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repran_h Reprán H.

En la soledad de su habitación Germán ha aprendido que no todo lo que ve es real, un adolescente privado de su libertad por su don, experimenta una realidad que lo sacará de su zona cómoda, conocerá su verdadero ser.


Horror Todo o público.

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Em progresso - Novo capítulo Todas as Quintas-feiras
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Te encuentras encerrado en tu habitación por la lluvia que no deja de caer, fastidiado te tumbas en el sillón color negro que tanto odias, quieres ver la televisión pero recuerdas que hace poco un apagón te dejó sin energía eléctrica. Maldices. Harto de tu situación cierras los ojos para poder tranquilizarte.

En tu mente dibujas círculos de colores, primero rojo, luego blanco, pasas al azul y repites el proceso. Por alguna razón eso te ayuda a serenarte. ¿Qué haces un domingo por la tarde con lluvia y sin luz?

Abres los ojos… Que mierda ha pasado, te dices, hace unos segundos aun había luz de día, sin embargo, ha anochecido. Te levantas de golpe y miras hacia la venta, un hombre andrajoso te observa desde fuera, sonríe y sus podridos dientes te dan escalofríos al grado de alejarte; mas no escapas de él, se encuentra ahora parado en la misma habitación que tú y en su expresión hay asombro, a ti te da asco.

—¿Qué quieres? —Preguntas con agresión.

No hay respuesta.

—Lárgate —intentas correrlo.

Pero el gruñido de un Bullmastiff te para en seco. No estaba ahí, ¿cómo llegó?

El animal está listo para atacar, tú te pones alerta, colocas ambas manos de frente mientras el sudor recorre tu cuerpo. Estás tenso, maquinas alguna idea para que todo lo que te está pasando se termine, porque claro no es la primera vez que lo vives, has tenido pesadillas, eres sonámbulo, y desde pequeño tienes la capacidad de ver cosas sobrenaturales, de seguro esto se terminará pronto, si eso debe ser, estás dormido.

El animal ladra y logra que el latir de tu corazón se acelere.

—Quieto —le hablas al perro como si te fuera a entender.

Concentrado en que el animal no se abalance sobre ti, no notas cuando el hombre se levanta del asiento y camina hasta colocarse frente a un espejo, abre la boca, sus ojos se tornan blancos y sus pies se abren ligeramente en una posición cazcorva.

—Germán —susurra.

Con cada letra de tu nombre los vellos de tu piel se erizan, el frío recorre el cuarto hasta congelar las ventanas y el vaho sale de tus labios. Los largos dedos del engendro tocan tu rosto y sientes que no puedes mover ni un músculo, él te obliga a mirar directamente a los ojos del perro, en ellos percibes la desesperación del animal. Su amo lo mantiene atado a un poste todas las noches, cuando el animal tiene hambre le coloca la comida a poca distancia, pero este no puede comerla porque su cadena le impide llegar, entonces la bestia llora, forcejea contra sus ataduras, ladra pues tiene hambre.

Las lágrimas surcan tus mejillas, sigues sin poder moverte. Rojo, blanco, azul; no funciona. Vuelves a pensar en esos colores, pero ahora se mezclan, ya no son solo tres, el amarillo aparece, el rosa, vino, verde y todo a tu alrededor se torna gris.

Respiras agitado, recuerdas a tu madre, esa mujer que siempre se mete en tus asuntos. ¿Acaso no te quiso desde pequeño?, seguramente no, porque de haberte querido no te hubiera llevado al psicólogo, ella te hubiera creído, es muy simple: si te amara no te hubiera encerrado en esta habitación.

Quién le dijo a ella que un cuarto con televisión, sillón, tres comidas diarias, un gimnasio y una enfermera con una inyección todos los días no era una cárcel, qué derecho tenia de privarte de tu vida, solo porque confiaste en ella para contarle que otros seres te visitan y torturan, ella se tomó el atrevimiento de construirte una celda.

Te tiras al piso llorando como un chiquillo, que se termine repites una y otra vez. Ya, basta, suficiente. Pero no, Germán todavía está empezando.

Notas que ya puedes moverte. Antes, en tus 17 años de vida, jamás ellos te han hablado. Siempre te visitan, a veces solo para verte, otras juegan con tu mente y tus recuerdos, pero tú eres fuerte, no permitirías que nadie poseyera tu cuerpo. Ahora la cosa que está en tu habitación te toma de los pies y te arrastra al tiempo que el Bullmastiff te lame la cara, porque los animales lastimados se identifican y así como tu viste su desdicha la bestia vio la tuya. Solo desde pequeño, tu única compañía son ellos, los seres de otras dimensiones.

—¡Suficiente! —Gritas y te aferras a la alfombra.

La cosa te arrastra con fuerza, intenta abrir la puerta pero parece no poder tocar la perilla y el animal ladra taladrando tu cabeza.

