Día de Compras Seguir história

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Ir de compras es una tarea completamente ordinaria pero...ésta vez todo se saldrá de control ante la llegada de un hombre fuera de lo común.


Conto Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#suspenso #378 #347 #336 #295
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Día de Compras

Ir de compras es completamente normal en nuestra vida diaria, al menos desde hace ya varios siglos. Vas a un lugar en específico, tomas algún artículo que desees o requieras y terminas intercambiándolo por unos papeles que a simple vista no tienen valor alguno, pero que a gran escala, de ellos dependen (En todo el sentido de la palabra), nuestra economía, nuestra vida moderna, y sociedad.


Todos vamos de compras, claro está, pero por lo general esto no pasa de ser una experiencia monótona sin nada que aportar a grandes rasgos en nuestra vidas. Partes, sigues el camino, eliges lo que deseas comprar, pagas por él y te largas de ese lugar. No siempre sucede de esta forma, pero esa es la base.


Se preguntarán: "¿Qué tiene de interesante esta historia?". Bueno, a eso vamos. Solo digamos que este día fue para mí, bastante particular... Algunas personas dicen que estoy loca pero, ¡Ellos son los dementes! Sí, claro...¡Seguro me tendieron una trampa!


Todo comenzó un martes a las 8:00 AM, mi alarma empezó a sonar, lo recuerdo con toda claridad...¡Que irritante sonido! Tenía que ir al trabajo a las 10:00 AM y contaba con 2 horas para alistarme. A las 8:50 AM ya estaba completamente vestida, había comido, y solo me faltaba irme de mi hogar. Al caminar hacia la puerta tuve un dolor de cabeza que iba en aumento, me mareé y me desplomé en el suelo, justo al lado de un pequeño estante de madera que a causa del golpe; cayó en conjunto a los objetos que estaban en su superficie, entre ellos un par de pastillas...las miré de reojo y no les di mucha importancia, al fin y al cabo; yo necesito de esas cosas. Hice un pequeño esfuerzo, flexioné mis rodillas, y aunque con un poco de dolor...decidí salir de allí.


Ya eran las 09:00 AM y estaba de camino al trabajo. Debo decir que cada sonido o luz que pasaba frente a mí, se me hacía insoportable. Como lo es para un artista clásico el arte contemporáneo.


A las 09:10 AM pasé por un supermercado, me dispuse a entrar ya que aún tenía tiempo como para llegar temprano y debía de comprar algunas cosas para el hogar. Al entrar todo iba normal, nada más allá de esa gran irritabilidad que tenía encima. ¡Seguro estaban confabulando en mi contra!


El supermercado estaba realmente vacío, no recuerdo haber visto más que a un cajero, y un par de personas caminando. Tomé un carrito y varias de las cosas que necesitaba: Un desinfectante, un paquete de frituras, unos guantes de látex, un litro de jugo de naranja, enlatados y un cepillo. ¡Oh, recuerdo perfectamente ese orden!: Desinfectante, paquete de frituras, guantes de látex, litro de jugo, cepillo...- Repitiendose cada vez más rápida y abruptamente- ¡Desinfectante, paquete de frituras, guantes de látex, litro de jugo, cepillo…!-


Eran ya las 09:17 AM y seguía andando, tratando de encontrar algún otro artículo para la casa, estaba casi segura de que me faltaban muchas cosas, digo, tampoco llevaba mucho en el carrito y de los artículos que llevaba varios eran más un deseo imprevisto que una necesidad del hogar.


Volví hacia la zona de refrigerios en busca de otro artículo cuando escuché un ruido extraño que me interrumpió, era una especie de chirrido metálico que con monotonía iba aumentando su volumen. Como si ya no hubiese estado lo suficientemente irritada…¡Aquel maldito sonido se sumaba a la lista de cosas que me habían estado jodiendo en ese día! Me detuve, miré a mi alrededor con intenciones de indagar el origen de aquel, pero se había detenido junto a mí. Al iniciar de nuevo mi caminar, me percaté que provenía de una de las ruedas de mi carrito, así que tomé mis cosas y las pasé a una de esas cestas del supermercado y me puse en marcha nuevamente.


