kasandra-finol Kasandra Finol

Título: Refugio de Moribundos Serie: Convirtiéndome en Zombi IV Ilustración de la portada: Kasandra Finol ISBN-13: 978-1518673917 ISBN-10: 1518673910 Todos los derechos reservados. SINOPSIS: Con la promesa de que pueden conseguir un refugio, Flory y Sebastián salen en su búsqueda. Nuevos personajes ingresan a la historia, complicándoles aún más su existencia. Los zombis no serán su única preocupación, para poder sobrevivir en un mundo lleno de asesinos. Es normal que la vida sea corta, pero sin comida, provisiones, un techo y muertos caminando alrededor... es evidente que todos viven un infierno. Esta vez les tocará observar cómo el mundo que ya pensaban que tenían controlado, vuelve a cambiar para seguir perturbando la poca paz que habían logrado tener en esos largos y horrorosos meses. ÍNDICE: Capítulo 1 “Breve estadía” Capítulo 2 ¿Tomando buenas decisiones? Capítulo 3 Realidad cambiante Capítulo 4 Demasiada información viral Capítulo 5 Puente mortal Capítulo 6 Conversación Sincera Capítulo 7 Fin del camino para muchos Capítulo 8 Crueldad para sobrevivir Capítulo 9 Aclarando situaciones Capítulo 10 Leyendo los nuevos apuntes Capítulo 11: Final del camino


Pós-apocalíptico Para maiores de 18 apenas.

#horror #zombis #zombi #drama #terror
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Capítulo 1. “Breve estadía”

—Flory, por favor… despierta. —La joven estaba acostada, cubierta de sudor y respiraba de forma entrecortada. Era evidente que tenía una pesadilla—. ¡Flory, que te despiertes por favor! —insistió Sebastián, algo estresado de verla de esa forma, era el colmo que la realidad fuera una total mierda, y que también sus sueños vivieran en una constante pesadilla.

—¡Ahhhh! —gritó Flory, levantándose de golpe, para encontrarse con los ojos marrones de Sebastián, que la observaba preocupado. Intentó respirar para calmarse un poco. —. Lo siento, sé que tengo varios días así, supongo que ya todo esto me empieza a afectar —Se pasó una mano por el rostro, mientras intentaba regalarle una sonrisa, para bajar la preocupación de su amigo.

—Tienes tres días así, antes dormías tranquila.

—Es que antes me acostaba agotada luego de leer por horas, y siempre estaba muy concentrada en las historias, en cambio estos dos días que llevamos aquí no he podido leer, y estoy preocupada de que esa manada de zombis que vimos nos alcance.

—Sí, te entiendo, y ni hablar de que debemos ir a ese refugio que dicen en la radio.

—¿La has escuchado hoy?

—Sí, el discurso es el mismo.

—Colócalo por favor, quiero volver a escucharlo —Sebastián se alejó de Flory, y trajo el pequeño radio, lo encendió y empezaron a escuchar por millonésima vez la grabación:

Sobrevivientes, esto no es un simulacro, la humanidad ha sido duramente golpeada. Si estás escuchando esto, es porque eres uno de los afortunados que logró seguir adelante en la adversidad. Han pasado nueve meses desde el día cero. Tenemos refugio con todas las comodidades que esta situación te hizo perder. Esta es la primera emisión enviada en todos los idiomas del mundo. Cada antigua nación que antes llamaban país tiene varios refugios, según los estados en la que estuviera antiguamente constituida. Dirígete al punto latitudinal más alto del estado donde te encuentres y ahí te esperaremos. Les habló el presidente del nuevo orden mundial. Habrá más emisiones. Que Dios los bendiga.

—Hay algo que no me termina de cuadrar en esa emisión —el rostro de Flory, siempre se endurecía cuando escuchaba la grabación, y ese era el motivo por el cual, no habían salido de esa casa a buscar su nuevo rumbo o ese lugar que prometían en la grabación. —Cada país es distinto, cada uno tiene o tenía diferentes estados ¿Cómo es que a esos infelices les dio tiempo de organizar un refugio en cada punto alto latitudinal? ¿Por qué tomaron en cuenta ese punto como tal? Otra cosa… ¿Cómo es que esos refugios tienen todas las comodidades? Si apenas y me dio chance de salir viva de mi apartamento cuando todo esto ocurrió…

—Tienes toda la razón, nada de esto está bien o se ve claro —la interrumpió Sebastián.

—Sí, es como si ellos ya estuvieran enterados de lo que iba a ocurrir, y ahora lo que me da vueltas en la cabeza y no me deja dormir es que: ¿Por qué esperar nueve meses para soltar esa información por radio? ¿Cómo lograron que se trasmitiera si desde hace meses no sirven ni los teléfonos, ni la televisión o radio? Se necesita algo grande, una señal de un satélite supongo, para que se trasmita eso en todos los países, según lo que dicen en esa grabación.

