La caída de Edom Seguir história

ajimene46 Ana Jiménez

La magia se encuentra al borde de la extinción, Thujiana, la última descendiente de los druidas ha sido capturada y está a pocas horas de su muerte. Aquel lugar que conocía como su hogar a caído a manos de Edom, los llamados hijos de los dragones han conquistado el mundo entero. ¿Sera esta la muerte de toda la magia? ¿Caerá el mundo entero con la muerte de Thujiana?


Fantasia Épico Impróprio para crianças menores de 13 anos.

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Hija de la magia

Muerte, aquella palabra encerraba mi destino, no podía suponer que este día llegaría. No tan pronto.

Cada ser viviente está listo, tanto mental como físicamente para asumir la muerte, para ver el final del hilo que nos conecta con el mundo de los vivos, y finalmente volvernos uno con el universo, siendo solo energía acumulada en la gran nebulosa. Volvernos partículas muy pequeñas, siendo polvo. Polvo de magia, eso era en lo que me convertiría, era un mejor destino que ser un cadáver. Eso era lo que pasaría después de que aquella soga o hacha destruyera mi garganta, de cualquier forma, en cómo me mataran daría igual, todos habían venido para presenciar una ejecución.

Aquello no era una simple muestra del poder que poseía el Feudo de Homflo, por el contrario, se trataba de la muerte de la magia; era la muestra de que ellos habían erradicado cada gota de energía vital de este plano.

Sonaba hasta irónico que el peso del acero hubiese vencido a los magos más poderosos, a las criaturas fantásticas y a las milenarias civilizaciones que habían sido bendecidas con el don de la magia.

Sentí el frio de mis lagrimas sobre la mejilla, esas quizás serian la ultimas que podría derramar por mi familia, mi hermana había caído en combate.

Apreté mis nudillos, no importándome que es las uñas causarán heridas en manos.

Ver correr la sangre era algo a lo que me había acostumbra en los últimos años, antes de eso solo la veía cuando hacían sacrificios a nuestros dioses.

Sofoque un sollozo, no podía mostrarme débil. No ahora, no hoy.

Recuerdo el día que llegaron, como volaron en sus grandes bestias, dragones. Nuestros hermanos de magia, habían sido usados para atacarnos, y reducir nuestra amada Yhihar, la más grande de las ciudades libres, a escombros. Yhihar se había reducido a restos, era tan solo piedras y cenizas, al igual que las estatuas de nuestros dioses. Mi hogar era solo una tumba, mis hermanos había se había vuelto polvo y era mi turno de acompañarlos.

El crujido de la celda me saco de mis pensamientos, Wilferd, uno de los representantes del concilio había venido a por mí, estaba segura de que sentía gran satisfacción al ser el encargado de dictar mi sentencia y posterior ejecución. Aquel honor solo sería concedido a la persona con el más alto grado de poder que formara parte del concilio de Edom.

Aquel estúpido hijo de los dragones me sonrió y con su asquerosa mano tomo uno de mis mechones color sangre.

—Es una lástima que tan bellos cabellos dejen de tener tal esplendor — tomo mi rostro y con sus dedos suavemente acaricio mi mejilla. —Como también lo es que este rostro se desprenda de esta delicada garganta; debiste aceptar nuestra oferta Thujiana.

Rápidamente me soltó y me empujo al suelo, sentí como mis rodillas se raspaban al caer contra la piedra, negra y sucia, del calabazo.

—Levántate, tu destino te espera.



Caminaba con las manos atadas, arrastrándome a la sentencia que todos deseaban de mí, observe los pasillos por donde me arrastraba Wilferd, eran todos hechos de cristal. Aquella era la más grande estructura de Edom, el coliseo de Arisme, era su más preciada estructura, construida en la antigüedad por los druidas del este. Era ahora un nido de ratas.

Las voces de los ciudadanos no eran más que ruido para mis oídos, el bullicio que emanaban desde las gradas aquellos bárbaros de ojos violetas y cabellos plateados, era la muestra de que estaban expectantes, la sangre era todo un espectáculo para ellos. Lamentablemente, yo era la razón de aquel suceso, conmigo moriría la magia.

