isaac-galicia1542856050 Isaac Galicia

Un hombre en estado de ebriedad, descubre un secreto que guarda dicho estado legendario.


Короткий рассказ Всех возростов.

#asimov
Короткий рассказ
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¿Acorralado?

-Siempre he querido ver un perro alíen ¡cabrón!, no es posible que en 5000 malditos años de historia, jamás hemos visto o presenciado nada…

- ¡Compadre!, ya está briago, siempre que chupa piensa puras pendejadas, mejor ya vámonos a dormir que me aburren sus chingaderas. Gonzalo estaba buscando su cartera y las llaves de su coche para irse y dejar delirar a su amigo.

- ¡Espera! ¿Por qué rayos siempre que tomo contigo pienso en eso? He tomado fácilmente con 10,000 personas en la Tierra, Etram y Neptúno y con ninguna hablo de eso, hablo de otras pendejadas como drogas, putas o chingaderas del trabajo, pero se me hace muy raro…que con una sola persona piense en eso… puedes ver mis grabaciones si me crees idiota, es más, yo las revisaré ahora mismo, llégale, que si encuentro algo ya te cargó la chingada.

De súbito, los síntomas de alcoholismo habían mermado en su organismo, e Iridiscencio empezó con la mente a buscar las 10,000 grabaciones guardadas en su cerebro listas para ser requeridas en cualquier momento, al encontrarlas se desplegaron frente a su mirada miles de carpetas como estantes de una librería, al ver que eran demasiadas, las mandó con un pensamiento apenas perceptible hacía un proyector para poder enfocarse y no atiborrar su mirada. Entró en el rango del proyector y atrayendo algo imaginario hacía sí mismo con las manos, llegó a la carpeta 1. Ya hacía 60 años de esa primera borrachera registrada.

80 años tenía ahora (que eran los nuevos 30) y una pequeña sonrisa torció sus labios al recordar cuando tenía 20 años y alcanzó lo que llamaban la mediana edad, y recordó también que la celebró como los grandes. La verdad es que no recordaba mucho de ese día, solo el principio y el final, era la primera vez que vería lo que pasaba en medio de esas fiestas porque estaba chapado a la antigua y pensaba que lo que pasaba en esas horas caóticas, era de esas horas, de la luz de la Luna y de nadie más, igual que tiempo atrás, cuando nadie recordaba lo que pasaba permitiendo que siguieran con sus vidas con la confianza de no haber sido tan malo porque estaban vivos.

- ¿Es en serio que tomaba esas chingaderas? Bueno, al menos me veía feliz… ¡no puede ser!, ese wey era mi amigo de la prepa, ¿Qué habrá sido de él?... Ohhh esa chica fue mi novia… ¡desgraciada! Me juraba que nunca se besó con otro cabrón y aquí se echó a 2, ojalá esté en el infiero la desgraciada. ¡Que idiota! Hubiera visto esto antes…-Bueno, no estoy buscando eso…

Siguió 5 horas hasta que el sueño lo venció, hasta ese momento revivió 3,000 de los recuerdos disponibles, de los cuales 300 eran con Gonzalo, y en los 300, en cada uno de ellos, siempre, sin una razón aparente, empezaba a hablar de alienígenas con el compadre… Además, había notado ciertos rasgos de nerviosismo en los ojos de su amigo de toda la vida al hacerle la misma pregunta que había viajado en el tiempo junto con él.

Despertó y siguió sin descanso a pesar de la resaca, 8 horas después llevaba ya 8,000 recuerdos de las cuales 600 había estado con Gonzalo.

Escuchó (realmente sin escuchar debido a que en este punto la comunicación se empezaba a hacer de forma telepática; al igual que sus ancestros de millones de años atrás que la perdieron al descubrir el lenguaje pero que afortunadamente había sido rescatada y potenciada) el timbre de la puerta y con solo pensarlo abrió para dejar pasar a su amigo de fiestas que reconoció por las ondas que lo caracterizaban aunque con una leve distorsión en ellas; algo parecido a la ansiedad y preocupación inundaba todo su canal de comunicación, lo que hizo a Iridiscencio dudar más aún.

- ¿Qué tal la cruda cabrón? Preguntó Gonzálo con la mayor serenidad posible.

