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Aprender a Sobrevivir.

Quiero hacerte una pregunta.

Todo es hermoso a tu punto de vista, todo está bien, nada anda mal, excepto tus sentimientos y tu cabeza. Tu familia es amorosa contigo, tienes amigos perfectos que siempre estarán para ti en buenas y malas, y que tu, sabes que nunca te faltaran para apoyarte, puedes hasta llamarles: “Segunda Familia”. Pero, si te digo que todo eso que amas, puede desaparecer con solo una enfermedad común y corriente, ¿Me creerías?

Probablemente sería un: No.

Como dije antes, todo es hermoso y precioso cuando estás enamorado, cuando estas con amigos o familia o incluso estando tu solo puedes ser feliz pero, ¿Quién dice que aun así estando feliz no puedes entristecerte?

Al enfermarte, el primer pensamiento en tu cabeza es: “Pronto me curare” ¿Cierto?

Pero, ¿Quieres que te diga lo más triste de esta historia?

Es, que si te enfermas en este mundo, no pienses: “Pronto me curare”, Porque sería la peor mentira y ultima que dirías en tu vida. Por esa mentira, acabaras caminando por las calles, sin recordar quien eres, con sangre en tu boca, tu mirada perdida y…Creo que sabes que serás, no necesito decirte que pasara después contigo pero lo hare igual, cuando ya lo anterior suceda, terminaras tu larga caminata, con un hermoso y divino tiro en la cabeza.

Capítulo 1: Aprende a Sobrevivir.

Era uno de esos días en que lo menos que quieres, es estar encerrado en un salón de clases de tu colegio viendo clases de matemáticas, física o Química. Muchos estudiantes estaban aburridos y saboteando la clase, otros estaban enfadados con sus compañeros porque en realidad sin estaban interesados en la actividad, otros, sin menuda importancia a los dos bandos. Los estudiantes no eran los únicos fastidiados, la propia Directora del colegio estaba que se arrancaba los cabellos del estrés, solo deseaba estar en su cama, con su esposo. Las personas de limpieza, viendo sus teléfonos, las mismas fotos, las mismas canciones, la misma vida diaria. Profesores hartos queriendo que el timbre sonara lo más rápido posible para mandar a todos sus estudiantes al diablo, pero ese timbre de salida de aquel día, jamás seria olvidado por nadie de esa institución.

-¿Qué vieron hoy, muchachos?-Jose Alejandro Sturup era unos de los estudiantes que estaba emocionado por irse. Tanto, que no pudo contener la emoción de ir a buscar a sus amigos a sus salones.-…. ¿Por qué la cara tan larga?

-¿Tengo la cara larga?-pregunto Yulimar Candanosa, su novia, y una de las estudiantes de promedio medio del Salón de 3ero B y la más inocentes de sus amigos-No lo sabía.

-¡Mi cara siempre esta larga!-exclamo Alejandro Garrido, el estudiantes con las mejores calificaciones de su salón (3ero B).- ¿O a calcio lo dudas?

-Ese chiste malo dejo de dar gracia hace mucho, a pesar de ser de Sans.-Kenne Carvajal no era un estudiante perfecto, pero si tenía sus trucos bajo la manga.- ¿Por qué no cuentas otro?

-No, no más chistes malos, por favor.-Leocirema Arteaga era una estudiante excelente a principios de preparatoria pero después termino con bajas calificaciones en sus estudios.- Tengo suficiente con Ever fastidiándome.

-Y eso que no estoy contigo ahora mismo.-Alejandro Antonio Padilla, era su novio desde hacía unos dos meses en ese momento, él era un estudiante de buenas calificaciones.

-¡De pana!-exclamó Ever Garay. Molestaba en las clases a los demás por estar desinteresado pero siempre entregaba las tareas. Iba mal, sí.

-¿Podemos irnos?-era Willinton Torres, un estudiante por obligación, si fuera por el no estaría en ese colegio.-Mi mama me acaba de llamar y dijo que estaba afuera, esperándome. ¿Pueden creerlo? ¡Y yo que quería salir a molestar a la gente!

-Entonces, ¿Se cancelan los planes de ir a la Plaza de los 300?- pregunto Ricardo Bolaños, un estudiante de medias calificaciones, el más inocente de ese grupo, hasta donde sabían los demás.

-¡Que aburrido!-apareció gritando Mariela Díaz, una amiga de común de ellos.- ¡Yo quería ir con ustedes!

-¡Eso nunca!-Alejandro Antonio no se llevaba bien con ella, de hecho la consideraba una fastidiosa por lo mucho que molestaba.