A las 09:19 AM decidí irme pero al darme la media vuelta noté con más fijación y detalle que antes que en este lugar no se divisaba ni una mísera alma en sus pasillos. Con el humor que cargaba, esto me parecía tranquilizador, como un niño que al llorar es tomado entre los brazos de su madre. Aunque así era, aún había algo que mantenía alarmada. Ahora había un silencio ensordecedor, ¡Incluso ese maldito silencio me era irritante!

Escuché los pasos de alguien dirigiéndose hacía el lugar en el que me encontraba. No podía ver a esa persona, solo escuchaba sus pasos acercándose. Cada 2 segundos escuchaba uno de sus pies hacer contacto con el suelo, un "tub" seco y retumbante que hacía cierto eco y contrastaba con el silencio en aquel lugar. Por raro que parezca, ese sonido no me causó molestia alguna, solo curiosidad de saber quién era esa persona que se acercaba con tal paciencia, como si fuera una mota de polvo que se está dejando llevar por el viento.


Al cabo de unos 30 segundos, esa persona se veía salir de uno de los pasillos. Era un hombre alto y tonificado, enteramente vestido con un traje formal negro. El se detuvo frente a mí, a poco más de unos 5 metros. Me sentí sofocada y me di la vuelta, antes de tratarle groseramente (Aunque ganas no me faltaron)


Al hacer esto escuché una leve carcajada saliendo de la boca de aquel hombre, volteé en su dirección y noté 2 grandes rasgos a destacar:

  1. Una sádica sonrisa que transmitía intranquilidad.
  2. Un puñal sostenido en su mano zurda.

Exhalé por aquel asombro, y mi corazón empezó a palpitar a mil por hora. Ya eran obvias sus intenciones.


Arrojé la cesta con las artículos hacía el e inicié una carrera en dirección opuesta a la suya. El dolor de cabeza aumentaba cada vez más, yo no sabía ni cómo mantenerme de pie. Estaba mareada, solo quería encontrarme a algunos de los guardias de seguridad que trabajaban en aquel lugar.

Para este punto, no tenía en absoluto ningún control respecto a la hora que en ese momento era. Solo había un deseo, un pensamiento e instinto primitivo en mí: Supervivencia.


No me atrevía a voltear, tenía miedo de que si lo hiciese él estuviese justo atrás de mí, o de al voltear la mirada me tropezara con alguno de los objetos del supermercado, cayera y fuera atrapada. Seguía corriendo a toda prisa hacia la salida pero al faltar no muchos metros de ella, se me hizo innegable que aquel establecimiento estaba completamente cerrado y solo. Sin nadie más que ese desagradable sujeto y yo. ¡Grande fue la desesperación que sentí en aquel momento! Pero no tenía ningún plan de aceptar a la muerte, así que allí giré hacia la derecha y entré en otro largo y espeso pasillo. Derrumbe el estante que estaba a mi derecha con el deseo de que ese hombre aún siguiese en ese pasillo y sucumbiera bajo el estante y sus objetos.


Gran sorpresa que obtuve al notar que no fue así. Sí, seguía en ese pasillo pero no estaba lo suficientemente cerca como para ser aplastado...así que solo le facilité el camino y éste, pasó por encima del ahora estante en el suelo. Crucé en dirección a otro pasillo y me pareció haberlo perdido. En este lugar noté que las pocas personas que había visto al entrar estaban allí tiradas en el suelo, con manchas de sangre escurriendo por doquier, y sus órganos internos entrelazándose como si se tratara de las vías de un ferrocarril perfectamente armado. ¡Esto debió ser lo más asqueroso que vi en mi vida! Aquí no soporté más el dolor de cabeza, el mareo y ver todo esto...fue shockeante… Caí de rodillas y vomité todo lo que pudiese tener en mi estómago.


