Nemesis (Tomo 1) Seguir história

denise-aylen1558723047 Denise Aylen

Las cosas se han ido de las manos cuando una organización, ubicada en San Francisco (California), sufre un supuesto accidente que ha cobrado vidas y otros han tenido la suerte de su lado como para llegar justo a tiempo al hospital. Edward Carter, miembro y sobreviviente, al ser dado de alta descubre que el cuerpo de uno de sus compañeros ha desaparecido de la morgue y piensa que podría tener relación alguna con lo ocurrido, viéndose obligado a comenzar una ardua investigación que pondrá en juego su propia vida y tener muy de cerca a su «némesis».


Ficção científica Para maiores de 18 apenas. © https://www.safecreative.org/work/1907171457826-nemesis-tomo-uno

#245 #383 #acción #investigación
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Prólogo

La visión no era muy clara. Lo único que alcanzaba a distinguir eran unas luces blancas y unas personas a mi alrededor que no lograba identificar.

Pude sentir cómo mi cuerpo viajaba a gran velocidad reposando sobre una especie de camilla.

Mi nombre estaba siendo gritado en un tono lleno de desesperación y preocupación, seguido de unas preguntas que no lograba entender, el eco que oía en este momento no era de ayuda.

El cansancio era demasiado. El cuerpo me dolía. Mi cabeza estaba llena de preguntas: «¿Qué ocurrió? ¿Por qué de repente soy el centro de atención? ¿Adónde me llevan? Todo esto es muy confuso

Me pesaban los párpados, pedían cerrarse, era como si estuviera anestesiado. Sin dar batalla, dejé que ganaran y así caer en un profundo sueño.

Varias imágenes pasaban ante mis ojos. Destrucción. Pude sentir cómo el fuego abrasaba parte de mi cuerpo. Dolía. Mucho. Mis gritos no tardaron en escapar de mi boca. El aroma que desprendía mi carne era cada vez más fuerte. Pedí auxilio a la vez que me movía con brusquedad con la intención de apagar aquellas llamas que me quemaban vivo. Era como estar en el mismísimo infierno. Nadie me ayudaba. Estaba solo.

Todo se volvió blanco. Los gritos cesaron y ya no sentía el intenso calor. El ambiente era calmado, silencioso. Miré a mi alrededor una vez que la vista era más clara; me encontraba en la habitación de un hospital y estaba conectado a unas máquinas, mis brazos habían sido vendados y no sentía del todo mi cuerpo.

«¿Por qué estaba aquí? ¿Dónde estaban los demás?» Nuevamente mi cabeza se llenó de preguntas. Necesitaba respuestas de inmediato, o perdería la paciencia que me quedaba.

Estaba decidido a cometer una locura: salir del cuarto y averiguar el porqué estaba aquí.

Antes de que pudiera tan siquiera sentarme, el sonido de la puerta al abrirse me alertó, dejando ver a un hombre de bata blanca sosteniendo una libreta con su mano izquierda.

─Buenas tardes, señor Carter ─saludó cortés y cerró la puerta─. ¿Cómo se encuentra?

─Confundido ─respondí sincero, llevando una de mis manos a mi cabeza con cuidado de no sentir dolor─. ¿Por qué estoy aquí? ─comencé a soltar las preguntas─. ¿Dónde está mi equipo?

─Entiendo que tenga muchas preguntas que hacer y respuestas que necesitar, pero debe descansar. Su cuerpo necesita reposo. Es un milagro que solo haya sufrido quemaduras. ─Se acercó a las máquinas y anotó lo que veía en ellas─. Por el momento vamos bien.

─Creo que ya he descansado lo suficiente. ¡Quiero respuestas!

─Ya vendrá alguien a verlo y le dará esas respuestas. Por ahora, preocúpese por usted mismo. ─Se dirigió a la salida─. Debo ver a otros pacientes. Que tenga un buen día.

El hombre se había retirado, quedando una vez más con la soledad.

¿Qué podía hacer? Si salía me tomarían de loco y la situación sería peor, y no quería ser el centro de atención de todo el establecimiento. Si bien se me había ordenado reposar, no quería y no podía; la preocupación hacia mis camaradas y hacia ella era cada vez mayor.

