Ella no se suicidó. Seguir história

black_05dz Kisbel Dz

Dos gemelas. Dos personalidades distintas. Dos actitudes diferentes. Ambas viven en un pueblo muy poblado, donde ambas son reconocidas por el status de sus padres. Madison, es conocida como la 'chica de oro' del pueblo. Mientras que su hermana mayor por unos minutos, Mackenzie. Es conocida como la 'Gemela malvada', Gemela rebelde' o la 'Gemela malvada' y es la sombra de su gemela. Todos los adolescentes comparten con Madd, mientras que Mack a veces puede ser asocial. Todo en la vida de Mack era normal. Compartir el mismo rostro que su gemela, ser la sombra de la chica popular y tener padres amorosos. Pero todo puede cambiar en cuestión de minutos. ¿Qué pasaría si te llamarán diciendo que tu hermana gemela se ha suicidado? Para la mayor de las gemelas es algo desgarrador. Pero ella esta convencida de que "Ella no se suicidó". ¿Pero como comprobará que lo que cree es verdad, que en vez de un suicidio, es un asesinato? Muchas preguntas que al transcurso de la historia se responderán por si mismas. En el proceso podrá encontrar secretos, mentiras, y traiciones de los que nunca pensaría. Y sin imaginarlo, unos de los nuevos pobladores. Los mellizos Dixon, exactamente, el mellizo más sexy y con la misma personalidad de Mack, será la única persona en la que confiará, o tal vez en el camino pueda descubrir que el también la ha engañado al igual que todos.


Suspense/Mistério Todo o público.

#RomanceOscuro #suicidio #gemelas #engaños #mentiras #drama #novelajuvenil
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"Pienso que es mejor que nos puedan diferenciar"

Semanas antes...


-1-


— ¡Despierta, despierta! —a la mierda, ha logrado despertarme—. Despierta bella durmiente. —canturrea.


Suelto un gruñido y me fundo aún más en las cálidas sabanas. Luego de unos intentos más, pienso que tal vez se haya rendido cuando dejan de insistir, pero sin previo aviso un peso se posiciona en mi espalda y comienza a dar saltos. — ¡Mack, Mack, Mack! —exclama mientras continua saltando.


—¿¡Que mierda!? ¡Baja tu culo gordo de mí! —exclamo. Deja de insistir y baja de mi cuerpo. Me siento en la orilla de la cama, apartando las sabanas de mi cuerpo, —¿Qué coño te pasa? —pregunto enfadada, mientras que estrujo mis ojos con los nudillos de mis manos.


—¿Que qué pasa? —pregunta incrédula, —Lo que pasa es que... ¡Hoy es el primer día en nuestro último año! —festeja mientras que hace un ridículo baile y mueve sus brazos hacia arriba. Si no me fuera despertado de esa manera tal vez me hubiera reído, pero no. Me ha despertado montándose encima de mí, así que me he levantado de mal humor. Al obsérvala veo que esta vestida con una camisa corta amarilla, una falda blue jean y unas sandalias dorada.


— ¿Y qué quieres que haga? —me levanto de la cama. Por desgracia mía, ambas compartimos habitación.


—Que te des tu ducha mañanera y te cambies. Dentro de unos minutos Jake llegara. —dice mientras riza sus pestañas.


— ¿Sabes que puedo irme caminando, cierto? —comienzo a caminar al baño.


—Ay hermanita, ambas vamos en el mismo paquete —le doy una mala mirada por su doble sentido, pero sé que fui la única que lo entendió así—. No en lo que ya sabes... —pongo los ojos en blanco mientras cierro la puerta del baño. Me observo en el espejo del lavamanos y veo mi cabello negro desaliñado.


Me desnudo y entro a darme una majestuosa ducha. Lo único que voy a poder disfrutar del día de hoy.


No entiendo como Madison puede emocionarle volver a la secundaria. Mis ánimos de asistir están por los suelos, más bien, por el subterráneo. Tal vez pueda hablar con mis padres y decirle que no quiero ir al primer día de clases, pero como sé que tengo una hermana muy insistente, y hará todo lo posible para que vaya. Y de seguro en unas de sus táctica me dará la charla de "tienes que hacer amigos" delante de ellos y conseguirá convencer a nuestros progenitores.


Hago mi rutina de higiene y salgo del baño. Me acerco a mi armario y me coloco unos pantalones negros ajustados, una camisa blanca simple y mis vans negras. Aliso mi cabello y no me preocupo por maquillarme ni un poco. Me pongo el collar plateado de una flor que al voltear tiene las iniciales "M+M", y es el mismo collar que tiene Madison y siempre llevamos puesto.