Sentí un jalón en mi cabello largo, para posteriormente ser tirada en el suelo y ser revolcada entre ese conjunto de cadáveres perfectamente armados. Nunca imaginé algo como eso… ¡Todos me han señalado como loca! ¡Claro, la demente es la pobre mujer que le tocó ser perseguida por un hombre en busca de asesinarla, la mujer que fue revolcada entre cadáveres que incluso me atrevo a decir que estaban desmembrados! Ni siquiera eso puedo recordar bien.

Mi cara estaba siendo desplazada de lado a lado en ese charco de sangre. Forcejeé, lloré, pataleé, grité, pedí ayuda. Ante éstas acciones; este despreciable sujeto no dijo ni una sola palabra.

El sujeto quitó su mano de mí, y en cambio; comenzó a oprimirme con su pie izquierdo en mi espalda. Su fuerza era bestial. No había nada que yo pudiese hacer en su contra.


Sacó algo de su bolsillo que intuí se trataba de su puñal (Y no me equivoqué). Se agachó y pasó su puñal lentamente por todo mi cuerpo, desde la nuca hasta la punta de los pies...dejando un pequeño rasguño a lo largo de mi cuerpo.


No se detuvo de seguir una y otra vez con este "juego". Supuse que al ser yo la última persona con vida del establecimiento, no corría ningún riesgo de ser descubierto, así que se daba su tiempo de utilizarme como su "sumisa" en este sádico suceso. Mis gritos parecían no inmutarle en lo más mínimo...incluso yo me harté de escucharme, ya mi malestar no era solo mental, era físico.


El pareció abrir sus labios... Aunque no dijo mucho, o quizá el sonido quedó ahogado ante mis aullidos, o talvez simplemente miré mal con la vista periférica...o al menos eso creí. Escuché salir de su boca con una voz grave y formal:

-Laura...-Con un susurro firme -¿Te estás divirtiendo? Todo esto es tu culpa. -¿Mi culpa? ¡Yo no hice nada! -Grité - Su silencio invadió de nuevo...

¡Ese bastardo me conocía! ¡Dijo mi nombre! ¡No fue al azar! ¡Seguro se trataba de alguno de los amigos de mi ex-novio a quién le pidió el favor de desquitarse conmigo! ¡O tal vez hasta le pagó a alguien! Obvio no tengo ninguna prueba, pero es lo único que se me ocurre.


Me tomó del cuello y me volteó, quedando ahora boca arriba, pudiendo ver con lujo de detalle su rostro lleno de quemaduras por el sol y cicatrices como si se hubiese cortado con algún objeto filoso. Se agachó hasta mí nuevamente y empezó a jugar con su puñal sobre mi cuerpo nuevamente...solo que esta vez boca arriba. El corte de su puñal aunque no era muy profundo, era doloroso, desesperante.


Su rostro no estaba muy lejos del mío, y aprovechando su posición lo rasguñé en la cara y mientras él procedía a cubrirse la cara con las manos, lo empujé por el torso con mis piernas haciendo que tuviese una buena oportunidad para escapar que tomé y salí flechada en dirección a algún pasillo que sinceramente ni recuerdo en donde quedaba o hacia donde iba, solo obedecí el instinto de supervivencia y huí. Escuché sus quejidos y debo decir que aunque estaba realmente asustada, adolorida mental y físicamente...escuchar eso fue realmente gratificante para mí.


Corría a toda la velocidad que mi cuerpo me permitía. Al llegar a uno de los extremos del supermercado vi una alarma de incendios y aprovechando que no vi a aquel hombre en ninguna dirección, rompí el cristal y lo activé. Tal vez alguien que se encontrase fuera pudiese oírlo; con suerte haría alguna llamada y acudiría alguna autoridad y me pudiese salvar.