Conmigo Edom vencería, y no habría lugar en el mundo que no hubiesen conquistado, todo les pertenecería.

Caí de rodillas, sintiendo la presión de sus miradas sobre mí.

—Mis hermanos de Homflo. Pueblo de Edom, yo Wilfred de la casa Saturno, les presento a la última descendiente de los druidas, Thujiana de Tytos; la misma que según la profecía seria la liberadora de todos los reinos de Geeling, hoy está ante ustedes para mostrar el despojo de toda la magia. Hoy, finalmente, liberaremos al mundo de la corrupción de los hijos de Abimelet.

Aquello hizo que todos gritaran y festejaran, sus voces eran como aullidos, los aullidos de un lobo cuando le arrancaban de uno en uno cada hueso; eran seres lamentables, los que no merecían vivir eran ellos.

Aquella era mi tierra, y hogar, lo fue hace mucho cuando los druidas reinaban. Ellos habían sido los que habían pasado hasta este universo por el portal de los caídos y lo habían conquistado todo, habían corrompiendo aquella tierra. Habían fecundado a su estirpe con los dragones y oscuridad, haciéndose más poderosos. No con magia, sino con fuerza y corrupción; ni siquiera la magia de sangre era tan corrupta como la fuerza del abismo, aquella misma que acumulaba la oscuridad, esa misma corría por sus venas.

Era la hora, Edom quería un espectáculo, pues lo tendría.

— Postulantes a sanguine foedus meum lacrimis. — Me levanto y poco a poco voy alzando mi voz, suplicando a la más oscura de nuestros dioses, Virgo, aquella era una plegaria que jamás debía utilizarse, estaba prohibida, pero no tenía más opción, debía usarla. — Virgo, mater mortem sacrificium tabellarius. Corpore tibi hodie ut animalia omnia cadunt. Accipe inclusit sanguine vocem meam et furorem Books sanguinem. Fac cadere super Edom, et lacrimis nunc in sanguine ipsius per me.

Un estruendo se hizo presente, Virgo había atendido mi plegaria.

La magia recorría dentro de mi como magma, venia de la tierra, venia del universo.

Sentí la voz de Virgo en mi mente, susurrando cual sería el pago de aquel poder, acepté, un pacto de sangre había sido sellado.

Los cristales de coliseo volaron en mil pedazos, acerándose a mí, tomando mi cuerpo con todos aquellos pedazos, haciéndose parte de mi carne y alma.

Mire a Wilfred con una sonrisa.

—La magia morirá, pero Edom hoy también caerá.

Cada una de mis extremidades, las cuales estaban formada en pasados de cristal, salieron en busca de cada uno de los habitantes de Edom, atrapándolos dentro del cristal y nuevamente volviendo hacia mí.

Aquella era mi sentencia, estar entre ellos, destruir su amada civilización, pero a cambio yo debía estar atrapada en medio de aquella gran masa de cristal, en donde antes estaba el coliseo, yo sería el contenedor. Dormiría eternamente, conteniendo la magia y manteniendo en el cristal a Edom.

15 de Novembro de 2019 às 17:02 5 Denunciar Insira 3
Fim

Conheça o autor

Ana Jiménez Socióloga e intento de escritora en mis tiempos libres. Este es mi pequeño rincón, pasa si gustas. ¡Sígueme en instagram como @Ajimene46!

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Dece Scott Dece Scott
Es impresionante el talento que tenes y la gran gran imaginación!!!!,felicitaciones...tu talento es increíble
November 15, 2019, 18:56

  • Ana Jiménez Ana Jiménez
    Muchas gracias, me alegra que te haya gustado. Ojala te animes a participar en el concurso de este mes. November 15, 2019, 21:50
Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
Un relato excelente sin duda alguna! El mundo que has creado es por demás interesante, me encantaría saber más de él en entregas posteriores
November 15, 2019, 17:11

  • Ana Jiménez Ana Jiménez
    Muchas gracias, Baltazar. Espero más adelante darle una historia a este universo. November 15, 2019, 18:40
~

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