-He estado peor, ¿tú? - Dicho esto, volteó a ver a su amigo y no pudo dejar de reír al ver la cara de devastación con la que apenas se podía mantener de pie.

-No te mentiré, me aturdió demasiado lo que me dijiste anoche, al grado de no poder pegar los ojos la noche entera porque… ¿Qué tal si tienes razón? Es por eso por lo que vine, a averiguar qué has descubierto.

-Nada realmente, llevo más de tres cuartos de los videos y no he descubierto nada.

-Entonces, ¿era tú YO ebrio hablando solamente?

-Puede ser, ¿quieres ver algún recuerdo? Por diversión…

-Mmm…Gonzalo también notó cierto nerviosismo en el rostro de su amigo pero quiso seguir, ya que… ¿Qué podía hacerle un vil humano de apenas 80 años? -Claro, veámoslos.

Se detuvieron a ver una grabación de apenas 2 años antes y la nostalgia parecía invadir a Gonzalo y su compadre debido a que en aquella fiesta se celebraba que ambos habían conseguido su maestría en ingeniería planetaria e ingeniería termo-solar respectivamente y llegaron al momento en el que se quedaban, como en cada fiesta, a hablar de todo mientras los invitados pasaban a su alrededor sin tomarlos en cuenta, era como si crearan una burbuja que los hacía invisibles y ocurrió de nuevo; el mismo inicio del micro monologo de Iridiscencio: “Siempre he querido ver un maldito alíen…” En ese momento Gonzalo sintió un golpe en la cabeza que lo sacó totalmente de su órbita, al recuperar un poco la visión vio el cañón de un arma desintegradora atómica o “A.D.A” apuntándole a su cabeza, intentó recuperarse un poco para alcanzar a decir; - ¡¿Qué chingados compadre?! Y volvió a cubrirse el golpe con las manos para detener la sangre que brotaba de su cabeza. Iridiscencio temblaba, pero estaba seguro de lo que estaba haciendo y empezó a gritar sin cordura alguna:

-¡¡¿Crees que soy tan estúpido para no darme cuenta?!! ¡Desde que llegaste sentí tus pensamientos intranquilos! ¡Tú eres un pinche extraterrestre y me vas a contar todo ahora mismo o te volaré esa mendiga cabezota que tienes!… ahora comprendo porque jamás estudiabas y siempre podías explicarme todo sin dificultad alguna, yo creyendo que eras casi un genio… ¡Se acabaron los juegos, idiota, tienes 3 minutos para contarme todo!

-Está bien. Gonzalo se estaba incorporando poco a poco para ponerse apenas de pie y recargarse en un sillón. -Cálmate y te contaré todo, baja el arma por favor, no es necesaria te lo aseguro, ni siquiera me harías daño, fíjate, el golpe que me diste ya no está, por más que quisimos imitar al 100% nuestro comportamiento al suyo, nunca hemos podido ocultarnos cuando el alcohol actúa en ustedes, aunque creímos que pasaría de más por el efecto ralentizaste que tiene en su cerebro. De acuerdo, todo es cierto, soy un extraterrestre, pero mis intenciones no son malas, realmente estoy exiliado de mi planeta original Caaosin por intentar dar un golpe de estado al equivalente de lo que conoces de un dictador pero me traicionaron, sin embargo aún tenía unos pocos amigos para poder escaparme de ahí y que no me mataran, si bajas el arma podré contestar todas las preguntas que tengas, por favor…

Iridiscencio no sabía qué hacer, aún así, sin si quiera pensarlo bajó el arma, fue casi subconsciente su acción, acompañada de una ola de relajación al grado de sentarse al lado de su compadre y empezar a preguntar sin parar:

- ¿Cuál es tu nombre verdadero? Preguntó fascinado realmente. -Mi nombre en tu dialécto es “Tlaxiros” en la mía es “X422et&” Sé que no has preguntado, pero te responderé; mi planeta se encuentra a 10 años luz de tu planeta, en la otra espiral de esta galaxia, es gracioso, a nivel galáctico técnicamente somos compatriotas…

-Espera si hay vida en otros planetas, ¿por qué carajos no nos contactan? ¿por qué se esconden? ¿tan superiores se creen?

