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hoy?

-ey – Juan me detiene tomándome por el brazo - ¿lista para hoy? - lo miro a los ojos y le sonrío a medias, no me gusta que me toque…

-sí – miro a través de las paredes de vidrio, las personas empiezan a llegar en grupos de tres y cuatro – hablamos después, con permiso – y queda con esa mirada que usa cuando quiere conquistar a alguien… estoy segura que se volteó para mirarme el trasero.

Voy hacia la puerta del salón para poder saludar a las personas y darles la bienvenida; empresarios que quieren destinar un porcentaje de las ganancias de sus empresas para la educación, embajadas que nos han ofrecido programas de becas para jóvenes con alto rendimiento académico, el ministro de Educación se hace presente y el secretario de estado de la presidencia.

Cerramos las puertas y se apagan las luces, la presentación del programa está por iniciar y un mensaje llama mi atención;

-te ves muy bien, como siempre –

Miro hacia los invitados y no logro distinguir bien las caras, abro el mensaje de nuevo y respondo;

-no vi que entraste… -

-estabas ocupada, estoy en medio – ahora estoy mucho más nerviosa solo por su presencia, sonrío viendo el celular y rápidamente lo guardo al escuchar la voz de Elías, mi jefe, en el escenario.

Terminando mi turno, bajo las gradas que están a un costado del escenario y Juan va a mi encuentro tomando una de mis manos.

Le sonrío como agradecimiento, pero sé lo que hace…

Mientras la reunión seguía, Juan no dejaba de susurrarme cosas al oído, sobre la presentación; pero todo en torno a mí. Yo apenas lo miraba y apenas le sonreía, si hubiera podido salir de ese lugar, lo habría hecho.

El receso llegó y con esto los aplausos de los espectadores. Teníamos un banquete listo para todos y debido a que necesitaban a Juan para la siguiente charla, tuvo que irse; no sin antes pasar su mano alrededor de mi cintura.

Esta vez no sonreí. Ya estaba cansada de su intensidad y de su terquedad.

Tomé mi celular al sentir que vibraba y contesté la llamada.

- quiero tomarte por la cintura – me sonrojé y un calor invadió todo mi cuerpo

- ¿Dónde estás? – le respondí

-aquí, viendo cómo te coquetean… - alcé mi vista para buscarlo, no lograba distinguirlo entre la multitud de personas.

- ¿dónde es aquí exactamen… - Y ahí estaba, parado cerca de la puerta, viéndome con su celular en la mano. Mi corazón latió más rápido; vestía ese traje gris que tanto me gustaba

- estás guapo – le dije viéndolo desde el otro extremo del salón.

- ¿hay un baño por aquí? – me preguntó

- sí, hay unos al fondo del pasillo –

- ¿me enseñas? – terminé la llamada y salimos los dos de aquel salón.

Mientras caminamos por los pasillos me tomó de la mano – estuviste estupenda, mi jefe está muy contento con este programa nuevo –

Me detuve en seco para mirarlo; había algo distinto en él cuando estaba en sus horas de trabajo, o era yo que no me acostumbraba a tenerlo en el trabajo - ¿sí? al fin podré dormir tranquila a partir de hoy– le dije sonriendo y me solté de su agarre. Nadie sabía que éramos novios y no me parecía correcto que nos vieran demostrándonos afecto en mi trabajo.

Su cara pasó de sería a verse un poco burlona. Tomó de nuevo mi mano y me acercó a él, viéndome desde arriba, no podía quitarle mi vista de sus ojos.

-quiero tomarte por la cintura – insistió; esta vez casi ronzando sus labios con los míos – y no me importa si estamos en tu trabajo – mi cara estaba caliente, mi corazón casi salía de mi pecho, tenía ganas de él también…

Acerqué más mis labios a los suyos - ¿solo eso querés hacer? – lo reté.

Me metió de un tirón al baño de hombres, cerró la puerta con seguro y me empujó contra la pared, su respiración era rápida, podía sentirla golpeando en mi boca. Bajé mi mano hacia su miembro, lo toqué por encima de la ropa mientras este se hacía cada vez más grande y duro.

Nos miramos a los ojos mientras yo lo tocaba, movía la palma de mi mano de arriba abajo. Desabroché la faja y el botón del pantalón, y metí mi mano para sacar su miembro y masturbarlo, sus ojos se volvieron más intensos, su respiración era más profunda y fuerte. Agilicé el ritmo con mi mano y me besó ante su desesperación, un gruñido salió de su boca mientras me besaba.

Fui disminuyendo el ritmo y acaricié delicadamente la punta de su miembro, manteniendo su mirada, chupé parte de mis dedos y acaricié de nuevo la punta. Me detuvo repentinamente tomando mi mano y me dio un profundo beso – vas a hacer que me corra rápido – me dijo y subió mi falda hasta el comienzo de mis glúteos, me cargó a horcajadas y me llevó hasta los lavabos, abrió más mis piernas para encajar en ellas y comenzó a desabrochar mi camisa. Rápido le quité el saco, lo acerqué tomándolo de su corbata y lo besé para luego quitarle su camisa, nos reímos al ver que quedaba la corbata en su cuello -traes mucha ropa puesta hoy – molesté, y el sonriendo, aflojó el nudo de esta y la pasó por su cabeza.