Apenas activé aquel interruptor seguí mi carrera en busca de alguna otra salida, o algún teléfono del local del que pedir ayuda, o tan siquiera en busca de algún refugio. En el camino conseguí una especie de báculo o...tubo con punta afilada, lo tomé y seguí corriendo. Seguía asustada pero ya tenía una pequeña ventaja, esa "arma" que encontré, o que al menos cumpliría esa función por el momento, me otorgaba el beneficio de atacar guardando cierta distancia, mientras él solo tenía un pequeño puñal en su mano. ¡Oh, claro que pensé que la victoria estaba en mis manos! ¡No había forma alguna en la que me pudiese ganar!...no habría perdido esa confianza sino fuese porque recordé que ese sujeto tenía una fuerza brutal o porqué yo estaba ya bastante exhausta y un poco herida...las cosas se habían vuelto a poner en mi contra, o mejor dicho: Nunca estuvieron a mi favor. Solo obtuve una pequeña y mínima posibilidad más de sobrevivir por medio de aquel mal llamada "arma".


Estaba ya muy cansada, y mi malestar ya no me permitía hacer mucho, opté por recostarme en una esquina desde la cual tenía un aceptable ángulo de visión como para darme cuenta si el hombre se me acercaba nuevamente, y así pudiese salir corriendo por unos segundos de ventaja.

-¡Laura! -Gritó -¡Acércate! ¿A qué le temes? Debes pagar por todo - Lo vi acercarse pero mi exhausto, petrificado y temblante cuerpo no me permitía moverme.

-¿Pagar qué? Ni siquiera sé quién eres - Dije sollozando entre lágrimas.

Él se continuó acercando hasta mí, con una sonrisa tan perturbadora como inquietante.

-¿Estás cansada? -Dijo con un tono burlón.

Yo no hacía más que temblar. ¿Qué más podía hacer? ¡Mi cuerpo estaba exhausto! ¡Me sentía mal! Le había exigido a mis piernas más de lo que pueden dar.


Por más que su sonrisa infringiese cierto temor. En mí, lo que más afectaba era la irritabilidad. Me parecía repugnante e insoportable. Aunque estaba asustada, más que intimidada, estaba asqueada ante él. El me creaba un inmenso odio que me hacía tener ganas de romperle esa mueca de una vez por todas.


Lo vi acercarse a mí, más y más. Él no se había percatado de que tenía un tubo como defensa a mi lado...era la única esperanza que me quedaba.

Recuerdo con perfecta claridad el sonido de esa alarma de incendios que activé en vano, en busca de algún milagro que parecía no cumplirse.

-Tú...ya no puedes hacer mucho, tu vida ya se extendió lo suficiente -Dijo en un tono arrogante mientras sonreía.


Mi respiración se agitaba en aumento, mi corazón parecía que fuese a explotar en cualquier momento por la velocidad a la que palpitaba. ¡Incluso el palpitar de mi propio corazón me estaba sacando de quicio! Cuando estuvo lo suficientemente cerca, y con su puñal pensaba ya tomar la acción en concreto, sin juegos ni más. Tomé el tubo, sacando fuerzas de donde ya no quedaban y lo golpeé en la cabeza con toda la potencia que mi exhausto cuerpo permitió usar. Se escuchó un alarido salir de sus labios, retumbar en el lugar y me puse de pie como pude, quizás sea por eso que llaman "adrenalina".


Nunca solté ese tubo que me dio tal ayuda. Me había cansado de huir, de correr, de estar dando vueltas en una especie de círculo...El seguía aturdido por el golpe, y mientras volvía en sí; me armé de valor nuevamente y seguía golpeándolo en distintas zonas mientras escuchaba sus quejidos. El tubo se había manchado de ese espeso líquido rojo brillante que guardamos en nuestro interior...pero esa bestia parecía no morir, ni caerse de una vez...supongo que ya no se me permitía tener esa fuerza. ¡Pero qué momento tan estupefacto aquél en el que sentí poder tener venganza!