-¡Tu cállate, Parrilla! ¡No estoy hablando contigo!

-¡Me lleva el que me trajo!-Jose Aguilar era amigo en común de la mitad de ellos. Venia acompañado de Yiret Montesinos y María de los Ángeles Sevilla -¿Se enteraron?

-¿De que?-pregunto Jose Alejandro.

-La directora no nos planea dejar salir solo por que hay una noticia por hay de saqueos en todos los locales, y por “nuestro bien” no podemos salir.

-¡Yo no me voy a quedar aquí!-era una estudiante que conocían de vista la que había hablado, se notaba lo enfadada de estaba por no poder marcharse.- ¡Me sabe a mierda que esta pasando allá afuera!

La estudiante abrió el portón del colegio por completo junto con cuatro estudiantes mas, este sonaba muy fuerte al abrirse, y podía llevarse la atención de los que estaban afuera de la institución, y eso fue exactamente lo que paso. Cuando abrió el portón estaban varias personas mirando a los estudiantes. Todos tenían una mirada muy extraña, sus ojos estaban grises, su piel estaba pálida, blanca como la nieve que no caía en ese país, sus labios estaban pálidos y al abrir la boca se vieron sus dientes llenos de sangre. Estas personas estaban quietas, estáticas, sin moverse ni respirar, solo mirando. Como si fueran ciegos y trataran de buscar algo con el olfato. La estudiante aterrada alzo un grito de desesperación, entonces las personas extrañas atacaron mordiéndola y dañándole todo el uniforme.

Las personas mordían a los estudiantes que tenia cerca, los que no estaban atacando corrían buscando para morderles, los otros colegiales huían de ellos, nuestro grupo de amigos, corrió escapando como pudo, no había salida, el colegio era muy pequeño y solo tenia una entrada y una salida que era por la que habían entrado esas personas tan extrañas. Se encerraron en un salón donde aquel entonces era el salón de 2do año, este a la izquierda tenia vista a un cementerio de pupitres y la derecha tenia vista del enorme pasillo que llevaba a la dirección.

Ahí estuvieron encerrados, escuchando los gritos de auxilio de los estudiantes y profesores del colegio, sin tener nada que hacer, solo se cubrieron los oídos, esperando a que todo acabara. De un momento a otro la puerta se abrió y entró un estudiante, cubierto de sangre y con ropas rasgadas, este volvió a cerrar la puerta y tranco la entrada con los pupitres mas cercanos, las chicas se asustaron, pero al ver quien era, solo respiraron aliviadas.

-¡Josué!-exclamó María de los Ángeles.

María y Josué Franko eran novios desde hacia ocho meses.

Los quince minutos que pasaron ahí encerrados, parecieron muchas horas de espera.

Yulimar lloraba asustada, Kenne la abrazaba para darle tranquilidad. Todos estaban atentos pendientes de cualquiera que entrara, tenían en sus manos tubos de los pupitres que estaban destrozados.

-Debemos salir de aquí.- Jose Aguilar, estaba asustado.

-Debes de estar loco, amigo.-dijo Ever.

-Debemos salir, tienes razón.-le siguió Alejandro Antonio -Pero no ahora, es peligroso.

-¿Qué hacemos entonces?-sollozo Yulimar.

-Esperar.

-¿Cuándo tiempo estaremos aquí encerrados?-pregunto Yiret.

-Lo suficiente.-dijo Alejandro Garrido.-No sabemos sin esos zombies están por ahí todavía.

-¿Z-Zombies?-pregunto Leocirema aterrada. Los zombies eran su peor miedo en la vida, y ahora, era realidad.

-Que lindo, la niña tiene miedo.-se burlo Ever.

-Cállate, no es eso.

-Síguemelo negando, aunque sabes que por dentro estas cagada.

-No hagas que te zampe un solo trancazo.

-Dale, ya no te digo mas nada.

-¿Cuando salimos de aquí?-pregunto María.-Tenemos rato sin escuchar nada.

-Que no escuchemos nada no significa que no hayan cerca.-declaró Alejandro Garrido irritado.-Pueden haber una pandilla de ellos por ahí, esperando a que salgamos.

-Pero, ¿Fui entonces el único que noto que son ciegos?-dijo Alejandro Antonio.- ¡No joda! ¡Ustedes parece los ciegos! ¡Ven más ellos que ustedes!

-¿Son ciegos?-se confundió Jose Alejandro.- ¿Cómo sabían entonces donde estaban los demás?

