ajimene46 Ana Jiménez

Samantha Mason es una joven de 17 años sin muchas aspiraciones en la vida, su simple existencia se basa en vivir y tal vez tener una vida estable y aburrida cuando termine el instituto. Eso cambia cuando su hermano Tilvert desaparece, por eso se adentra en una búsqueda implacable para dar con su paradero, en su camino llega a Michiana Shores, un misterioso pueblo que esconde más de lo que aparenta. ¿Qué misterios habrá en aquel pueblo rodeado por la brisa y el agua salada? Historia participante en el reto #DiloConUnaCanción


Suspense/Mistério Impróprio para crianças menores de 13 anos. © Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0

#horror #ficcion #misterio #mar #oceano #DiloConUnaCanción
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En un lugar incierto



Eran poco más de la seis, así que debía levantarme, si quería aprovechar el tiempo al máximo. Me levanto y busco la toalla, después de una rápida ducha bajo hacia la cafetería del motel, para tomar un café y un pan, cuando termino de comer busco mi maleta y anoto el número del motel, por si debo regresar, aunque lo dudaba.

Entrego las llaves de mi habitación y veo como la mujer me sonríe antes de cruzar la puerta principal.

Aquí vamos de nuevo.

Subo a mi auto, antes de encenderlo miro en el mapa de Indiana, el pueblo más cercano era Michiana Shores, está justo antes de salir del estado. No sería un mal sitio para buscar, podría quedarme unos dos o tres días para variar, de todos modos, afán no tenía, el verano apenas había empezado…

—Michiana Shores, allá vamos.

Me toma cinco horas llegar al lugar, un pueblo bastante pintoresco y costero, algo típico en este estado. Debía buscar un lugar donde alojarme, un motel estaría bien para mí, así que pregunto a un oficial de policía cual es la zona hotelera.

—Vaya hacia el centro, ahí encontrará varios hoteles —me responde y muerde su dona—. Le recomiendo “La sirena pateada”, es económico y cómodo.

—Muchas gracias, oficial. Que tenga feliz tarde —añado y miro hacia el frente.

—Suerte, señorita—antes de salir, me vuelve llamar con su ronca voz—. Por cierto, bienvenida a Michiana Shores.

Le sonrió en respuesta y finalmente me marcho, el agua salada se siente en mis labios, la brisa y el choque de las olas contra la bahía eran lo único que me acompañaba.

Me instalo en el hostal “La sirena plateada”, era pequeño y hecho en madera, pero con una excelente vista hacia el mar, me acomodo en mi habitación y observo durante unos segundos el océano, el aire de aquel pueblo le encantaría a Tilvert.

Pensar en él me da un poco de tristeza, llevaba buscándolo poco más de tres meses, ese bastardo tenía meses sin comunicarse con nuestros padres, pero más de cuatro meses sin recibir una llamada o carta de su parte, eso no era normal entre nosotros. Trev no era de los que se esfumaba de mi vida, lo hacía con otros, pero siempre tenía la precaución de comunicarse conmigo, cuando paso un mes supe que algo andaba mal. Mis padres hicieron de la vista gorda, decían que estaría fumando quien sabe dónde, y que en el mejor de los casos estaría trabajando en un pueblo de Alaska y ennoviado con alguna hippie de tetas grandes, esas que tanto le gustaban.

Los mande a la mierda mentalmente, era la onceava vez en esa semana. No los había llamado, pero le enviaba una carta mensual a Susy para que ella supiera de mi paradero. Sabía que ella sería la única que correría a buscarme, mis padres no eran una mierda todo el tiempo, sabían que si Susy los buscaba era porque las cosas se habían puesto feas, como la vez que me encontraron borracha junto a Trev en el campus del instituto.

Esa vez estuve castigada por un mes. No importaba Trev siempre encontraba la forma de conseguir cervezas y cigarrillos, nos subíamos al tejado de la casa a contar historias, él siempre me decía que las estrellas en New York debían ser espectaculares, que los rascacielos debían tener un kilómetro de alto y que viviría ahí cuando tuviera los dieciocho.

Me gustaba pensar que lo acompañaría, que saldríamos de nuestra aburrida existencia en Búfalo y viviríamos como unos neoyorquinos, de fiesta en fiesta y con un trabajo de mierda, pero con suficiente dinero para sostenernos. Él probable se enamoraría en uno o dos años de una chica castaña con un aburrido título universitario, a la cual dejaría embarazada y con la que se casaría, no sin antes hacer hasta lo imposible porque yo entrará en una universidad.

