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Saturno

Gemma se despertó desperezándose en la cama. No había podido dormir mucho. Su mente daba vueltas y se hacía preguntas sin obtener ninguna respuesta. Se quedó largo rato mirando al techo y dándose cuenta de la responsabilidad que tenía. No podía seguir improvisando ni podía seguir dando largas a su equipo.

Se levantó ya vestida y abrió la ventana. El cielo era rojo y las nubes anaranjadas se movían rápidamente de un lado al otro. Salió de su despacho. Hacía mala cara. Recorrió el pasillo hasta llegar a una sala. Tomó aire y entró. Sus compañeros la miraron y se sentaron en la mesa central.

-Tengo que contaros algo importante. -anunció.

Nil y Raquel la miraron impacientes mientras se preguntaban qué debía ser tan importante que contarles a las tres de la madrugada.

-Hace una semana recibí en mi ordenador una señal proveniente del espacio. Al principio creía que sería un fallo del sistema hasta que el día siguiente se repitió el mismo mensaje. Estuve comprobando que los ordenadores no tuvieran ningún defecto después del apagón. El tercer día volví a recibir la misma señal ubicada en el mismo sitio del mapa. Empecé a investigar de qué se trataba y el cuarto día el mensaje cambió. Se envió desde el mismo sitio que las otras veces pero esta vez tenía un ligero cambio. Le he estado dando vueltas toda la semana y no llego a ninguna conclusión.

Enmudecieron. Nil se rascó el mentón pensativo y Raquel se levantó de su silla y empezó a dar vueltas por la habitación.

-¿Por qué has tardado una semana en contárnoslo?

-No sabía muy bien qué contaros. No he podido descifrar el mensaje.-confesó.

-Tendrías que habernos informado de esto, Gemma.

-Lo sé pero me costaba creer que pudiera pasar algo así. Necesitaba tiempo para procesarlo.

Raquel le dio la espalda a Gemma.

-¿Podemos verlo?-interrumpió Nil.

Se dirigieron todos al despacho de Gemma y se sentaron junto a ella mirando el ordenador. En la pantalla se veían una serie de triángulos entrelazados que no formaban ninguna estructura concreta.

-Este fue el primer mensaje. Lo recibí el día Uno por primera vez y se repitió cada día a la misma hora hasta el día Tres. Este es el mensaje del día Cuatro, enviado a otra hora pero desde la misma ubicación.

En pantalla volvieron a aparecer los triángulos pero esta vez ordenados de otra manera. Los tres miraron la pantalla atentamente.

-¿Qué se encuentra en la ubicación desde la que se han mandando?- preguntó Nil sin dejar de mirar la pantalla.

-Nada.

-No puede ser que no haya nada. -inquirió Raquel apartando la vista para mirar a Gemma.

-Mira, la ubicación en la que se sitúa está entre dos puntos.-Gemma cambió la pantalla para enseñarles la ubicación de la señal. -Hay un vacío.

-¿Has pensado en la distancia?

-Os digo que no hay absolutamente nada.

-Nada que esté registrado, por lo menos.-apuntó Nil. Se levantó y volvió a rascarse el mentón.

-Quizá los triángulos no son símbolos como nosotros los conocemos. Quizá se trata de sonidos.

-Lo he pensado pero no se distingue ningún tipo de sonido a distintas frecuencias. Es solamente un pitido constante. También pensé en la forma que crean los triángulos pero no tiene ningún sentido.

-Si alguien nos está mandando mensajes desde el espacio es porque creen que podemos descifrar lo que dicen.-dijo Raquel que se puso en pie.

Nil seguía pensando en silencio.

-Tal vez está en lenguaje binario o en morse. Los triángulos deben formar algún tipo de pista, números o letras a partir de las que podamos trabajar.- dijo Nil. Se sentó delante del ordenador y escribió unos números en la pantalla. De repente, todos los triángulos desaparecieron y fueron sustituidos por ceros y unos. Era una secuencia larguísima. Nil empezó a trabajar en la secuencia.

-Probaremos con letras también.

El ordenador tardó cinco minutos en crear una secuencia de letras a partir de los triángulos. Pero ningún orden tenía sentido.

Gemma utilizó un programa en el que meter la secuencia de letras para averiguar si se trataba de una secuencia aleatoria o si había algún mensaje oculto. Todas las letras del abecedario se utilizaban en la secuencia.

