Visiones de Muerte Seguir história

hyacinthum Agustina Cardozo

Mis noches son un tormento. Sólo ronda la muerte cuando cierro los ojos, ya se despierta o dormida. Pero un día algo cambio. Las visiones desaparecieron como si nunca las hubiera tenido, como si mis sueños nunca fueron interrumpidos por su causa. De a poco sentía que lograba tener la vida que en algún punto nunca se me había permitido tener. Pero una noche lo cambió todo. Una decisión tenía que ser tomada, una vida ser salvada y una otra ser tomada. Decidir manchar mis manos de sangre o permitir que alguien más se manche. Una visión causó todo, una muerte lo cambiara siempre.


Suspense/Mistério Impróprio para crianças menores de 13 anos. © Derechos reservados para el autor

#310 #peleas #385 #muertes #visiones #logros
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Comienzo

Con la luna bien en lo alto, iluminando una calle completamente desierta de autos pero no de personas, aunque la cantidad no era demasiada.

Una mujer joven, cerca de sus 25 años caminaba junto a esas personas. Por la falta de luz sus rasgos no eran claros solo su altura, que lograba resaltar del promedio, era clara y sus ligeros pasos, firmes y constantes, lograban pasar desapercibidos para quien no prestará atención.

Llegó a un punto donde nadie se encontraba a su alrededor. Y parecía no importarle por qué en ningún momento noto que no estaba tan sola como parecía.

En algún momento, quien sabe cuándo, un hombre empezó a seguirla, ni tan cerca como para que se dé cuenta, ni tan lejos como para perderla. Era alto y vestía completamente de negro y con tanta oscuridad a su alrededor ninguno de sus rasgos.


Y todo sucedió.


Tras minutos de seguirla espero a la calle menos transitada, atacandola desde atrás sujetándole el cuello con fuerza y tapándole la boca. Peleó, sus brazos y piernas no se quedaron inmóviles cuando sintió el peligro y antes de que pudiera pedir ayuda, el la había apartado a un lugar totalmente oscuro, no se distinguía si era la propiedad de alguien o un simple terreno blandió.

Fue todo más claro entonces.

El rostro de la chica mostraba cierta madurez mezclada con miedo, sus ojos marrones buscaban alrededor algo más que oscuridad. El, en cambio, era grotesco y una sonrisa se formaba en su rostro, sus dientes cubiertos de sangre y una visible cicatriz en su rostro, que iba desde su nariz hasta su mejilla derecha, formando una L deforme.

Sus ojos no tenían la lucidez que tienen todos, estaban tan brillantes que no era alegría lo que mostraba, sino locura. Una locura pura e impulsiva, manejada solo por impulsos del momento. No estaba cuerdo, estaba loco, y ella lo entendió de inmediato.

Intento lo más que pudo librarse de el. Golpeo, pateó hasta mordió, y antes de que se diría cuenta su rostro estaba cubierto de lágrimas.


No era tonta, era lo suficientemente lista como para saber lo que le esperaba. Y como último esfuerzo grito. Un grito que todo niño hace cuando algo realmente le duele, y a ella le dolía esta situación, el no haber esperado a su pareja, el no haber pedido a su padre que la pase a buscar para no volver caminando. El dolor era tan claro con solo ese gritó que haría romper en llanto a cualquiera que tuviera sentimientos. Era una niña en ese momento, una niña pidiendo ayuda a gritos como último esfuerzo.

Pero vio como él saco de su tobillo una navaja y olvidó como gritar, como hablar, el porqué estaba en esta situación. Sólo el rostro de su madre paso por su mente, sonriéndole como siempre lo hizo, viéndola directamente a los ojos.


Murió.


Aquel sujeto apañalo directamente a su corazón, matándola al momento pero no conforme con eso marco cada parte de su cuerpo. Brazos, piernas, abdomen, rostro. Toda ella fue cubierta de cortes. Y él en todo momento nunca dejó de sonreír. Sólo fue su diversión.


En algún lugar, segundos después de que aquél hombre se fuera cubierto de sangre, una niña despertó gritando. Todo su cuerpo sudaba frío y no paraba de temblar. Sólo era una pequeña niña de 12 años que aún era consentida por todos los que la querían pero a tan tierna edad fue testigo de un homicidio. Uno cruel y sin reservas, sin emoción alguna.

Sin salir de su cama estuvo en ese lugar, y al mismo tiempo no lo estuvo. Y aun temblando de miedo intento ayudar, pero no sirvió de nada.


Vivió por primera vez la muerte más cruel y la más terrible impotencia de no poder hacer nada.


Vio la muerte mientras soñaba. Vio la muerte de alguien y lo más terrible,que no fue un sueño, fue real.


Y lloro toda la noche por eso, porque de cierta forma esa niña sabía que todo fue real.




(Autora: debo aclarar que este capítulo es una breve introducción al origen del poder o don de la protagonista. Por ahora, no influirá en la historia.)

19 de Janeiro de 2020 às 03:44 3 Denunciar Insira 4
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Nataly Calderón Nataly Calderón
Una historia muy interesante, saludos.
Dece Scott Dece Scott
Felicitaciones es muy atrapante!
February 17, 2020, 23:58
Agos Agos
Me encantó este primer capítulo 💖
January 29, 2020, 04:17
~

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