Короткий рассказ
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¿Cruzamos o volteamos?

Una pregunta nada fuera de lo común entre charlas burlescas y llenas de tonterías me hacen recurrir a tu recuerdo, uno de visión, querían pruebas de ti. No me iba a negar, primero, debía confirmar que no tengo un parámetro en mis gustos, y segundo, moría por descubrir sus rostros de sorpresa. Primera foto de ti, de nosotras, la muestro. "Ah, es diferente a lo que me imaginé" escucho. "Si, es diferente a todo lo que tuve alguna vez" respondí. Obtuve malos ojos y gestos de desaprobación.


Mostré más, no podía parar, busqué entre nuestros registros fotográficos, los muy pocos que aún mantengo y de los que puedo acceder. La verdad, qué feliz me veía, pensé. Sonreí al tiempo que seguía buscando más, pero no había más, yo misma me aseguré tiempo atrás que no existieras en el acceso digital pegado a mi mano, no tan fácil, una bala menos fría.


Comencé a analizar en todo lo que restaba del día; nos faltaron más fotos, nos faltó inmortalizar más momentos, seguro hubiesen estado extintos también, pero de la memoria al menos no iban a eliminarse. Pensé, en verdad me hace feliz ver tus fotos, me transmiten un respiro que ni en las noches de buen descanso puedo obtener, ¿Porqué pasará eso? No quiero admitir que es por amor.


Mi día continúa lejano y lleno de actividades, entre la ansiedad de comenzar una nueva visita semanal con una nueva cara a quién confesarle mis llantos, penas y homicidios, comienzo a caminar con destino a un lugar donde pueda sentarme a trazar, a mirar un público que no sabe de mi existencia y sentirme pequeña y libre. El cometido no es logrado al cabo de unos minutos y entonces decido mover mis pasos hacia la nada misma.


Ahondo por edificios, doy vuelta a las manzanas, miro y miro el reloj. Aún podía seguir dándole ritmo a mis pies un rato más; qué lindos los balcones de Buenos Aires, aprendí de ti, a esta ciudad la admiro mirando hacia arriba. Entre autos acelerados, niños corriendo hacia sus padres, el caos de la humedad, estoy yo ahí, en medio de una calle, caminando pausadamente, pensando en alargar los minutos y el cómo verán las personas desde la otra acera a la chica que camina con la cabeza hacia atrás y sonriendo hacia arriba ¿Cómo me verán? Quiero comprobar.


Y allí venías tu, estabas tu, caminabas tu, charlabas tu. Frente a mí, a diez pasos de distancia, como te recuerdo siempre, como te mostré temprano en fotografías, como te sabes vestir tan bien... "¿Cruzo o espero a que voltee? Cruzo, si, cruzo, corro mejor, mejor eso, corro, sé que me quieres enterrada viva, sé que puedes acuchillarme con palabras en cualquier momento, pero déjame prepararme primero, corro de mi muerte, no puedo tropezarte así".


Desde otra esquina, te veo ir lejana. No notaste mi presencia cerca de ti, hice bien mi trabajo, me pediste desaparecer, casi del planeta me voy, un auto por poco me envía a otro plano, pero lo logré, me fui de tu vista. Pero estoy acelerada, ¿emocionada? ¿te vi? Te vi. Luego de meses de no coincidir, te vi. No sé si quisiera tener esta suerte de nuevo, no sé si puedo correr con la suerte de salvarte de mi vista de nuevo. En cambio, mis pupilas, recrean un momento que existió y lo transforman en fantasía; tan cerca, tan lejos.


Violeta, en la psicología: Desde la antigüedad, el color violeta se ha asociado con el misterio, la magia, la sabiduría y lo espiritual. Está profundamente vinculado con el funcionamiento del cerebro y estimula la intuición y la imaginación.


Mis pupilas son violetas, y no creo que quiera cambiarlas de color.

15 января 2020 г. 15:23:57 0 Отчет Добавить 0
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Daya Beau Lo que no me atrevo a decir, está acá y lo que me atrevo a decir, también.

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