La Misteriosa y Siniestra lista Seguir história

kaatvicious Kaat Vicious

Siguiendo los eventos directos tras la salida de mi universidad, sin recordar hecharle un ojo a la lista que la NIña Vaquita me habría obsequiado, comienza mi etapa de insolación, en donde me aíslo a voluntad de todo, hasta que irónicamente en dicho encierro encuentro de nuevo la lista y lo que contenía, resultaría ser mas que un simple mensaje.


Histórias da vida Todo o público.

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Capítulo 1 - la insolación.



Me encontraba como de costumbre en el piso de mi habitación, mirando al techo, a la nada, solo tendido ahí sin hacer mucho, era una sensación que ya me parecía muy conocida, sentía a menudo como si estuviese repitiendo algo ya previamente vivido, no sabía de dónde o porqué, pero me producía una emoción inciertamente agridulce, como una riña entre mi amnésico pasado queriendo volver a la luz, contra un presente plano, que no le dejaba regresar… todo el tiempo era la misma sensación, mi vida por otra parte ahora se basaba en pensar o al menos tratar de hacerlo, pensar sobre de todo un poco y quizá al mismo tiempo en nada, Uzza hacía cada vez más ruido en mi cabeza, volviéndose ya casi imposible el poder concentrarme en algo por mucho tiempo, agitado por veces se quejaba de esto y de aquello, por veces teorizaba el porqué de alguna cosa o situación y por veces por si no fuera poco regresaba a los dilemas del pasado a temas ya obsoletos que por mi parte si bien le reconocía que eran curiosas lay dudas, tampoco me causaba ya más gracia a esas alturas que otra cosa, yo prefería tratar de mantenerme a flote en un presente que parecía estancarse cada vez más en la monotonía.


Un año y medio habría transcurrido ya desde la graduación y mi término final de la dichosa universidad músical, que si bien habría evitado a toda costa asistir a la foto grupal de generación para evitar cualquier tipo de emotivos e innecesarios abrazos y/o llantos, si ya una vez acabado el festejo y las fanfarrias, cerca ya de la tarde noche, finalmente me aparecería a recoger mis papeles y documentación, cosas de la vida supongo, pues todo lo que habría comenzado con la determinada, ferviente y efervescente idea de convertirme en un destacado músico, habría terminando convirtiéndose en una mutación que no quedó del todo clara al menos para mí a nivel personal, pues oculta bajo el final de un “ajeno a nuestro todo” título en Ingeniería Acústica, la cuestión resultaba extrañamente irónica, pues si es que para entonces ya recordaba algo de mi antigua escuela, fue que tras salir de la preparatoria, me habría jurado a mí mismo, jamás volver a tener que ver algo de nuevo con las matemáticas o la física, más las caprichosas vueltas de la vida, terminarían arrastrándome irremediablemente a titularme de aquello de lo que escape por tanto tiempo. Por otra parte, ya sabido era que ahora lo difícil estaría en encontrar un equipo en donde pudiera desempeñar dichas habilidades obtenidas en la todopoderosa universidad, lo cual no suele resultar ni tan bien, ni tan fácil como te lo platican la mayoría de las veces, el resultado?... bueno a decir verdad y como mencionaba antes, mi vida por ahora, habría comenzado a tomar un sentido estático y de nuevo comenzaba todo a sentirse nuevamente inmóvil, pues tras la graduación habían pasado algunas semanas en las que estaría algo activo buscando y persiguiendo algunas varias propuestas de trabajo, que finalmente se verían frustradas y que harían que con el tiempo optará poco a poco por escoger una cada vez más, sedentaria vida, en donde solía pasar horas buscando información irrelevante y aleatoria, navegando por internet hasta altas horas en la noche y pasar gran parte de mi tiempo tirado en piso de mi habitación.


Para aquel entonces lo único que impedía que me aíslara por completo del mundo exterior, eran las esporádicas llamadas y contadas salidas con Marco y Fernando, quienes eran los únicos que tenían mi número de celular para una comunicación directa y quizá los únicos que aún me seguían frecuentado muy de vez en vez, cuando ellos de algún modo lograban ponerse de acuerdo también, más en vida cotidiana, mi única interacción solía ser mediante aquellos perfiles que solía tener en las ya extintas plataformas llamadas MySpace y Hi5, en donde tras la graduación, comenzaron a llegar abundantes solicitudes de amistad, de gente que en mi vida había visto o hablado con, era extraño pero realmente no era que importara tenerles o no en mis listas de amigos, quizá lo más relevante los trabajos, el arte y una que otra cosilla de interés general que subía la comunidad de vez en cuando.


más siendo honesto, por lo único que conservaba mis perfiles era quizá por la costumbre de platicar a diario con la única persona que aun me escribía de todas las de aquel extraño barullo y que a pesar de siempre haber tenido una torpe y muy deficiente comunicación era con la única que hablaba para aquel momento, hablo de mi extraña y única cyber fan, "Emoxita"; a quien por veces le solía compartir, mis repentinas dudas existenciales, las cuales estoy seguro ahora que quizá nunca entendió y solo contestaba desde lo que su entendimiento le permitía interpretar, desconozco si dicho detalle incentivó a que desarrollará aún más esa extraña obsesión por querer arreglar una cita para conocernos en persona.


