Elisa Seguir história

daniela-corzo-prado1562888191 Daniela Corzo Prado

Desde muy niño poseía una habilidad especial, veía cosas que otros no veían. Y podía hablar con personas que nadie más podía. Erick se acostumbro a ello, hasta que llegó ella, Elisa. Su perdición. Se obsesionó, y apasionó por ella al punto de prometerle cosas que a ningún otro fantasma le había prometido. Pero ahora, era ella la que estaba obsesionada. Y su obsesión la llevará a hacer cosas de las cuales Erick no la creía capaz. ¿Era Elisa un ángel o el peor de los demonios?


Paranormal Para maiores de 18 apenas.

#obsesion #psiquico #fantasmas
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Elisa

Elisa,

Elisa cuyos cabellos azabache acariciaban su cintura diminuta.

Elisa cuya mirada camaleónica cambiaba de color, de gris espeluznante pasando por rosa acaramelado y terminando en rojo pasión.

Elisa cuya gracia al caminar cautivaba los únicos ojos que podían verla.

Elisa cuyos susurros en medio de la noche causaban terror y excitación.

Elisa cuya maldad y dulzura se impregnaba en cada una de sus víctimas.


***

Ella se encuentra parada a un lado de la cama, con la mirada húmeda clavada en la criatura quieta al lado del objeto de su deseo. No se plantea por mucho tiempo la forma en que debe matarla, sus manos actúan por sí solas. Levanta el cuchillo con una sola mano y le hace un corte profundo en la garganta. La mujer no tiene tiempo de gritar. Su cuerpo desnudo bajo las sábanas convulsiona con euforia, se lleva las manos al cuello mientras la sangre brota en gotas gigantescas hacia todas partes, su pecho, su rostro, entrando en su boca y salpicando al hombre que acaba de despertar.

Erick contempla enloquecido a la mujer a la cual le acaba de hacer el amor, sus piernas se agitan, su cuerpo se sacude de un lado a otro vomitando la sangre. Parece una gallina degollada en sus últimos segundos de agonía.

—¡¿Qué hiciste, Elisa?!

El hombre alterado por la escena ante sus ojos comienza a dar vueltas por la habitación, para cuando vuelve la mirada hacia la mujer esta ya no se mueve.

Revisa su respiración.

—Está muerta. La mataste.

Su tono de reproche hacia el fantasma no causa efecto alguno. Ella permanece inmutable frente a él, es más, esboza una sonrisa cargada de enfermiza dulzura.

—Tú eres solo mío, ¿lo olvidaste?

—No Elisa, no lo olvide. ¡Lo recuerdo todo el maldito tiempo!

En su interior maldice la hora en la que vio el fantasma por primera vez, deambulando en la casa que compro por ser la única que se ajustaba a su presupuesto.

Desde pequeño tuvo la habilidad especial de ver aquello que los demás no podían. Al principio le resulto abrumador, no soportaba estar solo porque los fantasmas lo torturaban contándole secretos o haciéndole preguntas. Era solo un niño de ocho años cuando pasó por primera vez. Habían pasado veinte años desde entonces y todavía sentía miedo. Sin embargo, se había acostumbrado a ello, incluso se logró encariñar con alguno de los fantasmas que lo persiguieron a lo largo de los años. Pero ninguno era como Elisa, tan hermosa y controladora, apasionada pero obsesiva. Desde el primer momento lo había cautivado, había llegado a creer incluso que se había enamorado de ella. Pero desde hace unos días ella estaba fuera de control, hizo todo lo que pudo para apartar a las personas en la vida de Erick. Lo quería solo para ella y aquello empezaba a provocar que le temiera.

Erick pasa los dedos por su cabello y tira de él, está en medio de una crisis nerviosa. Tiene un cadáver en su habitación y debe hallar la forma de deshacerse de él.

—¿Por qué lo hiciste, Elisa? ¿Por qué? ¿Sabes el lío en el que me has metido?

El fantasma lo mira con dolor. Las lágrimas emanan de su rostro pálido como un río acaudalado. A Erick le sigue sorprendiendo su capacidad para sentir emociones.

—Lo hiciste de nuevo, me engañaste. Prometiste que no estarías con otra, nunca más.

—¿Cómo pretendes que lo haga? Soy un hombre Elisa, y a diferencia de ti yo si tengo necesidades humanas.

La mujer camina hacia él con la lentitud de una gacela. Coloca las palmas de sus manos en el pecho desnudo de su amado y apoya la cabeza en él. Luego lo mira con ojos cautivadores y lentamente se quita el vestido blanco. La belleza de su cuerpo desnudo nunca deja de impresionar al chico. Lo que daría por tocarla solo una vez, por sentirla hasta saciarse.

—Yo puedo darte todo lo que necesitas —acerca sus labios a los de él y los presiona imaginando que los siente.

Erick retrocede y le da la espalda.

—No, no puedes. Es ese el castigo de estar muerta, puedes tomar lo que quieras menos lo que más deseas.

—¿Vas a romper tu promesa, entonces? ¿Vas a dejarme? —El tono de su voz cambia, ya no es más el sonido dulce que adormece el corazón de Erick cada noche cuando se acuesta a su lado, ahora es el sonido opaco y gutural que le causa escalofríos.

El chico voltea y con una mirada fría camina hacia el cadáver en la cama.

—Ahora no, Elisa. Debo limpiar tu desastre, de nuevo.

***

Erick espera que anochezca, cubre el cuerpo de la mujer cuyo nombre ha olvidado con las sábanas y carga con él hacia el patio trasero. Pasa muchas horas cavando un hoyo profundo en el patio de la casa abandonada de al lado, sabe muy bien que no necesita otro fantasma rondando su casa, y menos siento Elisa tan posesiva.

