Pesadilla no narrada Seguir história

jhonwrite Luis Alvarez

En 1984, Wes Craven estrenó la película A Nightmare on Elm Street, película que generaría terror por el personaje a toda una generación de niños y adolescentes. En el año 2010 un remake se estrenó, su pésima calidad hizo que el personaje fuera mandado al olvido y todo temor, terminará en lástima. Sin embargo, ¿qué pasaría si todo esto no fue más que un pretexto para hacer que las personas nunca temiera al verdadero ser que se esconde en los sueños? ¿Que pasaría si ese ser estuviera aguardando tantos años hasta que pudiera ser libre de nuevo? Está historia ha de responderte una verdad que no imaginabas.


Fanfiction Filmes Todo o público.

#terror #slasher #freddy-krueger
Conto
0
1.2mil VISUALIZAÇÕES
Completa
tempo de leitura
AA Compartilhar

Pesadilla no narrada

Hace mucho tiempo que mi nombre fue olvidado, el miedo que me fortalecía quedó rebajado a una diminuta burla, vendieron mi vida como una estúpida película de Hollywood y me condenaron a mirar encerrado desde este infierno. Sin embargo, el maldito de Wes Craven, el encargado de mantenerme encerrado, por fin ha muerto. Robert está débil como para detenerme, dañaron mi imagen con esa última película esperando que nadie me volviera temer, pero los planes les salieron mal. Sin más películas que puedan arruinarme, sin más burla a mi nombre, pronto volveré a renacer y esta vez, no serán los chicos de esa maldita calle. Esta vez, muchos más van a morir.

Solo una oportunidad necesito, un solo miedo, para devolver el terror al mundo.

...

Regal Álamo Cuarry
San Antonio, Texas
21 de junio 2019

— Madre, solo pienso que un muñeco así no debería dar miedo — dijo un pequeño niño de lentes — un gran fallo argumental y nada de terror.

— Madre, solo pienso que un muñeco así no debería dar miedo — dijo un pequeño niño de lentes — un gran fallo argumental y nada de terror.

— Lo sé Richard, este Chuky es un nuevo aire para las películas de mis tiempos — contestó la madre.

— Yo no he visto que mejorarán — Dijo la hija mayor.

— Hija, si tu hubieras vivido en ese tiempo, esas películas si te sacaban un susto terrible — dijo la madre, mientras divagaba por las tiendas cercas del cine.

— ¿Enserio mamá? Digo, tu Chuky era solo un muñeco, Michael el de halloween pues ya vimos su película y no asustó a nadie — respondió la hija.

— Bueno sí, quizá para ti no te den miedo, pero en aquel entonces era otra cosa, Jason, Leatherface, Candy Man, eran los que nos sacaban miedo — respondió la madre con una sonrisa melancólica.

— Bueno, a nosotros nos tocó crecer con los creepypastas y creeme que le ganaban a tus iconos de terror — respondió el hijo menor.

— Ya te dije que no veas esas cosas — respondió la madre — cada época tuvo lo suyo. Además — dijo la madre mientras se detenía — hoy veremos la película de Pesadilla en la calle Elm, verán que era lo que nos asustaba a nosotros.


Residencia de la familia Jones

— Bueno ¿están listos para una noche de terror? — preguntó la madre, mientras buscaba en Netflix la película A nightmare on elm street 3.

— Yo creo que pasaré — dijo la hija mayor — tengo que preparar unos trabajos.

— Está bien — dijo la madre molesta.

Las horas pasaron y la película comenzó a reproducirse, la madre y el hijo estaban en el sofá frente al televisor. La hija quien aún ocupada en sus labores, escuchaba atentamente los diálogos que se reproducen. En un momento de la noche, comenzó a llover y los relámpagos, iluminaban detrás de las cortinas blancas, la atmósfera del lugar, más la sensación que producía la película logró capturarlos.

En un momento de la noche, en el minuto dónde Freddy toma a la chica en la sala de la televisión, un rayo impactó en la cercanías y el sonido estruendoso retumbó dentro de la casa. La madre y el niño se sobresaltaron en el sofá, la corriente eléctrica sufrió un fallo y la televisión y los equipos electrónicos se apagaron.

— ¡Mamá! — gritó la hija — ¿como voy a terminar el proyecto así?

— Tranquila hija, estos apagones no duran mucho — respondió la madre aun un poco asustada — además mira ya son las 11:48 p.m. es mejor que se vayan a dormir.

