naza-castillo Naza

Una desdicha tras otra desencadenan las peores pesadillas para Brianna y su familia, aunque resultó que los sucesos no eran tan accidentales como se creía.


Детектив Всех возростов.

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Capítulo 1

Aún no era media noche cuando mi hermano manejaba de vuelta a nuestra casa, la carretera estaba resbalosa y la gran lluvia que caía sobre el parabrisas nos complicaba distinguir lo que debíamos ver. Con música de fondo ignorábamos el estruendo de los relámpagos que se escuchaban afuera y mientras hablábamos de temas sin importancia, unas imponentes luces nos cegaron por unos segundos y un fuerte golpe nos hizo desviarnos de la carretera. Nos bajamos del auto, pensando que había sido un simple choque, pero al estar debajo del agua y ver aquellos hombres que emanaban maldad de sus cuerpos, nos dimos cuenta del error que cometimos.

Mis días de calma llegaron a su fin por un tiempo incierto, era tan intrigante saber que unas horas antes todo estaba extremadamente bien. Esa mañana desperté cuando unos rayos de sol iluminaron mi ventana, terminé de cepillar mi cabello y bajé para tomar el desayuno con mis hermanos, como usualmente lo hacía. Mi padre, por el contrario, se olvidaba que tenía tres hijos y una esposa y su afán por hacer tanto dinero lo hacía desatenderse de la familia, se volvió común verlo con su celular día y noche, así que dejamos de insistirle en acercarse a nosotros. Después de unos minutos de charla con ellos, se aproximaba la hora de entrada de la universidad y, llegar tarde se me hacía tan fastidioso que siempre era la primera en irme.

— ¡Brianna!—dijo Thomas, uno de mis hermanos mayores—creo que sería buena idea si vamos al cine después de clases.

Asentí con mi cabeza y luego tomé las llaves de mi auto para irme. Ser la menor de dos hermanos hombres tenía sus ventajas pero creo que la mayor de todas era el consentimiento que recibía de parte de todos. Recuerdo que cuando era niña me aprovechaba de eso y ciertamente mis padres complacían hasta el más tonto capricho, por otro lado, mis hermanos y yo vivíamos en constante guerra por tener la absurda necesidad de saber quién era el hijo favorito, hasta que comenzamos a crecer y ellos empezaron a sacar su lado protector. Thomas y yo nos habíamos vuelto mejores amigos, pues también teníamos algo en común; ambos fuimos adoptados, desde hacía algunos años nos gustaba hacer muchas actividades juntos y por eso nos unimos con el paso del tiempo, y luego está Chris, que al ser el mayor de todos cree que está en su responsabilidad protegernos y a veces olvida que ya crecimos y la necesidad de que alguien nos cuide ya no existe.

Unos treinta minutos me tomó llegar a mi destino, tenía una mala costumbre de manejar rápido. Estacioné mi carro, y mientras me dirigía hacia el salón, alguien tocó mi hombro y de inmediato me volteé para saber quién lo hizo; era Adam, fuimos compañeros casi desde preescolar y ahora en la universidad teníamos algunos cursos juntos.

—Siempre llegas temprano, niña—me dijo.

En ocasiones tenía ese presentimiento de que yo le gustaba, él tenía una manera linda de tratarme y siempre que podía agregaba el “niña” para referirse a mí, y eso era algo que no me molestaba pues yo no estaba segura si él también me gustaba.

—Lo sé—le dije—deberías aprender de mí.

Su sonrisa pícara me provocó sonreír también, y apenas terminó todo ese coqueteo tomé el abrigo que cargaba en mi bolso pues había una densa neblina que cubría el lugar y helaba el aire. Fuimos los primeros en llegar a la clase, y al paso de unos minutos los compañeros se aproximaban y junto con ellos la profesora, que con un poco de flojera se apresuró a dar la materia que debíamos ver para completar lo que salía en el examen y poder descansar el resto de la lección. El salón estaba en completo silencio, se suponía que debíamos trabajar en un proyecto pero la mayoría usábamos nuestros teléfonos, hasta que Adam interrumpió aquella tranquilidad, y aunque intentaba hablar bajo para evitar que los demás escucharan, su voz ronca no le ayudaba mucho.

—Deberíamos almorzar juntos hoy—dijo mirándome fijamente y sin titubear.

Le sonreí pero de cierto modo lo estaba retando con mi mirada. — ¿Y por qué deberíamos?—le contesté.