-Quizá tiene algo que ver con el número de triángulos. Hay catorce y cada uno tiene tres lados. Cuarenta y dos líneas.

-Creo que si tuviera algo que ver con las líneas no estarían superpuestos... -puntualizó Raquel.

-El número 42 es un número muy recurrente en la ciencia y la programación. Quizá no se trata del número de líneas sino el número en que estas coinciden unas con otras. Hay siete puntas de triángulos fuera de la forma y diez que se encuentran dentro.

-Y coinciden en 25 puntos distintos.

-Eso son 42.

Nil entró en la habitación.

-No he encontrado nada. -se limitó a decir.

-Nil, las letras D y B en binario son...

-Pues... La D es 01000100 y la B 01000010. ¿Por qué?

-El número 42 se repite en el número de líneas de los triángulos y la suma de los puntos coincidentes. En nuestro abecedario son la D y la B. En binario es 101010.

-¿Y ahora qué?- preguntó Raquel inquieta.

-No lo sé... Ni siquiera sé si tiene sentido hasta ahora...- confesó Gemma quitándose las gafas y apoyando la cabeza sobre las manos.

-Vamos a convertir las letras en decimal.- Nil se sentó en la mesa. -La D es 68 y la B 66.

Gemma levantó la cabeza.

-Son las horas a las que se enviaron los mensajes. A las seis y ocho minutos del día Uno, día Dos y día Tres; el día Cuatro a las seis y seis minutos.

-Están programados en los símbolos...-susurró Nil.

-Entonces el número 42 es simplemente el momento en que llegaran los mensajes...

-No puede ser un mensaje vacío.-repuso Gemma. Raquel empezó a pensar que todo era una coincidencia y que no podía ser verdad, creía que era un error en el sistema y que Gemma tal vez le había dado demasiadas vueltas. En el fondo sentía envidia de Gemma.

-Tal vez los minutos tienen algo que ver con lo que nos quieren decir.-sugirió Nil.

-Tendremos que revisar todas las puntas de los triángulos, tiene que haber algo más.


Se acomodaron en el despacho, pues sabían que estarían un buen rato. Nil fue a por bebidas y los tres se pusieron a trabajar.


Pasaron varias horas revisando todas las puntas de los triángulos para poder abarcar todas las posibilidades. Raquel se encargaba de contar las distintas secuencias. Gemma se encargaba de pasarlas a letras y a sistema decimal y Nil revisaba los números finales y apuntaba los resultados para ver si existía alguna coincidencia. Tras tres horas Rquel y Nil empezaron a dudar. No dijeron nada pero se sentían perdidos. De vez en cuando se miraban en busca de algo de consuelo pensando que si veían a los demás trabajando algo en ellos se despertaría y volverían a motivarse. Gemma sabía que debía haber algo y no levantó la vista de los papeles en ningún momento. Estaban agotados.

-Necesito descansar unos minutos-dijo al fin Raquel, apartándose del ordenador y estirándose.

Gemma se levantó y se quitó las gafas para frotarse los ojos. Tenía la vista tan cansada que empezaba a ver borroso.

-¿Qué creéis que nos querrán decir?-preguntó Raquel frustrada.

-No tengo ni idea... He imaginado un millón de veces qué aspecto tendrán. Y no dejo de preguntarme qué es lo que quieren y por qué nosotros.

-¿Y si se trata de una simple casualidad?

-¿Quieres decir que las coincidencias son simplemente coincidencias?

-Sí, quizá todo esto de los triángulos ha sido un fallo del sistema y estamos perdiendo el tiempo...

Nil levantó la mirada de la mesa al escuchar a Raquel.

-Lo que nos faltaba, volvernos locos.-rió Gemma.

-Se repiten.-anunció Nil.

-¿Cómo?

Raquel se sobresaltó.

-Se repiten los números pero en distintas secuencias.

-¿Cuáles son los números?- Gemma se preparó para apuntar con un lápiz. Raquel se acomodó delante del ordenador olvidando por completo lo que llevaba una hora pensando.

-Uno, nueve, veinte, veintiuno y veintitrés. Es todo el rato lo mismo pero colocados de maneras diferentes. Me salen 90 secuencias con los mismos números pero los nueves se repiten más.

-Son la A, I, S, T y V.

Los tres se quedaron pensativos.

-Visita...

Saltó una alarma en el ordenador.

