La Isla de los Muertos Seguir história

canelita Elia Alejandra

2025 y la sobrepoblación está al límite. A inicios del año empezó una masacre a nivel mundial, donde los niños y jóvenes mueren sin razón alguna. Erika quiere salvar a sus amigos de esa matanza. Sueña con una isla donde llegan estas personas muertas, hará todo lo posible si quiere que sobrevivan ella y sus cercanos.


Drama Todo o público.

#suspenso #Isladelosmuertos
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Prólogo

Desde que inició el año, todos han estado hablando de una cosa: la muerte. Es raro pero las personas menores de 18 años han estado muriendo. Ya sea asesinados, suicidios, quemados, ahogados, etc.

—Creo que mueren fácil mil al día. —Mencionó Ricardo mientras se concentraba en el juego como todos.

—Mi papá me dijo que en Europa y Asia ya no quedan muchos. —Dije mientras acomodaba mis audífonos para escuchar mejor la llamada y el juego— Además creo que en el sur ya están empezando la matanza.

—¿Y tú que piensas que es, Eri? —Me preguntó Max.

—Si te soy sincera no lo sé. Pero hay posibilidades que nosotros también pasemos lo mismo.

Hubo un silencio después de eso. Solo se escuchaban los controles y los disparos.

—Vaya mierda —Dijo Ricardo para romper el silencio.

—Sea lo que sea hay que tener cuidado —Dije— Hay posibilidades de que vivamos, solo hay que tener cuidado.

—Yo no creo en eso pero si tu lo dices...

—Cállate que aquí ya nos están matando —Dice Max.

En verdad me preocupaba la situación en la que estábamos. De un día para otro podemos simplemente desaparecer sin razón alguna. Nadie hace mucho al respecto, a dudas penas buscan culpables y los causantes de todo este alboroto.


Estuvimos casi tres horas jugando, olvidándonos del tema. Bajé a cenar algo y ahí estaba mi mamá haciendo su trabajo.

—¿Ya bajas a cenar? —Me preguntó sin dejar de mirar su computadora.

—No tenía hambre hasta ahora —Abro el refrigerador y saco algo de queso, jamón, salchicha y crema. Hora del sándwich— ¿Sabes algo de lo que está pasando?

Cierra la computadora para ponerme más atención.

—¿Sabes cuantos jóvenes hay en el mundo? —Subí y bajé los hombros mientras terminaba de preparar mi sándwich. —1.222 mil millones. Más de la mitad han muerto. África no queda ninguno, Europa y Asia solo unos cuantos que pudieron viajar al otro lado siguen con vida. —Miró hacia abajo— Pero ya están empezando a asesinar de este lado.

—¿Pero no hay algo que podamos hacer?

—¿Qué harías tú? La grandes ciudades han sido masacradas, incluso lugares que nadie espera.

Solo miré a otro lado y empecé a comer.

Esa noche a dudas penas podía dormir del miedo.


Al día siguiente vi a Max, Ricardo y otros cuatro amigos con los que siempre estaba. Ese día solo fueron clases y bromas entre nosotros siete. Éramos solo nosotros disfrutando de la vida.

Cuando llegué a mi casa solo quería dormir, y así fue. No era normal lo que estaba soñando, era una isla grande. Al centro había una especie de volcán y alrededor de esta estaban unos casilleros grandes color gris. Algunos estaban manchados de sangre. Unos tenían contenido adentro. Miré el mar, iba llegando bolsas transparentes con basura... No, no era basura. Eran personas. Habían personas en la orilla del mar esperando que llegaran las bolsas. Me acerqué a uno de ellos. Era alto de cabello color cobre, sus ojos miel solo veían a lo lejos. Le pregunté:

—¿Qué es todo esto?

Me miró unos segundos y siguió viendo las bolsas.

—Los muertos —Responde— Todos son niños, jóvenes y bebés. —Me quedé en shock. Me mira nuevamente pero esta vez con curiosidad— ¿Quién eres?

—Soy Erika.

Asiente y mira nuevamente a las bolsas.

—Daniel. —Contesta y se acerca a una de las bolsas, adentro había una niña de al menos tres años. Tenía cabello corto y liso, color castaño. Su piel era pálida. Por las manchas en su vestido supe que la mató una bala en el corazón.

—¡Dani! —Grita alguien que estaba cerca de los casilleros y los dos nos acercamos— Ya se están acercando al norte de América.

—América es el único que queda con más jóvenes. —Responde.

—Mueren 50 mil al día, están yendo muy rápido.

—De morir 200 mil al día, se nota que somos menos poco a poco.

—Se están acercando a mi país. —Susurré cortante. Estaba impactada todavía.

—Si es así —Dice Daniel y mira a los demás chicos— ¡Oigan! Acérquense.

Todos caminan hacia nosotros murmurando entre ellos.

—¿Qué sucede?

—¿Qué es este lugar?

—No quiero morir...

Daniel empieza a contar a los que estábamos ahí.

—Bien —Frota sus manos y nos mira de pies a cabeza— Puede que muramos la mayoría. Somos treinta personas aquí, treinta personas que tienen una oportunidad de vivir. Estamos aquí porque tenemos la ventaja de ver quiénes de nuestros cercanos han muerto.

—¡Mi amiga murió hoy! —Gritó una chica de 15 años— Vi su bolsa entre todas.

—Ustedes pueden ver a sus cercanos entre la multitud. Y si ustedes no quieren ser los siguientes —Señaló a la chica— Deberemos trabajar juntos. Aléjense de las grandes ciudades, así tendrán más ventaja de vivir. Algún lugar sin mucha gente estaría bien, como un pueblo.

—Tengo familia en un pueblo —Mencioné— Puedo llevar a amigos ahí.

—¿De dónde eres?

—México. El occidente.

—Bien. ¿Alguien de ahí? —Tres levantaron la mano— Erika, ¿Podrías llevarlos contigo? —Asentí con la cabeza— Vayan a un lugar a salvo, igual los demás. Cada sueño que tengan ahora será aquí. Estén listos.

—Un segundo —Se acerca un niño de 13 a él— ¿Cómo sabemos que eres real? ¡Que tú eres bueno!

—Porque como ustedes tengo miedo —Se acerca a él poco a poco— He visto aquí a mis amigos, a mi hermana y a mis primos. He estado aquí desde que empezó la masacre. Los que vienen y no confían son los que veo después en la costa. Hassel lo sabe.

Una jóven de 17 años asiente. Era rubia de ojos marrones.

—Soy de Europa, Inglaterra para ser más exactos. Y he venido a Estados Unidos para sobrevivir, gracias a Daniel. —Lo mira y sonríe.

—Así que prepárense —Se acerca lentamente a la costa— Porque la isla de los muertos nos esperará.


Poco a poco se fue desvaneciendo todo. Me desperté en un lugar diferente a mi cuarto. Me levanté muy rápido que me dio mareo. Era diferente, era más baja de estatura y mi cabello era aún más largo de lo normal, además era rubio. Busqué rápido un espejo. Encontré uno de cuerpo completo en la puerta del cuarto y así fue, no era yo. Era alguien más.


—Alisson, ¿Estás bien? —Dijo una chica que estaba frente a mi en su cama. Se estaba frotando un ojo— Son las 5:00 de la mañana... ¡Oh dios! —Se levantó rápido de la cama— ¡Ali, tenemos clase! No me he arreglado.

Yo seguía sin reaccionar.

13 de Junho de 2019 às 15:48 0 Denunciar Insira 0
Continua…

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