Tan lejos, Tan Cerca Seguir história

u15586487991558648799 Arianne Tactis

Victoria y Cameron son dos Jóvenes que se conocieron jugando en línea. No saben mucho uno del otro, pero hay algo que va más allá que los une hasta que el destino les juega en contra. ¿Podrán seguir su aventura a pesar de la distancia?, ¿Cuál es el límite del amor y la distancia?


Romance Suspense romântico Todo o público.

#romance #love #inlove #gamer #lejano
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La caída


El fracaso a mis 28 años ha sido una constante. De ser una chica oriunda del sur en donde vivíamos todos en la casona de mis abuelos, pasé a vivir en un apartamento de no más de 10 metros cuadrados que financiaba con los dos trabajos que conseguí en la ciudad. No había terminado ninguna carrera. Pasé por dos años enfermería, uno en arquitectura y dejé abandonado literatura. Siempre fui un desastre para mi familia a quienes no quise endosarle mis problemas y asumí mis deudas sola. Por el día era secretaria y de noche mesera en un bar de tintes comunistas pero con un jefe que parecía rendirle culto al capitalismo. Irónico.

Es una verdad absoluta que a mi edad todas las compañeras o amigas empiezan a casarse y tener hijos. De a poco te empiezan a llover invitaciones a matrimonios, baby showers y un sinnumero de cosas que se han inventado para seguir consumiendo todo lo que hacen los chinos. De a poco te llenan con las preguntas típicas que una rehusa responder y te vas alejando de a poco del cúmulo de nuevos adultos que han empezado ha proliferar en tu rango etáreo.

Pues aquí estoy yo, sentada frente a mi computador, con la gata en mi regazo y tratando de escribir mientras el reggueton y la cumbia suenan a través de las delgadas paredes de este edificio. ¿Qué escribo?, no lo se aún, pensé en quizás alguna historia romántica con tintes medievales, joyas y encajes. Pero me he dado cuenta que la investigación histórica no es lo mío, por lo que solo veo parpadear la hoja en blanco mientras espero sentada que la musa venga por mí. Aunque ya van 2 horas saltando entre videos de youtube y las peleas que se forman en twitter. Odio procastinar.


El vibrador del celular me saca del interesante reportaje sobre los últimos escándalos de Selena Gomez. Desbloqueo la pantalla y noto que son mis amigos gringos de la consola. Ah, si, no les conté. De noche aparte de escribir (o lo que intento), me quedo horas jugando con los gringos en línea. Me gusta hacerlo con ellos porque distan de ser los típicos "Niños rata" que hablan español y que parece que recién dejaron los pañales. Además aprovecho de practicar mi inglés. Reviso la ventana de chat y noto que es él.


<Ranger32>Te conectas hoy?

<Victory28>Mañana trabajo temprano, no puedo.

<Ranger32>Vamos, solo un juego Victoria :(

<Victory28>Todo porque me llevas 6 horas de diferencia :(

<Ranger32>Puede ser...

<Victory28>Idiota, ya voy.


Nunca puedo negarme a jugar con el gringo, no sé mucho de él. Sólo que vive en San Francisco, estuvo en la milicia cuando joven y que actualmente trabaja en una librería. ¿Foto?, nada. ¿Descripción física?, nada. Aunque algunas veces se le ha escapado que es medio gordito o "chunky", como he escuchado. Nada raro de un chico que después de trabajar pasa al menos 6 horas jugando en su casa. A veces sospecho que vive con sus padres en un subterraneo. Típico de gringos.

A pesar de llevar casi un año jugando con él y su amigo parece que los gringos no son muy abiertos a contar sobre sus vidas personales. A diferencia de una chilena como yo que de aburrida y solitaria parezco más abierta a contar mis cosas que él, total vivimos tan lejos que poco y nada me importa. Enciendo la consola y ponemos el juego shooter de moda, ese donde tienes mil personajes para elegir. Ocupo siempre una chica sexualizada que dispara un francotirador y él elige un gorila inmenso que arrasa con todo. Nos reímos como siempre de las mismas bromas y él me enseña como usar buenas estrategias en combate.


Me canso después de un rato, le aviso y dejamos de jugar. Los dos ya estamos más viejos para pasar jugando mucho tiempo en la consola pero nos conformamos con conversar unos minutos más. Nada intimo pero si algo para hacernos compañía.

—Vi las noticias hoy, tu país para variar intentando ir a guerra —le digo mientras bebo una taza de té.

Más de lo mismo, no estamos preocupados. Es difícil que se vayan a guerra en la situación en la que estamos, hay pocos marines y no están los recursos.

—Espero no pase a mayores, cada vez se pone más naranja tu presidente.

