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germanmedina Salvador Medina

Ateşi kesmek 24 Aralık, una frase que le da inicio a la liberta, el inicio de una conciencia que esta por encima de toda la violencia que produce la realidad algo o alguien que pueda guiar esta búsqueda que apenas comienza.


Drama Todo o público.

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Ateşi kesmek 24 Aralık

Un hombre con un grupo de niños atraviesa los escombros de lo que alguna vez fue un parque de una gran ciudad donde habían tranvías, calles, palacios, canciones y vida mucha vida. Son dos niños, una niña y un hombre, sin nombres y con sus rostros cubiertos con velos bien sujetos que apenas dejan ver sus pestañas de los niños y unos inconfundibles ojos azules del hombre, solo ellos y un cielo oscurecido por el espeso humo de las barricadas quemadas en las avenidas o lo que quedan de estas.

El silencio párese celestial traído por los dioses, cuatro años han pasado desde que los cañones de las armas destruyeron el silencio, aunque el panorama sea desolador cuatro almas puras se aferran a la esperanza de llegar a las costas, hoy todos van para las costas el vibrante sonido de los espolones casi se puede escuchar retumbar entre los edificios vacíos, hace dos días ya desde que del el cielo cayeron papelillos que tenían una consiga en tres idiomas que decían ¨ateşi kesmek 24 Aralık, ceasefire December 24, 24ê Decemberileyê agir bidin rawestandin¨.

Ese debió ser el segundo mejor regalo que hubiera podido recibir el hombre en mucho tiempo porque el primero iba detrás de el , estos tres niños le habían dado una nueva vida en el infierno y unas cuantas sonrisas le supieron sacar, aunque no entendiera ni una palabra de lo que ellos pronunciaran, recordar donde los había encontrado trae un sabor amargo como dulce, porque al final el aún no sabe quién salvo a quien.

Pasado el sol de medio día la avenida principal se podía divisar, esta avenida es el camino directo para llegar a las costa, mientras más se acercaban podían mirar como cientos de personas llegaban a dicha avenida de todas las calles salían familias enteras, niños, mujeres y hombres nadie cruzaba una palabra con extraños todos tenían la cabeza baja evitando siquiera el contacto visual, el silencio solo era interrumpido por el sonido que provocan al caminar, aunque la temperatura estuviera tan alta que se podían sentir la respiración de los tres niños fatigada al punto de la asfixia la voluntad se sentían intacta , el hombre sabe que estos niños no han comido ni bebido desde hace un día cuando emprendieron la caminata, lo único que los mantenía caminando era un retaso de cuerda que los tres llevaban amarrada en la cintura y que el hombre sujetaba con fuerza, mientras la brisa de las costas se hace sentir cada vez más fuerte, el corazón de los niños como del hombre parecieran estallar en un salto de adrenalina, tal vez al fin de cuentas el también era un niño pues lo único que él podía recordar era este infierno que arde en medio de una guerra igual que ellos donde su vida solo había trascurrido en esta ciudad en llamas y por eso los cuatro habían podido sobrevivir, entenderse y apreciarse a través de gestos como de señas por unos muy largos seis meses.

Al acercase al muelle la conglomeración de personas se hacía cada vez mayor y el ruido se incrementaba entre alaridos, gritos y llantos, el hombre giro para ver los niños tomo al mayor y amarro su cintura directamente con la del niño, tomo al otro pequeño y lo puso en su brazo derecho al igual que a la niña en su brazo izquierdo y tomo un aire lo mas profundo que pudo y pensó este es el fin del camino la libertad no esta tan lejos el fin había llegado desde el momento que encontró a los niños por fin su alma estaría en paz cuando los viera en los botes de rescate, en ese momento sabría que el infierno o alguna parte de este desaparecería. Haciendo desesperadamente un camino en la multitud, su corazón latía con una fuerza tan vivas como la de un recién nacido que llora al ver la luz de la vida.

