Короткий рассказ
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Ángel

Omar se escancia un whisky. Sin hielo. Lo acompaña de un cigarrillo. La habitación no está nada mal. Al menos, por lo que cuesta la noche. Su maleta está prácticamente vacía. No va a quedarse mucho tiempo. Se asoma por la ventana a observar la piscina: familias felices, niños jugando y adultos bebiendo. Omar da un sorbo. Una calada. Piensa que, quizás, sería más fácil así. Pero no desea asustar a nadie. Se da la vuelta y se dirige a la cama. Toma asiento e ingiere el resto de su brebaje. Llena otro vaso, esta vez hasta el borde. Su memoria se activa:


El parque está a rebosar. Es verano. Dos niños juegan a la pelota. Ángel da una patada y el balón sale volando. El otro corre a buscarlo, pero lo pierde de vista. Así que va el primero. Él sabe dónde ha ido. Está en la calzada, junto al bordillo. El niño se apresura, llega y se agacha. Antes de poder tocar el balón, las luces se apagan. El parque se queda mudo. Su amigo, Omar, conmocionado.


Se termina el whisky. Pero la sed no se sacia. ¡A la mierda el vaso! Mejor a morro.


Han pasado tres décadas desde el accidente. El niño es un hombre casado. Sus hijas van a la escuela. Suele llevarlas la esposa. Pero su coche está en el taller. Le toca al padre. Todo bien. Unas partidas con los amigos, unas copas, unas rayas. El día siguiente, se traga un café doble y se le pasa el efecto. Lo ha hecho más veces. La mujer da un beso a las niñas. Al padre, lo ignora. Entran en la furgoneta y arrancan. Nunca llegan.


Queda menos de media botella. No es suficiente. Necesita algo más. Omar abre la maleta. Una bolsa de plástico. Dentro de ella, un par de cajetillas.


Cinco meses del entierro. La casa da pena; los platos, sucios, y la ropa de dos semanas, acumulada en la cesta. Omar llega del bar. Necesita orinar. Pero, antes, va a la nevera. Se bebe una mediana como si fuera agua. Ahora sí, el baño. Abre la puerta y allí está. Allí está ella. Con la cara hinchada y el cuello roto.


Primero se toma el tramadol. Con la ayuda de su amigo Jameson. De tres en tres, hasta terminar la caja. Es el turno del diazepam. Diez pastillas más. Esta vez, de una en una. No quiere atragantarse. Tiene sueño. Se mete en la cama. Mucho sueño. Los párpados pesan. Cuesta respirar. Los ojos están a punto de cerrarse. Para siempre. Lo último que ven es a un niño. Omar sonríe. Adiós, Ángel.

22 мая 2020 г. 16:51:19 6 Отчет Добавить Подписаться
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Miquel Bernal Profesor de ciencias y apasionado de las historias. Soñando con ser leído.

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Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
Un relato interesante sin duda alguna, tienes un estilo que cuanta mucho con pocas palabras. Saludos.

  • Miquel Bernal Miquel Bernal
    Muchas gracias. Es lo que intento. ¡Nos leemos! May 30, 2020, 05:27
Luca Domina Luca Domina
Corto, pero no necesita más. Me gustó!! Un mínimo consejo, creo que algunas palabras son demasiado cultas o antiguas para la época de la historia (a menos que el personaje sea muy intelectual) Ejemplo: brebaje. Saludos, muy buena historia!!

  • Miquel Bernal Miquel Bernal
    Muchas gracias por el consejo y por leer mi historia. Cuando pueda, me paso por tu perfil. May 25, 2020, 06:21
Is Bel Is Bel
Me parece muy curiosa tu manera de contar esta historia, es interesante. ¡Nos leemos!

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