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...... Sakaguchi


"El" tiene que cumplir con su destino. Para hacerlo recurre a un metodo singula, él es "el suplantador".


Ficção científica Distopia Todo o público.

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El suplantador

He despertado otra vez sin saber quien soy, ni donde estoy. Normalmente tardo un par de horas en adquirir todos los recuerdos del ser al que estoy suplantando, pero a diferencia de los otros seres que me ha tocado suplantar, sé que ahora no hay ninguna razón para estar aquí. Esta será mi última suplantación, y me la pasaré escribiendo hasta el momento de mi muerte.


Para empezar tengo que explicar a qué me dedico: Yo, al igual que muchos otros individuos, me dedico a suplantar a personas en diferentes épocas. ¿Por qué hacemos esto? Porque alguien nos lo ordena, ¿Cuál es el objetivo? Pues, eso varía según la misión, por ejemplo, una vez me tocó suplantar al chófer de un político, en ese entonces todavía no sabía conducir, y como dije antes, los conocimientos de los sujetos que suplantamos, tardan un poco en ser adquiridos, por eso motivo sufrimos un accidente, y ambos morimos instantáneamente, al caer por un puente. Después de eso desperté en el cuerpo de otro ser, y en otra época, entonces recibí el mensaje de que había cumplido con la misión de forma exitosa.


Creo que también debería explicar en qué consiste una suplantación: Las suplantaciones son bastante sencillas, pero poco creíbles. Lo que ocurre es que alguien en un punto indeterminado del tiempo, de una dimensión que desconozco, transfiere mi conciencia a la de un individuo, una vez tengo control del individuo, y adquiero todos sus conocimientos, me informan cuál es la misión. Actualmente se ha establecido una especie de "protocolo", que consiste en que una suplantación solo se puede efectuar, cuando el individuo a suplantar está dormido. Supongo que no fui el único que murió poco tiempo después de suplantar a alguien. Las suplantaciones no tienen un plazo definido, pueden durar unas horas, o varios meses, dependiendo de la complejidad de la misión, en caso de no cumplirla, no puedo volver a intentarlo. Sé todo esto, porque se lo pregunté a las personas que me dan las misiones.


Bueno, ahora que ya explique todo lo necesario, empezaré contar cómo llegué a este predicamento: Todo empezó cuando suplante a un sicario, el tipo tenía unos cincuenta años de edad, cabello canoso, con algunos mechones de cabello negros, y una adicción al tabaco que me ponía muy nervioso. La misión era bastante complicada, había que llevar a la cárcel a un líder de la mafia que controlaba la ciudad, llamado King. Por suerte mi compañero, es decir el compañero del sicario, tenía contacto con un artista que estaba pintando un retrato del mafioso y toda su familia. Eran retratos individuales. Entre el mafioso, su esposa, y sus cuatro hijos, sumaban un total de seis retratos. El pintor Juan, llevaba varios días en la casa del mafioso, y según él, King siempre hablaba de todos los delitos que cometía con mucha naturalidad, incluso lo comentaba con su esposa e hijos. En ese momento el trabajo parecía sencillo, solo teníamos que hacer que Juan lleve una grabadora encima, grabar a king mientras le cuenta a su hija como arrojaba los cadáveres de sus adversarios al fondo del mar amarrando sus cuerpos a bloques de cemento, y listo, misión cumplida.

Así fue que lo hicimos. Escondimos en una de las latas de pintura de Juan la grabadora, le dimos mucho dinero, y le ofrecimos mucho más, después de que acabara con el trabajo. Mi compañero no estaba muy seguro de lo que estábamos haciendo, al final de cuentas, éramos sicarios, teníamos que matar gente por dinero, pero logré convencerlo de que así ganaríamos más, además que el riesgo era mínimo. Por suerte todo salió de maravilla, Juan grabó a King durante tres días, él nos entregó la cinta, y mi compañero le dió el dinero. Por cierto mi compañero se llamaba Jaket. Jaket era más joven y ambicioso que yo. Él tenía pensado pedirle dinero a King a cambio de la cinta, pero para cumplir mi misión como suplantador, tenía que darle la cinta a la policía.