Los dos reímos.

¿Ya te vas? —me pregunta dejando escapar un bostezo.

—Si, aparte se te oye cansado, no quiero molestarte.

No, o sea si, pero quizás quieres hablar más.

—La verdad estoy cansada, mañana me toca doble turno.

Somos dos, en realidad debería ir a acostarme Vic.

Pues descansa, mañana si tengo tiempo me conecto.

Vic, cuidado con lanzar vasos a tus clientes furiosos, esto no es un juego.

Cállate ridículo —digo riendo.

Los dos reímos unos instantes hasta que se hace un silencio.

—Te cuidas Cameron, nos vemos pronto.

—Quizás.


Me salgo de la sala de conversación, apago la consola y tomo a la gata que dormía a mi lado para llevarla a la cama. Me pongo el pantalón holgado con dibujos de nubes y una polera gris con dos pequeños hoyitos y apago la luz mientras me acomodo entre las sábanas. Miro el techo sin poder pegar un ojo.

En ese momento mi celular vibra, lo miro y sonrío al ver el clásico mensaje que siempre me envía.


<Ranger32>Buenas noches Vic, que descanses.

<Victory28>Buenas noches Cam, tú también.


Activo la alarma mientras siento una sonrisa asomándose por mi boca. Dejo el celular sobre la mesita y sonrío sintiéndome estúpida. Soy adulta... no debería entusiasmarme por un gringo que no conozco y que poco me ha hablado de su vida.

El sueño no tarda en aparecer, me duermo pensando en él... soy una tonta.




***



Desde que entré a trabajar en la librería mi vida se ha vuelto un poco aburrida. Todo el día paso atendiendo gente pero en los tiempos muertos me quedo mirando por la ventana como la vida se me pasa. Ya me sé los horarios de toda la gente que trabaja a mi alrededor. Desde la chica que pasea al perro a las 8:00 hasta el tipo que lleva comida china a domicilio a la hora de almuerzo.

Me gusta mi trabajo en especial cuando tengo que desembalar todos los lápices y cuadernos que encargan. Me divierto etiquetándolos. Lo positivo es que nadie me molesta mientras ordeno todo. Como soy un chico de pocas palabras mis compañeros me dan siempre esa tarea. Mejor para mí, con tal de marcar mi salida a las 18:00 e irme a casa a jugar con la consola.


Mientras cuento los cuadernos con unicornios que han llegado no puedo evitar pensar en ella. Tanta distancia que nos separa y siempre logra sacarme una sonrisa cada vez que jugamos. No le he dicho, pero cada vez que la veo en línea siento una alegría indescriptible. Si, lo sé, soy un poco tonto pero para un chico como yo, conseguir a una mujer en la vida real es imposible. No porque tengo una pequeña pancita sino porque tener una cita con alguien es algo que me da vergüenza. ¿De qué le hablaría?, ¿De los miles de juegos que tengo en el disco duro de la consola?, ¿De los amigos con los que me quedo horas hablando por internet?, no, eso no es algo atractivo, aparte. No soy nadie interesante.


Quizás por eso no me he atrevido a preguntarle su teléfono.


—Cameron, te busca la novia del otro día —me interrumpe mi colega.

—Voy —me pongo de pie y salgo mesón de atención al público. Ella me saluda con la mano y me sonríe, le respondo con un sutil gesto con mi mano.

—Cam, que alegría verte. Me imagino que ya tienes mis partes de matrimonio.

—Claro están listos desde ayer —respondo dejando una caja sobre el mesón, ella la abre con delicadeza y sonríe.

—Espero que a Claire le gusten —dice sacando uno que tenía distintas tonalidades pastel en el papel y letras en tornasol metalizado marcaban sus nombres y fecha de matrimonio.

—Estoy seguro que si, fueron todo un desafío —le extiendo la boleta de compra y sonrío—, espero que sean las dos muy felices.

—Te traeré un trozo de pastel, te lo prometo, gracias Cam.


Sonrio con timidez y la miro salir de la tienda. En ese momento me giro a ver a mis compañeros que están fijos en la televisión de la tienda. Los ignoro, debo volver a mi trabajo. Pero entonces noto que los clientes también están pegados en ella. Me acerco a uno de mis compañeros y me dice titubeando:

—...esta vez fue el Empire State.

Miro la escena horrorizado, las llamas vuelven a cubrir el imponente edificio mientras su aguja se desploma ante el horror de todos. Nueva York ha sido atacada de nuevo, no de nuevo. No después del dolor de las Torres Gemelas.


Vic, Quizás debería haberte contado más de mí.

9 de Agosto de 2019 às 05:10 0 Denunciar Insira 1
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