Los planes cambiaron cuando él se fue de casa, fue a recorrer todo el país, después de dos años se le olvido lo que había planeado conmigo y al siguiente año apenas y me escribía, siempre me decía que tenía que ser consciente, que estudiara y que por nada del mundo lo siguiera.

Trev se había encargado de sacar a todos de su vida, incluyéndome. No sé qué planeaba para su vida, pero necesitaba mi ayuda, lo encontraría y lo sacaría del agujero en donde estuviera, lo convencería de regresar a casa o que buscará un trabajo y terminará el instituto.

Tilvert era un joven de 21 años sin un futuro o visión de la vida, pero era mi jodido hermano mayor y él siempre fue mi sustento cuando el mundo era insoportable, era hora de devolverle el favor. Por eso estaba recorriendo toda Indiana en un auto viejo que me prestó Susy, porque la última postal en su carta era de este estado.




Fue mala idea el salir tan tarde, casi había oscurecido y tenía una hora dando vueltas alrededor del centro, Michiana Shores era pequeño, pero era una jodida molestia que fuera viernes de donas. Los policías estaban esparcidos por todos lados, sin darme oportunidad de entrar en la jefatura para buscar entre los registros policíacos alguna pista sobre Trev.

Después de una hora me canse, tendría que esperar hasta la medianoche para infiltrarme, quería fumar… mejor, quería un poco de Marihuana.

¿Dónde carajos conseguiría?

Probablemente nadie me diría, podía comprar algo de comida en el restaurante que pase hace una cuadra y tontear con algún idiota local que me proporcionará la información que quería.

El ruido de la puerta al cerrarse no dio mayor atención entre los clientes, no había más de veinte personas en aquel lugar, parecía el sitio donde comía la familia un viernes por la noche.

Me senté en una mesa cerca de la caja, parece que lo de encontrar información no sería tan difícil, el chico de la caja era muy joven puede que un poco mayor que Trev, solo tuve que hacer mi orden y preguntarle sobre el lugar e insinuar que quería relajarme con algo que me hiciera volar.

—Ve a la parte de atrás, de la estatua del centro —mira a su alrededor para percatarse de que nadie nos observaba—. Llega a la playa, junto a las rocas, ahí habrá un tipo, se llama Jhon, dile que te manda Robert y pídele lo que quieras.

Le di una sonrisa y termine mi comida, antes de irme le deje dos dólares de propina, y una nota con unas “gracias”.

Si duraba un par de días en aquel lugar, definitivamente Robert estaría en primer lugar para hacerme compañía.

Seguí sus indicaciones, hacia bastante frio en la playa, puede que fuera más de las nueve, miró a mi alrededor hasta dar con un punto donde hay varias rocas. Camino hacia las rocas, pero no veo a nadie, silbó y nadie responde.

—Me manda, Robert —al siguiente segundo, sale un tipo flaco de camisa verde de un lado de las rocas—. Solo necesito un poco de Marihuana, ¿tienes?

Me hace ademán de que lo siga detrás de las rocas, saca un bolso negro, el cual abre y saca un par de cigarrillos.

—Son de la mejor calidad, me gusta enrollarlos como cigarrillos para uso práctico —añade y me muestra un par de ellos—. ¿Cuántos quieres?

—Dame la caja.

—Serian 20 dólares —saca una nueva caja, la cual está sellada.

Le entrego los 20 dólares y me da la caja, él lo guarda en su bolsillo y coge su bolso, después de eso solo veo como se aleja, dejándome sola en aquel lugar.

Me recuesto en la arena y enciendo mi cigarrillo de Marihuana, aquel pueblo es una mierda, como Búfalo.

Casi 10 pueblos en un mes, si sigo así me acabaré el dinero en una semana, en ese caso debía regresar a Búfalo para trabajar en la cafetería de Jenni el próximo mes, todos mis ahorros se fueron en esa búsqueda para encontrar a mi hermano.

«Mas vale que estés cerca, Trev. Cuando te encuentre te patearé los testículos», pienso y doy otra calada a mi cigarrillo. Me quedo diez minutos en la orilla de la playa, hasta que escucho unos pasos hundiéndose en la arena.

—¿Qué mierda, Jhon? —añade una voz que se me hace familiar—. Te busqué en las rocas y llevo casi veinte minutos dando vueltas por la jodida playa.

Cuando siento que sus pasos están cerca, me volteo y salgo corriendo hacia él.

El maldito Trev, era él. Estaba más delgado que hace un año, pero era él.

—¿Sam? —me mira perplejo—. ¿Eres tú, Sam?

Le tocó el cabello y después le doy un golpe suave en su hombro.