-Es un nuevo mensaje-Gemma saltó de la silla y se colocó frente al ordenador junto a Nil y Raquel.-Son las siete y nueve. Tenemos que comprobar si realmente pueden programar estos mensajes.

Una nueva serie de triángulos apareció frente al ordenador.

-Es distinto a los otros dos mensajes.

-Todavía tenemos que descifrar el del día Cuatro.

Los tres volvieron a sus sitios y empezaron a trabajar de nuevo, esta vez, mucho más rápido. Raquel había descubierto qué puntos debía contar para descifrar el mensaje. Pasado un rato confirmaron la hora del mensaje transmitido.

-01010100-decía Gemma.

-Veintiuno-respondía Nil

-Letra T-apuntaba Raquel.

-01001001

-9

-I

Así pasaron cinco minutos hasta que descubrieron el mensaje nuevo.

-La Tierra.-anunció Raquel.

-¿La Tierra?

-Visita a la Tierra...-reflexionó Gemma para si misma. -¿Creéis que se refiere a La Tierra de nuestro sistema solar?

-¿Por qué iban a mandarnos un mensaje a nosotros si quieren visitar La Tierra?-se preguntó Raquel.

-Creo que la pregunta que nos deberíamos hacer es...-empezó a decir Nil.

-Si hay vida en La Tierra.-interrumpió Gemma atónita.

Los tres se quedaron callados sin saber qué decir durante unos minutos. Estaban desconcertados y no dejaban de preguntarse cómo podía ser posible que hubiera vida en otro planeta tan cercano al suyo y que no lo supieran.

-Si hemos descubierto el mensaje que iba dirigido a otro planta quiere decir que son capaces de entender nuestro idioma no solo quien ha mandado el mensaje sino también los terrestres, es decir, han mandado un mensaje desde el espacio sabiendo que podrían descifrarlo.-dijo Gemma poniéndose en pie.

-Eso quiere decir que podemos comunicarnos con los terrestres.

-¿Cuánto tiempo deben llevar transmitiendo mensajes a La Tierra?-preguntó Nil.

-Deben tener otro tipo de tecnología que les permite entender qué significan esos mensajes en segundos.

-Raquel, quizá ese es su idioma, quizá hablan a través de símbolos.

-Esperad, esperad... Significa que hemos interceptado un mensaje. Hemos aprendido su idioma y tenemos la posibilidad de transmitir un mensaje a La Tierra.

-Tenemos que descifrar el último mensaje.

En treinta minutos descubrieron qué decía el último mensaje transmitido.

-¿Lo tienes?- preguntó Raquel a Nil.

-Pone Comunicar.

-¿Comunicar con quién?

-Visita. La Tierra y Comunicar.

-Parece que quieren que nos comuniquemos con los terrestres.

-Más bien los terrestres con nosotros.-puntualizó Gemma.


Pasaron cuarenta días sin recibir ninguna alerta nueva y diseñando el mensaje que enviarían a La Tierra.Habían aprendido a descifrar un nuevo idioma a través de números pero debían pensar qué mensaje deberían transmitirles y cómo hacerlo usando palabras simples. Apenas salieron del despacho y trabajaron día y noche para crear un mensaje formado por cuarenta triángulos en los que se podía descifrar: Vida Saturno.

-¿Estáis preparados?-preguntó Gemma a su equipo.

Nil y Raquel sonrieron más nerviosos que nunca.

Gemma envió el mensaje a La Tierra. Celebraron su trabajo y recuperaron sus vidas durante un tiempo mientras creaban un programa para descifrar los mensajes de una manera más rápida y sencilla. Pasados veinte días recibieron una nueva alerta. Eran las cinco de la madrugada cuando se reunieron en el despacho.

-La transmisión viene desde otra localización.-anunció Gemma y escribió los datos en el ordenador.-Es de La Tierra.

Raquel y Nil se abrazaron emocionados y empezaron a saltar como locos.

-¡Ha funcionado!-no dejaba de gritar Raquel.

Gemma abrió el mensaje y aparecieron una serie de cuarenta y dos triángulos. Introdujeron el mensaje en el ordenador y leyeron las palabras: Visita Saturno.


Nunca supieron quienes fueron los que enviaron los misteriosos mensajes que hicieron posible la conexión entre La Tierra y Saturno, quizás lo descubran algún día.




20 de Março de 2020 às 17:43 0 Denunciar Insira Seguir história
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