evelyn-serra-castro1535600440 Elly Castro

La protagonista se encuentra con versiones de sí misma cada vez que visita su cafetería favorita. Sin embargo, es incapaz de reconocerlas como ella misma.


Драма Всех возростов.

#bucledeltiempo #bucletemporal #bucle #ciclo #tiempo #drama
Короткий рассказ
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En el mismo lugar

Cerró el baúl y dejó atrás su vida como bailarina. Vio el reloj, se le había hecho muy tarde, tenía que apresurarse. Salió lo más rápido que pudo en dirección a la cafetería.

Al llegar entró tan apresurada que chocó con una mujer en la puerta y sin pedir perdón siguió hasta la mesa donde se encontraba Bill.

-Demoraste- le reprochó mientras se sentaba.- solo me quedan unos quince minutos de tiempo libre, después tengo que volver a la oficina, tengo una reunión con mis jefes.

-Pero vine- dijo mientras tomó asiento- me encanta esta mesa, es la más alejada y la única desde la cual se puede ver el edificio de los cristales y la galería de arte por la ventana.

-¿Qué?- preguntó confundido Bill pero dando a entender que no necesitaba una respuesta.

Miró a su alrededor en busca de quien la atendiera. El lugar estaba casi lleno por varias mujeres y unos pocos hombres. Cuando vio a la mesera le hizo señas y esta se acercó rápidamente lista para anotar.

- Un café por favor, sin azúcar.

La joven mesera se retiró. Los ojos de Bill la siguieron con cierto interés.

-¿Es bonita, verdad?- Bill desvío rápidamente la mirada.- Me recuerda a mí tiempo atrás cuando trabajaba en una cafetería cuando practicaba por las noches para mis audiciones de baile. Creo que en ese tiempo fue cuando más disfrutaba de bailar, cuando no era una bailarina oficial.-se quedó con los ojos nostálgicos perdiéndose en el vacío.

-Creo que encontré un trabajo para ti en mi oficina.

Seguía sin mirarlo directamente. La pareja de la mesa a su lado empezó a discutir. La mujer, al parecer víctima de una infidelidad, gritaba mientras el hombre trataba de calmarla.

-¡Qué escándalo! ¿Cómo puede una pareja actuar de ese modo en público?-reprochó ella.

Bill continuó hablando.

-Es como secretaria. No necesitas tener mucha experiencia.

-Ser la secretaria de su esposo, el sueño de toda mujer.- proclamó cínicamente junto a un suspiro. Bill tenía los ojos inquietos, parecía que intentaba decir algo más.

-Mi ex-esposa me llamó esta mañana.

El silencio de ambos duró unos segundos. Hubiera parecido que el tiempo se había detenido de no ser por las voces de la mesa de al lado.

-¿Y?- dijo finalmente con indiferencia.

Bill se encogió entre hombros y evitó mirarla mientras hablaba:

-Tiene un hijo, y…- toma aire un momento- es mío.

-¿Qué?- a pesar de su intento por permanecer impasible su sorpresa se expresó en su rostro.

-Estaba embarazada cuando nos divorciamos. Yo, por supuesto, no lo sabía. Ella nunca me lo dijo. Me explicó que quería criar al niño sola en un inicio, pero ahora tiene problemas económicos y necesita de mi ayuda.

-Necesita de tu dinero.-especificó.

-Sí- asintió postergando todo lo que era posible el monosílabo, temía demasiado la siguiente frase de su esposa. Pero como no dijo nada se despidió sin esperar respuesta.- Podremos hablar con más tranquilidad esta noche.

Ella se quedó un rato más, aunque ya había terminado el café. Miró el interior de la cafetería. La mitad de las mesas ocupadas… pasados unos minutos se levantó, caminó lentamente a la puerta. Oyó un zumbido, que luego se repitió para darse cuenta de que era con ella.

Una mujer embarazada le estaba haciendo ruidos para llamar su atención cuando lo consiguió hizo señas para indicarle que se sentase a su lado. Extrañada se acercó con torpeza hasta detenerse en frente de la mujer, pero esta insistía moviendo la mano más rápido para que tomase asiento. Finalmente se sentó. Hubo unos segundos que parecieron minutos de silencio. Quería preguntarle a la mujer embarazada para qué la había llamado pero decidió esperar a que esta hablase primero.

-Tengo que advertirte pero no puedo decirlo, las cosas de ese tipo no se pueden decir así como así. –sus ojos estaban hinchados y su voz salía más ronca de lo que parecía ser. Se estaba arrepintiendo de haber aceptado la invitación-Debes alejarte de aquí. Irte lo más lejos posible.

Se quedó sorprendida viéndola, solo cuando sintió la campana de la puerta sonar y dejar pasar a un hombre volvió en sí.

-Yo ya no tengo salvación. He vuelto a pedirle a él, he vuelto atrás.-parecía una neurótica.- Lo intenté también con ella-dijo señalando a la mesera.- pero es muy joven e ingenua. No se irá.- hizo una pausa y siguió-Dicen que con la edad nos volvemos sabios pero solo volvemos en nuestros pasos, por el mismo camino pero más erguidos para intentar demostrar que crecimos.

Ella juzgó que lo mejor sería disculparse y levantarse. Lo iba a hacer cuando una mano la sostuvo. Ahora sí sintió temor.

-No vuelvas o nada cambiará.-parecía la embarazada estar suplicándole por su vida.

Se alejó, no podía creer que existiese alguien tan desesperada. Moriría el día que fuese así. Una mujer que entró la golpeó al pasar rápidamente y sin disculparse fue a sentarse en la mesa preferida junto a un hombre que ya ahí estaba.

Era el día siguiente a la misma hora.

-¿Es tu ex? - no estaba tan alterada como Bill suponía que lo estaría, parecía contenerse y, en cambio, desahogaba su enojo comprimido a través de una cantidad desbordante de cinismo.

-No, no lo es.- respondió Bill

-¿Cómo se llama?

-¿Importa acaso?

-¿A qué se dedica?- siguió preguntando, cada vez subía su tono de voz.

-Es una camarera.-dijo casi en susurros. Ya hablaban más clamados, la discusión que habían sostenido durante unos minutos antes había llamado la atención de toda la cafetería, sobre todo, de la pareja a su lado.

- ¡Ja!- se mofó, y agregó más alto todavía ya sin poder controlar su expresión de enojo- Supongo que se recupera el equilibrio en cierto modo, dejas a tu esposa por mí, yo dejo mi trabajo por ti y tú me dejas por una camarera. ¿Hasta cuándo planeas hacer esto?

- ¡Basta! Estás alzando demasiado la voz. ¿Quieres hacer un espectáculo?

-¿Un espectáculo?-dijo las palabras mucho más alto a propósito, al punto de que las personas de las otras mesas se quedaron mirando. Pero a ella no le importó, solo Bill, siempre preocupado por el que dirán se encogió y le hizo gestos para que se calmara. Ella lo tomó como un desafío.- ¿Acaso una mujer no merece hacerle un espectáculo a su esposo cuando se entera de que le está siendo infiel?

Bill simplemente se fue y dejó a su esposa gritándole “cobarde” detrás de sí. Ella se sintió aliviada cuando lo vio salir. Nunca más iba a depender de Bill.

Su mano derecha cayó en su vientre donde su futuro hijo se gestaba.

28 февраля 2021 г. 21:03:25 0 Отчет Добавить Подписаться
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Об авторе

Elly Castro Amo leer historias tanto que decidí intentar ser parte de ese mundo. Como no podía convertirme en personaje aquí estoy en un intento de escritora en mis tiempos libres.

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