-No es eso hermano, no lo ves, ¿verdad? Si fuéramos más poderosos que ustedes, ¿no crees que ya los habríamos conquistado y esclavizado? Lo que estoy diciendo es qué sÍ somos más evolucionados que ustedes, 10 veces más, mírate de ejemplo, hace 2 minutos estabas seguro qué querías matarme y ahora estás platicando conmigo ¿Por qué crees que sea? Dejó que el humano lo pensara un momento y continuó; ¿lo ves? Puedo controlar fácilmente tu mente y ni siquiera lo notaste, entonces ¿Qué nos detiene? Es sencillo, son demasiados. 57 mil millones de humanos repartidos en casi todo su sistema solar contra toda mi especie que no supera los 50,000 habitantes en 4 planetas, nos tocaría pelear a cada uno de nosotros contra un millón, cuatrocientos veinticinco mil de ustedes…por más evolucionados que somos, nos aplastarían.

-Woooow, nunca lo habría pensado… ¡Pero espera!, hay más ¿no? Preguntó cada vez más emocionado Iridisicencio - ¿Qué quieres decir, más qué? -Sí, ¡más extraterrestres! ¿no podría aliarse tu especie con otra y conquistarnos como un zapato contra hormigas?

-Ay humano. Tlaxiros casi se compadecía del humano apenas desarrollado. -No sabes nada, y no estás para saberlo, pero mi especie y todas las repartidas en la galaxia no llegan ni a los 10 mil millones juntas, en eso tu especie nos gana a todas. Gracias a “Zaquetlac” que es lo único, si no, controlarían 42 galaxias por año.

- ¿Quién? Preguntó confundido Iridiscencio.

-Ohh, nuestro dios, pero parece que has escuchado hablar de él, ¿por qué?

-No sé, parece un dios de los aztecas, ¿no crees? – Oh claro, no lo recordaba y no quería mencionarlo sin embargo mis ancestros y los tuyos tuvieron contacto hace miles de años y les mostraron a nuestros dioses, pero creo que la traducción fue un poco rudimentaria que lo deformaron un poco a “Quetzalcóatl” o “Tláloc” que sería “Zaquetlac” y “Tlexpoac” también…

- ¡Eso no me interesa! ¿Por qué son tan pocos ustedes? Preguntó Iridiscencio.

- Tiene que ver lo que te iba a decir antes que me interrumpieras, hubo algo llamado: “La 4ta guerra galáctica” que nos devastó y nos llevamos a tus antepasados entre “las patas” como ustedes dicen ya que la guerra se detonó 6 meses antes de que llegaran a conquistarlos los españoles, no pudimos ayudarlos debido a que nos atacaron por sorpresa 10 galaxias unidas contra 4, incluida La Vía Láctea, como tú le llamas, que no tuvimos más que huir, pero te aseguro que los íbamos a ayudar, solo que todo nos salió mal.

- Aun así, me falta responder tú pregunta; a pesar de que la cuarta guerra fue hace más de 800 años, mi especie y todas las dispersas en el universo, a diferencia de la tuya y de otras 10 más, las condiciones planetarias jamás nos han favorecido, es muy difícil mantener una natalidad así de exponencial como la tuya, tuvieron la fortuna de “caer” en un planeta madre tan “gentil” a diferencia de los nuestros que literal, les da todo, eso es un arma de doble filo, porque a pesar de tener todo, están tan cómodos que su evolución tecnológica es tan baja y contrastante a la nuestra que es exponencial, es por eso que no saben nada de esto.

Iridiscencio estaba totalmente anonadado, no sabía que más preguntar, sabía que había más que indagar, estuvo 2 minutos en silencio lo cuál le hizo notar que Gonzalo parecía más intranquilo a cada segundo y en ese momento vino a su luz la pregunta más cliché que se ha preguntado por milenios la humanidad sin conseguir respuesta certera…

- ¿Cuál es nuestro objetivo aquí? ¿A que venimos al universo? Lo soltó como una cubetada de agua fría y esperó una respuesta igual de certera pero no obtuvo más que silencio…

- No sé… no sé si deba responderte eso, además el tiempo se agota compadre, que tu hayas descubierto que yo no soy un humano y que haya sido por el alcohol, lo cual nunca pensamos que pasaría, a alertado a mis enemigos y vienen o ya están aquí en tu planeta para cazarme.