Intenté mantener la calma, estaba muy alterado, y eso no ayudaba mucho. Si pensaba en negativo sería peor. Mejor bloquear todo tipo de pensamiento respecto a la situación y esperar los resultados. Sí, era buena opción.

Inhalé y exhalé todo el aire que tomé para relajarme, acto seguido me dispuse a cumplir lo ordenado: caí en los brazos de Morfeo.

Una vez más se repitió aquél episodio del fuego y desperté al instante. Dirigí la mirada hacia el reloj que estaba colgando arriba de la puerta, eran las siete y veinticinco de la tarde, dormí tan sólo cinco horas y no lo parecía, aún me sentía agotado y dolorido, como si hubiera parpadeado sin notar el paso del tiempo.

No me cabía la menor duda de que ese sueño está relacionado con el ahora. Pero no lograba recordar nada más que mi identidad, mi oficio, rostros familiares, pero no del incidente. ¿Estuve en una misión? Puede que sea lo más probable. ¿De qué otro modo acabé aquí? Capaz y fui el único en salir malherido. Esperaba que fuera así y mi cabeza me estuviera jugando un mal momento mostrándome sucesos irreales.

Alguien llamó a la puerta y di autorización de pasar, se trataba de mi jefe; Khris William. Vestía casual, portando en su pecho derecho la placa de la S.S.C.B. ─Servicio de Seguridad Contra el Bioterrorismo─ y con su típica expresión seria, nunca ha sido alguien de demostrar sus verdaderas emociones en cada situación que se le presentaba, ni siquiera demostró un poco de felicidad en el día de su boda. Y en el día de hoy, seguía preguntándome cómo es que es casado y padre al mismo tiempo siendo él una roca y su esposa lo contrario. Limitándose a mirarme, tomó la silla que se encontraba al lado de la camilla y se sentó al revés, apoyando sus codos sobre el respaldo. Con una expresión facial sumamente seria, no rompió el silencio de la habitación sino que clavó sus ojos sobre mí, como si me analizara…

─Buenas tardes, señor ─saludé educadamente, dando el primer paso.

─Para empezar ─dijo de repente─, esto es una muestra de que las cosas se nos han ido de las manos ─calló un momento, como si esperara a que le respondiera algo al respecto─. Mira, no sé cómo decirte esto.

─Sólo quiero saber lo ocurrido ─expliqué─. Necesito saberlo.

─Entonces seré franco: Han muerto quince científicos; el laboratorio, según me han contado, estaba cerrado desde afuera. De los agentes, han muerto veintitrés… Incluyéndola.

─¿Qué? Es imposible. Debe estar equivocado de persona.

─Su cuerpo sufrió una herida muy grave, tuvo una hemorragia intratable. Lo lamento mucho.

Mi mundo se derrumbó. La mujer que una vez consideré mi enemiga, mi compañera, mi amiga, mi amante, y por último, era mi pareja, ya no formaba parte del mismo.

Deseaba con todo mí ser que eso fuera una pesadilla. No podía creer sus palabras, me negaba. Era imposible que ella… ¡Imposible! ¡No pudo acabar de esa manera! Todo lo que ha vivido, lo que ha enfrentado… ¿y acabar así? ¡Se equivocaba! ¡No podía estar hablando de la misma persona!

─¡No puede estar hablando de la misma persona!

─Vanessa Grey fue dada muerta a las doce y veinticuatro del mediodía. ─¡No podía estar hablando en serio!─. Su abdomen fue hecho añicos, provocándole la muerte. Acabo de verla en la morgue, junto con el doctor que los atendió.

¡Me negaba! ¡No era ella! ¡¡NO ERA ELLA!!

Pude sentir como un nudo se iba formando en mi garganta, presionaba y me dificultaba el habla; mis ojos comenzaron a humedecerse, las lágrimas querían salir; la cabeza y el pecho me dolían, como si fueran a estallar. Quería liberarlo, quería expresar mi dolor mediante llantos, gritos y la necesidad de golpear algo, pero debía contenerme, no era el lugar adecuado por más que estuviera hecho pedazos por dentro. Así que intenté volver a la compostura de antes, respirando con calma y recuperando un poco la cordura.

