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El Vaso Grande de Café con Hielos

Muchas veces me gusta ver las relaciones

como un vaso grande de café con hielos.

Al principio, te extraña, parece innovador

o qué mejor decir que, original.

Pues él café siempre había sido caliente ¿no?

Lo pruebas y Dios... Te ha encantado.

Conserva la esencia de lo que te gusta y conoces

pero, es diferente, inclusive con más sabor,

más intenso.

¿Sabe muy bien no?

Los segundos que dura ese sorbo en tu paladar

pueden durar todo el tiempo que tu quieras

y lo disfrutaste tanto la primera vez que

hasta abriste los ojos.

Sigues saboreando y te llegas a cuestionar

¿Por qué no había llegado antes a mi vida?

Sin embargo, poco tiempo después, entre varios sorbos

cae la realidad en que, ya bebiste la mitad del vaso

y lo has disfrutado tanto pero sabes que acabará.

Este pierde algunas de sus características más importantes

se ha calentado un poco, el sabor ya no es el mismo y...

cuando menos te has dado cuenta...

Te encuentras haciendo el ridículo:

Chupando esos hielos, tus ojos hacía el techo

y el vaso sobre tu cara como si tu fueras pedestal.

Ya de esos hielos no va a salir café, deja de succionarlos.

¿Te digo algo?

Te quedaste con ganas de más. No vas a pedir otro.

Que atrocidad tan grande a ojos ajenos

pedir el segundo café de quien sabe cuantos mililitros,

pues... te han visto todos.

¿Te digo algo más?

Te has quedado viendo ese vaso con hielos sin saber que,

para muchas especies, son años lo que tardaran en convertirse en agua

no obstante, para ti, son segundos y recuerda, que con lo que te quedaste,

el agua...Es vida.

Y siempre ha estado ahí.




29 de Março de 2020 às 04:07 0 Denunciar Insira Seguir história
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