dijeran algunos problemas de los capítulos, o ideas generales, con esto me refiero a; incoherencias o partes donde la historia es narrada pésimamente, cosas sin sentido o errores ortograficos.

Si lo hicieran y encuentran algo donde mi historia mejoraría, estaría recibiendo sus mensajes con mucho agradecimiento.

~JDDT.


20 Eylül 2020 15:39:22 0 Rapor Yerleştirmek Hikayeyi takip edin
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Sonraki bölümü okuyun CAPÍTULO DOS

Yorum yap

İleti!
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~

Okumaktan zevk alıyor musun?

Hey! Hala var 1 bu hikayede kalan bölümler.
Okumaya devam etmek için lütfen kaydolun veya giriş yapın. Bedava!