Los ojos del cadáver lo acusan aún fuera de sus órbitas, mientras de sus labios morados se forma una sonrisa siniestra. Erick cae de bruces en el suelo asustado por la alucinación. Termina por enterrarla junto a las sábanas, su ropa manchada de sangre, y el cuchillo con el que Elisa la asesinó, sabe que ella no puede ser acusada, después de todo no posee huellas que la delaten, sería él el principal sospechoso.

Se queda allí toda la noche, pensando en una forma de escapar del fantasma. Ninguno había permanecido con él por tanto tiempo. Solía verlos de vez en cuando, al pasar por los hospitales, puentes, carreteras, u otros lugares en los que habían muerto. Pero con Elisa era diferente, ella había muerto en esa casa, ahogada en la bañera por su padrastro, hace ya seis meses, desde entonces permanecía allí, sin poder salir. Erick nunca le había pedido que vaya más allá de la casa pero estaba seguro que no podía hacerlo.

De repente, comienza a llover apocalípticamente provocando que las luces de la casa se apaguen. Erick vuelve a entrar en la casa y busca a Elisa por todos lados sin hallarla.

Decide darse un baño caliente para quitarse el olor a muerte. Coloca unas velas en el baño, se desnuda y se mete en la bañera. Le tomara un tiempo pensar en una forma de engañar a Elisa para que no sospeche que planea escapar.

Recuesta su cabeza en la bañera y cierra los ojos quedándose dormido.

Escucha la voz aterciopelada del fantasma en sus sueños. Cuando abre los ojos la encuentra encima de él, en la bañera. Pega un brinco del susto y ella le sonríe complacida de haberlo sorprendido.

—No me metía en la bañera desde esa noche, ¿sabes cariño? —toca el agua templada con las yemas de los dedos— …desde que él me propuso entrar —eleva la mirada hacia Erick, de sus ojos se escapa una pizca de tristeza—. Extraño saber que se siente.

—¿Estar mojado?

—Estar vivo.

Elisa gira su cuerpo encima de él y se sienta de frente a su rostro, dejando a la vista sus voluptuosos senos.

—No te pierdes de mucho —le dice él con la ligera impresión de que corre peligro. Su cuerpo tirita cuando el agua comienza a enfriarse —. Hay frío, calor, dolor físico…

—…y placer —eleva una ceja—. ¿Qué se sintió? ¿Estar con ella?

Erick reconoce la mirada calculadora de Elisa. A veces ella puede ser un dulce ángel o el ser demoniaco más tenebroso que ha conocido. La oscuridad de su alma lo recorre haciendo más agresivos sus escalofríos.

—No sentí nada —se apresura a decir—. Lo único que hacía era imaginar que eras tú.

Elisa sonríe, sus labios carnosos haciendo gala de su belleza. Toma la mano de Erick y la lleva hasta su cuerpo.

—¿Tú me amas?

El chico piensa muy bien que responder. Si miente ella podía darse cuenta, lo conoce muy bien. Pero si dice la verdad, se delataría.

—¿No te lo he demostrado ya? He renunciado a mi vida por ti, mi empleo, mi familia…

El delicado rostro del fantasma se comprime en una mueca. De su mirada brotan llamas de furia.

—No es suficiente.

Solo cuando deja atrás su deseo para darle paso al desprecio es que consigue tocarle.

Toma los dedos de la mano del chico y los dobla con todas sus fuerzas quebrándole los huesos. Erick lanza un alarido de dolor.

—¡Hija del demonio! —le grita.

Elisa sale de la bañera, se cubre el cuerpo con una toalla y le sonríe de lado.

—En eso tienes razón, cariño. Soy hija del demonio pero tú irás conmigo al infierno.

Lanza las velas al suelo y de la habitación brotan llamas gigantescas.

Erick se levanta asustado e intenta caminar hacia la puerta que está bloqueada por el fantasma.

—Elisa, por favor, déjame salir. Yo si te amo, lo siento, lo siento mucho. No quise lastimarte.

Elisa le sonríe con malicia, se acerca al chico y tomándolo del cuello lo levanta del suelo. Erick intenta zafarse pero sigue sin poder tocarla.

—No vales nada, pensé que el amor de un ser insignificante como tú podría hacerme feliz pero lo único que me haría realmente feliz es verte ardiendo, gritando mi nombre, suplicando…

Del fondo de su garganta sale una risa malvada. Lanza el chico hacia las llamas y este grita pidiendo auxilio cuando las llamas lo envuelven.

Y tal como ella dijo el chico no hace otra cosa que gritar su nombre mientras las llamas consumen su piel, se tragan sus huesos y devoran su carne con un dolor intenso.

—Ahora te quedarás conmigo, para siempre.


***

Elisa camina en medio de la lluvia, las cataratas bajadas del cielo no pueden tocarla.

Elisa se deja besar por su amado Erick, de cuyos labios brota un gemido de placer.

Elisa entra en la casa de su tormento, en los brazos de su amado.

Elisa encuentra a una nueva pareja ocupando su lugar en la cama.

Elisa le propone un pacto a su amado y ambos cogen sus armas.

Elisa le destroza la garganta a la mujer mientras su amado hace pedazos el cuerpo del esposo.

Elisa cuyo poder de seducción ha condenado a aquellos ojos que no han podido resistirse a su belleza.

24 de Julho de 2019 às 14:21 0 Denunciar Insira 1
Fim

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