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nisselle mabel ortiz

Breves historias que te dejarán con la boca abierta, algunas desconcertantes, dementes, sin lógica alguna; porque hay que pensar que a veces las cosas que no tienen sentido son las mejores.


Suspense/Mistério Todo o público.

#fantasia #locura #historias-cortas
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Fuego, papel y lápiz

Un día más en este oscuro mundo. Le doy comida a polar, él me la pide todos los días. No entiendo por qué come. Yo no la necesito. Mi estómago murió y riñones también, no los necesito. Un muerto no necesita nada de eso.

El sonido del teléfono retumba en toda la casa haciendo que polar se sobresalte por un momento y siga comiendo con normalidad.

Habla una mujer que dice ser mi mamá.

—¿Hija, Cómo estás? ¿Sigues tomando tus medicamentos?

Le respondo sólo por cortesía. mi familia está muerta. Recuerdo muy bien cuando sucedió. Pablo estaba conmigo, ambos lloramos, él los conocía tan bien como yo.

Ese año Pablo me compró a polar, mi hermoso perro esquimal americano. Lo había visto por internet y me enamoré de él. A veces Pablo me decía que estaba más enamorada de polar que de él, eso me causaba risa. Él me hacía reír siempre, hasta que también murió. Fue un día muy triste, aún no puedo olvidarlo.

La mujer se despide y cuelgo el teléfono. Siempre dejo que me hable, a veces es bueno escuchar la voz de otra persona.

Veo los bidones con bencina en la cocina, exactamente dónde los dejé ayer. Tomo el primero y lo vierto en el living. La mayor parte del tiempo la pasamos ahí sentados viendo películas, a Pablo le gustan la de pelea, cada vez que podía ponía alguna de las que no recuerdo. A mí no me gustan las películas, nada de eso, pero lo acompañaba.

El día está nublado y hace frío. Al ver por la ventana me encuentro que todos los demás tienen sus estufas prendidas. Algo normal para ellos. No necesito una estufa, no siento frío.

Termino con el living y sigo en el comedor, es pequeño y solo tengo unas cajas con cosas de Pablo. Es hora de olvidarlo. Me hará bien quemar todo.

Tomo el otro bidón y lo vierto en la cocina, éste es más pequeño. El olor a bencina ya es muy fuerte en toda la casa. El olor a la purificación que pronto comenzará. Encima del refrigerador veo que los fósforos están desparramados fuera de su caja. Solo necesito uno.

El fuego corre rápido por todas partes. Subo al segundo piso. Está todo preparado. El papel encima del escritorio con un lápiz negro. Me gusta el negro, mis ojos son negros, mi pelo es negro, hasta mi ropa lo es. El negro es muerte.

No quiero morir. No volvería a verte. En algún momento lo dijo mientras dormíamos. Me cuesta admitirlo pero estaba en lo correcto. Nunca más lo volví a ver, ni siquiera al momento de yo hacer lo mismo. No está conmigo. Fuimos separados por una fuerza mayor y nada pudimos hacer al respecto. Eso me duele. Es lo único que siento ahora.

Tomo el lápiz y comienzo a escribir.

Estuvimos juntos por años. Demasiados, aun así puedo recordar absolutamente todo lo que hicimos juntos. Lo demás no importa, las deudas, las peleas, nuestros amigos, el alcoholismo que nos separó por un tiempo. El tiempo que estuvimos juntos lo viví al máximo. Sé que en el último tiempo tuvimos problemas, de los cuales nunca logré entender. Estuviste hablando con mis padres a mis espaldas y eso no me gustó...

El calor se hace más fuerte. Escucho como el fuego quiere quemarlo todo. Pronto llegará a mí.

...llevarme con una doctora. No entiendo. Pero eso ya no importa. Tú no estás y ellos tampoco. Pero hay algo que necesito decirte, algo que por años me guardé...

—¡Sofía! —alguien grita de afuera—¡Sofía!

Reconozco la voz. Es clara, la vecina de al frente. La que pasa todo el día mirando por la ventana. Pablo me decía que cuando llegaba del trabajo ella lo miraba fijamente de su pequeña ventana.

...Te odio por dejarme. Te odio por irte antes que yo. Sé que no fue tu culpa. Ambos morimos, aun así estamos separados. Debe ser nuestro destino, el no vernos más...

—¡Sofía! —Vuelve a gritar Clara.

Voy a la ventana y miro abajo. Clara se ve un tanto afligida mientras conversa con un anciano que nunca he visto. Hay gente reunida, unas cuantas personas mirando el espectáculo.

—Ya vienen los bomberos. —El anciano me dice.

Las llamas ya están llegando a mi habitación.

...pero necesito decírtelo, aunque nunca lo leas, aunque nunca te llegue esta carta...

¡Sofía, no lo hagas!

...escucho tu voz. Nunca la olvidaré...

—¡Por favor, amor no lo hagas! Queremos ayudarte. Estamos todos aquí. Acércate a la ventana.

La sirena suena cada vez más cerca. Imagino que debe verse en gran parte de la ciudad. Eso suena divertido. Vienen aquí a rescatar a un muerto.

—Sé que estás sufriendo, lo entiendo. Estoy aquí y te amo.

...siempre pensé en decirte, te amo.

23 de Junho de 2019 às 21:45 0 Denunciar Insira 0
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