Su compañero se sentó a su lado, al caer en cuenta de esa delicada pregunta.

—¡¿Crees que todo fue planificado?! —la pregunta salió de la boca de Sebastián, se le hizo difícil evitar que la misma no temblara de la impotencia y rabia que sentía en el momento.

—No solo que todo fue planificado, solo pienso que nos erradicaron, nos quisieron eliminar tirándonos una plaga de malditos zombis para así no sé… crear su nuevo puto orden mundial… si supieras que es lo único que me retumba en la cabeza una y otra vez, son esas palabras… nuevo orden mundial… aquí pasan dos cosas, o nos gobiernan unos malditos infelices enfermos de poder, que prefirieron a unos pocos y eliminar a la raza humana de una vez por todas o simplemente nos gobiernan unos putos infelices que hicieron un plan donde todo se les salió de las manos, esa grabación solo es algo planificado o programado… y la verdad es que no hay nada detrás de eso.

—Cualquiera de las dos situaciones, no nos deja bien parados… no sé cuál es peor.

—Ambas mi amigo, ambas son terribles y espero equivocarme, pero esa grabación para mí no es una buena noticia. Me siento como una vaca camino al matadero, tengo un mal presentimiento.

—Quería creer que era una buena noticia para ambos. —respondió indignado y molesto, las esperanzas de salir vivo de todo esto disminuían para Sebastián.

—¿Lo iluso no se te quita verdad? —Flory se levantó y se dio cuenta que llevaba solo ropa interior, pero no tenía por qué taparse, ya Sebastián la había visto.

Sebastián la observó de pies a cabeza y haló la sábana para tapar su entrepierna, la erección prominente llegó sin aviso. Flory se dio la vuelta y vio el rostro de su compañero.

—¿Te pasa algo? ¿Por qué no me has respondido lo que te dije?

—No lo creí necesario —la sonrisa fue muy falsa. Quería parecer irónico, pero con la entrepierna endurecida se le hacía muy difícil.

—Como tú digas, bajaré luego de salir del baño, espérame en la cocina. Hoy nos vamos de aquí —la seguridad de Flory, como ya era costumbre, le daba tranquilidad a Sebastián.

—Me parece bien, ya bajo.

—Vete de mi cuarto de una vez —exigió la joven, pero si él se levantaba se daría cuenta de que estaba excitado por ella.

—Cuando entres al baño me largo.

—¡¿Por qué no antes?!

—Porque es lo que quiero —esta vez la sonrisa sí fue sincera, lo suficiente para hacer sonreír a Flory, que se dio la vuelta para ingresar al baño.

De inmediato Sebastián se levantó y caminó hacia su cuarto. Esto de aguantarse las ganas que sentía por ella, el puto apocalipsis zombis, la jodida trasmisión en la radio y el encierro prometían volverlo loco en cualquier momento.

—Voy a bajar mi maldito miembro antes de que brinque sobre Flory como un león sobre una presa, ni sé para qué la metáfora, si actualmente vivimos como presas escondiéndonos de esos seres que jamás dejan de tener hambre. ¡Malditos zombis de mierda! —Sebastián estaba llegando a un punto de no retorno, la naturaleza humana también era fuerte, tan fuerte como la de los zombis, que aún después de muertos podían seguir caminando. El joven sentía un constante estrés, deseaba a su compañera y para colmo ya estaba cansado de huir, todo estaba contra él y se encontraba decidido a eliminar algunos de sus problemas.

Luego de unos minutos de intensa masturbación, salió del baño más frustrado que cuando entró.

—No sé si es el mal comer, el silencio abismal que ahora sí me permite escuchar mis propios pensamientos o las ansias de coger, pero esto ya me tiene con el puto humor negro —el joven recogió las pocas pertenencias que tenía y las guardó en un bolso que había encontrado en esa habitación—. Creo que no se me queda nada… ¡ah sí! Un sinfín de esperma acumulada en el baño —ironizó tirando la puerta detrás de sí. En cuanto alzó el rostro, notó como Flory lo miraba divertida y con media sonrisa en el rostro.

—¿Escuché bien? ¿¡Acabas de dejar un sinfín de esperma acumulada en el baño!? —las risas de Flory, no tardaron en salir. Se veía muy divertida, pero el mal humor de Sebastián, tampoco tardó en aparecer.