Mi compañero se quedó con la cinta después de hacer el intercambio con Juan, porque se supone que él es el experto en tecnología. Ahora tenía que robarle la cinta a Jaket, para dársela a un policía honesto (y esa era la parte difícil de la misión). Ya que el individuo al que estaba suplantando tenía un alto sentido de lealtad. Lamentablemente cuando suplantas a alguien no solo adquieres los conocimientos del individuo, sino también los sentimientos. Así que se me ocurrió hacer una copia de la cinta que tenía Jaket, para dársela a la policía, de esa forma no traicionaría su confianza, y cumpliría la misión.

Pensar que todo pudo haber salido bien, simplemente robando la cinta al joven sicario. Aunque ahora mismo me cuesta mucho diferenciar entre lo que está bien o mal. Tal vez al escribir mi historia consiga aliviar un poco todo lo malo que he hecho durante mi vida.


Volviendo a la historia. Ya tenía pensado la forma en la que iba a entrar en el departamento de Jaket, tenía que usar la copia de la llave de su departamento que me dió hace unos años, Jaket era un joven y despreocupado sujeto, por eso sería fácil hacer todo esto, ahora solo tenía que averiguar cómo copiar la cinta.

-¿Por qué me tocó suplantar a un tipo tan negado para la tecnología?- Pensé en voz alta mientras estaba acostado junto a mi esposa.


Al ver que no tenía más alternativas, tuve que informarle a los que me daban las misiones, que transfieran mi conciencia al cuerpo de un individuo que sea un experto en tecnología de esa época, estar dos horas suplantandolo, adquirir todo los conocimientos, y luego volver a ser un sicario de cincuenta años. Me sorprendió que aceptarán mi petición sin antes darme otra alternativa, pero no pensé mucho en eso, y me concentré en lo que tenía que hacer.



Desperté con un fuerte dolor de cabeza, él individuo al parecer había bebido mucho la noche anterior. La habitación en la que me encontraba era enorme, llena de pinturas, y una gran ventana desde donde se podía ver el mar y un cielo rojo completamente despejado, evidentemente era alguien rico, y como suele pasar con la gente rica, tenía una rara afición. Él tipo coleccionaba tecnología antigua, tenía una habitación al lado de su dormitorio, llena de artefactos antiguos, desde máquinas de escribir, hasta automóviles de juguete.

Era muy desagradable suplantar a este individuo, estaba en un deplorable estado físico, tenía una fuerte resaca, y además tenía miedo todo el tiempo. Estuve observando todo lo que había en el departamento de este sujeto durante veinte minutos aproximadamente, hasta que escuché que alguien entraba por la puerta principal del departamento.

-¡Lenin!

Alguien gritaba desde la entrada lo que supongo era mi nombre. Era una voz de hombre, por su tono podía deducir que estaba molesto. Me vestí con lo primero que encontré, y me dirigí hasta la entrada con mucha prisa, al parecer el sujeto Lenin, tenía miedo de este tipo, ya que cuando escuché esa voz, noté como me temblaba las manos, y empezaba a sudar sir razón. Ya en la entrada me encontré con un par de tipos uniformados, supongo que eran policías o soldados. Me tocó suponer, porque nunca había estado en aquella realidad, y en ese entonces pensaba que conocía todas las épocas, incluso había estado en épocas muy antiguas.

-Buenos días- Dije mientras me acercaba a ellos.

-El emperador quiere ver el modelo de la estatua- Dijo uno de los uniformados, con una expresión en su rostro muy seria. En ese momento me sentía desconcertado, no sabía de qué estatua me hablaba, hasta que recordé que en una de las habitación había algo cubierto con una tela blanca. Espero que eso sea de lo que estos sujetos me están hablando.

-Se encuentra por aquí- les dije a los soldados, mientras señalaba con la mano hacia donde deberíamos dirigirnos.


Ya en el cuarto, retire la tela de lo que esperaba sea una escultura, y aliviado ví que era la estatua de un hombre con uniforme de un metro ochenta de altura, el tipo de la estatua, supongo era el emperador. La estatua representaba al emperador haciendo un saludo al mismo estilo de Julio César. Los soldados la miraron detalladamente, caminaron un poco alrededor de la estatua sin dejar de mirarla ni un instante y en completo silencio, hasta que uno de ellos dijo:

-Enciende el mecanismo.

