felipeochoa Felipe de Jesús Ochoa Salas

Gaby es una chica que se retiró hace tiempo atrás del ejercito del reino, para enfocarse en otras cosas diferentes a las expediciones que hacía en su pasado, pero llega un día en que es visitada por un antiguo amigo que trae malas noticias. ¿Por qué su amigo se ve desesperado? ¿Lograrán ambos escapar de su destino? ¿Qué sorpresas encontraran ambos? Este pequeño capítulo es un adelanto de una futura novela que se acerca, visto desde la perspectiva de un soldado que logró escapar de un ataque sorpresa.


Fantasia Medieval Para maiores de 18 apenas.

#Criaturas-sobrenaturales #guerra #Huída #tragedia
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Fuertes Consecuencias

Gaby observa la puerta principal de su hogar completamente asustada, escuchando los fuertes golpes que llaman desde el otro lado. Ya pasa de la medianoche; es bastante extraño que alguien esté desesperado tan tarde.

—¡Gaby! ¡Soy yo, Regin! —grita el hombre del otro lado, golpeando más fuerte la puerta principal del hogar.

La dueña del hogar reconoce de inmediato la voz de ese sujeto, abriéndole la puerta.

—¡¿Por qué estas molestando a estas horas?! —pregunta enojada Gaby, al tanto que Regin entra apresuradamente.

—¡Cierra la puerta, rápido! —expresa el hombre apartando bruscamente a la mujer, cerrando él mismo esa gran pieza de madera importante; Gaby solo se le queda mirando, completamente confundida.

—Regin, ¿Por qué molestas a estas horas? —inquiere ella, ahora con seriedad.

Regin tiene puesta su clásica armadura del ejército del reino, conformada por una cota de malla, guardabrazos, sobrevesta, brazal, guantelete, greba, quijote y escarpe. Un conjunto reglamentario para cualquier guardia destinado a proteger a su reino; la única diferencia, es que no posee un yelmo. La armadura es de color negro con varias rayas amarillas que recorren por toda la armadura. Algunas armaduras están decoradas con un símbolo en su espalda, los cuales tienen forma de una paloma de color blanco; una extraña tradición que tienen en este reino, pero casi nadie sabe la referencia de ese símbolo.

El sujeto es un hombre musculoso y robusto. Tiene una cicatriz en su mejilla derecha, debido a las guerras que tuvo anteriormente; es un soldado veterano. Tiene pelo corto y barba negra; sus ojos son color café claro.

Gaby es una chica promedio, como algunas chicas que se llegan a conocer en diferentes reinos. Su cabello es largo hasta las caderas y pelirrojo brillante; sus ojos son de color verde claro. También formó parte de las filas del ejército, pero no se ganó ninguna cicatriz de recuerdo. Sus medidas son de 65-81-80.

—Está aquí. Ella acaba de asesinar a todos mis compañeros —explica Regin mientras intenta calmarse.

—¡¿A que te refieres?! —exclama Gaby, contagiándose con el miedo y preocupación de su amigo.

Ambos conocidos caminan hacia un pequeño cuarto de color verde claro, adornado con diferentes tipos de plantas y pinturas. La habitación cuenta con una mesa grande circular y cuatro sillas; hay comida ya servida: diferentes tipos de panes, vino rojo, vasos de madera vacíos y agua en una jarra. Regin se sienta en una silla disponible, mientras que Gaby llena un vaso con agua para tranquilizar más rápido a su acompañante.

—Gaby, perdóname por molestarte a estas horas, pero ella se está acercando cada vez más a este reino —informa Regin, sujetando con bastante miedo el vaso que le ofrece su amiga; la mujer preocupada se acomoda en la silla junto a él.

—¿Quién se acerca? —pregunta Gaby.

—La más malévola de todos: la hija que los estúpidos reyes querían ver muerta. Nunca debí de haber cumplido esa orden —se lamenta Regin.

—Es imposible. ¿Te refieres a la princesa que logró escapar para salvar su vida? —inquiere Gaby entre que sus nervios aumentan.

—En efecto; ella ha vuelto y está vez más poderosa —responde Regin, para después beber toda el agua con solo un par de tragos.

—Pero ella era una simple mujer; una simple humana que no representaba ningún peligro —asegura Gaby con seriedad.

—Así era antes, pero ahora ella es diferente. Tiene una fuerza desconocida y aterradora; no sé cómo explicártelo, pero cuando nos enfrentamos contra ella fue todo en vano. Habían mencionado algunos rumores de otra mujer con una forma de bestia atemorizante, quien además tiene una larga cola de reptil —comenta Regin, todavía tratando de calmarse—. Debes escapar Gaby; ella se está dirigiendo hacia este reino.

—¿Qué diferencia viste en la ex princesa? —pregunta Gaby, llegándole una pizca de curiosidad.

