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La luz que alumbra por mi ventana.


¿Y si eso no es realmente una sombra?

...

El día ha ido más pesado de lo habitual. Los clientes en la librería, los libros nuevos, la limpieza y acomodar todo. El cansancio de la ultima semana debe estar pasándome factura porque el cierre del día me ha costado más que otros y es un poco extraño, cansado y complicado.

...

Mientras intentaba llevar a sus anaqueles los últimos libros abandonados en la sección de ofertas, las luces han comenzado a parpadear por casi 5 minutos. La librería, que no es un lugar demasiado grande, se a puesto a oscuras mientras la luz ha estado jugando. Jorge, que es mi compañero de turno, me dice que seguramente se debe a que la plaza esta cerrando y yo comienzo a apresurarme para llegar temprano a casa y acompañarme en el camino con las ultimas personas que salen del lugar.


Cuando finalizo todo mi trabajo, observo que todo esta ordenado y lo único que me queda por hacer es admirar el resultado de la pulcritud de mi hazaña y llenarme del olor de los libros y la madera de los anaqueles hasta el siguiente día.


De camino al estacionamiento, tengo que recorrer un largo pasillo que me lleva a las escaleras de servicio por las que todos, quienes trabajamos en la plaza, debemos salir. Jorge que ha salido corriendo por tener una cita con su novia se ha despedido al pasar de lado y yo camino hacia mi auto.


Nuevamente las luces han comenzado a parpadear, pero esta vez es mucho más extraño, el estacionamiento me parece aterrador y todo esta a oscuras por los pocos segundos en que las luces se van apagando y encendiendo. Hay un silencio profundo que sube la tensión del ambiente, que retumba en mis adentros.


Súbitamente un escalofrió recorre mi espalda y volteo instintivamente, la sensación es como si alguien me mirara, y así lo parece, o al menos es la impresión que me da la sombra que yace cerca de la salida de las escaleras por las que hace poco bajé. Un truco de mi mente cansada, pienso, y al parpadear, la sombra ya no esta más.


Llego a casa, abro la puerta, dejo las llaves en su lugar y me dispongo a llegar a mi cama. Estoy tan cansado que ni siquiera me importa comer o mucho menos ducharme. Ya lo hare en cuanto me entren las ganas. Me duermo rapidamente.



Un ruido suave me ha despertado. Intento mirar la hora en el reloj de mi mesa de noche pero está muerto, no hay luz. Todo en la casa esta apagado. Entonces recobro un poco más el sentido y pienso en lo que me ha despertado. Alcanzo mi celular que esta cerca de mi almohada y miro la hora, las 2 am, apenas una hora desde que llegue a casa.


Y entonces, siento la misma sensación desgarradora del estacionamiento, esta vez más fuerte, más fría, más profunda.


Lo veo y el también me mira, y no ha dejado de hacerlo fijamente desde hace poco más de media hora. La luz de luna, blanca y suave que entra por la ventana, como el destello de una estrella, en ocasiones le alumbra. Parece llegar al lugar en donde deberían estar sus ojos, pero ahí, no hay nada más que negrura, un negro tan profundo que forma dos cuencas que asemejan a los hoyos negros que se crean en el espacio. Sin vida, sin expresion, sin alma.


No se mueve, permanece casi inmóvil detrás de aquel mueble de madera cerca de mi puerta que a la luz lunar parece pálido, frágil y hasta podría decirse que asustado.


No sé qué quiere ni que espera, pero lo he visto ahora mismo intentar una maniobra, y claramente se ha dado cuenta que le he visto porque ahora me mira con más atención. Veo que no lleva nada puesto, a la luz que alumbra por mi ventana es como una sombra gris y transparente que levita sobre el suelo, en la oscuridad es una masa negra que crepita y se apodera de mi habitación, que permanece suspendida por gracia del aire.


No lo había notado, pero tiene garras largas y afiladas y si me fijo bien es casi seguro que las mueve mientras avanza centímetro a centímetro, dejando marcas en el suelo, llevando consigo cualquier oportunidad de escapar. Avanza, se mueve con más premura quizá porque ya sabe, que la batería de mi celular con que me alumbro se está acabando.

14 de Agosto de 2019 às 22:47 0 Denunciar Insira 1
Fim

Conheça o autor

Eduardo Vazquez Amante del chocolate amargo, las novelas de terror y las pelis de miedo. Escribo por afición pero hacerlo es toda una pasión.

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