- ¡Por favor! No sabes las veces que he caído en depresión al no verle sentido a las cosas, necesito saber, porque ¿de que sirve todo si al final morimos y no queda nada, más que viles recuerdos que mueren cuando todos a quién conocemos mueren también o nuestra época es lo suficientemente vieja que ya no cabe con las que vienen?

Con un gran suspiro Gonzalo bajo la mirada y después subió la mirada al techo y sonrió para ver a los ojos a su compadre y decirle con una voz tan serena que era casi una catarsis escucharlo:

-Es que tu especie cree que al morir todo acaba… y no… es apenas el segundo escalón de 10 por cumplir para…

En ese momento alguien tocó a la puerta y Gonzalo supo que habían llegado, tomo de la cabeza a su compadre y le dijo:

-Lo siento hermano, pero debo borrar todo lo que te dije, así no sabrán que sabes algo y me dará algo de tiempo para escapar, además te conozco, si te dejara escapar con lo que te acabo de decir, se lo dirías a media humanidad en una semana y eso aumentaría el ego de los humanos a niveles tan críticos que los pondríamos en camino a conquistar todo el universo y eso aún no es posible, deja que nosotros nos encargaremos y en el algún punto ustedes tomarán las riendas… Pero a Gonzalo se le pasó la mano y lo desmayó por el poder de sus ondas, se sintió un poco mal de ver a su amigo inconsciente, pero supo que lo entendería.

Dejó una carta en la mesa de centro de la sala en la que se despedía de él por un tiempo y agregaba una gran disculpa de no hacerlo en persona, pero fue una propuesta de trabajo tan prometedora que dejó toda su vida por seguir un sueño: “Ver en tiempo real, la creación de un planeta.”

Y escapó, como una mota de polvo escapa de la vista cuando la luz deja de darle. Con un simple pestañeo se desvaneció, aquellos que tocaban derribaron la puerta y no encontraron a nadie, sin embargo, con un cambio en los filtros de sus ondas visuales, distinguieron rastros de viajes luz-másicos y desaparecieron con la misma rapidez que quién perseguían, con un simple pestañeo.

***

Iridiscencio despertó 1 semana después y no recordó nunca todo lo que pasó con su compadre, por fortuna siempre mantuvo contacto con él vía mensajes-luz o por mensajes cerebrales, y acordaron que fue la borrachera más masiva aunque habían llegado al límite con lo que acordaron jamás volver a tomar así, aunque no estuviera el otro. Esa promesa se rompió hasta cuando la boda de Iridiscencio tuvo lugar, 5 años después de esa última épica reunión con su amigo. Eran ya las 10 de la noche, la boda había sido organizada en la Tierra por un capricho de tradición de las abuelas del esposo y de la esposa que decía que traía suerte casarse en el planeta que vio a la humanidad crecer. Iridiscencio esperaba a su amigo para empezar a tomar, sin embargo, más por alegría que por tristeza, empezó a tomar con sus amigos, familiares y nuevos compadres que lo acompañaban y olvidó que no llegaba. A las 2 am de la madrugada, solo quedaban 8 personas, las cuales eran el círculo más querido por el esposo, la esposa ya no estaba, Gonzalo jamás llegó, aun así, Iridiscencio estaba feliz, demasiado ebrio pero feliz, aunque… hubo un punto que dejó de reírse, era el centro de esa pequeña reunión que había resistido toda la fiesta y les extrañó esa seriedad fuera del ambiente general que los rodeaba y todos, casi al unísono con pequeños desfases, le preguntaron al recién casado qué le ocurría; él, queriendo que todos lo escucharan porque quería saber la opinión de esos 8 amigos y familiares, levantó la voz más que pudo y dijo, con la voz totalmente barrida pero que muy claramente se escuchó;

-¡¿Po po porrr queeé shhingados jamás hemos visssto un puto alien?!...¡EH!

Y de un momento a otro se sintió… ¿acorralado?

3 июня 2020 г. 4:29:51 0 Отчет Добавить Подписаться
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