Yo no sabía de qué me hablaban, es solo una estatua, ¡que esperan que haga una maldita estatua!. Me acerque nervioso a la estatua y empecé a buscar alrededor de ella a ver si había algún interruptor. Los segundos pasaban, y sentía que los soldados perdían la paciencia, hasta que ví un botón en la parte posterior de la rodilla de la estatua. Me sentí un poco más tranquilo en ese momento, me incline para presionar el botón, y justo en ese momento sentí un fuerte dolor de cabeza debido a la resaca, me puse rápidamente de pie, pero ese movimiento me hizo sentir mareado, intuitivamente busque dónde apoyarme, y lo hice sobre la estatua. Ya imaginarán lo que ocurrió...

La estatua cayó al suelo perdiendo la cabeza, y la mano derecha que antes apuntaba al cielo, ahora estaba a los pies de uno de los soldados.

Prefiero no entrar en detalles con lo que ocurrió después de eso, sólo diré que no es buena idea intentar escapar corriendo de soldados armados, además que el físico que tenía Lenin no estaba diseñado para correr.


Había pasado más o menos una hora desde que empecé a suplantar a este sujeto, solo tenía que esperar una hora más, para que mi conciencia sea transferida otra vez a la del sicario. Mientras tanto solo tenía que esperar en el vagón de tren en el que me habían metido. Según uno de los más de cincuenta sujetos con los que viajaba, el tren nos lleva a la pirámide, ahí seríamos usados como combustible. Obviamente no le creí, y tampoco me importaba mucho, ya que en una hora yo dejaría ese horrible lugar. Realmente un lugar horrible, el cielo completamente rojo, no había vegetación por ningún lado, casi no se veía gente en las calles, y las pocas que se veían hacían trabajos forzados, los edificios eran completamente grises, y la ciudad estaba rodeada por arena. Lo único realmente imponente, era la pirámide, una estructura enorme que parecía tener la misma longitud que toda la ciudad, y hacia allá íbamos en un vagón de tren mugriento, angosto, no había dónde sentarse, aunque algunos se sentaban en el suelo, la mayoría estaba de pie, debido a que el metal del suelo del vagón era muy caliente, y el calor era mayor si te sentabas.


Conforme pasaba el tiempo, iba adquiriendo los recuerdos del individuo al que estaba suplantando, y cada minuto que pasaba, me parecía que lo que me había contado el sujeto que se encontraba a mi lado, cobraba más sentido, entonces empecé a asustarme, y de forma inconsciente me puse a pensar en un plan para escapar del vagón. El vagón no tenía ventanas, al parecer antiguamente fue usado para transportar equipaje, ahora lo usan para trasladar ciudadanos que no son útiles para el régimen del emperador.


En el instante que planeaba mi escape, el tren se detuvo, y a pesar de que el vagón ya estaba lleno de prisioneros, parecía que querían meter más gente. Entonces pensé que ese sería el momento perfecto para escapar, no sé porque llegue a la conclusión que eso sería una buena idea, definitivamente me estaba dejando llevar por el miedo de Lenin.

La compuerta se abrió lentamente, me acerque a la puerta, y golpeé al primer soldado que ví, sorprendentemente cayó al suelo y salí corriendo lo más rápido que mi deplorable cuerpo me permitía, durante un breve instante pensé que lo lograría, creo que llegue a recorrer menos de cien metros, hasta que sentí un fuerte choque eléctrico por todo mi cuerpo. Uno de los guardias me había disparado con un arma aturdidora, desde el interior del vagón que están por delante del nuestro. Supongo que el guardia habría pensado que había detenido a un fugitivo, sin embargo, lo que no sabía es que esa descarga eléctrica había causado que mi conciencia se transfiriera a través del tiempo y el espacio, por cientos de individuos. No sé cuántas horas mi conciencia estuvo moviéndose de un individuo a otro, solo se que hubo un momento en que se detuvo, y di gracias por eso.