En respuesta soltó el bolso que provocó un ruido seco en todo el pasillo, y con rapidez se lanzó contra Flory, para tenerla cara a cara. Podía respirar lo que su compañera exhalaba. Su miembro estaba de nuevo duro e insistente. Su compañera por su parte, estaba asombrada por su reacción y no hizo más que tapar su boca para esconder un chillido.

—No abuses del respeto que te tengo, sé que me has salvado varias veces el culo, y tal vez sin ti ya estaría muerto… pero no te juegues con mi frustración, porque podría no responder positivamente y terminaría haciendo algo que no te guste.

La arrogancia, molestia e indignación por la situación tenían a Sebastián con los nervios de punta, en cambio la reacción en Flory, provocó curiosidad. Esa actitud tan arrogante y descarada no la había visto en su compañero. Era evidente que la situación lo estaba cambiando. No hizo más que tragar saliva, mojar sus labios para decir en tono tranquilo y serio:

—Disculpa, solo quería desviar tu atención, pero no lo volveré a hacer.

La respuesta calmó un poco al joven, él sin más dio dos pasos hacia atrás y tomó su bolso para bajar las escaleras y caminar hacia la sala, mientras que le decía:

—Ya tengo todo listo... hablando de la poca ropa limpia que tengo, voy a buscar organizar los alimentos que nos podamos llevar y las armas, para que salgamos de aquí como me lo pediste.

—Hey Sebas, espera.

Él se detuvo y se dio la vuelta para poder mirarla. A decir verdad, no podía verla a la cara, no después de su reacción de hace un momento; miró a su dirección, pero sin mantener contacto visual.

—Dime… ¿qué quieres? No estoy de humor —le mintió, solo no quería hablar. Para ella, él siempre estaba de humor, muy a pesar de que en este momento el diablo se lo llevara. El gusto por ella era demasiado grande, casi inocultable.

—Me habría encantado tratarte más antes de que el mundo se convirtiera en esta gran mierda viviente, tal vez las cosas entre nosotros habrían sido distintas —soltó con sinceridad, recordando las palabras de su sobrina, Olga, cuando le dijo que Sebastián estaba enamorado de ella. Ella quería usarlo para sobrevivir, o mejor dicho, seguir sobreviviendo día a día. Debía pensar así, porque si se enamoraba de él, sabía que ambos morirían, los sentimientos volvían estúpida a la gente. Aunque, por otro lado, mencionando el pasado, a ella siempre le gustó Freddy, pero eso era otro cuento.

—Ser el mejor amigo de tu hermano y verte seguido no logró mi cometido, no te preocupes, no espero nada de ti en estos momentos, solo anhelo no morir de una mordida y que, de ser así, no me la propines tú. En conclusión, no te preocupes por mí, apuesto no eres la única mujer sobreviviente en este piche mundo de zombis, aún tengo esperanza de no morir soltero; tal vez jamás me case, espero sepas entender mi sarcasmo, pero sí me encantaría sentir a alguien caliente sobre mi piel y no morir indignado entre tanta sangre y podredumbre… por cierto, perdona la sinceridad.

Flory guardó silencio, esperaba que él no dijera nada, pero estaba asombrada de su ataque de honestidad. Hoy, en definitiva, su compañero estaba bien distinto. Se notaba hasta un poco iracundo.

—Estoy segura que en ese refugio conseguirás a una mujer que pueda corresponderte, y bajar ese miembro —miró hacia la entrepierna y desde donde estaba podía ver la gran erección, si ella declinaba y se dejaba llevar, sabía que sería el fin de ambos, se lo tenía que repetir una y otra vez—, yo jamás fui, ni seré la indicada… créeme… soy incapaz de sentir nada por nadie.

—Se te nota… solo te vi llorar por Olga y eso fue hace meses. De resto, solo te he visto mostrar sentimientos negativos, ira, rabia y molestia; supongo que no te debo culpar por ser así, además también comprendo que nadie te puede querer si no te lo permites, así que te entiendo, y no quiero seguir hablando del tema… estamos perdiendo el tiempo. Busca tus cosas y vámonos.

Flory frunció el ceño y se mordió el labio cuando éste dio la espalda. Una parte de ella esperaba que él insistiera. Pero así estaba bien, esto era lo correcto. Debían salir del lugar con la mayor cantidad de provisiones, tanto en armas, como en comida, planificar bien las rutas que tomarían y, sobre todo, salir con la menor cantidad de sentimientos posibles… no había cabida para eso, no viviendo entre muertos.

31 de Janeiro de 2020 às 16:07 1 Denunciar Insira Seguir história
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Leia o próximo capítulo Capítulo 2. ¿Tomando buenas decisiones?

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Nataly Calderón Nataly Calderón
Una historia muy interesante, saludos.
March 14, 2020, 14:50
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