Me observo en el gran espejo que tenemos en nuestra habitación. En eso Madd se acerca y ambas nos quedamos analizando y observando lo diferente que somos. Ella con su look de chica popular y yo, pues... El look de me pongo lo que quiero y no me importa lo que pienses. Pero estamos acostumbrada que nos comparen.

—Pienso que deberías volver ser rubia natural.

Si, ambas somos rubias, pero en un momento de mi vida, exactamente hace dos años y medio, en ese entonces teníamos quince años. En ese momento siempre nos comparaban y nos llamaban clones.

Así que yo decidí dar el cambio, y teñí mi cabello de negro. Ahora nos diferenciamos por eso y también porque yo tengo algunos lunares alrededor de mi cuello, mientras que ella no tiene ni una mancha.


—Pienso que es mejor que nos puedan diferenciar —digo—. Es suficiente con tener el mismo rostro. —comienzo a caminar a la puerta de nuestra habitación—. Confórmate con eso —musito mientras salgo y comienzo a recorrer el pasillo.


Sé que a veces puedo actuar muy fría con ella. Pero ella tiene que entender que no es muy agradable que siempre te comparen con otra persona, y si todos saben que esa persona es mejor que tú.

Siempre he sido la sombra de Madd. Mientras que ella saca las mejores calificaciones, yo saco notas regulares. Mientras que ella esta con el grupo de los populares, yo siempre estoy sola. Mientras que a ella la observan como 'la chica de oro', a mi observan como 'el bicho raro'.


Y aunque ella trate de cambiar el hecho de que sea "asocial", no significa que tenga que actuar como ella, y ser como ella. Y mandar a chicos o chicas a socializar conmigo, no calma la situación.


Los conceptos de gemelas son muy claros. Una es buena y otra es mala, y en mi caso, yo sería la mala ante los ojos de todos.

Al bajar las escaleras, me encuentro a mis padres con su impecable sonrisa. Mi padre con su cabello rubio peinado perfectamente hacia atrás, sus ojos café al observarme se iluminan, al igual que los ojos azules de mi madre, que tiene ondas en las puntas de su cabello color arena. Al lado de ellos se encuentra Jake.


El perfecto novio de mi hermana. El chico es muy lindo, pero no para mí. La gran casualidad es que él y Madd, son rubios. Prefiero dejarle el cliché a Madd, es más experta en eso. Al verme, me regala una sonrisa familiar.


Él ha estado con mi gemela desde hace cuatro años. Ha sido como un hermano mayor para mí. Ha sido sobre protector, ha asistido a reuniones familiares, e incluso ha estado de viajes con nosotras cuando hemos visitados a nuestros abuelo maternos en Francia.


Es el único "amigo" que tengo en esta ciudad.


—Buenos días cariño. —me acerco a ellos para que me den su muestra de cariño.


—Buenos días progenitores. —saludo bromeando mientras beso las mejilla de cada uno. Hace tiempo, en un examen de historia, tuve que leer un gran libro que para otros pareciera una enciclopedia. Y desde que leí ese montón de páginas, ambos dicen que mi mente es histórica y tiene sabiduría.


Si mi mente tuviera sabiduría, tal vez sacara buenas calificaciones.


O podría ser que estoy acostumbrada a no querer recibir atención.


Unos brazos se envuelven en mi cuello. Y por su aroma puedo saber que mi madre me está abrazando.


Muestra de cariño.


Mi padre se nos une por unos segundos pero luego soy yo la que rompo el dichoso abrazo familiar.


Si lo sé, no soy muy afectuosa. Pero en mi corazón de hielo, existe un lugar cálido donde se encuentra los sentimientos que les tengo a todas las personas que son importantes para mí.


—Hey pelinegra. —saluda Jake. Le regalo una sonrisa de boca cerrada y me dirijo a la cocina en busca de mi desayuno.


Al entrar, me recibe la gran iluminación que hay en esta. La cocina y el comedor básicamente están decorados de color blanco con algunos toques negros y el gran ventanal que se encuentra en esta, le da un toque luminoso. Tomo asiento en la isla de la cocina y comienzo a devorar los cereales con leche que mi madre me preparo antes de bajar.


Al terminar de comer, me acerco al vestíbulo donde se encuentran mis padres, Jake y Madison teniendo una conversación. Tal vez como Madd no desayuno conmigo, deduzco que ha desayunado antes que yo.


Así es nuestra relación. Ella es la que siempre llega puntual, o cinco minutos antes, y yo soy la que no le importa una mierda si llega tarde o no. Agregándole el hecho de que nadie me espera, mientras que a ella sí.