Luego fue directo a mis labios; su respiración golpeaba mis mejillas, chupaba mis labios con fuerza, bajó por mi cuello, mi clavícula y luego a mis pechos. Dejé ir un suspiro; chupaba cada centímetro de ellos, se escuchaba el eco cuando soltaba uno para chupar el otro, era como si no pudiera saciarse y eso me encantaba.

Mordisqueó un poco cada pezón y los succionó con fuerza. Todo lo que hacia arriba; se convertía en placer abajo. Pasé mis manos por toda su espalda hasta llegar a sus nalgas. Lo empujé hacia mí para sentirlo y él me arrastró un poco hacia la orilla del lavabo.

Ya estaba húmeda, podía sentirlo. Apoyé mi espalda sobre el espejo que tenía detrás y sin quitar mi ropa interior, me tomó por las caderas y frotó sus genitales con los míos, como si estuviéramos teniendo sexo.

Me beso en los labios y bajó para quitarme la ropa interior.

Besó mi entre pierna y cada vez iba acercándose más a mi vulva. Pasó su lengua por ella varias veces; el placer iba incrementándose y lo tomé del cabello ante mi desesperación.

Llegó al clítoris y con su lengua hizo movimientos circulares.

Me lamia toda, como si estuviera saboreando una paleta helada. Mis gemidos se hacían más fuertes, mi cuerpo comenzaba a temblar, agarré su cabello aún más fuerte y pegué más su boca a mí. Me venía, ya lo sentía y no podía detenerlo. Todo mi cuerpo temblaba, me arqueaba, me retorcía.

Era difícil mantener mi voz inaudible, no podía dejar de gemir y cada vez los movimientos de su lengua eran más rápidos. Era demasiado placer y estábamos en mi trabajo. Quería gritar más alto, necesitaba gritar fuerte, su lengua seguía los movimientos sobre mi clítoris.

Agarró más fuerte mis caderas, su lengua se estaba moviendo más rápido y me succionaba con su boca; no podía dejar de retorcerme ante el placer que me daba con su lengua, pero a la vez, su agarre me inmovilizaba, era claro que quería que me viniera.

De nuevo comencé a temblar; mi cuerpo rebosaba de sensaciones que ya no podía soportar, los músculos de mi cuerpo se contrajeron y apenas podía moverme, mi corazón se aceleró y me corrí en su boca.

Subió, chupo mis pezones mientras yo aún jadeaba y depositó un tierno beso en mi boca. Se separó un poco para verme a los ojos y me susurró;

- no me gusta que otro te toque – su voz era amenazadora; me atrajo a él tomándome por la cintura y lo abracé por el cuello, pasó su miembro por mi vulva y me penetró hasta el fondo, gemí al igual que él. Era posesivo; tocaba todo mi cuerpo mientras me embestía con rapidez, yo jadeaba por cada movimiento que el hacía; me estrechaba más a su cuerpo y gemía fuerte en mi oído.

-callate – le dije agitada. Parte de mi mente quería estar cuerda pero la excitación del momento y el lugar podían más. Me era casi imposible no gemir junto a él.

Se escuchó el sonido de la puerta, alguien al otro lado quería entrar, mi corazón latía como si fuera a salirse de mi pecho. Era el placer que él me daba y el riesgo de que nos descubrieran, pero estaba demasiado excitada, no podía parar hasta venirme de nuevo.

Noé ni siquiera lo notó, estaba tan entregado al momento. Me penetraba con fuerza, su cuerpo estaba húmedo por el sudor. Escondía su cara en mi cuello mientras me embestía, a mí me encantaba tanto tomarlo por el cabello mientras él se movía dentro de mí.

Siguió gimiendo sobre mi piel, yo separé su cara de mi cuello y lo besé fuerte. Deslice mis dientes sobre su labio inferior mientras que abajo su miembro estaba entrando más duro y firme. Lo acaricié por todos lados, así como el hacía conmigo.

-que rico… - dije mientras tomaba su trasero con mis manos – así…- Mis gemidos eran más audibles; el aroma de su piel, estar tan juntos besándonos, él gimiendo y entrando en mí, era delicioso.

-vamos bebé – me dijo con su boca en mis labios – correte conmigo – volvió a decir tocando con una de sus manos, mis pechos.

-Besame – le dije y él obedeció.

En ese momento me corrí. Mi cabeza daba vueltas por el placer, era una oleada de sensaciones. Me penetró más rápido, estaba por venirse – adentro, correte adentro – le dije aún con el orgasmo a flor de piel.

De repente me levantó del lavabo y me estrechó de nuevo contra la pared. Yo subía por cada vez que me penetraba, su miembro estaba más grueso y así se corrió dentro de mí, perdido en la sensación del orgasmo, terminando con su cara en mi cuello y gimiendo casi sin aliento.

Depositando besos sobre mi piel.

1 de Maio de 2020 às 21:35 0 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

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