Cuando iba ya a intentar atravesarlo con el tubo de hierro en busca de acabar con toda esa pesadilla, no tuve la suficiente fuerza como para lograrlo con velocidad, y como por arte de magia, él se recobró de todos aquellos impactos que le había dado y atrapó el tubo con sus manos. Me miró con odio.


-¿Cómo es que has tenido la fortaleza de atreverte a desafiarme! ¡Perra infeliz! -Dijo entre gruñidos -. Fui empujada en conjunto al tubo que él aún sostenía en sus manos hasta llegar a una pared, estando completo acorralada. No había absolutamente nada que pudiese hacer, mis esfuerzos eran en vano... Lo único que me quedó fue molestarlo verbalmente ante esa situación en la que me llevaba la ventaja...si tenía suerte el perdería el control por su molestia y habría una brecha entre la que huir o, contraatacar.

-Bastardo, ¿En serio esta "perra" te ha causado tantos problemas? Eres un asesino de pacotilla. ¿Si te das cuenta de lo exhausta, enferma y herida que estoy? ¿En serio una mujer que sufre de todas estas condiciones te ha causado tantos problemas? ¡Me das asco! -Dije entre risas sarcásticas -No me causaba ningún tipo de gracia, pero tan solo intentaba hacerlo perder el control.


Fue entonces que con ese cilindro de acero terminó por atravesarme en el hombro, hubiera sido en mi torso pero gracias al forcejeo no me dio en ningún punto vital...aunque eso no significó que no me doliera. Grité como si estuviese agonizando, y el solo se llenaba de satisfacción. Maldito desgraciado.


Sacó la "lanza" de la herida ensangrentada que me había creado en el hombro. En ese momento sentí aún más dolor que antes, pero la adrenalina se apoderó de mí y utilicé la mano contraria para golpearlo en la cara en el momento justo, que era cuando la acción de sacar ese hierro se acababa de ejecutar; permitiéndome hacer ello. El tubo cayó al suelo y en el menor tiempo posible, lo tomé mientras corría y me di la vuelta en seco, quedando nuevamente frente a él. Si huía, él iría tras de mí y luego me asesinaría. Era todo o nada.


El se quedó sorprendido por haberme "librado". Aunque estaba confundido y molesto, se notaba que aún se sentía al control de aquella situación. Fui directamente hacía él, y utilicé aquella "arma" como una especie de espada. Cortaba de lado a lado sin fijarme en que dirección lo hacía, solo buscando atinarle. Por desgracia él aún mantenía cierta agilidad así que esquivaba cada uno de mis ataques. Hasta que al fin logré dar un ataque certero, que lo rajó desde el hombro hasta la cintura en diagonal. Era solo una cortada superficial, pero le había hecho daño.


Escuché otro de sus quejidos gracias al dolor del corte, y aunque sí que era realmente gratificante (Como ya he dicho antes), igualmente esto me irritó aún más. Era un sonido que daba 2 emociones contrarias; la felicidad, y el enojo. Era al igual que tantos de los sonidos o cosas que había visto a lo largo del día: Irritante.


Vi caer su puñal gracias a aquel movimiento que había logrado herirle. Mis esperanzas aumentaron aún más...hasta que le vi correr nuevamente en dirección a mí (Que me encontraba de pie junto al puñal). Con el "arma" que llevaba en mis manos, no dudé dos veces en intentar atrevesarle, pero antes de haber completado el movimiento, el me había hecho caer directamente al suelo, quedando él sobre mí. Por suerte aún conservaba mi defensa de hierro en el brazo contrario al que había herido.


Podía deducir con el gesto en su rostro, que ya estaba furioso por todos los problemas que le había causado hasta ese momento, y no haber podido asesinarme hasta ese punto. El forcejeaba conmigo por expropiarme aquel pedazo de hierro que utilizaba para defenderme, estaba a punto de quitármelo cuando noté que tenía el puñal a mi lado y él aún no había pensado en tomarlo. Utilicé toda resaca de fuerza que aún se mantuviera en mi brazo, permitiendo que el obtuviera en su posesión ese cilindro, pero por la inercia de haber retirado la fuerza contraria que atraía a mí el tubo de hierro, el hombre se desestabilizó y se tambaleó hacia atrás. Aproveché la situación y lo pateé con mi pierna derecha en la cara, haciendo que terminara de perder el equilibrio y cayera.