Una vez más desperté, pero está vez no sentía nada, creí estar en un lugar oscuro. De repente escuché a alguien abrir una puerta, me colocó en lo que yo pensé era una camilla. Lamentablemente no podía ver nada, era como si no tuviera fuerzas para abrir los párpados, pero al mismo tiempo no me sentía cansado.

Después de ser trasladado durante cinco minutos, nos detuvimos, él sujeto que me transportaba dijo:

-Aquí vas a trabajar.

Cómo esperas que trabaje si no puedo moverme, pensé. De repente sentí como mi cuerpo se llenaba de energía, entonces pude abrir los ojos, o lo que creí que eran mis ojos, me sorprendí al ver que mi cuerpo era completamente metálico, que no estaba suplantando la conciencia de un organismo vivo, sino que acababa de darle conciencia a un androide.

Después de estar paralizado por diez minutos, debido a la conmoción de lo que me estaba ocurriendo. Empecé a adquirir todos los datos relacionado con el trabajo que tenía que cumplir el androide, era mucho más rápido la adquisición de datos de una máquina, normalmente para adquirir los recuerdo de una persona tardaba dos horas, pero con este androide tarde veinte minutos.

Básicamente tenía que interactuar con viajeros, o personas perdidas, darle información sobre la ubicación de restaurantes, hospitales, hoteles, o cualquier cosa que estén buscando. El androide al que le estaba dando conciencia, tenía una apariencia humanoide, para facilitar la interacción con las personas, y una sonrisa permanente en su rostro. Las personas que no habían visto antes un androide de este tipo, se tomaban fotos con él, incluso lo abrazaban.

No fue difícil acostumbrarme a ser una máquina con conciencia, no necesitaba comer o dormir, y tenía conección a la red. Básicamente tenía acceso a toda la información del mundo, tan solo tenía que pensar en algo que quisiera saber.

En un par de días diseñe un software usando de base mi propia conciencia, que controlaba el androide por mi, así podía navegar libremente por la red, además la programación del androide me obligaba a decir siempre, después de cada consulta, -buen viaje y buena suerte-, y ya estaba cansado de repetir eso una y otra vez. En una semana ya podía tomar control de cualquier máquina conectada a la red. Después de estar un mes en esta situación, llegue a la conclusión que los que me daban las misiones no podían contactar conmigo, así que yo intenté contactar con ellos, y al no tener respuestas, me di cuenta que por fin era libre, aunque no sé si a esto se le puede llamar libertad.

Tenía que encontrar la forma de transferir mi conciencia a un cuerpo humano, así que busqué toda la información que pude encontrar sobre suplantación de conciencias, pero no encontré nada, era lógico pensar que en esta época todavía no hayan podido desarrollar la tecnología necesaria para hacer algo así. Entonces tenía que investigar por mi cuenta.

Sé que algunos deben de estar pensando que es poco ético suplantar a alguien de forma permanente, es prácticamente robarle la vida a un individuo, pero ¿qué otra alternativa tenía?, No me iba a quedar siendo un androide para siempre. Además estoy seguro que con toda mi experiencia, y todos los conocimientos que estuve adquiriendo en la red, le sería más útil a la sociedad que cualquiera de los individuos que en ese momento estaban en la tierra.

Estuve un año desarrollando la tecnología necesaria para transferir mi conciencia a la de un humano. Para hacer esto, diseñe un plan muy elaborado, en dónde empecé a controlar diferentes máquinas en distintos lugares del mundo, cada una de las máquinas que controlaba diseñaba uno o dos componentes necesarios para crear la máquina que transferiria mi conciencia a la de un humano, también estuve buscando un individuo que esté dispuesto a hacer cualquier cosa por dinero, esa parte fue la más fácil del plan.

Todo parecía ir bien, hasta que empecé a notar que alguien seguía mi rastro en la red, ví a través de la cámaras de seguridad afuera del almacén donde tenía pensado ensamblar todos los componentes de la máquina, y vi que había gente vigilando las 24 horas del día. Así que tuve que acelerar mis actividades.