— Pero ma — dijo el hijo menor — ¿y la película?

— Ya la veremos otro día.

Los chicos se apresuraron a prepararse para dormir, la madre se quedó en la sala limpiando los restos de comida que habían dejado. En las habitaciones superiores, los chicos se despedían para cada quien ir a sus habitaciones.

— Oye Dina — dijo el niño — ¿en qué crees que se habrá basado la película de mamá?

— No lo sé Rich, ya sabes que esas cosas son basadas en algo que imaginan los directores.

— pero ¿tu crees que se pueda morir por una pesadilla?

— Ah no me digas que te dio miedo la película — dijo la hermana burlándose.

— No sólo quería saber, obviamente esa peli no da miedo — dijo el niño haciéndose el valiente.

— Hemos visto cosas más terroríficas, ¿te acuerdas del conjuro o la de la ouija? Esas si son películas de miedo, los espíritus y esas cosas. Le creo mas a eso que ha un hombre quemado saliendo en tu sueño.

— Es cierto — dijo el niño sonriendo para irse a dormir.

Ya en su habitación el niño se recostó en su cama dispuesto a dormir, no sin antes pensar en quién podría ser más mortal, el tal Freddy o el nuevo muñeco asesino.

— ¿Cómo es que daba miedo no entiendo? — dijo el niño con curiosidad — si existiera yo solo diría que no es real — el niño cerraba los ojos — porque no puede ser real algo así — dijo el niño antes de dormir.

….

Una puerta, una puerta, solo espero una puerta

En un algún lugar diferente al nuestro, un ser en la sombras golpeteaba con los dedos de su mano derecha un silla de madera.

— ¿Cuanto más? ¿Cuanto falta? — dijo el ser angustiado — ha sido muchos años, demasiados.

Hey, voltea mira eso.

El ser sumido en su locura se respondía así mismo.

— ¿Una puerta?

— No, no, es eso, ¿que es?

En una caldera cercana, una pequeña braza comenzó a tener un color anaranjado como las últimas brasas que deja el fuego.

— ¿Será posible? ¿Donde? ¿Donde estas preciado niño?

— puede que sea niña.

— Sí, sí, ¿dónde podrá estar? .

—Es difícil saberlo, es muy leve.


Casa de la familia Jones

La lluvia se intesificaba y los truenos se escuchaban en todos los alrededores, los relámpagos iluminaban las habitaciones acompañando al impacto de la lluvia en las ventanas. Llegada la 1:59 a.m. un relámpago iluminó el lugar y un trueno ensordecedor, rompió toda tranquilidad de la noche.

En la habitación de Richard, aquel sonido horrible estremeció sus adentros, mirando al frente el recuerdo de Freddy pasó como si fuera él quien había ocasionado eso. El miedo lo inundó, hasta que el empezace a repetirse, que sólo había sido un sueño.


Un rápido chispazo hizo que aquella brasa se encendiera de manera fuerte.

Una maldita puerta — dijo aquel ser levantándose de su asiento — Es momento — dijo para después emitir una gran carcajada que resonó en todo el lugar.


Residencia de la familia Jones
2:00 a. m.
Habitación de Richard

"Si eras un niño después de todo"

Richard se levantó sobre exaltado, los rayos y la lluvia estaban mermando, pero el miedo esa noche era grande. Se levantó de la cama, bajo las escaleras y se dirigió a la cocina, tomó un vaso de agua y se dispuso a regresar a su habitación.

— ¿Ha donde vas Richard? — preguntó una voz que venía desde la sala.
Richard giró sorprendido, un hombre estaba sentado en el sillón de espaldas, oculto por la oscuridad.
— ¿quién eres tú? — preguntó Richard atemorizado.
— ¿qué no me reconoces? — preguntó el hombre — soy Papá.

El niño sin pensarlo dos veces corrió a la escalera para buscar a su madre. Aquel hombre que había entrado en la casa, no era su papá, pues él había muerto hace mucho tiempo. No sabía quién era y en su mente la idea de que podría ser un ladrón lo llenaba de pavor. Cuando Richard iba a subir los escalones, un carrito de juguete que él no había dejado ahí obstruyó su camino y con el resbaló golpeándose de frente a la escalera.

— Mami, ¿no te enseñó a guardar tus juguetes? — preguntó el hombre acercándose.