—Claro que sí, idiota —le miró y lo abrazo—. Me tomo bastante tiempo encontrarte, imbécil.

—Eres una garrapata difícil de quitar, hermanita.





—Espera a ver si entiendo —lo miró con confusión y algo de asco—. Tu Tilvert Mason, mi estúpido hermano, tienes un trabajo y aparte de eso una esposa.

—Así es.

—¿Estas de coña? —niega con su cabeza y le da un sorbo a su malteada—. ¿Cómo paso, Trev?

—Me enamoré de ella, Sam —me dice y veo la mentira en sus ojos—. Nah, te estoy tomando el pelo.

Nos reímos por unos segundos, añoraba esas conversaciones.

—Me acosté con la chica equivocada —me mira y veo algo de culpa en su rostro—. En mi defensa debo decir que estaba bastante borracho y drogado, pero eso sucedió una vez, Sam. Solo una vez y quedo preñada. La idea era quedarme un mes o dos en este pueblo, en ese momento trabajaba en la ferretería que está a cuatro cuadras, pero Sasha llegó un día con su padre el reverendo, diciendo que debía responderle a su hija y que eso solo sería con una boda.

Veía la pesadez en sus ojos, al igual que yo eso le parecía tan inverosímil.

—En fin, le dije que sí en ese momento para calmar las cosas. No quería perder mi trabajo, en este pueblo pequeño los rumores corren rápido y cuanto menos escándalo hubiera sería mejor —se raspa detrás de la nuca y vuelve tomar de su malteada—. Después de eso me quedé en su casa, nos casamos al mes siguiente, en ese mes vi que es una chica amable, tiene tu edad. Además, su padre me consiguió un empleo mejor, estoy atendiendo la heladería de su familia. He estado bien, Sam.

—Entiendo, pero no me avisaste —le digo y caigo en mi silla.

—¿Para qué me dijeras te lo dije? —me mira indignado y saca su dedo del medio—. Por supuesto que no te diría, no hasta que nazca el bebé, lo iba a llevar para que lo conocieras, y para que también conocieras a Sasha, pero distes antes conmigo.

—¿Esperabas que no te buscará? —empiezo a alzar mi voz y lo apunto con un dedo—. Eres una bomba de tiempo, Tilvert, sabía que estabas en problemas, por eso salí a buscarte.

Nos quedamos unos minutos callados, era lo mejor, cuando la camarera se llevó los platos, Trev pidió dos malteadas de vainilla.

Lo recordaba, cuando cumplí nueve años hicimos la promesa de nunca pelearnos y de que si lo hacíamos el que tuviera la culpa pagaba las malteadas de vainilla.

—Lo siento, Sam —dijo finalmente mientras jugueteaba con el popote de su malteada—debí avisarte o llamarte. Lamento haberte preocupado, quería por una vez hacer algo bien. Si la he cagado en el instituto y con mis padres, quería remediar las cosas con Sasha, ella es tan buena y me quiere, realmente lo hace.

Pasaron unos minutos en silencio, cuando nos trajeron nuestras malteadas, Trev se empezó a desahogar diciendo que vivía bien, pero que extrañaba su libertad y esa vida que había construido, que era más responsable, pero que todo estaba jodido, que Sasha era amable, pero ordinaria y bastante controladora, que por eso salía de vez en cuando en la noche sin decirle, eso le provocaba una rabieta al día siguiente, pero le divertía. Además, esos paseos nocturnos lo relajaban, lo distraían de su decente y aburrida realidad.

Le propuse darle un poco de mis cigarrillos, nos fuimos a la playa, no sin antes comprar un par de cervezas, así fue como empezamos a bailar en la playa. Cantábamos una versión muy desafinada de “Dancing Queen”, aquello me saco varias carcajadas, yo seguí tomando de mi cerveza, mientras le contaba que no tenía ni puta idea de que estudiar.

De un momento a otro, llegó una mujer y se abalanzó sobre Trev. Era bastante pequeña, pero lo golpeaba con bastante fuerza, no comprendía lo que decía.

Mierda, estaba bastante drogada.

Así que caminé hacia ella y la empujé. Intentando con eso que dejara en paz a mi hermano, fue un grave error.

—Lárgate de aquí, zorra.

Esa enana me había llamado zorra.

Lo siguiente que hice fue jalarla por los mechones y darle un puño en la cara, así seguimos hasta que ella se quedó quieta. Se quitó encima de mí y con sus ojos fuera de sí, miró hacia el océano, se quedó paralizada, como si algo la estuviera controlando y no solo a ella, sino también a Trev.