—Su impresionante poder, tanto mágico como físico. Tiene fuerza sobrehumana; mucho más fuerte que toda una tropa completa. No somos nada contra ella; su poder se asemeja a la de una diosa —responde asustado Regin, agregando —. Debemos escapar de este reino, de lo contrario, ella nos asesinará.

—¡Maldita sea! cometieron una gran estupidez al quererla asesinar sus hermanas y padre —expresa Gaby, levantándose y preparando algunas provisiones para la escapada.

—Perdóname Gaby; quise venir para advertirte, pero me da bastante miedo la mujer con forma de bestia —comenta Regin, también levantándose de su lugar.

—¿Mujer bestia? —pregunta confundida Gaby, volteando a verlo.

—No escuche muy bien los chismes. Tiene ojos rojos oscuros y una armadura extraña; la mayoría de los rumores relatan que ella se hace llamar la diosa de los dragones —explica Regin, al tanto que le ayuda a su amiga con las provisiones—. Gaby, sé que somos amigos desde la infancia y que vives sola en este hogar. Sé que te ha costado mucho conseguirlo, pero esta emergencia nos obligará a escapar hacia nuevos reinos, más allá de nuestras fronteras.

—Una guerrera dracónida. Se parece a las historias que nos han contado desde pequeños— comenta la dueña del hogar.

—No sé. Apareció de la nada… más bien usó un portal… algo así. Ella es bastante poderosa. Tiene una agilidad imperceptible y una magia bastante fuerte. Escuché el grito desesperado de un sobreviviente, diciendo que pudo contemplar el momento en que ella desintegraba con gran facilidad un reino, solo con ayuda de su magia; mencionó que fue algo bastante aterrador.

Los dos compañeros terminan de juntar provisiones, dirigiéndose a la salida. Al mirar afuera y gracias a las luces nocturnas del pueblo y a otros elementos, logran divisar a lo lejos a un numeroso ejército que se acerca.

—¡Tenemos que avisarle a todos los demás! —grita Regin, observando con miedo al ejército enemigo.

«¡Maldita sea! Son más de ciento cincuenta mil tropas; ella no quiere ningún sobreviviente», medita Gaby, mirando con miedo las antorchas enemigas que se aproximan.

—Gaby, ¿Cuántos calculas que son? Estuviste un tiempo en las filas de nuestras tropas —inquiere Regin volteando a verla.

—Son miles, aproximadamente más de ciento cincuenta mil. Esto es bastante malo —responde Gaby, antes de empezar a correr hacia una ruta desconocida; Regin no se aleja de ella.

—¡Ejército! —suena el grito de un guardia, seguido del sonido de un cuerno que alerta a todos los ciudadanos, quienes salen de sus hogares completamente asustados.

—Regin, ella viene a vengarse contra toda su familia; necesitamos proteger a su familia —expresa Gaby.

—No, no quiero arriesgarme a las consecuencias —dice Regin, deteniéndose rápidamente y volteando con su amiga—. Gaby, pude ver que ella es bastante malévola. Ha decidido desatar su magia sin igual con ayuda de algo extraño; no sé qué sea realmente, pero por favor, esto es problema de su maldita familia —asegura el hombre todo nervioso.

—¿Y dejar que asesinen a tu rey y a todas las persona que más quieres? ¿No pensabas avisarles? —pregunta confundida su compañera.

—¡Debemos escapar! ¡Ella es bastante poderosa! —exclama Regin, sujetando las provisiones de Gaby para ayudarle.

Ellos siguen su marcha, hasta que se escucha un fuerte chillido que se acerca. Una gran roca imbuida de fuego impacta contra uno de los edificios del reino, hiriendo a muchos ciudadanos.

—¡Mi hogar! —grita Gaby, volteando asustada hacia ese lugar.

—¡No te detengas y corre! —exclama Regin entre que tira algunos víveres al suelo, sujetando el brazo de su acompañante. Él comienza por jalarla para que puedan escapar del lugar.

Algo extraño en el cielo comienza a mostrarse: un portal, emergiendo del mismo bastantes truenos y relámpagos. Algo extraño impacta cerca del reino en solo segundos, mientras que ellos tratan de escapar.

—¡Regin, protege a los ciudadanos! —ordena un hombre desconocido cerca de la pareja de escapistas.

—¡Algo acaba de caer del cielo! ¡Alguien nos necesita! —exclama Gaby, tratando de identificar la voz del hombre misterioso.

—¡Es el general del ejército, déjalo! ¡No soy tan estúpido para pelear contra ella! —brama Regin entre que ambos salen del reino, llegando a las orillas de un bosque cercano.

Se logran escuchar los gritos desesperados de los ciudadanos del reino, mientras que tratan de defenderse. Gaby se detiene, volteando asustada hacia el reino que era su hogar; Regin se detiene un poco más adelante para no perderla de vista.