Emoxita, vivía en la ciudad de Guadalajara, por lo cual no solo hablábamos de lo complicado del viaje de unas cuantas y "pesadisimas" horas, más aunandole a ello, mi entonces decadente estado de salud mental, mis extremas dudas existenciales, que mezclados a diario con el ruido de las constantes quejas de Uzza y mi cada vez menos oculto gran hastío apático hacia la vida, representaban una enorme cantidad de recursos a emplear, sólo para conocer a una chica a quien solo había visto en fotos y con quién nuestras pláticas no iban más allá de un "hola", "que haces", "que chido", "te escribo mañana"... sumado al hecho de que ya tenía una vaga pero firme noción de cómo podían acabar esa clase de cosas con las chicas desconocidas, para mí parecer, sentía que nuestra relación estaba bien de lejos, yo subiendo mis trabajos y ella escuchándolos o escribiendo sus clásicos y poco constructivos comentarios, cada quien en su espacio, cada quien tras su lado de la pantalla, sin embargo quizá resultado de mi aburrición y tras una larga conversación, quizá la más larga que tuvimos algún día, bajo una sensación de ligera nostalgia sobre aquellos recién terminados años musicales, le contaría en aquella ocasión, más sobre mis andanzas personales, compartiendo algunos vídeos y fotos sobre antiguas presentaciones, sesiones de fotos y recuerdos capturados en video, que quizá dado a la emocionalidad de aquel suceso, se comenzó a volver habitual, que en cada uno de los chats posteriores, en cada final de nuestras breves conversaciones ella comenzará a poner en un principio sutiles referencias con relación a una posible reunión en persona, cuestión que nunca habríamos platicado en formalizar seriamente sin pasar más allá de un chiste pasajero en alguna de nuestras primeras conversaciones y que quizá se iría al mezclarse con las ansias de una fantasía alimentada por una auto interpretación y quizá una idealización de algo que nunca existió, que sin saberlo o quererlo siquiera, dicha propuesta fue gradualmente escalando al punto de hacerse ya obvia e insistente, tras recibir un repetitivo texto después de cada plática que decía siempre los mismo:


– Dime qué día tocarás en vivo, para comprar aunque sea un boleto de ida y vuelta, quiero verte en persona.


Si bien no le había dicho aún, que ya me habría graduado, tampoco era relevante que lo supiera, pues a pesar de ser una chica linda y ciertamente atractiva, no se sentía como si fuese a culminar en algo en particular, es decir en verdad siempre le agradecí que fuese mi única fan, a pesar de que mi música no era, ni de gran calidad ni conocida, pero tampoco me llamaba el hecho de poder conocerla en persona, no quería que acabará siendo una Maríana cualquiera, ejemplos había muchos y yo principalmente, sabía que tenía mucho por resolver a nivel personal, con esta pesada apatía que ya no sabía sinceramente ni qué hacer con ella.


Para el primer cuarto de aquel año, las crecientes solicitudes de amistad no dejaban de llegar, ex compañeros, ex maestros, gente completamente desconocida que aseguraba conocerme al menos de vista, un mundo de gente tan abundante e irónicamente tan tan vacía para mí, tantos supuestos "amigos" que ahora salían de la mismísima nada, era solo que no me sentaba bien del todo, porque hablarme ahora que ya todo había terminado?... por otra parte estaba también la creciente amenaza de Emoxita por aparecerse un día inesperado así sin más, con solo su efímera y emotiva propuesta de un disfrazado matrimonio derivado de una ya sobre escalada irrealidad que para aquel momento se había tornado lo suficientemente seria para tenerla en reserva. Uzza obviamente no se habría quedado con la duda, ya que teniendo la posibilidad tan regalada, no desaprovecharía la oportunidad de obtener una respuesta y tras aplicar "la fórmula secreta" con Emoxita, en pro de saber porque siempre culminában las situaciones en la misma descabellada resolución, ya en mente teníamos en cuenta que nuestro parecido en algunas cosas era muy similar, por algo la atracción, más ella tenía predilección por un color que yo odiaba gravemente en aquel entonces y que hacía toda la diferencia en la ecuación. Los rápidos resultados de Uzza tomado en cuenta la edad, los gustos musicales y una que otra ideología particular de Emoxita, sumándole la ecuación, lo que arrojaría la fórmula, fue el perfil de una chica con tendencias soñadora mente románticas que si bien amaba obtener lo mejor de las experiencias para su crecimiento emocional mediante una relación sincera, aquello nunca fue realmente el problema, sino que el nivel de fantasía en la que se des envolvía, era muy alto y tras lo del matrimonio indirecto que ya me estaba proponiendo, fue una factor determinante que me llevó a en un repentino golpe de agudo hastío mezclado quizá con ansiedad, si mencionar un par de noches de pesada vigilia, a que una mañana temprano, despertando con una firme decisión, encendí el ordenador y sin titubear, cerré súbitamente y sin aviso, de buenas a primeras una a una, todas las cuentas y correos existentes en la red de tajo, cuestión que gracias a mi ya gran apatía no me representó ninguna dificultad el dejar ir y con ello obviamente dejar morir todo aquello que tenía en aquel momento, canciones, fotos, "amigos" y hasta mi primera y única cyber fan… aquel día, decidí en pocos segundos, una inesperada, violenta e irreversible muerte de lo poco que me quedaba del mundo exterior, de lo poco que evitaba que cayera finalmente en una completa insolación.

22 de Julho de 2019 às 05:17 0 Denunciar Insira 0
Leia o próximo capítulo Capítulo 2 - La colección de nubes

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