Richard quiso gritar pero el golpe lo había dejado aturdido. El hombre aquel se acercó a tomar el carrito que había sido lanzado.

—¿Reconoces este carro Richard? — dijo el hombre alzando el carrito a la altura de la mirada del niño — ¿recuerdas aquel día? — el pequeño auto era una camioneta toyota color azul — recuerdas como dijiste 'papi, mami no quiere comprarme un celular' — dijo el hombre imitando la voz de un niño — ¿recuerdas como te pedí que te calmaras y como tu mami me reclamó? ¿Recuerdas que pasó después?

Richard se levantó y corrió escaleras arriba, mientras llegaba a la segunda planta un oso de peluche se apareció frente a él.

— Hola Richard — dijo el osos de peluche — ¿Quieres jugar?

El niño se increpó, el muñeco estaba enfrente de él, moviendo su mano. Nunca lo había visto, era color café con ojos de botones y una pequeña boca.

— Recuerdas cómo te mire y luego el carro perdió el control — dijo el hombre mientras subía las escaleras lentamente — fue tu culpa Richard, fue tu maldita culpa — el hombre se mostró frente a Richard con un pedazo de cristal enclavado en su ojo derecho, tenía varios moretones en la cara y un pedazo de madera atravesaba su hombro izquierdo.

Richard gritó fuertemente y pidió auxilio.

— Los niños buenos no gritan — dijo el peluche mientras se acercaba a Richard.

— ¿tienes miedo richard? ¿Por qué tienes miedo? Soy papá — dijo el hombre.

Richard se encogió en el escalón y comenzó a jadear.

— Vamos dame un abrazo Richard — dijo el hombre.

— Dale un abrazo a papi — consintió el peluche.

Richard comenzó a llorar y trató de cubrir sus rostro.

— No llores, a él le gusta que lloren — dijo el hombre.

— si Richard, el viene por ti — dijo el oso con voz endurecida.

— ¿quién? — preguntó con miedo Richard.

— Freddy Krueger — respondieron el hombre y el peluche.

Richard se levantó gritando, esto había sido una pesadilla. Comenzó a llorar y a pedir a por su madre.


2:00 a.m.
Casa de los jones
Habitación de Dina

Dina se encontraba durmiendo tranquilamente, la lluvia le había dificultado el sueño pero por fin había logrado quedarse dormida. En un momento su teléfono, comenzó a vibrar haciendo que se deslizar a por el mueble donde lo tenía, este se cayó al suelo haciendo que Dina, medio adormitada se levantará. Era una llamada de su amiga.

— ¿Hola? — respondió Dina aturdida.

— ¡Dina soy Mayrin! — respondió la otra voz agitada — Diana ayúdame.

— ¿Que pasa? — dijo Dina tratando de mantenerse despierta.

— Nos están sacando, Dina ellos piensan que somos latinos, dicen que porque me vieron contigo, dicen que tu dijiste que soy latina Dina ayudame.

— ¿de qué hablas? — preguntó Dina más despierta.

— Tu sabes maldita sea, se llevaron a mi papá, los policías se los llevaron. Mi mamá me sacó, ellos dijeron que tu nos delataste.

— Yo no dije nada Mayrin, ni siquiera sabía que eras latina.
— No lo soy, tú lo sabes.

— Mayrin cálmate , ven a mi casa, aquí veré que hago.

— No perra, me has destrozado, como todo lo que haces, a todos nos acabas por eso dicen de ti que eres una traidora.

— Mayrin cálmate, no digas esas cosas — dijo Dina, poniéndose en pie.

— Que te jodan perra, ojala te mueras como tu padre y hermano.

—¿mi hermano? — preguntó Dina sorprendida — ¿qué tiene que ver mi hermano?

— Él se lo llevará, lo castigará y lo asesinara como a todos.

— ¿Él? — preguntó Dina — ¿quién Trump?

— No perra, mira detrás de ti — dijo la voz más ronca.

Diana se giró y al ver a la ventana, un relámpago iluminó la cara de un hombre quemado. Dina retrocedió hacia su cama.

— Su nombre es Freddy Krueger — gritó desde el teléfono la otra chica.

¡Ayuda!

Dina se levantó, el grito de su hermano resonó en toda la casa.


Cuarto de Richard

La madre y la hermana de Richard entraron al cuarto del niño. Richard lloraba asustado.

— ¿Qué pasa Richard? ¿Que pasa? Cálmate — gritó la madre afligida.

