angelazuaje22 Angel Azuaje

Sol resplandecía demasiado. ¿Será qué Luna saldrá de su ceguera dándose cuenta que existe una estrella que la ama?


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Luna ingrata

Sol vio a lo lejos una figura brillando tenuemente un resplandor metálico. No quiso marcharse, su corazón anhelaba perderse, embriagarse de la luz plateada que lentamente brillaba con mayor intensidad.


Luna silenciosamente despertó. Vio un cielo con sus últimas franjas tornasoladas. Rosa mezclado con azul. Lentamente se oscureció. Poco a poco surgieron brillantes lucecitas titilando a lo lejos. Ella quería saber las razones del cielo para cambiar constantemente de color. Horas tan efímeras no dejaban descubrir su secreto. Sol era su fuente, quien se enamoró tan profundamente como Luna se enamoró del paisaje rosa y azul del cielo.


La noche separaba a Sol de Luna. Sol comenzó a odiar a la noche. Ella, Luna seguía ignorando la existencia de su primer enamorado.


Los días pasaron. Sol cada día estaba más embelesado. Todos los días ansiaba desesperado el ocaso. Ver a Luna, quien seguía ignorándolo, él quien iluminaba su efímero atardecer a veces tornasolado, y en muchas ocasiones anaranjado. Hubo días en que Sol de tanto esperar se iba desilusionado, porque Luna no aparecía en su ocaso. Y ella seguía preguntándose cómo el cielo se vestía de tonos alegres y a veces de colores nostálgicos.


El invierno llegó, la primavera pasó, el verano estuvo un buen rato, y el otoño con sus cambios de matices dio nuevamente el paso al frío glaseado. Sol solo a lo lejos podía ver a Luna que seguía ignorándolo.


Un día se preguntó porque aquella bella figura cambiaba. Le encantaba su figura menguante. Al pasar los días la veía más creciente. Pero más se obsesionaba cuando estaba toda llena. Sin embrago Luna le daba pavor el notar que estaba henchida, pues habían días en donde la Tierra se trasponía entre ella y la luz de la estrella. Se oscurecía. Ella desconocía esto, como era pasajero nunca le dio importancia. A veces notaba el cambio de su color plateado a uno dorado, que a su vez se iba llenando de color sangrado, hasta que un color negro la ocultaba.


Sol a veces la veía asomándose, iluminada en las tardes de verano. Aunque su brillante color plateado no deslumbraba, le encantaba, puesto que en esos días sentía su compañía, a pesar de la lejanía. Luna seguía ignorando la fuente de su brillante presencia. Seguía sin saber de la existencia de la estrella que embelesado anhelaba estar a su lado.


Pasaron los años. La humanidad cambió. La Tierra envejeció. Sol y Luna seguían iguales. Sol no dejaba de soñar con el día que Luna se diera cuenta quien pintaba su atardecer rosado. Luna seguía preguntándose como el cielo se pintaba de un color tan bonito que ella misma vestía de vez en cuando.


Sol sentía una gran aprensión. Decía fallecer. Un día una explosión deslumbró el espacio. Luna asustada lloró, lamentándose porque su cuerpo no brillaba más. El cielo todo oscuridad. A lo lejos Luna por fin observó como una esfera tenuemente brillaba sin mucho resplandor. Entonces Luna ciega comprendió la estrella quien le concedía sus atardeceres, un Sol quien le regalaba todo su brillar.


21 марта 2021 г. 0:02:48 2 Отчет Добавить Подписаться
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La poetisa del dolor La poetisa del dolor
En mi opinión esta es una historia muy triste, la metáfora de la luna y el sol fue muy acertada, los amores imposibles... La inexorable y súbita muerte que arranca la posibilidad de cumplir un ansiado sueño. Una historia hermosa, un final desgarrador y malvado por lo asemejado a la realidad de individuos desafortunados.

  • Angel Azuaje Angel Azuaje
    Gracias por tu comentario. Sí tiene razón, es lo que traté de plasmar en la historia. Gracias por leerla. 🤗 June 18, 2021, 10:08
~