olgawilliamms1585551507 Olga Williams

Pablo sabe que escuchar ruidos extraños por la noches en su departamento es algo normal. Pero anoche tuvo un sueño muy extraño... o tal vez no fue un sueño.


Conto Todo o público.

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Alguien estuvo aquí anoche

Son las diez de la noche y decido ir a acostarme. El día ha sido tan pesado que siento como si trajera una bolsa llena de rocas en la espalda. Los hombros me matan, probablemente de estar todo el día sentado en mi escritorio frente a la computadora. ¡Qué se le va a hacer! Tantas entregas de tareas y proyectos me tienen así: estresado, cansado. En fín, es la mitad del semestre y debo cumplir. Los jueves siempre terminan con mi energía, pues además de tres clases, que me llevan en total seis horas del día, debo cumplir con mis demás deberes escolares y personales.

Después de una larga -y fresca- ducha al ritmo de mi música favorita, me meto entre los colchas y me dispongo a dormir, ya mañana me preocuparé por lo de mañana, hoy ya sólo queda descansar.

Pasadas las doce de la noche, un extraño y constante ruido me despierta. Parece provenir del pasillo que se encuentra fuera de mi habitación. El pasillo es largo, y es el encargado de conectar las áreas comunes del departamento (sala, cocina, comedor y balcón) con las tres habitaciones y el cuarto de lavado. Mi habitación es justo la que queda al final del pasillo. De noche, el pasillo queda poco alumbrado y su longitud parece aumentar, pues no puede alcanzar a verse el principio.

El ruido -que continúa repitiéndose- es como un golpe en una pared hueca. Intento convencerme de que mis vecinos de arriba están teniendo una buena noche al mismo tiempo de que -sólo por precaución- coloco el seguro de la puerta y regreso a mi cama. Esta vez, me cubro hasta la cara con la sábana.

-”Toc Toc”- Se escucha. Cada vez más cercano. Cierro los ojos.

-”Toc Toc”- Esta vez, en la puerta de mi baño.

Un escalofrío recorre mi cuerpo y no logro estirar mi brazo para tomar mi celular, que se encuentra en mi escritorio. Con tan sólo alargar un poco mi brazo podría alcanzarlo, pero esta vez, se siente tan lejano.

No es que sea miedoso o me espante fácil. En realidad, es normal escuchar algunos ruidos de noche o sentir sensaciones extrañas en este departamento. Sin embargo, esta vez se siente diferente, más cercano, el cuarto está más frío y mi cuerpo inmóvil.

-”Toc Toc”- Se escucha nuevamente desde el baño. Cierro con más fuerza los ojos.

He vivido en este departamento con dos amigos desde hace tres años. Desde que nos mudamos conocíamos su historia, pero a cambio de un buen descuento en la renta, decidimos ignorarla. Unos meses antes de que nosotros llegáramos a vivir en él, un joven estudiante se había muerto de una congestión alcohólica aquí mismo -en la sala, para ser exactos- y habían encontrado su cuerpo tan sólo unas horas después, ya frío y sin vida. Los vecinos de enfrente cuentan que desde entonces, cosas extrañas ocurrían en el departamento.

La verdad es que yo había aprendido a vivir con ello, nunca pasaba algo más que algunos ruidos por las noches o cosas que amanecían fuera de su lugar.

-”Pablo”- susurra una voz. Sabe mi nombre.

-”Pablo”- Aprieto los dientes.

Mientras continúo con los ojos cerrados, escucho como el seguro de la puerta se gira suavemente. La puerta se abre y con ello una brisa helada, que me entume los dedos del pie, entra a la habitación.

Abro los ojos con temor. Ya es de día. La luz del sol entra por mi ventana, iluminando todo el cuarto. Gracias a Dios que nunca coloqué cortinas, sino aún estaría oscura la habitación.

Pongo mis pies descalzos en el piso y me sorprendo de lo frío que está, qué raro, estamos en plena primavera. Mientras ese pensamiento continúa en mi cabeza, intento despertarme para empezar el día y olvidar el sueño -o pesadilla- que tuve la noche anterior. Al mismo tiempo que me paro y me pongo la playera que dejé sobre mi escritorio, me doy cuenta de que la puerta de mi cuarto está abierta y que mis libretas -que deberían estar sobre mi repisa- están tiradas en el piso. No le tomo importancia.

Camino evitando pisar todo lo que está regado y entro al baño para lavarme la cara. Entonces me doy cuenta de que la silueta de dos manos está marcada en mi espejo.

Ya no tengo dudas.

Alguien estuvo aquí anoche.

4 de Abril de 2020 às 03:34 3 Denunciar Insira Seguir história
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Nicolás Alejandro Nicolás Alejandro
Me gusta cómo vas construyendo contextos y diálogos entre tus personajes. Te seguiré para estar atento a tus historias, podrías seguirme de vuelta y leer lo que publique, me gustaría tu opinión. Para ir mejorando en mi historia que aun esta en proceso.
April 13, 2020, 16:57
Proséf Chetai Proséf Chetai
Hola Olga. Me agradó la forma en que narras. También la trama; además del cuidado que has puesto en la presentación. Al principio me hizo ruido el señalamiento continuo de la hora. Luego se me ocurrió que quieres contar la historia con una secuencia narrativa como ¿un reporte continuo o una cronología de eventos? ¿Es así?
April 04, 2020, 11:44

  • Olga Williams Olga Williams
    Muchas gracias! Sí, buscaba mantener una cronología para que el lector siguiera los eventos que narra el protagonista April 06, 2020, 02:32
~