Un cuento para dormir Seguir história

ecco Erendira Corona

Breves relatos para antes de dormir.


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Insomnio

Es tarde y afuera llueve. Por fin he llegado, cierro el paraguas transparente y sacudo las gotas de agua, he tenido que buscar rápidamente las llaves dentro de la mochila para poder entrar a casa. Ha sido un día largo y no hay nada más que necesite en este momento que tomar una ducha.

Se apetece una noche propicia para dormir, después de cepillar mi cabello y apagar la luz me recuesto sobre la cama.

He pasado un instante mirando al techo, trato de poner mi mente en blanco… Y…. Finalmente, no me puedo resistir...¿Qué habrá pasado con el paquete que pedí?, me doy vuelta sobre mi costado y me acurruco...Tengo que entregar el informe mañana… ¡Ay no! ¡otra vez!

Tanto pendiente.... Me ha provocado insomnio de nuevo.

Mejor me levanto por una taza de té, de esos que tienen mil flores y que entre sus advertencias tienen la de no manejar maquinaria pesada. Vierto un poco de agua caliente dentro de una taza, saco la bolsita de té de su envoltorio y la sumerjo dentro del agua.

Me he quedado absorta contemplando cómo la bolsita de té poco a poco tinta el agua con un patrón caótico hasta que todo el contenido se vuelve del mismo color. Sonrío y pienso en todas esas cosas científicas que hablan del caos y el origen del universo, siempre he sentido particular afición por todas esas teorías, quizás alguna de ellas pueda explicar cómo fue que llegué aquí a preocuparme por un montón de cosas sin sentido. Agrego un poco de azúcar y bebo.

Algunos minutos han pasado... Comienzo a sentirme más relajada…. Se me escapa un bostezo.

He vuelto a recostarme. Ahora sí; mi parpadeo se vuelve lento…. Y mientras me voy quedando dormida, de la semilla nacida junto a la taza de té, me va brotando una historia; que propicio…Mi propio cuento para dormir.

Si es verdad que existe un ente creador este ha de asemejarse mucho a un niño.

Imagino que a este pequeño ser le gusta pasar el infinito tiempo de su existencia jugueteando a orillas de un vasto lago. Todas las mañanas disfruta de echarse de bruces, para que el rocío perlado sobre la hierba verde, le refresque la panza.

Entre tanto, fija la vista en las flores a lo largo de la orilla, a veces se queda embelesado para siempre apenas un segundo y otras cuantas un instante eternamente.

Se ha dado a la tarea de adivinar cómo es la apariencia de una flor en realidad. Le parece que el color violeta que le empapa los pétalos es el matiz menos tímido que se deja ver con los reflejos de los primeros rayos del alba.

Acto seguido cuando logra escaparse de ese ensueño, se levanta abruptamente y corre detrás de las mariposas sintiendo el viento en sus mejillas...Sin preocuparse de qué tormentas desatará esto mañana.

Sucede que un día de esos, atemporales; se ha tumbado de bruces como siempre frente al lago. Inclinando su cara, ha visto su reflejo sobre la superficie cristalina, preguntándose quién será aquel tan semejante a él.

Con vacilación y curiosidad casi propia de un gato, ha estirado su dedo pulgar aproximándose a tocar el agua.

Aproximación a la mitad…Mitad de la mitad; cercanía... La mitad de la mitad de la mitad….

Le pareció que no podría acabar de recorrer esas infinitas mitades, pero no desistió y de pronto en el siguiente instante, entró en contacto con el agua…

Un primer ser, nace, llora, ríe y ama...

Y en el mismo momento que Él ha retirado su pulgar del agua, este ser primigenio ha desaparecido dejando tras de sí, un reflejo distorsionado del rostro que atónito observa.

De pronto no se ha reconocido porque ha visto un rostro distinto de él mismo. Pero ante este curioso efecto, el infante se permite tocar una vez más la superficie ahora con su dedo índice… Y…. Nuevamente el efecto es repetido.

Un segundo ser surgió repentinamente, nació, lloró, sonrió, amó…. Ahora, cuando ha retirado su mano, un segundo patrón concéntrico en el agua permanece. Entonces emocionado ante las incontables posibilidades, el pequeño absorto en su juego extiende nuevamente su mano y en un movimiento de como quien toca la tecla de un piano...

En ese breve instante infinito heme aquí... A MI.… Imaginándome este cuento, bebiendo una taza de té, cepillándome el cabello, dándome una ducha, cerrando mi paraguas, buscando rápidamente mis llaves, acaso también dando mi primer paso en el mismo instante de mi último aliento….

Cuando su pequeño dedo se aleje del agua una vez más…Me habré quedado finalmente dormida, dejando tan solo detrás mío otro patrón de círculos concéntricos, que irán al encuentro de aquellos que han sido antes; y de aquellos que serán después de mi...

8 de Junho de 2019 às 15:21 3 Denunciar Insira 1
Fim

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Jackie Inkspired Blogger Jackie Inkspired Blogger
¡Hola, Erendira! Tu historia ha sido verificada. Sin embargo, te aconsejamos que revises las mayúsculas después de los puntos suspensivos, ya que sería lo único que faltaría. En todo caso, esperamos haberte apoyado. Ánimo. :)
8 de Julho de 2019 às 07:21

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