—Ambos sabemos por qué, niña—me dijo suavemente.

Mi pulso se aceleró, los nervios me tenían casi sudando pero recapacité rápido y disimulé que me emocioné como si fuera una niña. Mis sospechas de hacía tiempo eran correctas y si todo funcionaba podríamos tener una bonita relación, o al menos de eso pensé que él hablaba, podría estar equivocada y estarme ilusionando sola, así que no le presté mucha atención al asunto y esperé que llegara la hora del almuerzo.

Al sonar la campana, teníamos que separarnos, pero antes de que cada uno tomara su camino nos despedíamos con un beso en la mejilla como era costumbre, aunque en unas horas nos veríamos nuevamente. Mientras estaba en clase el tiempo pasó muy rápido, se acercaba la hora de la salida así que comencé a guardar mis pertenencias en el bolso, me dirigía hacia el punto de encuentro cuando vi a Thomas venir hacia mí, su novia venía tomada de su mano y por mucho que traté de evitarlo, mi cara de disgusto fue muy obvia y la de ella igual. Había una cierta rivalidad entre ella y yo desde el día que mi hermano la presentó a la familia, creo que eran un poco de celos de mi parte, aunque Mia, que era su nombre, no se esforzaba por ser menos odiosa y siempre que visitaba a mi hermano en nuestra casa se comportaba como una niña mimada. Comencé a sonreír desde que los vi y en definitiva fue más incómodo para Thomas que para nosotras dos, por lo que simplemente ignoré su presencia.

— ¡Hola! — Saludé y rápido enfoqué mi vista en Thomas— ¿nos podemos ver como a las 5:00 p.m.? —le pregunté a mi hermano.

—Esa hora está bien—me respondió—te llamaré cuando salgamos de clase.

Enseguida escuché la voz de Adam llamándome, por suerte me sacó de esa situación y lo pude usar de excusa para irme. Al acercarme la esencia de su perfume provocó que respirara profundo otra vez, era un olor hipnotizante, muy característico de él, además hizo lo que siempre hacía; me miró fijamente entonces quise cambiar el juego para saber quién dominaba a quién y le sonreí coqueta. Me sentí bien porque fue él quien quitó su mirada con nerviosismo. Nos encaminamos hacia la cafetería mientras hablábamos la serie que veíamos juntos de vez en cuando, hasta que mencionó que yo le gustaba desde hace un tiempo y me detuve un instante.

— ¿Por qué te detienes? — preguntó nervioso.

Sonreí al verlo de pies a cabeza—No eres el único—le respondí—También me gustas.

—Muy bien—dijo acercándose—por suerte es un sentimiento mutuo.

Tomó el mechón de cabello que rozaba mi rostro y lo acomodó detrás de mi oreja, continuó aproximándose hasta que estuvo muy cerca de mis labios, en un pequeño abrir y cerrar de ojos su boca tocaba la mía con mucha delicadeza, y por más que intenté no reír solté una pequeña sonrisa en pleno beso. Terminamos de almorzar y por primera vez llegaría tarde a la clase, pero fue lo de menos, deseaba salir ya y poder contarle todo a Thomas.

Al paso de un tiempo, llegó la hora de la salida, y como mi hermano y yo manejábamos carros distintos decidimos que la mejor idea era ir a la casa y luego ambos en un solo carro. Así que cuando se abrieron los portones de la entrada, cada uno subió a su habitación para cambiarse la ropa y de paso avisarle a mamá o alguno de los empleados que estaríamos fuera, sin embargo, al entrar ahí presencié un silencio profundo, y era algo que se me hacía un poco extraño porque Anna, la señora que se encargaba de cocinar, siempre hacía ruido con alguna batidora o Wilson, que se ocupaba de mantener la elegancia que mamá amaba en nuestros jardines, no tenía ninguna máquina encendida. Thomas se quedó buscando algún refresco en la nevera, por lo que yo fui la primera en subir y al estar arriba escuché a alguien susurrando, parecía como si fuese una llamada telefónica porque era sólo una voz la que distinguía, me acerqué despacio al dormitorio de mis padres y vi que mamá estaba allí, era ella la que hablaba con su móvil. Le toqué la puerta para hacerle saber que ya había llegado y de inmediato colgó su llamada, se acercó a mí y besó mi frente.

—Creí que salías más tarde—me dijo.