— Él estuvo aquí, dijo que viene por mí — contestó Richard llorando.

— ¿Quién ? — preguntó la hermana.

— Papá — respondió Richard

La mamá y la hermana se miraron confundidas.

— Richard, papá está muerto — respondió la hermana — sólo fue un sueño.

— No, el dijo que Freddy viene por mí — respondió el niño.

— ¿Freddy? ¿El de la película? — dijo la madre esbozando una sonrisa — te dije que te podía causar pesadillas, calmate, dormirás conmigo no te preocupes.

Dina quedó pensativa al escuchar eso, en su sueño ella había escuchado que Freddy venía por su hermano.

— Este moretón — dijo la madre tocando la frente de su hijo — ¿qué te pasó?

— Me caí mientras huía de papá — respondió el niño.

— ¿Así? Vaya que si fueron fuertes tus pesadillas — dijo la mamá — venga nos iremos a dormir juntos.


La mamá y el niño se fueron a dormir juntos, se despidieron de la hija quien se quedó intranquila, lo que había pasado le generaba algunas dudas y un pequeño temor por lo raro que había sido la noche. De vuelta en la cama, ella se dispuso a dormir. Esperaba no soñar de nuevo nada raro, era seguro que a su madre no le volvería a decir que las películas antiguas no podían causar miedo.

2:45 a.m.

No había pasado mucho tiempo desde que ella se quedó dormida, cuando un rayo le hizo levantarse. Miró a la ventana temerosa de ver de nuevo aquella figura, no había nada. Miró su habitación y solo había un cúmulo de ropa en una silla cerca de su cama, ella sonrió y volvió acostarse, la pesadilla ya había acabado.

— No te preocupes retoño, yo estoy aquí para protegerlos — sonó una voz en el dormitorio.

Dina se levantó a mirar, no había nada en la ventana.

— De este lado retoño — dijo la voz.

Dina giro y horrorizada gritó. Donde debía estar su ropa, su padre estaba ahí. Con la cara lastimada y con el pedazo de vidrio incrustado, el sonrió de manera que dejaba ver sangre que fluía por alguno de sus dientes.

— ¿Qué tal retoño extrañas a papi? — preguntó el hombre acercándose a Dina.

Dina quiso correr pero cayó al suelo, su tobillo había sido detenido por una sábana que se la había amarrado a la cama, el oso de peluche que habían visto Richard estaba sentado en el nudo mirando sonriente.

— Al señor Krueger no le gustara que me dejes hablando solo — dijo el hombre.

— El no es real — dijo Dina — El no es real, esto es sólo un sueño.

— ¿estás segura? —preguntó el hombre.

— Lo sé — respondió Dina segura.

— Quizá lo sea — dijo una muñeca que estaba en un rincón — pero aquí, el señor K es quien gobierna.

Dina sintió temor y trató de soltarse, tenía que alejarse de ese circo aterrador. Mientras jalaba, noto una sombra que subió por la cortina de las ventanas, la sombra sacó de entre ellas una mano con un guante con cuchillas de metal en la punta de los dedos. Dina jalo más fuerte, hasta que logró librarse de la sabana que la amarraba.

— ¿A dónde vas retoño? — preguntó el hombre.

Dina corrió, hasta caerse de las escaleras, fue a la cocina y tomó un cuchillo para defenderse.

— ¿Dina? — La voz de Richard vino desde el sillón.
—¡Richard! — grito Dina, ella corrió hasta él, pero una mano la detuvo agarrandola del brazo derecho.

— ¿Qué tal retoño?

Al mirar Dina, vio la horrenda cara desfigurada, llena de quemaduras, pudrienta y mostrando el rojo encarnizado del músculo expuesto, la mano que lo tenía era similar, el suéter verde con franjas y el olor nauseabundo la impactaron. Freddy la tenía en sus manos.

Dina gritó, levantándose asustada, estaba en el suelo de su sala, se puso de pie tratando de asegurar que todo había sido un sueño. No había nada en los alrededores más que el silencio de la noche. Sin embargo, al levantar su mano derecha noto que su brazos había una marca rojiza como si alguien la hubiera agarrado, ella volvió a gritar. Su mamá, bajó corriendo a buscarle, Dina levantó el cuchillo en defensa asustando también a su madre.

— ¡Diana! — gritó la madre.

