We Are Fallen|Oasis 0| Seguir história

marierwayne Marie Romanova

«Los ángeles le llaman dicha celeste; los demonios, tormento infernal. Y los hombres lo llaman amor» -Heinrich Heine


Romance Suspense romântico Todo o público.

#332 #ángeles #caidos #humanos #destierro #cielo #erotico #amor
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Prefacio

25 de febrero, 1895.

La noche había caído a las 6 de la tarde en el pequeño pueblo de Labrado, en las afueras de New Stay. Como era de esperarse las pequeñas familias entraban a toda prisa a sus hogares de madera, con tanto temor de que la noche cayera sobre ellos y los atrapase entre las garras de la oscuridad.

El tictac del reloj resonaba por todas partes de la casa, creaba un eco tan potente que hasta en el más mínimo agujero donde la luz ni siquiera alcanzase, este se escuchaba tan imponente dentro de la casa del granjero Robert. Las pisadas fuertes e impactantes sobre la madera del pequeño pórtico se escucharon en la casa de los Labrett, alertando a los susodichos de que alguien se aproximaba a su humilde hogar.

El señor Robert se levantó del pequeño sillón que se podía permitir. Acomodó su traje de granjero que solo consistía en dos piezas: pantalón y una camiseta manga larga, mientras pasaba una mano acomodando su cabello canoso y relamía sus labios llenos de grasa de puerco. La señora Bretta, miro a su esposo con sospecha mientras él se dirigía con nerviosismo a la puerta de madera, con las manos temblorosas soltó el trapo que tenía en sus manos, limpiándolas.

Los ojos verdes de la señora Labrett, estaban llenos de angustia. Pues sabía muy bien que nadie a esa hora de la noche andaría por las calles del pueblo, nadie quebrantaría las reglas del presidente. Unos toques con insistencia en la puerta la hicieron saltar del susto que casi un grito salía de ella.

—¡Señor y señora Labrett! —se escuchó una voz gruesa, al momento las dos personas lo reconocieron: Lelto Jaiso. —¡Tened que salid, su granja se está consumiendo en llamas!

Eso alerto a los susodichos, poniéndolos mas nerviosos de lo que estaban. La primera en reaccionar fue la señora, corrió hasta con su marido y abrió la puerta enseguida, para ver que a los metros su orgullo se quemaba, que era consumido en llamas y mas llamas. Miró a Lelto y lo empujó para salir corriendo e intentar apagar el fuego que entre mas pasaba iba creciendo y creciendo.

Pero hubo algo que la hizo paralizarse, su pecho subía y bajaba con insistencia mientras miraba hacia el cielo estrellado. Algo estaba cayendo fuertemente, algo tan celestial y maravilloso. Vio como dos bolas de luz caían a una velocidad inimaginable, ardían en llamas. Sintió como lagrimas salían de sus ojos, cayendo en borbotes hacia su camisola de dormir, humedeciéndola. Su corazón empezó a latir desenfrenado, lleno de tristeza al ver esas estrellas caer del cielo.

Dolía, dolía tanto. Era como si apretujasen su corazón hasta quererlo arrancar de su cuerpo, despojándola de la vida divina.

Entonces, las llamas de su granja se apagaron y las dos estrellas cayeron perdiendo su brillo y llevándose la vida de la señora Labrett.

16 de Agosto de 2019 às 09:30 0 Denunciar Insira 1
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Marie Romanova Mi alma es la llave al oasis.

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