Okey, tal vez todo piensen que les tengo algo parecido a envidia o algo por el estilo. Pero he visto a mi hermana en todas sus facetas, y ser "la chica popular" no es tan fácil como parece, así que como yo en otra vida tal vez hubiera sido un perezoso, ella se puede quedar con su estúpido título.


No me importa interrumpir su conversación, pero al verme Jake y Madd se levantan del sillón, —Es hora de irnos. —anuncia Madison.


Ambas les damos un sonoro beso en la mejilla de nuestros padres y en el caso de Jake, éste le da un beso en la mejilla a nuestra madre y un apretón de mano a nuestro padre en forma de despedida.


Antes de salir Madison me extiende mi bolso negro.

Ella siempre tan considerada.

Salimos de nuestra casa y en la cera de nuestra calle se encuentra el Jeep negro de Jake. Al acercando saca las llaves y presiona un botón que hace que las puerta desactive el seguro y los tres subimos a auto.

Claramente como era de esperarse, antes de que Jake arrancara, ambos se besan, ya que nuestros padres no les permiten demostrar ese tipo de afecto en frente de ellos. Recuerdo que una vez los pillaron la fiesta de cumpleaños de Tía Nora besándose, y ambos parecían estatuas, fue tan divertido.


Amor al humor negro.


Ruedo los ojos con fastidio. —Okey, si ya terminaron su sección de beso. Es hora que arranques Jake —ambos me observan—. Sin ofender Jake, eres mi cuñado favorito.

—Pero si soy el único. —dijo con obviedad.


—Por eso eres mi favorito —le respondo a Jake—. Y si no es molestia es hora de ir a la escuela, ¡yujuu! —digo con falso entusiasmo.


—Veo que Mackenzie está emocionada. —dice con sarcasmo mientras prende su auto.


—Si supieras que tuve que aguantar el culo gordo de tu novia. —susurro. Ambos ríen.


El resto del camino no fue nada fuera de lo común. Ellos cantando a todo pulmón mientras que yo me preguntaba si sus madres lo dejaron caer cuando nacieron.


En un punto del camino ambos estaban medio roncos, así que para finalizar, dije la última parte de la letra de la canción que cantaban. Justamente al acabarse la música, Jake aparca en su lugar correspondiente y ambos comienzan aplaudir como focas.


Ruedos los ojos antes de abrir la puerta. —Pareces más gemela de él, que mía.


—Sabes que me amas debajo de toda esa fachada de 'No importa lo que pienses'. —alzo una ceja en modo de desaprobación. Llegamos a la entrada y llegamos a mi casillero.


—Madison, no deben acompañarme como si fueran mis malditos guardaespaldas. —niego mientras pongo la combinación de mi casillero.


—No me interesa, eres mi hermana, y debemos estar juntas. —responde. Coloco el código de la cerradura de mi casillero.


—Y además no eres una molestia para nosotros —dice con ternura—. Tú eres como mi hermana menor, solo que tienes mi edad y la de mi novia. —agrega divertido. Se lo que hacen, ambos buscan la manera de tratarme bien y no alejarse de mí y vuelva ser la típica "asocial".


—Tengo una mejor idea —sonrío con falsedad—. Podemos simular que somos trillizos, ¿se apuntan? —estas situaciones me estresan.


—Tú y tu forma de transmitir cariño. —murmura Madd. Antes de que pueda decir algo, las puertas de la secundaria son abiertas de forma grotesca.


Comienzan a descender por los pasillos, dos chicos. Uno rubio y otro pelinegro. Ambos tienen parentesco, pero no el suficiente para decir que son gemelos.


Todas las chicas alrededor del pasillo prácticamente babean, y no las culpo. Todas las miradas apuntan a esos dos individuos.


Ambos tienen los ojos color verde esmeralda. El rubio comienza a regalarles una sonrisa blanca a todas las chicas mientras pasan, mientras que el pelinegro las observa con sus verdosos ojos que transmite "Soy lo más sexy que veras, y si te apunto te desmayaras".

Ambos representan auras distintas. El rubio irradia luz y paz, y el pelinegro irradia, oscuridad y perdición.


Y sin darme cuenta ambos se encuentran frente a los tres. —Hola, soy... —el rubio me extiende su mano en modo de saludo, pero como no me interesa. Cierro mi casillero de golpe y salgo del pasillo. Escucho los gritos de Madd diciendo que regrese, pero no soy buena para socializar, así que hago lo primero que se me ocurre y lo único que se me ocurrió fue evadirlos.


Pero lo que no sabía era que no podría evadir de uno de ellos.

30 de Julho de 2019 às 23:28 0 Denunciar Insira 0
Continua… Novo capítulo Todas as Terças-feiras.

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