Desde el cielo, una pequeña esfera de color roja con azul se coloca arriba de su reino; instantes después un gran campo mágico aparece, evitando que cualquier habitante pueda escapar del reino. Esa aura mágica cubre por completo el reino. Varios otros habitantes luchan para poder salir, tomando la misma ruta que usaron los dos afortunados que se adelantaron, pero su esfuerzo es en vano.

—Acaban de ser atrapados; iguales a un rebaño de ovejas que son metidas a su corral —comenta Regin, entre que Gaby mira y escucha los gritos desesperados de todos los ciudadanos, al otro lado de esa magia misteriosa.

—Necesitamos ayudarlos —expresa Gaby tratando de acercarse hacia las personas, pero es detenida por Regin.

—¿Con qué Gaby? —pregunta él seriamente.

—¡Con lo que sea! —responde muy furiosa Gaby, tratando de librarse del agarre de su compañero.

—¡Es imposible! ¡No somos lo suficientemente fuertes para poder hacer un agujero a esa barrera mágica! ¡Por favor Gaby, no cometas la estupidez de retroceder! —grita Regin comenzando a jalarla fuertemente de un brazo—. ¡Debemos escapar de este maldito lugar! —exclama seriamente el hombre.

—¡Escapa tú, maldito cobarde! No dejar… —asevera Gaby deteniéndose en seco.

Antes de que intente liberarse Gaby se queda callada, observando que frente a ellos se encuentra un guerrero reptil, quien muestra una sonrisa malévola.

—Fue una excelente idea haber venido por este lugar. Na, na, na, na —expresa el guerrero reptil con malicia.

—Esta bestia, parece ser bastante estúpida por su expresión —comenta Gaby, parándose a un lado de su compañero.

—Este se parece mucho a ella, a según los rumores —menciona temeroso Regin, sin quitarle la vista a esa creatura misteriosa mientras retrocede poco a poco.

—¡¿Queeé?! —exclama Gaby, percatándose que la bestia posee una piel brillante amarillenta junto con una pequeña cola.

—Por favor, déjanos vivir. Nosotros no tenemos nada de culpa como lo hicieron los estúpidos reyes contra ella —implora Regin.

—Jajajaja. Su vida es tan insignificante, que no vale la pena dejarlos con vida; además, ella servirá para mi venganza contra Kijuxe y los demás inútiles —comenta la criatura reptiliana, acercándose con los dos humanos mientras esboza una sonrisa malévola.

—¡¿Kijuxe?! —pregunta Regin, sin detener sus pasos hacia atrás junto con Gaby.

—Tal como acabas de escuchar. Más allá de sus fronteras existen criaturas y seres mucho más fuertes que su insignificante reino. Ella me va a servir bastante, porque se acerca la guerra de la discordia —asevera el guerrero reptil, acercándose con una velocidad imperceptible contra Regin.

El hombre trata de defenderse con sus puños, pero el contrincante ataca primero, golpeando con su puño derecho el pecho de su oponente. Se escuchar un fuerte crujido dentro del cuerpo de Regin, entre que los gritos de terror de Gaby se escuchan a muchos metros a la redonda.

El cadáver de Regin cae pesadamente al suelo, empezando por escurrir la sangre a borbotones por esa herida mortal.

—Una nueva técnica acabo de aprender; algún día la usaré contra esos malditos —expresa el guerrero serpiente, al mismo tiempo que Gaby corre desesperadamente entre el bosque cercano.

No llega muy lejos, siendo derribada por detrás a casusa de algo que ha golpeado su espalda; la mujer cae desastrosamente, levantando una polvareda.

—Bastante sencillo —dice la creatura misteriosa, acercándose tranquilamente a su presa.

La única opción que tiene Gaby es llorar, siendo acosada por ese guerrero serpiente que no quita la sonrisa malévola de su rostro.

—¿Quién eres? —pregunta Gaby, temerosa por su vida.

El ser malvado invoca con ayuda de un aura oscura una pequeña espada.

—Na, na, na, na. Mi nombre es Ginjo. Ya no me importa llamar la atención de mis estúpidos hermanos —responde Ginjo.

Son las últimas palabras que logra escuchar Gaby, antes de ser asesinada fríamente.



Novela de referencia:

(*): La Senda de la Venganza

25 de Setembro de 2019 às 19:32 0 Denunciar Insira Seguir história
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Fim

Conheça o autor

Felipe de Jesús Ochoa Salas Felipe de Jesús Ochoa Salas. Mexicano. Es Soltero y nació en 1989. Se graduó de Ingeniería Electrónica. Actualmente le gusta mucho leer libros de genero de ciencia ficción y fantasía por hobby. Desde hace mucho tiempo descubrió que tiene una gran aspiración por ser un escritor y es por eso que comenzó a escribir algunas novelas literarias del genero de ficción y temas afines a partir de mitad del año 2018 para poderse proyectar. Pagina de Facebook: Felipe Ochoa Escritor

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