Los dos estaban parados frente a la orilla mirando a lo lejos, estaban esperando. Intente jalar a Trev, pero no respondía.

Ninguno de los dos lo hacía, ya empezaba a preocuparme.

Empezó a llover, la brisa se hacía cada vez más fuerte e intente sacar a Trev y a la chica de su trance, los arrastre, pero no podía con los dos. Así que lo hice primero con Trev, cuando estuvimos en la carretera la lucidez volvió a él y me miró primeramente para después mirar hacia la playa.

Me fijé en el punto que observaba, la chica loca estaba adentrándose en el océano.

—Debes irte, Sam —me da un empujón y sale en dirección de la chica, así que lo tomo del brazo.

—¿Qué vas a hacer? Debemos irnos y buscar ayuda —debíamos ser razonables y buscar la ayuda de otros.

—Nadie vendrá por Sasha, Sam —señala hacia la calle y veo como otras personas se acercan, caminan hacia el mar.

¿Qué mierda pasaba ahí?

—¿Qué mierda es esto, Trev?

—Debes irte, Sam. Antes de que lo escuches —suelta mi mano de su brazo y añade—. Estaré bien, Sam. Pero debes irte o también te ahogaras y no podrás salir de aquí.

Veo como corre hacia el mar y se adentra junto a la chica.

Debía largarme de ese jodido pueblo, salgo hacia el hostal en mi camino intento que alguno de los locales me escuche, pero no lo logro. Subo a mi auto, pero alcanzo a escuchar una suave melodía, una que es como la brisa y las olas, pero agito mi cabeza para salir de mi trance.

Enciendo mi auto y salgo del centro, observó a las personas y pito incesantemente, pero ninguno reacciona.

Lo que vi desde mi auto aun me causa tantos interrogantes, incluso cuando han pasado varios meses sigo sin poder explicar aquello.

Todos caminaban sobre las aguas, en medio de la tormenta, se dirigían hacia un lugar incierto, parecía que la melodía los guiaba más allá del horizonte y así siguieron mientras yo me alejaba en mi auto.

Después eso regrese al pueblo, pero no encontré a Trev, busque a su esposa, pero no di con ella ni con su padre. Así que me toco buscar en su casa, solo encontré una casa vacía.

Trev tenía razón, si regresaba no podría salir de ese pueblo.

Decidí quedarme en aquel pueblo e intentar buscar a Trev, en Búfalo no tenía nada y hacer una vida en aquel pueblo no sonaba mal. Aquella noche desaparecieron varias personas sin explicación alguna, algo así era muy preocupante y misterioso.

A veces tengo alucinaciones, era la voz de Trev la que escuchaba por las noches.

Su voz me llama a las aguas, que lo siga y en mis sueños su mano me guía hacia el océano, lo hace con súplica. Dudaba que aquello fuese real, era producto de mi mente, después de todo había vivido un hecho traumático.

El ruido de la campana me saca de mis pensamientos, dos clientes nuevos.

—Hola, me das dos helados de Vainilla —pidió el chico de ojos azules—. Oye te me haces conocida, me parece que hace un par de meses trabajaba un chico parecido a ti.

Asiento.

—Así es, soy la hermana de Tilvert.

14 de Agosto de 2020 às 15:45 6 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

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Ana Jiménez Intento de escritora en mis tiempos libres. Este es mi pequeño rincón, pasa si gustas. ¡Sígueme en instagram como @Ajimene46!

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Aoshin Kuzunoha Aoshin Kuzunoha
Me gustó el relato, lástima que sea corto. La idea de conducir por la carretera hacia lo desconocido o hacia un lugar donde sucede algo extraño siempre me gusta. La descripciones y la personalidad de la protagonista también, muy bien logrado. Lo mejor fue el final. Verdaderamente inesperado.
May 21, 2020, 03:02

  • Ana Jiménez Ana Jiménez
    Ohhh, muchísimas gracias. Enserio que es todo un privilegio que un buen escritor como tú diga eso. May 21, 2020, 20:43
Nataly Calderón Nataly Calderón
Hola, me gustó mucho tu historia, está genial, saludos.
April 22, 2020, 14:22

  • Ana Jiménez Ana Jiménez
    Ohh, muchas gracias. Me alegra que te haya gustado. May 21, 2020, 20:42
Gin Les Gin Les
¡Wow! Me encantó! La forma en que cambiaste el contexto es genial. 👏👏❤️
April 08, 2020, 22:46

  • Ana Jiménez Ana Jiménez
    Muchas gracias, Gin. Me alegra que te haya gustado. ☺️☺️☺️☺️ April 09, 2020, 15:56
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