wtfhoney Honey D.M.

Tras la segunda guerra mundial, Corea se vio liberada de la ocupación forzada de los japoneses, otorgándole finalmente tras treinta y cinco años de tragedia, independencia al país. Sin embargo, la guerra había sido una expresión de la brutalidad humana, dejando en escombros lo que antes era conocido como una de las más grandes potencias del mundo. Corea se hallaba destruida en piezas, que eran incapaces de reparar. Demasiada sangre había sido derramada... Demasiadas personas se hallaban perdidas, lejos de sus hogares, por el tráfico humano que se había llevado a cabo para darle servidumbre a los japoneses... Y un secreto, más grande de lo que cualquiera hubiese esperado, amenazaba con salir a la luz. Una fortaleza; resguardada por el gobierno japonés, con un fin oculto que los coreanos desconocían, mas que traerían consigo consecuencias que ni los japoneses serían capaces de afrontar.


Фанфик Знаменитости Всех возростов.

#btsfanfic #taekook #kooktae
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Los estruendos insoportables de días pasados habían finalizado para cuando los parlantes informaron el inicio de un nuevo día.

Jungkook agradecía el poder dormir en paz luego de noches sin pegar ojo. Aunque la cama aún fuese incómoda y sus muñecas doliesen por las esposas que atrapaban sus manos. Una noche de descanso, era todo lo que necesitaba, para ahuyentar el dolor de cabeza que hacía a sus sienes palpitar.


Los guardias se mantenían en posición al otro extremo de la puerta, siempre hablando más de lo necesario; no tardaba en tornarse tedioso y Jungkook recurría a su almohada para hundirse bajo ella con tal de apocar el sonido.

El cansancio que se apoderaba de su cuerpo iba lentamente borrando su consciencia en el momento en el que halló el silencio, pero entonces, de la misma manera en que la paz había reinado, se esfumó.

Una alarma se disparó en el recinto, la sirena sonora retumbando en las paredes del establecimiento y rompiendo el silencio que antes se había instalado. Las armas de los guardias en la puerta, tronaron mientras los pasos de los hombres japoneses se tornaban lejanos conforme corrían a través del pasillo.

Jungkook alzó la mirada, los ojos grandes y brillantes enfocados en la puerta que había sido abandonada de cualquier supervisión. Repentinamente, las manecillas del reloj corrían demasiado rápido y su tiempo se volvía reducido.

Había planeado un escape, había comenzado el día que le encerraron, aislado del resto. Las puertas poseían un sistema de seguridad precario, casi básico en comparación a establecimientos más desarrollados. Era una base japonesa que había sido construida ilegalmente; lo único que se hallaba en sus manos, era disponer de guardias y armamento para evitar que uno de ellos escapara.

Y por primera vez en años, no había nadie que pudiera impedirlo.

Utilizó un alambre que había robado del comedor principal, cuando aún podía compartir con los demás patriotas que se mantenían encerrados. Jugó con la cerradura por un par de minutos, sudor corriendo por su frente, mientras intentaba no perder el control de sus movimientos.

Un paso en falso sería suficiente para que los japoneses se dieran cuenta de que había huido... y morir, no estaba entre sus planes.

Escuchó un "click" y la puerta se abrió casi de inmediato. Jungkook respiró pesado, abriendo ésta por completo y cerciorándose una última vez de que el pasillo se hallaba despejado.

Con lo que había aprendido de la base y su estructura, no debería ser tan difícil hallar una salida.

El ala oeste estaba plagada, ya que en el extremo de ésta se encontraban los headquarters, adonde probablemente todos habían corrido debido a la alarma. El ala este, por el contrario, era la locación donde las habitaciones para aislamiento se situaban, y si la suerte de los otros había sido como la suya, los guardias habían abandonado sus puestos también.

Lamentablemente Jungkook desconocía dónde los japoneses guardaban su armamento, y aunque hubiera sido capaz de encontrarlo, sus manos esposadas le impedían moverse libremente. Quizá un revólver podía funcionar, si es que daba con uno en el camino.

En el ala este habían escaleras que conectaban el segundo piso con la primera planta, lugar que para su desgracia jamás había visto con sus propios ojos, por lo que la incertidumbre era uno de los principales motivos por lo que sentía tanto temor y tanta adrenalina en sus venas.

Bajó los escalones a toda prisa, agradeciendo no haberse encontrado con ninguno de los oficiales en el trayecto. La primera planta se hallaba peculiarmente vacía, por lo que ralentizó sus pasos y avanzó con cautela a través de la oscura habitación.

Unas puertas finalizaban los largos pasillos. Jungkook tragó saliva con miedo paralizante al escuchar un ruido provenir de una de éstas, causando un eco en las paredes. Continuó caminando por la primera planta, hasta dar con una puerta media oxidada, que empujó con fuerza hasta abrirla.

Rayos de sol lo recibieron de golpe. Un pitido en los oídos de Jungkook le impidió escuchar si alguien se acercaba y el brillo golpeando en su rostro le imposibilitó reconocer sus alrededores. Se restregó los ojos, y tras segundos que se sintieron como una eternidad, fue capaz de acostumbrarse a la luz.