─No quiero que los demás se enteren ─dije en tono serio, como si nada hubiera pasado. Volteé a verlo y añadí─: No aún.

─Creo comprenderlo. Entendido. Pero debe saber que tarde o…

─Tarde o temprano lo sabrán ─completé la oración─, lo sé. Se lo diremos cuando regresemos, pero hasta entonces, no se enterarán.

─Les diré que ella está en la otra punta del mundo cumpliendo una misión, antes de que ocurriera el ataque. ─Dicho esto, se puso de pie─. Mis condolencias. Que se mejore pronto.

Y se retiró de la habitación.

Las semanas pasaron y cada miembro de la S.S.C.B. fue dado de alta día tras otro. De vez en cuando recibía visitas de mis camaradas, ocultando mi dolor por aquella pérdida, actuaba con total tranquilidad y normalidad que no levantaba sospechas. Yo era el siguiente en ser dado de alta (10 de agosto), las quemaduras no fueron tan graves como se pensaba ya que había logrado apagar a tiempo las llamas cuando estaba dentro de ese infierno.

Khris había entregado una bolsa llena de ropa a una de las enfermeras para que me la alcanzara y así poder cambiarme. Él, al ser el responsable de una organización muy importante, ganaba una suma de dinero muy grande y las administraba para cada ocasión: nuestro sueldo, los viajes y hospedajes, la paga del hospital, los impuestos, su familia, y vestimenta para cuando fuese necesario. Sabía muy bien lo que hacía.

Al salir de mi cuarto me crucé justo a tiempo con el hombre que nos brindó su atención, le pregunté con amabilidad que si podía llevarme a la morgue a ver mi amada, a lo que él asiente y me acompaña al lugar.

El saber de una tragedia como ésta y adónde te diriges para comprobarlo con tus propios ojos es algo escalofriante y triste al mismo tiempo. Así me sentía yo en ese preciso momento; enterarme de la muerte de Vanessa e ir a la morgue a ver su cuerpo. Aún me costaba creer que eso fuera real. Nunca pensé que ese día llegaría, y ella tampoco, de seguro. Tras todo lo que había vivido quería remediar sus errores ayudándonos con cada información que hallaba, le costaba participar con la organización que intentó cazarla pero se iba acostumbrando poco a poco. Durante ese lapso de tiempo, cambiaba su persona para bien. ¿Tanto esfuerzo para terminar en una bolsa de plástico y finalmente en un congelador? Sí, tuvo toda la razón. El destino no siempre es justo. Se te presentan todo tipo de obstáculos, y, una vez que los afrontas, peores aparecen.

Llegamos a la morgue y el doctor tomó la lista que había sobre una mesa, la hojeó y me pidió seguirlo. Revisó las placas de las bandejas y halló la correcta, asomó su mano a la manija no sin antes preguntar:

─¿Seguro que está listo?

─Necesito verla.

El anciano no dijo más y se dispuso en abrir el contenido…

─¿Pero qué…? ─Reaccionó sorpresivo ante lo que estaba viendo.

En el estado en el que me encontraba no supe qué sentir. ¿Felicidad, por no ver su cadáver? O ¿Furia, pensando que podía tratarse de una mala broma?

─¿Dónde está? ─cuestioné preocupado. No sabía qué pensar.

─Iré a preguntarle al encargado ─me dijo confuso─. Debió de equivocarse. Lamento mucho esto.

Una vez disculpado, se encaminó hacia la puerta de la derecha que conducía a la pequeña oficina. Pocos minutos más tarde, regresó un tanto furioso con un hombre moreno oscuro de apariencia treintañera vistiendo el uniforme médico azulado, el primero señaló la bandeja vacía y el otro seguía sosteniendo que era el correcto.

─Lo juro. Yo ordené que la pusieran ahí, hasta lo vi con mis propios ojos ─explicó, alterado.

─¿Alguien más estuvo aquí? ─le pregunté, con el propósito de obtener una pequeña pista.

─¿Alguien? ─Comenzó a hacer memoria─. ¡Sí! Estaba la nueva enfermera ayudándome. Su nombre era So… So…

─¿Sophia? ─Mi doctor le dio una ayuda.