Tomé el puñal con la mayor velocidad que pude, tal y como un jaguar al perseguir a su presa (Solo que en este caso, yo era la presa). Sin más que hacer, me puse de pie al instante, mientras tanto él apenas se incorporaba de haber caído.


Corrí hacia él a la velocidad que mis piernas permitieron y puse mi pie sobre el tubo, para impedir que lo tomara. Al tiro, el quiso jalarme por la pierna, pero por fortuna pude clavar el puñal en su espalda (Ya que se encontraba agachado en una posición fetal mientras trataba de que yo cayera).


Esta vez sí que le había herido con cierta gravedad, estaba perdiendo mucha sangre. Allí dio el grito más alto que había hecho en toda esa caótica pesadilla. ¡Ese grito me llenó aún más de ira! ¡Que insoportable bastardo!

Había sangre por todo el piso, incluso parecía que lo estuviésemos tiñendo de un rojo brillante.

Saqué el cuchillo de su herida y lo clavé nuevamente en otro espacio de su espalda. Gritó, pero esta vez, aunque más herido y con movimientos más torpes; logró incorporarse al tomarme por las piernas. Caí al suelo, y no solo sentía pavor, molestia y temor. Estaba emocionalmente derrumbada, aunque ahora estaba más cerca de salvarme por las heridas y cansancio que le había causado...yo también estaba agotada, tenía una que otra herida y parecía que esta pesadilla iba a ser eterna. Por momentos él tenía las de ganar, y por otros, las tenía yo. Era un círculo vicioso...y en este caso, era su turno.

Él seguía estando en esa extraña posición fetal al estar agachado, y yo, acababa de caer ante sus pies.


Cuando caí, el puñal había salido disparado a unos siete metros, y el cilindro de hierro se había deslizado lo necesario como para que alguno de los dos lo tomara sin tener que cambiar la posición en la que nos encontrábamos. El suelo ahora no solo estaba manchado con sangre y sudor, ahora mis lágrimas se unían a aquél aterrador escenario.


-¿Qué más quieres de mí?-Dije entre jadeos y lágrimas - ¡Ya es suficiente! Fue allí cuando procedió a golpearme repetidas veces en el rostro.

No había ninguna acción que pudiese tomar en mi defensa. Él tenía presionado mi brazo sano con su mano y no me permitía moverlo, mientras que el brazo que había sido atravesado con aquel tubo por el hombro, estaba al descubierto. Quizás iba a ser en vano, pero no tenía más que perder, así que con esfuerzo y aclaro que con mucho dolor, levanté esa herida extensión de mi cuerpo y con la poca energía que este pudo cargar, lo golpeé. Su cara se giró un poco hacía la derecha por el impacto pero nada más. Con su rodilla sostuvo esa extremidad y ahora había quedado completamente inmovilizada. Trataba de patalear pero no lograba más que gastar fuerzas innecesariamente.


-¿Ya no puedes ser tan rebelde como lo fuiste hace un rato? -Preguntó con una voz incesante -Debiste haber aceptado tu muerte hace rato! Si así hubiera sido...ya no estarías sufriendo. -¿Por qué haces esto? ¡Me conoces! ¿Cual es el motivo? -Pregunté entre lágrimas-. -No finjas no saberlo…- Por favor...no me mates -Supliqué una y otra vez -. No diré nada. El solo se mantuvo en silencio.

Él se levantó y me mantuvo inmovilizada con su pie. Me pateó en la cabeza y me dejó más mareada de lo que ya estaba, al punto de ni siquiera pensar en levantarme, huir o defenderme. Mientras esto pasaba, se alejaba y tomaba su puñal. Al hacerlo regresó a mí, y me apuñaló en el corazón. Recuerdo la sensación por al menos un par de segundos.


