PINKY - El Caballito de mar Подписаться на блог

sarrabal Susana Arrabal Con Pinky un caballito de mar muy especial aprenderemos a reconocer las emociones. Cuentacuentos de las aventuras de Pinky y sus amigos en el fondo marino. registrado en safe creative Identificador 2006174447670

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Un gran descubrimiento

Hoy era un nuevo día en el fondo marino, estaba algo oscuro, porque en la superficie, había una gran tormenta. En los días de lluvia intensa, entraba muy poca luz y los peces tenían que nadar casi sin ver nada.

Estos días le gustaban mucho a Pinky, porque nadaba rápidamente en busca de medusas. Las medusas tienen una luz resplandeciente en su cuerpo.

Pinky fue a ver a Nara, una medusa que vivía en lo más profundo de la colonia. Pinky y Nara se conocieron en la escuela de peces. Coincidía que los dos al acabar las clases salían a toda prisa para buscar escondites y tesoros.

Nara vivía rodeada del resto de medusas de su colonia, en la zona más profunda y sin luz del fondo marino.

Pinky, tenía ganas de verte!! – dijo Nara entusiasmada, mi padre me ha explicado que hay un barco que se ha hundido por la tormenta – prosiguió.

Pues vamos – dijo Pinky animado, como siempre.

Las dos iban nadando, Pinky era rápido, pero sin luz se hacia complicado no perderse. Nara iba delante, alumbrando el camino, y le dijo a Pinky que se enganchara en una de sus ventosas. Pinky ahora iba mucho más rápido, su crin rosa, se movía a ritmo de las ondas marinas

A lo lejos se veía un velero hundido en el fondo marino, apoyado en un montículo de arena. La vela estaba rota y el mástil quebrado por la mitad.

Pinky se soltó de Nara y fue directa al interior del barco. ¿Qué era todo eso?? Pinky estaba emocionada, nunca había entrado en un barco. Recorrió la sala de mandos, el camarote y el baño, para ella eran instancias nuevas. Sentía que alguien la miraba, y por primera vez se sentía algo nervioso.

Que extraño era todo para Pinky, pero el seguía nadando por el interior del barco. Nara llegó hasta donde estaba Pinky, alumbrando en ese momento el camarote. Allí sentada sobre la litera había una niña, con una pecera del revés sobre la cabeza, y en el interior había aire, justo para que pudiera respirar.

La niña abrió los ojos tan pronto vio a Pinky, estiró su mano y la cogió por la crin.

Pinkie sentía dolor, quería escapar pero no podía, esos dedos si la habían agarrado bien.

Mara viendo la situación, se acercó a la mano de la niña y la tocó, provocando una picazón en la palma de la mano, lo que obligó a la niña a abrir su mano y en ese momento Pinky logró escapar.

Tanto Pinky como Mara, salieron del camarote y una vez fuera, empezaron a hablar.

- Que ha pasado ¿?? – dijo Pinky sin poder casi ni hablar

- Es un barco hundido, pero hay una humana dentro – dijo Mara. Tenemos que ayudarla o morirá, porque se quedará sin aire y no podrá respirar bajo el agua – prosiguió Mara

- Pero como la vamos a ayudar? – dijo Pinky – quien puede llevar de nuevo el barco a la superficie??

- Pinky, debes buscar a tus amigos los delfines y a la gran orca, solo ellos nos pueden ayudar- dijo Mara

Pinky, empezó a nadar en busca de ayuda. Necesitaban subir el barco a la superficie.

De nuevo la misma situación, Mara nadaba guiando a Pinky hasta llegar a la zona de las orcas.

Cuando llegaron a la lomita, la zona de las orcas, Pinky empezó a llamar a Otto, era la orca más fuerte del fondo marino.

Pinky le explicó lo sucedido, pero Otto no la creía demasiado. Aún así Pinky era tan insistente que logró que Otto le siguiera y además llevara a unos delfines amigos para ayudarle.

Cuando llegaron a la zona, Otto vió que era muy difícil subir el barco hasta la superficie, así que decidieron sacar a la niña. Entraron en el camarote y dándole empujoncitos la sacaron del barco.

La niña cuando vió a Pinky, le lanzó una sonrisa desde dentro de la pecera redonda que cubría su cabeza. El cabello de la pequeña era rubio y rizado y Pinky se enganchó a él.

Mientras la orca y los delfines subían a la superficie a la pequeña, los ojos de Pinky y la niña se iban mirando sin pestañear.

Una vez en la superficie, Pinky miraba al cielo, era la primera vez que su cabecita salía a la superficie. De pronto metía de nuevo la cabecita dentro del agua, fuera no podía respirar.

La niña acariciaba a Pinky, y le tocaba su crin, mientras estaba subida sobre la Orca Otto, como si encima de una bicicleta estuviera montada.

A lo lejos se oía una sirena, una luz roja dando giros sin parar, sin duda, alguien estaba buscando a la niña.

Los delfines nadaban dando saltos hacia el barco de la sirena, para llamar la atención a sus ocupantes, ya que todo se encontraba muy muy oscuro. Incluso Mara se subió en uno de los delfines, para que los del barco pudieran ver una luz.

De esta forma es como el barco, descubrió que estaba la niña en el mar. Fueron hacia ella, mientras Otto, una vez que los del barco habían cogido a la niña del brazo, iba bajando poco a poco, sumergiéndose en el agua

La niña vió a los de rescate y entre ellos a su padre. Levantó su mano y en ese momento Pinky cayó al agua. La niña no quería perder a Pinky y se sumergió detrás de ella, pero el brazo musculoso de su padre tiró de ella hasta la superficie.

- Rosa!! Menos mal que estas viva!! – dijo su padre

Rosa miraba a Pinky a través del agua, viendo como nadaba hacia el fondo. Pinkie se paró y miró hacia la superficie, cruzando su mirada con Berta. En ese momento sintió pena por no poder tener a Rosa de amiga, la habían salvado, pero era humana, no podría volver a verla.

A partir de ahora, Pinky pensó que pensaría en Rosa como su amiga humana, porque ¿quien de su colonia tenía amigos humanos? Nadie.

Pinky dio la vuelta y se volvió a enganchar en la ventosa de Nara, volvieron a su colonia. Ya tenía una nueva historia que contar a sus amigos y familia. La creerían esta vez? Puede ser que si o puede ser que no. Tu que crees?

3 июня 2020 г. 0:06:38 0 Отчет Добавить 0

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