El sol. Uno que no había visto desde hacía años. Era grande y enceguecedor. Y calor. Entregaba tanto calor, uno que Jungkook había olvidado tras aquellos largos años de espera.

Apoyó su espalda contra la pared, con un nudo en la garganta y un peso en el pecho, que le dificultaban respirar. Había sido tanto tiempo, simplemente tanto...

Respirar el aire fresco, aire libre, jamás se había sentido tan bien antes.

El ruido de pisadas fue lo que le despertó de su ensueño.

Jungkook brincó en su sitio, y volteó la cabeza hacia uno de los costados del establecimiento, percatándose de que los japoneses se acercaban hacia su posición. Demasiado rápido, muy poco tiempo. Jungkook se sacudió y analizó sus alrededores, dándose cuenta de que existía solamente una posible salida.

Inhaló hondo, llenando sus pulmones, con la desesperación y la adrenalina palpitando en sus venas. Golpeado por la realización de que había llegado demasiado lejos para hacerse atrás. Había esperado pacientemente por esta oportunidad y se rehusaba a perderla, aún si eso significaba, morir en el maldito intento.

《A la mierda》

Sus piernas se movieron antes de que su cerebro pudiese procesarlo. Corrió, más rápido de lo que alguna vez había corrido. Atravesando el campo de pasto que separaba el establecimiento de la muralla que daba hacia el exterior. Escuchó los pasos apresurados de los japoneses, escuchó sus armas. Una advertencia fue lanzada en medio del caos y entonces, se llevó a cabo el primer disparo.

Jungkook se movió en zigzag tratando de esquivar las balas que disparaban los japoneses para detenerlo. Aún desconocía si deseaban matarle, o si tal vez sólo esperaban darle en la pierna, para que no pudiera escapar. De una forma u otra, lo único que Jungkook podía hacer era seguir corriendo, seguir y seguir, incluso si sentía que sus pulmones y sus piernas no resistían. Porque se rehusaba a morir, a las manos de sus enemigos.

Cuando alcanzó la muralla, la esperanza se drenó de su cuerpo en un aluvión. La muralla imponente, alta, sin una salida. Porque solamente había una puerta, a unos metros de distancia, y los japoneses ya sostenían las armas apuntando hacia él.

Cerró los ojos, sin detenerse. En su cabeza ya podía visualizar la imagen de su inminente muerte. Sangre salpicada en la muralla. Su cuerpo tendido a los pies de ésta. Los japoneses bajo el sol, con sus armas brillando, de una manera casi irónica.

Una bala alcanzó su cuerpo y un impulso, fuerte, lo empujó contra la muralla, antes de que ésta se desvaneciera y Jungkook cayera sobre el pastizal.

Rodó por un momento, en el que no sintió dolor alguno a excepción de los hematomas que probablemente marcarían su piel debido a la repentina caída. Se incorporó rápidamente del suelo, volteando en su sitio para enfrentar a los japoneses, descubriéndose a sí mismo al otro lado de la muralla.

Vivo. A salvo. Su mirada bajó hacia el lugar en el que había aterrizado la bala, descubriendo el sector impecable, sin marca o herida visible.

Su mente se tornó en blanco por un breve momento, en el que Jungkook fue incapaz de concebir la idea de que había huido exitosamente, y sin comprender cómo. Se volteó hacia la muralla, un orificio enorme en ésta, por el cual podía atisbar a los japoneses acercarse.

Se espabiló, retomando el paso. No tenía tiempo para pensar en lo que había sucedido, no en ese instante. Empezó a correr nuevamente, alejándose lo más posible del establecimiento de los japoneses y de la muralla que los resguardaba.

El bosque se alzaba a tan sólo unos metros de distancia y Jungkook no se detuvo hasta que los árboles ocultaron su presencia. Escondido, tras los arbustos y robles, con la respiración pesada y los pulmones ardiendo, observó a los japoneses dar media vuelta y retornar al establecimiento.

Un suspiro tembloroso abandonó sus labios. Había huido. Realmente había...

No recordaba su último pensamiento coherente. Probablemente fue uno de alivio, de ser libre, tras largos e intensos años de algo que solamente podía identificar como tortura. Jungkook otra vez respiraba, sin sofocarse con pólvora y tierra.

Su cuerpo se derrumbó en el pastizal, a los pies de un roble viejo. Sus manos esposadas, su vestimenta deteriorada y el pulso disminuyendo.

Era por fin libre.

18 мая 2020 г. 21:08:45 1 Отчет Добавить Подписаться
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✞︎.𝙰𝚗𝚐𝚎 𝚍𝚎𝚌𝚑𝚞́.✞︎ ✞︎.𝙰𝚗𝚐𝚎 𝚍𝚎𝚌𝚑𝚞́.✞︎
Apenas encontré tu historia me llamó mucho la atención, ¡Es increíble!, La idea es muy buena y la narración lo es aún más, amé el capítulo.
~

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