─¡Ella misma! Sophia Fisher. Dijo que cuidaría mi puesto en lo que iba por café, y al regresar, ya no estaba.

─¿Cree que puede ser la responsable? ─nuevamente pregunté.

─¿Por qué y para qué se llevaría el cuerpo?

─No todos aparentamos ser lo que somos ─advertí─. ¿Sabe dónde puedo localizarla? ¿Número de celular? ¿Domicilio? ¿Red social? ¿Mail?

─Puede solicitar esos datos en su expediente, en recepción ─me informó el mayor─. Puedo acompañarlo.

─Se lo agradezco. Lamento las molestias… ─detuve mi habla al desconocer el nombre del encargado.

─Llámeme Alexander. Y no es nada.

Sin interferir más, me retiré del lugar junto con mi doctor, quien fue una vez más mi guía

Una vez en recepción, el hombre preguntó por la dicha enfermera y la encargada, una mujer aproximándose a la tercera edad, dudosa al oír el nombre como si fuera la primera vez, comenzó a teclear y buscar el expediente. Tres minutos después, nos informa de la inexistencia de la persona.

¿Se necesitaba alguna otra cosa para considerar al cuerpo de un agente desaparecido o secuestrado?

Pregunté dónde podía hacer una llamada telefónica y la señora me dio la ubicación de uno más cercano, agradecí a ambos por la ayuda y finalmente me despedí.

Tras realizar el llamado a Khris ─o más bien, dejarle un mensaje de voz─, salí del hospital y tomé un taxi para por fin irme a casa…

13 de Julho de 2019 às 16:53 7 Denunciar Insira 3
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Mor iLargia Mor iLargia
Hola! Creo que escribes bien, aunque hay un par de errores ortográficos. También es un poco confuso que narras en pasado, pero el tipo se pone a pensar en presente, lo que a mí al menos me corta el ritmo. Tal vez podrías poner los pensamientos en cursiva, o decir cosas como “no puedo creerlo, pensé” Pero como no hay ningún indicador, el pasado de pasado a presente es extraño, en especial porque la voz es de la misma persona que es el narrador. Revisé un poco del capítulo y persiste el tema de los tiempos verbales, hay enredos entre pasado y presente, no solo en los diálogos. Sobre la historia, suena interesante, pero el ritmo del prólogo es algo lento. Y la forma en que termina mmm me parece pasiva. No encontrar el cadáver es algo muy impactante y simplemente termina con “no estaba para nada alegre” o algo así... es como mmmm Te recomiendo mejorar ese cierre :) Seguiré revisándola cuando tenga tiempo. Saludos!
16 de Julho de 2019 às 17:42

  • Denise Aylen Denise Aylen
    Y pensar que me reseñaron dos veces la novela (Wattpad y Litnet) y ninguno de los dos mencionó esos problemas siendo que les dije que marcaran todo, incluyendo la narración al ser en Primera Persona. ._. Lo del cierre, olvidé borrar esa parte en el manuscrito siendo que en Litnet esta no existe. Ahora lo quito. xD Muchas gracias. ^^ 16 de Julho de 2019 às 18:01
  • Mor iLargia Mor iLargia
    Cuando puse “Revisé un poco del capítulo y persisten los problemas de tiempos verbales”, me refería a que revisé el capítulo siguiente y persisten. 16 de Julho de 2019 às 17:44
  • Mor iLargia Mor iLargia
    Jeje yo me dedico a editar novelas, así que es normal que me fije en los tiempos verbales. Como te digo, tal vez poner en cursiva los pensamientos o algo :) Creo que si haces esos arreglos quedará mucho mejor :D Ánimo!!! 16 de Julho de 2019 às 22:28
  • Denise Aylen Denise Aylen
    Más que nada quería la naracción tomando como referencia a la de «Entrevista con el vampiro» para evitar la Tercera Persona, que aún no manejo bien (Anne la usa, pero se inclina más a la Primera Persona por obvias razones), y el tener que estar añadiendo más de un pensamiento cuando deseo colocarlos en ciertos momentos. De cualquier forma, estoy corrigiendo los capítulos (el tres lo dejo para más tarde al ser el más largo) antes de publicar el próximo. Nuevamente, muchas gracias. :D 16 de Julho de 2019 às 22:53
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