— Mamá — dijo Dina llorando mientras soltaba el cuchillo y corría con su madre — es real mamá, es real mira — dijo Dina mostrando su brazo.

La madre abrazó a Dina intentando calmarla.

— Tranquila Dina, fue solo un sueño — dijo la madre abrazándola.

— No mamá, yo lo vi, me sostuvo.

— Tranquila hija, no pasa nada — dijo la madre de nuevo.

— Pero mamá, yo lo vi — repitió dina abrazando fuerte a su madre.

— Que ya dejes de llorar perra — Dijo la madre mientras daba una bofetada a Dina.

Dina se alejó atemorizada viendo a su mamá.

— ¿mamá? — preguntó Dina.

— Te juro que si hubiera sabido que serías tan estúpidamente inmadura, hubiera preferido tu muerte a la de tu papá — dijo la madre.

— Mamá ¿por qué dices eso? — dijo Dina con lágrimas en los ojos.

— Mirate ahí haciéndote la víctima ¿no ves que tengo que lidiar con tu hermano y tu haces esto? — dijo la madre empujandola — porque no tomas mejor el cuchillo, sí así te sientes segura. Y si es posible me haces un favor y me quitas el peso de soportarte — dijo la madre alejándose.

Dina tomó el cuchillo llena de temor y lágrimas, el dolor en el pecho era grande, las palabras de su madre habían lastimado fibras muy sensibles.

Creo que mami no está de buen humor — dijo una voz.

Dina giró y volvió a verle, Freddy estaba de nuevo detrás de ella, pasó su guante con cuchillas sobre el rostro de ella provocándole leves cortaduras en la cara.

Dime, retoño, ¿no has pensado en huir de casa? — dijo Freddy — quizá puedes ir con papi — dijo Freddy mientras señalaba al padre que estaba en el sofá con una sonrisa perturbante — o si quieres mami podría enviarte con él.

Freddy solto una carcajada y lanzo a Dina al suelo, la madre ahora con un pelo erizado y un cuchillo en mano se dirigió a Dina repitiendo en voz alta 'silencio inútil silencio'.

Diana se levantó gritando en su cama, había sido otra pesadilla.


Un grito vino desde la habitación de alado, Richard y su madre se levantaron, los gritos no se detenían y la madre tuvo que levantarse.

— Espérame aquí Richard — dijo la madre — iré a ver que pasa.

Richard adormitado asintió con la cabeza.

— Enserio que no debo dejarles ver esa película — dijo la madre.

La madre salió de la habitación intentando dar solución a los gritos de su hija. Richard, tomó un pequeño vaso de agua que tenía cerca, lo bebió y se quedó con el vaso por si era necesario que hicieran algo. Pasaron los minutos y los gritos se calmaron, Richard se recostó tranquilo a la espera de su mamá. Sin embargo, una pequeña voz resonó en la habitación.

— ¿Quieres jugar? — dijo la voz para luego soltar una pequeña risa — vamos Richard asómate acá debajo — dijo la voz buscando el interés.

Richard se acurrucó en la cama y gritó por su madre. Richard siguió gritando hasta que su garganta ardió. La puerta de la habitación comenzó a abrirse y una voz del otro lado dijo.

— Tranquilo Richard — no era la voz de su mamá ni de su hermana — papi ya está aquí.

Richard gritó envuelto en pánico, acurrucandose más en su cama, el hombre se adentro y levantando el cuerpo de la madre sonrió a Richard.


— ¡Richard! — gritó la madre levantandolo.

La puerta se abrió y la hermana entró llorando.

— ¡Mamá! — gritó la hermana llorando — lo vi, lo vi —dijo ella.

— Mamá, vámonos antes que él venga por favor, vámonos, no quiero que él nos haga nada — dijo Richard llorando y temblando.

— Cálmense, cálmense — dijo la madre angustiada — Ya, ya, esto es por la película ¿no? Tranquilos, faltan unas horas para el amanecer, no nos dormiremos y quedaremos tranquilos todos ¿vale?

Los niños temblaban y jadeaban, ambos estaban teniendo un ataque de pánico. Durante media hora la madre intentó calmarlos, hasta que logró tenerlos cuerdos, estaban a un poco de caer en la locura.

— Ya solo faltan dos horas para el amanecer — dijo la madre — después de esto iremos a ver a alguien que nos ayude con sus miedos — dijo la mamá — ¿qué tal si cantamos? — dijo ella.

