1566617928 Francisco Rivera

En la continuidad y marcha de acontecimientos en Amanecer, lo imponderable es la norma y la sorpresa oscila entre blanco y negro, amor y odio, lealtad y traición y alcances difíciles de predecir sobre el curso del azar, ante el personaje y cuanto se involucra sobre ella... tal vez se cierra con esta historia el ciclo iniciado en su temprana etapa de más tierna infancia.


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#sombra #misión #sino #avatares #resoluciones-posibles
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Erandi 3

Prólogo


En esta tercera parte, asistimos a los nueve años de Erandi. Ella atraviesa el tercer grado de educación básica y recibe instrucciones secretas de parte de los amados esposos: Rey Solar y Dama Lunar, mediante el esplendor refulgente de la plata mágica que se esparce sobre la niña guerrera. En ese juego del jugar todos los juegos, le asiste el azoro y la cobertura de Hipatia, todo el tiempo inusitado donde quiera que se encuentre.


La saga de aventuras de Amanecer en sus aconteceres multicolores que continúan saliendo del cuerno de abundancia a fantasía, le indican el cambio de tonalidades en el eco de caracolas, sin que se ausente la brisa risa de marismas y salpicadura de más sorpresas que circundan la órbita de la Tierra. En la menor se sigue evocando el espesor de las tardes de octubre y cuenta con las voces húmedas de la celeste y fina lluvia que cae con gracia resonante sobre techos de casas, pues es una muestra de besar las tejas de barro y de los nuevos materiales empleados para proteger las viviendas y sus paredes acostumbradas al reacio salitre, donde, a cierta distancia, suelen boquear los peces que absorben aire desde las superficies de charcos, lo cual aprovechan para saludar a Erandi, como la niña feliz en su cuarto de estar. Así, nuevamente se escucha también la marcha de versos dictados por los corazones tiernos de niñas y niños, amigos de escuela principalmente, debido a que no es seguro jugar en la calle con otros chicos y chicas, para preocupación de los padres ante la inseguridad de robo de menores por gente sin escrúpulos, carente de valores humanos y de maldad irreductible.


Las aventuras se suceden mientras transcurre ese otro tiempo normal donde la mamaíta trabaja fuerte para asegurar el sustento de la menor, pese al juicio interpuesto de manutención y cobertura de necesidades generales, dado que esa progenitora tiene que complementar más de lo que se asigna en Erandi. Los tiempos han cambiado en tan sólo un lustro, pues Lala ya trascendió la luz y sólo queda el abuelo, que ve por ella de acuerdo a sus posibilidades generales, sin que falte amor, apoyo en tareas escolares, acompañamiento en casa de abuelos, asistencia en comida y disfrute de solaz y diversión que ella requiere, pues es una niña muy demandante, juguetona, divertida, y algo sufriente tras esa separación física y ya distante, porque el papaíto se encuentra residiendo en ciudad aparte, espaciando la frecuencia para estar con ella. Por ahora, acostumbrada al intercambio virtual con una amiga que se encuentra en igualdad de condiciones a las suyas, platican, juegan, cuentan y se divierten de modo innegable a través de una tableta, signo de los tiempos que no cancela sus aficiones de dibujar y elaborar historias mediante aplicaciones que construyen mundos y universos que han superado cómics animados, roblox y series de pantalla, sin que renuncien, de vez en vez, a volver a ellas o asistir, por ejemplo, al cine en esa modalidad de salas constreñidas para determinado número de espectadores.


Es, por tanto, lo que ya trasciende la menor, y aquel juego de pelota cruzando una red le revela cada vez más lo que significa la desavenencia de pareja que una vez tuvo entre papaíto y mamaíta, sorprendiendo a la familia ante ese reto filial, psicológico, sentimental y entrañable de saberse, desde sus cuatro años de edad, una niña escindida de amor quincenal dado por el padre, más no así por la madre, que todo el tiempo vela por ella. Es, precisamente esa circunstancia, la que le otorga a Amanecer el grado de aventuras por las que atraviesa su sino de niña guerrera. Pues desde que la Dama Lunar la acoge para brindarle su amor argentino, ella sabe que el lenguaje adulto va siendo descifrado en ese corazón noble, partido en dos, donde el progenitor ya hace vida aparte y se compromete a verla cada quincena, cada mes o cada vez que pueda, quiera y desee estar con esta hija, quien por cierto, no se encuentra desprovista del amor que nutre el valor de su vida y del camino de la superación de sentimientos humanos encontrados, en conflicto, casi siempre alterados por los vericuetos de la vida.


Hipatia no desconoce el desgarro de cierta opresión de esa angustia de mente y corazón donde brotan emergentes dolores en la boca del estómago de esa hija adoptiva y que, al igual que la abuela y la madre, cuando se avecina un cambio estacional, sufre de dolores de huesos en piernas y brazos, pero se resiste, por ejemplo, a comer ajo, por no tolerar sabor ni olor pese a que el abuelo lo recomienda. Pues bien, ella sabe que en el azoro se encuentra el colorido del arcoíris y una nueva visión de cosas que retienen entre sí, las traviesas amigas: Sombra, Silueta y Línea. Pero, en el caso de la primera, algo más se escuda, como ahora ocurre ante su falta de compañía y dada la separación del amigo druida, llamado a la tierra de la sabiduría por el Consejo de Iluminados.


En esa vuelta de tuerca, ella comanda al grupo de exploración y tiene que resistir la afrenta de los ejércitos del Gran Daemon, inconforme por no poder arrebatar los dos pequeños frascos donde se contiene el agua de la vida cósmica y se resguarda entre sus ropas por designio del azar inescrutable, pues desean probar a la niña en su encomienda, hasta llegar a conocer a las Sibilas Sagradas en una tierra fabulosa donde emparentan con el gran mago Orozuz y esa genealogía de lo inverosímil. Al público lector de ambos sexos que desee continuar la lectura de esta saga, las sorpresas de mayor criterio de cuánto ocurre en la vida de Erandi, se dirige dentro de esta historia, quizá para cerrar un ciclo y tal vez, esperar a que más adelante continúe con su relato en evolución de su desarrollo psicológico, biológico y socio cultural a como nos ha venido acostumbrando desde un inicio. Sea pues, tal exposición hecha para puentear con el inmediato pasado de ella y su amistad con lo inverosímil, un atajo, quizá, dentro del azoro que le dispensa la pareja real y la misma Hipatia:


¿Nos acompañan nuevamente…?


CONTINUACIÓN

ERANDI Y LOS CINCO AVATARES

10 февраля 2024 г. 16:41 0 Отчет Добавить Подписаться
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