Entre el humo, las trifulcas, los gritos y la irreparable sensación de muerte pudo llegar a los muelles el ruido ensordecedor de miles de almas implorando abordar cualquier bote producía una sensación que revolvía las entrañas. A lo largo del muelle había una larga y muy alta malla que separaba los muelles de toda la desesperación cuando el hombre pudo hacerse paso llego a una gran reja y del otro lado se divisaban los botes, el mar y los agentes de seguridad. El no podía evitar un sentimiento profundo de libertad mas allá de su cuerpo, mientras abrían las rejas el con los niños y unas cincuenta personas personas más eran separadas para ser identificadas, los agentes de seguridad apuntaban sus fusiles mientras indicaban el camino, el hombre no entendía que sucedía el idioma que estos agentes utilizaban era absolutamente desconocido para el.

En medio de la incertidumbre y la esperanza lo único que el podía ver es como las personas que estaban en su grupo sacaban unos cuantos papeles de sus valijas y las enseñaban con gestos de terror a los agentes que desde una distancia prudente los miraban aun apuntando sus fusiles, cuando un agente señalo al hombre y a los niños, empezó a gritarle con insistencia , el hombre no sabia que hacer los agentes de seguridad se empezaron a inquietar empezaron a insistir que se descubriera el rostro, el hombre no soltaba a los niños se aferró a ellos tan fuerte que en un momento pensó que les podría hacer daño, varios agentes le apuntaron y lo separaron del grupo, el pánico en el alma del hombre no podía ser mayor, de un momento otro un agente baja el arma y dando cinco pasos se acerca rápidamente al hombre y de un movimiento brusco le descubre el rostro, el hombre solo puede dar dos pasos atrás sin saber que esta ocurriendo voltea y mira una familia a unos doce metros de distancia subiendo un bote que esta colmado de personas que con asombro están mirando la atónita escena, el hombre mira hacia el frente y ve como los agentes llaman por su radios y insisten con sus armas a que se arrodille, el aun con los niños que se agarran con todas sus fuerzas a los brazos del hombre y el pequeños que se cubre detrás de su cintura.

Los gritos y los gestos de los agentes no cesan, la confusión crea una atmósfera de total desorientación, de un momento a otro un impulso de poder inimaginable penetra la mente del hombre que de un giro corre hacia el bote donde la familia había abordado, corre con todas sus fuerzas mientras los gritos de los agentes suben una cada vez más de tono, el hombre solo mira el bote y los brazos extendidos de mujeres y hombres que saben que una vida en una guerra es valiosa aun cuando no parezca.

Apenas se logra acerca al estribor y dos mujeres le arrebatan a la niña de sus brazo izquierdo mientras un hombre joven toma al niño de su brazo derecho al mismo tiempo que dos hombres tiran del pequeño que esta atado con una cuerda a la cintura del hombre, tiran de el tan fuerte que la cuerda sede de inmediato esos instantes preciosos de divina belleza que son instantes que parecen eternos, terminan abruptamente con inconfundible estruendo que proviene un cañón de fusil que deja un silencio aterrador en el muelle, los ojos azules palidecen de su brillo, el cuerpo frágil y descuidado del hombre parece desvanecerse dejando caer setenta y cinco kilogramos de nervios, músculos y huesos en los maderos del muelle, mientras la niña que por seis meses había estado cuidando con un amor fraternal se da cuenta que por primera vez el hombre los suelta de sus brazos desde que el los encontrara en una aeronave caída, aquellos ojos azules fueron parte de ella por seis meses. Aunque la niña es pequeña la macabra escena de la que es testigo no necesita una interpretación más allá de una muestra de humanidad y aunque nunca hablaron una sola palabra ni sabían su procedencia, el hombre solo pudo salvarlos con un lenguaje universal, un lenguaje que es un gesto mas noble y incomprensible que el mismo amor.

6 de Setembro de 2019 às 00:05 0 Denunciar Insira 1
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