Le respondí que no e iba a entrar a mi habitación para ducharme, pero me ganó la curiosidad por saber qué hacía.

— ¿Dónde están Anna y Wilson? —terminé por preguntarle.

Si le preguntaba con quién hablaba probablemente me diría que no era de mi incumbencia, por lo que preferí evitar la incomodidad. Según su respuesta Anna estaba en el supermercado comprando algunos ingredientes que eran necesarios para la cena y Wilson tenía el día libre, giré por un instante mi mirada y vi que Thomas ya estaba casi listo para irnos, en cambio yo ni siquiera me había cambiado la ropa que llevaba puesta. Entré a mi habitación y tomé lo primero que vi, le avisé a mamá que llegaríamos tarde y antes de irnos hizo que nos detuviéramos para darnos un beso, fue muy tierno de su parte despedirse así, aun cuando éramos mayores ella no perdía la costumbre de decirnos que nos amaba. El día estaba oscuro, apenas y comenzaba a anochecer y ya se sentía la frialdad con la que el viento golpeaba nuestros rostros, vimos la película y comimos lo que queríamos tan pacíficamente, era de nuestro desconocimiento que pronto mi vida y la de mi familia cambiaría completamente, ¡Cuánto quisiera haber sido un poco más precavida! Aquellos hombres se acercaron sin embargo no podíamos distinguir algún rostro, las hojas de los árboles venían mezcladas con la lluvia que caía con fuerza contra nosotros.

— ¿Está todo bien? —preguntó Thomas caminando hacia ellos.

Y fue tarde cuando vi que uno de ellos traía consigo una barra de metal, intenté tomar el brazo de mi hermano para decirle que debíamos salir de ahí pero en un brusco movimiento lo golpearon tan fuerte que cayó al suelo. Una especie de escalofrío recorrió todo mi cuerpo, miles de cubos de hielo cayeron por mi espalda al sentir la mirada de esos tres hombres sobre mí y en mi intento fallido de escapar sólo vi que una mano tomó con fuerza mi brazo, golpeó mi cabeza haciéndome caer al suelo entonces levanté mi mirada y vi que dos de ellos subían a mi hermano a su camioneta pero uno me apuntaba fijamente con su arma. Escuché el sonido menos deseado y lo vi alejarse, el dolor que sentía cerca de mis costillas era inexplicable, el ardor que rompía mis tejidos no me dejaba tomar aire y la lluvia lo único que hacía era empeorar la situación, tuve tanta impotencia al saber que mi hermano iba en aquella camioneta que se alejaba cada vez más pero la fuerza me faltó y ver hilos de sangre que se formaban en el suelo pintando de un color rojizo las pequeños charcos me hizo entender que debía hacer algo o pronto la muerte caminaría cerca de mí. Me di media vuelta y con mucho esfuerzo pude levantarme de aquel lugar, tambaleándome llegué hasta el carro y mientras estaba acostada en el asiento del conductor busqué por todas partes mi celular, mi vista se oscureció y mis manos temblaban cada vez más, cuando encontré el teléfono llamé a todos; mi mamá, mi hermano y mi papá, sin embargo, ninguno de ellos contestó, ya era muy tarde y probablemente estarían durmiendo. Tomé el abrigo que llevaba y lo amarré tan fuerte que provocó un grito de dolor, recliné el asiento para tener más comodidad y aunque llamé miles de veces más, la contestadora era la respuesta que obtenía, entonces me resigné. Tenía tantas preguntas; no entendía por qué secuestraron a Thomas y mucho menos sabía si él seguía con vida, esa incertidumbre ardía más que cualquier disparo y por más intentos de mantenerme despierta, al final la noche se tornó tan oscura y el aire tan difícil de respirar que terminé por perder el conocimiento.

14 мая 2020 г. 0:18:56 5 Отчет Добавить Подписаться
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Sandrusky Moreno Sandrusky Moreno
Me encanta, me ha intrigado, voy a seguir leyendote

  • Naza Naza
    ¡Muchas gracias!💚 May 18, 2020, 22:02
Iván Selbor Iván Selbor
Wow. Va demasiado bien. Claramente sabes manejar la intriga. Espero por el próximo capítulo 🙌

  • Naza Naza
    ¡Muchas gracias💚! El dislike fue por error :( May 16, 2020, 00:24
  • Iván Selbor Iván Selbor
    Jajaja, no hay problema! Saludos. May 16, 2020, 19:16
~

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