Un mes después de que me percatara del inminente ataque que sufriría, ya tenía todo preparado y listo para hacer la transferencia. Por seguridad, cambie la ubicación de almacén donde guardaba la máquina, para ese entonces ya ensamblada, contraté seguridad privada para que vigilará el almacén, coloque puertas blindadas en algunas áreas, e incluso tenía un generador de emergencia por si pensaban cortar la luz. Tenía todo pensado, se suponía que nada debería salir mal..

Hasta que llegó el día en el que sería libre por fin, quería poder tocar a alguien, recuperar mi sentido del olfato, y respirar el aire puro. Ya tenía al sujeto sedado y en una camilla, cortesía de los miembros de seguridad que contraté. Empecé a controlar la máquina que haría la transferencia de conciencia, sólo tenía que clavar una aguja muy fina a la altura de la sien del sujeto, y luego esperar 20 segundos a que se haga la transferencia. Justo cuando la aguja atravesó el cráneo del jujeto, se escuchó disparos afuera del almacén, las personas que seguían mi rastro ya habían conseguido averiguar lo que quería hacer, aunque al parecer ellos creían que yo era una máquina que había adquirido conciencia, que quería dominar el mundo o algo así. Cuando en realidad yo soy una persona igual que ellos, solo que no tengo un cuerpo, pero son seres inferiores no importa cuánto les expliqué la situación, estoy seguro que no lo entenderían, por eso mejor haré esto, y cuando vean que el mundo sigue igual, verán que hicieron todo esto por nada.

Todas estas ideas pasaban por mi mente mientras clavaba a más profundidad la aguja en la cabeza de mi futuro cuerpo, una vez todo estaba listo, inicie la transferencia.

Ya solo faltaban siete segundos para terminar la transferencia, cuando ví como una granada rompía el cristal de una de las ventanas del almacén y caía al lado del generador. Después de eso no recuerdo qué pasó, supongo que la granada explotó generando una sobrecarga en el sistema y electrocutado el que quería que fuera mi futuro cuerpo. Sospecho que después de eso todo habrá explotado, y difícilmente alguien que haya estado a quinientos metros a la redonda de la explosión haya sobrevivido.

Tal como ocurrió cuando suplantaba a Lenin, mi conciencia se transfirió a través de diferentes seres, pero está vez, al ser una descarga eléctrica de mayor intensidad, fueron varias horas, y cientos de miles de individuos a los que suplante. Mi conciencia después de dar vueltas a través del tiempo y el espacio, acabó regresando a mi cuerpo original.


Desperté otra vez, y aunque tenía conciencia de que este era mi cuerpo original, no sabía quién era, ni dónde estaba, miré a mi alrededor, y noté que estaba en una camilla, amarrado de brazos y piernas, intenté levantar la cabeza, pero no podía, porque que tenía algo clavado a la altura de la sien, escuché personas que se acercaban caminando a dónde yo me encontraba, cerré los ojos pensando que así les haría creer que estaba inconsciente, pero no funcionó.

-Sé que se encuentra despierto.

Escuché decir a alguien, con una voz que me resultó familiar.

-Ya cumpliste con tu misión, ahora ya no eres de utilidad.

Entonces reconocí la voz, era la voz de uno de los individuos que me daban las misiones. Entonces abrí los ojos y vi un rostro metálico observandome fijamente. El metal de su rostro estaba tan limpio y pulido, que podía ver mi rostro en él, como si fuera un espejo, entonces vi que era un anciano, tenía el cabello blanco, de complexión delgada, y la piel arrugada.

-¿Qué me van a hacer?- Pregunté mientras el androide se alejaba lentamente

Cuando el androide se alejó lo suficiente, pude ver por una ventana que el cielo era rojo, del mismo color que en la realidad de Lenin, esto significa que estoy en la pirámide, así que esto es lo que le hacen a la gente aquí.

Me quedé acostado en la camilla por horas sin poder moverme, intentando entender qué estaba ocurriendo. Por mi mente pasaba muchas de las situaciones que había vivido mientras suplantaba a otras personas, momentos de miedo, amargos, tristes, incluso algunos momentos fueron felices. También trataba de entender el porque me mandaban a cumplir esas misiones.