-El olor, estúpido.-le burlo Wuilli (Willinton).- ¿Verdad o me equivoco?

-Puede ser.-dijo Josué.-No se muchos que esas mierdas por que pensé que no existían, pero me retracto, ojala le hubiera parado bola a esa juego de Zombies.

-No es hora de estarse arrepintiendo de vainas.-dijo Yiret.

-Tampoco es hora de que te la este dando de salvadora, estúpida.-le enfrento Yulimar.-Por que único que has hecho es gritar como mongólica.

-Lo dice la que lo único que ha hecho es llorar.

-Por que yo pienso en mi puta familia, en cambio tu no haz hecho nada.

-No voy a pelear contigo, Yuli.

-Entonces, si no quieres que te parta la geta, cállate.

-Mol, deja la pelea.-dijo Jose Alejandro.-No podemos ponernos a pelear.

-¡Eso no es asunto…!

Un ruido que provenía de la puerta la había interrumpido. Era como si trataran de tumbar la entrada, todos se asustaron, tomaron lo más cercano y esperar. Si eran zombies estarían acabados.

Por suerte, no eran zombies. Eran tres estudiantes que estaban rasguñados y golpeados. Habían escuchado sus discusiones y quisieron ir a revisar si estaban en buen estado. La puerta se había atascado, las cerraduras por la fuerza que le surgían los pupitres, habían reforzado todas las cerraduras, endureciéndolas, haciendo imposible que se abriera.

-Muchachos, ¿Están bien?-Era la voz de Ginnet Granadillo, una chica de unos trece o doce años.-¿Están bien, por que están discutiendo tanto?

-Ginnet, ¿A caso estas sola ahí afuera? ¡Es peligroso, escóndete!-le grito Yiret.

-¡Estoy bien!-dijo ella.- ¡Gracias a Dios no tengo nada! Además Jim esta conmigo, esta buscando algo con que abrir la puerta, intento abrirla, pero esta atascada.

-Dios no existe.-se burlo Alejandro Antonio.

-¿Quién más esta con ustedes?-pregunto Wuilli, ignorando para aguantar reírse.

-Estamos aquí afuera, Oriannys, mi hermano Jim y yo. ¿Por que?

-Por nada.

-¿Cómo están las cosas afuera?-pregunto Ricardo.- ¿Todo anda bien?

-¡¿Cómo va a andar todo bien, Ricardo por dios?! –le regaño Ever.

-¡Cállate, estoy preocupado por mis padres!- lloro.

Estuvieron un minuto de silencio por su amigo.

El aparte de ser uno de los inocentes, era uno de los más sensibles pero a la vez, fuerte de espíritu.

Cuando Jim Granadillo regreso con una cinzaya, logro abrí la puerta, todos decidieron empezar a hacer planes para salir.

Decidieron ponerse a caminar, buscar ayuda para ellos mismos. Ninguno quería acercarse a la parte de delante del colegio por miedo a que hubieran zombies cerca, entonces se enfocaron en la dirección que era el lugar, donde no faltaba nada.

Ahí no encontraron mucho de ayuda. Quitaron papeles de muchos estantes, y mesas, pero no encontraron nada que pudiera ayudarles. Revisaron también en Orientación, que se encontraba detrás de la dirección, tampoco encontraron nada. Notaron que detrás de Orientación estaba el “Cementerio de Pupitres en reparación”, pero lo menos que había en ese lugar, eran pupitres. Quitaron la mesa grande que estaba enfrente de la ventana y en realidad la ventana, no era una ventana, si no, una puerta, que con la mesa ahí, engañaba al ser humano. La mesa cubría el resto de la puerta, salieron a ver el supuesto cementerio, caminaron unos pasos hasta llegar al centro, pero en el centro, cuando uno de ellos piso primero un cartón que estaba en el piso tirado, se fue hacia una especie de subterráneo.

-Wuilli, ¿Estas bien?-pregunto Jim mirando el agujero que se había abierto en el piso, y que estaba cubierto por el cartón.-Verga, tremendo hueco.

-¿Qué es eso?-pregunto María.-¿Quién se cayo en ese hueco?

-Wuilli como siempre de estúpido.-dijo Yiret.

-Cállate, Yiret.-protesto desde el agujero.-Que no me estoy metiendo contigo.

-¿Qué puedes ver ahí, maricón? –pregunto Jose Alejandro acercándose al agujero.

-¡Baja hasta aquí y llámame maricón de nuevo!

21 мая 2020 г. 16:35:55 0 Отчет Добавить Подписаться
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