Durante el resto de la hora estuvieron cantando y contando anécdotas, los hijos, aún temerosos, habían logrado calmarse un poco. Eran las 4:21 a.m. y los vehículos ya empiezaban a hacer ruido a las afueras, la lluvia había pasado hace rato y los párpados eran muy pesados. Demasiado pesados.

— ¿Cómo se sienten ahora? — preguntó la madre.
— Un poco mejor — dijo la hija con una sonrisa.

Richard abrazo fuertemente a su mamá

— Ya tranquilo, mirense que harían sin mí — dijo la mamá sonriendo — imaginen si su papá los viera, él los quería mucho — dijo la mamá con la voz quebrada — ojala no se hubiera perdido estas escenas tan chistosas, los habría sabido tratar.

Llegaron las 4:50, faltaba una hora para que el sol comenzará a asomarse.

— Bueno, será mejor que nos levantemos y hagamos algo — dijo la madre — aquí sentados no haremos nada.

Todos salieron de la cama y fueron a la sala, Richard se sentó en el sillón, y la hija comenzó a ver si la luz había regresado. La madre entró a la cocina y empezó a preparar el desayuno.

— ¿Han visto el cuchillo? — preguntó la madre, el miedo en la hija volvió a fluir, pues le recordaba que ella lo había tomado — no se preocupen ya lo encontré — dijo la mamá sonriendo.

La noche ya había pasado por fin y la tranquilidad había vuelto, una mala noche se había acabado aparentemente.

— La última película de Freddy, decía que este era un demonio que se tenía calmado con las películas — dijo la mamá — vaya que es lo contrario, a ustedes les causó un pánico terrible — dijo la mamá saliendo de la cocina — pero claro, siempre hay que temerle a los clásicos.

Los chicos la miraron aún inquietos.

— Y más cuando viene a por ustedes — dijo la mamá con una sonrisa.

Los hijos se levantaron asustados, la mamá seguía cocinando como si nada, ella empezó a tararear aquella canción que anunciaba la llegada de Freddy. Los niños se alejaron sin poder preguntar algo.

— ¿Que pasa chicos? — dijo la madre — ¿por qué el miedo? Esto ya casi termina — dijo la mamá, ella sacó un suéter similar al que Freddy usa, se lo puso y camino hacia los chicos con cuchillo en mano.

— Debo agradecerles — dijo la mama mientras comenzaba a arrancar su rostro — el que me devolvieran la fuerza que necesitaba — el rostro ahora era de Freddy, quien inclinando se acercó a ellos — ahora otros sabrán de este miedo — freddy levantó la mano al aire, los chicos se abrazaron sin poder decir palabra — hace mucho que no sentía tal poder.

Los chicos se retrocedieron hasta quedar arrinconados a la pared, de la pared un para de garras como las de Freddy salieron tomándoles por la cabeza.

No se preocupen, solo quiero que vean y que no se les olvide nunca — dijo Freddy con una sonrisa.

Los chicos abrieron sus ojos, estaban de nuevo en la cama de mamá, ya no tenía lágrimas pues sus cuerpos habían sido sometidos a demasiada tortura. Sin embargo, frente a ellos vieron a su madre entrar con un cuchillo en la mano, estaba dormida.

— Pará qué no se les olvide nunca — dijo la madre tomando el cuchillo y encajandoselo en el cuello frente a los hijos.

El amanecer irrumpió en la sala y con ello, el grito de dolor y aflicción de los niños, querían moverse y hacer algo pero su cuerpo no se movía, sus cabezas comenzaron a escurrir leves gotas de sangre.

Freddy Krueger estaba de vuelta.

Desde ese día, Freddy nunca dejó a los niños de nuevo, ellos se volvieron su batería, su fuerza. Escribo esto, porque él ahora me ha alcanzado, todo el hospital donde los chicos quedaron recluidos es ahora su patio de juego. Él prometió dejarme ir si contaba como fue su regreso, él ya no necesita más fuerza, está libre y pronto irá y atormentara sus mentes, como una vez lo hizo. Como doctor se que no puedo detenerlo, no hay forma de hacerlo, por favor recuerden, no deben quedarse dormidos, no deben soñar y no deben olvidar.

6 de Setembro de 2019 às 19:20 0 Denunciar Insira 0
Fim

Conheça o autor

Comentar algo

Publique!
Nenhum comentário ainda. Seja o primeiro a dizer alguma coisa!
~

Histórias relacionadas