Recordé la primera vez que morí, recordé a Jaket, y a King, ví a la hija de Lenin, maldición, Lenin tenía una hija, seguramente está viva en esta época. También pensé en el momento en que le di conciencia a ese androide, y como me segue de poder, y empecé a sentir que era superior al resto. Viví tantas vidas, que ya no recuerdo la mía, no sé quién fui, y moriré sin saberlo. En ese instante sentí como corrían las lágrimas por mis mejillas.

Había vivido muchas vidas y había muerto en muchas ocasiones, sin embargo ahora que sabía que realmente se acercaba mi fin tenía miedo, y está vez era mi propio miedo, y no el de alguien al que estaba suplantando.

Cuando ya estaba resignado a qué me dejarían morir de inanición acostado en una camilla. Volví a escuchar unos pasos que se acercaban a dónde me encontraba. Era el androide, y estaba preparando la máquina a la que me encontraba conectado, parece que quería que volviera a suplantar a alguien más. No entendía qué estaba pasando, y no tenía fuerzas para preguntar. Después de que el androide tenía todo listo, acercó su rostro metálico al mío lentamente, y cuando se encontraba a menos de un palmo de distancia de mi rostro, dijo:

-Buen viaje y buena suerte.

El androide tenía una sonrisa en su rostro, presionó un botón, y sentí como mi conciencia abandonaba mi cuerpo.

Fue entonces que entendí todo, cuando el androide dijo, "buen viaje y buena suerte", entendí todo. El software que cree usando mi conciencia como código fuente, fue quien me estuvo rastreando por la red, fue él quien le informó a la policía sobre mis actividades, fue ese software quien desarrolló conciencia, y convirtió un mundo lleno de humanos que usaban la tecnología para hacer sus vidas más fáciles en una dictadura distópica. Al final todo fue mi culpa, yo que solo quería tener una vida común y corriente, sin tener que cumplir misiones.

¿Y si no fue mi culpa?, y el software en realidad buscaba forzar que esto ocurriese, por eso transferían mi conciencia y la de muchos otros a diferentes épocas, buscando que alguien haga lo que yo acabé haciendo. Nunca dejaron de vigilarme, simplemente me hicieron creer que era libre.


Después de eso mi conciencia fue transferida al cuerpo en el que estoy ahora, no sé por qué, solo sé que esto forma parte de su plan.

Está será mi última suplantación, y estoy seguro que cuando se cumplan las dos horas, moriré. Y como dije al inicio, moriré contando mi historia, y esperando que alguien crea todo lo que estoy diciendo. Esto no es una simple historia para entretenerlos, es una advertencia, y espero que se la tomen en serio. Sé que cometí errores, sé que algunos me culparán por todo lo ocurrido, pero espero que al leer esto, alguien en algún lugar del mundo se le ocurra cómo evitar que esto pase.

Cómo me gustaría saber cuál es mi verdadero nombre, ¿A qué me dedicaba antes de ser suplantador?, ¿Cuánto tiempo estuve dedicándome a suplantar gente?, Y ¿Por qué hice todo lo que me ordenaban? Todavía tengo muchas preguntas a las que nunca podré dar respuesta...

Estoy viendo el reloj en este momento, y presiento que ya se acabó mi tiempo, estoy sintiendo que mi conciencia abandona este cuerpo, pronto dejaré este mundo para siempre y nadie se acordará de mí, ni de mi historia.

26 de Abril de 2020 às 02:54 2 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

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Alhajan Alhajan
Gato, exquisito. Has planteado todo bien, con una serie de acertijos en mi opinión bien resultos en el funcionamiento de la suplantación. Por ello, y a pesar de lo estrepitante de combinar cinco historias principales en una deja el mejor sabor de boca cuando expones cada cambio. Acción, reacción y consecuencias es lo que siento que tratas de contar y que combinado a un narrador protaginista que no es cansino en absoluto, logras dar el entendimiento perfecto con su mensaje final lleno de intrigas y a la vez con resoluciones que el mismo lector debe deducir. 10/10 se queda corto al gatómetro, excelente historia. Saludo y abrazo desde la lejanía.
October 29, 2020, 04:55

  • . S ...... Sakaguchi
    Me alegra mucho que te gustará mi historia, y gracias por el comentario. October 30, 2020, 06:39
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