Todo a mi alrededor se empezó a oscurecer, al mismo tiempo que mi oído se silenciaba. Era como si mis sentidos se estuviesen apagando rápidamente. Recuerdo tener la sensación de haber gritado, pero o fue un grito ahogado, o mi oído había dejado de cumplir su función para ese momento.


Cuando todo en mi entorno se había ennegrecido por completo, pasó lo más extraño. Desperté en uno de los pasillos del supermercado y nada parecía fuera de lo común, ningún estante en el suelo, ninguna mancha de sangre, podía ver la entrada/salida del establecimiento a lo lejos y sus puertas estaban abiertas de par en par...y aún más raro; sin ninguna herida en mi cuerpo. No había nada fuera de lo común, más que ese incesante dolor de cabeza e irritabilidad por todo tipo de cosas mundanas...pero aún así había algo que me mantenía intranquila, asustada.


Estaba confundida, por no decir que desubicada. Pero lo que más abundaba en mí, era el pánico y nerviosismo...como si algo no estuviese andando bien.


Recordé que llevaba mi celular en mi bolsillo, lo saqué para observar la hora e inquietante fue lo que vi. Eran justo las 09:18 AM...1 minuto antes de que sucediese el inicio de esa pesadilla, premonición o lo que haya sido.

Escuché unos pasos lentos y fuertes, muy similares a los que había escuchado de parte de ese maldito imbécil al inicio de todo (Sino es que idénticos). Miré hacía a mi alrededor, vi la sección de cuchillos de cocina, tomé uno de ellos, lo saqué de su empaque y espere con impaciencia a que el llegara al lugar donde me encontraba.


Se hicieron las 09:19 AM y yo lo esperaba para tomarlo por sorpresa; lo vi llegar. Y no me equivocaba, era ese mismo sujeto que me había hecho pasar toda esa odisea. Se acercó a mí con su lento caminar y se paró frente a mí... Como lo había... ¿Hecho antes? Respondí a esa acción con valentía, dirigiéndome hacia él, teniendo ese cuchillo fuera de su vista. Me paré frente al sujeto, a menos de 1 metro de distancia y lo apuñalé, una y otra vez, en repetidas ocasiones, ni siquiera las conté, pero sé que fueron un par de docenas. No hubo ninguna defensa de su parte, solo leves forcejeos por detenerme...no hace falta decir que no lo logró. Fue la primera vez que pude escuchar un sonido tan fuerte, como lo eran sus gritos y aullidos de dolor sin obtener algún tipo de malestar, al contrario: ¡Fue lo más majestuoso que había oído en todo el maldito día!


Escuché el grito de una mujer mayor, una señora que probablemente estaba comprando en el lugar. Volteé y la vi allí, petrificada.


Mi vista se nubló por unos instantes, y cuando volteé a ver el cadáver, por algún extraño motivo había cambiado. Ya no se trataba de aquel hombre con un traje formal negro, tenía una ropa completamente distinta, más informal y urbana. Esto me dejó perpleja, ahora solo compartía una leve semejanza física con la del tipo que había intentado asesinarme. ¡Pero estoy segura de que era el! ¡No estoy demente! ¡Traté de explicarles mi historia a las autoridades un millón de veces y nunca me creyeron!


¡Sí, la mujer que luchó por sobrevivir es la demente! ¡Es la asesina! ¡Es ella quien merece ir a prisión!


Hoy estoy en una sucia y mugrienta prisión. Así es como un simple día en el que vas de compras de camino al trabajo, termina por arruinarte la vida, por hacerte ser una asesina a sangre fría frente a los demás. ¡Maldito bastardo!

11 de Agosto de 2019 às 02:44 0 Denunciar Insira 0
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Nel Crítico | Creador de contenido | Felino | Director del Epic Team | Comentarista | Guionista | Director | Escritor | Estudiante de Producción Audiovisual y Narrativa

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