Lo que sea que te está queriendo hacer daño aun no es lo suficientemente fuerte para tener acceso a los objetos de tu mundo, te sientes en ventaja, si no es un sueño y es real, entonces debes defenderte. Como puedes te levantas del piso, lo encaras con asco, su aspecto cada vez te parece más terrible, tiene la apariencia de ser mitad bestia mitad hombre. Sus piernas alargadas y dobladas le dan agilidad para dar pasos enormes, mientras que su rostro humano se va despellejando para dar paso a una piel dura y de la cual gusanos salen. No sabes si gritar, no mirar, o simplemente rendirte.

La cosa te mira y en el fondo te parece familia, seguro sientes conexión igual que con el animal, quizá sea que los que han sufrido tienden a conectarse de maneras indescifrables, quizá esta cosa no pretenda hacerte daño y solo quiere mostrarte algo. Entonces lo decides, vas a seguirlo.

Abres la puerta, después de casi diez años, vas a pisar el exterior. Lo piensas un poco, la puerta no tiene seguro, siempre pudiste salir, pero claro, fue esa mala mujer la que te dijo:

—Mi niño, jamás por nada del mundo vayas afuera, es un lugar peligros donde solo hay dolor y sufrimiento; tú ya tienes demasiado como para soportar algo como el mundo.

Qué estúpido, le creíste, ella te tiene encerrado sin llave igual que un camello al que atan a un tronco sin correa, por la mera costumbre pensante que no podías irte.

El engendro se encuentra a tu lado, no habla y el perro ha dejado de ladrar, parece más una mascota normal, excepto por que su pelaje se le cae dejando ver su carne llena de moscas que se lo comen. Supones que el animal no está vivo, debe ser una especie de zombi o solo es parte de tu alucinación; como sea caminas detrás de la cosa.

Tienes vagos recuerdos de tu calle, la casa de Jeni sigue igual, ¿será Jeni la misma niña radiante que recuerdas? Qué más da, ha pasado el suficiente tiempo para que sepas que tu vida no será nunca igual al de los demás.

Las nubes del cielo se mueven rápido, te dejan ver la luna llena y con su luz el aspecto del engendro se va disipando, ahora si es un monstruo, ya ha perdido toda su apariencia humana y camina encorvado para no adquirir una altura de tres metros.

Te empiezas a sentir bien, el miedo se disipa porque quieres entenderlo, crees que esta experiencia puede mostrarte más de quien eres.

En un callejón escuchas gemidos, no quieres ver que es, pero el perro va en esa dirección, entonces el engendro lo sigue y bueno… no te queda más que ir también.

Lo que ves te paraliza, una mujer completamente desnuda, gorda y con el maquillaje regado le hace el amor un hombre completamente ebrio. Ella te mira y sonríe, extiende su mano para invitarte a unirte. Tú sabes que eso está mal, ya eres un joven grande, pero sabes que no debe ser así, le das la espalda y entonces descubres que del otro lado de la calle se encuentra la enfermera que te atiende, pero no está sola, dos hombres la acorran. Ella te reconoce, grita tu nombre y pide ayuda, sin embargo, estás paralizado. La primera navaja es enterrada en el abdomen de la mujer y acto seguido el segundo hombre le arrebata el bolso y el reloj de oro, ambos disfrutan de apuñalarla una y otra vez.

Sus ojos van perdiendo brillo, poco a poco ves como su alma deja su cuerpo y no es hasta que ella se queda a tu lado con la sangre flotando que por fin cree en tus palabras, tú puedes verla, ahí, sin vida.

Gritas con todas tus fuerzas, quién dijo que la muerte es arte, a quien se le ocurrió pensar que apuñalar a una mujer en la noche era cosa del demonio, son actos que el mismo hombre hace y que disfruta, porque dentro de su ser ha perdido su razón para convertirse en asesino, y los asesinos no aman, no viven, solo hay pudrición en su mente y su corazón.

No era la manera correcta de conocerlo, sabes que esto pasaría tarde o temprano, que un día saldrías, mas ya no lo quieres, no así.

Caminas encorvando la espalda, llorando, maldices al mundo como si con eso las cosas se solucionaran, eres infeliz, eres completamente infeliz por el don que te tocó; tu no lo pediste, no dijiste querer ver la maldad del mundo. Sí, es verdad, esos seres existen y caminan todos los días al lado de los humanos, pero por qué te tenía que tocar a ti. No dejas de llorar, por primera vez piensas que puede ser que tu madre tuviera razón.

—Quiero volver —siseas para que el engendro se detenga.

La cosa te mira y algo dentro de ti se mueve, ya no diferencias si es miedo o empatía.

Caminan hasta la orilla de un lago, ahí el perro se mete al agua y nada hasta desvanecerse con la luz de la luna.

«No vuelvas»

Esa voz, la reconoces, pero no identificas de dónde.

«No vuelvas»

Sabes que quien te advierte es el monstruo que tienes enfrente,

«Quédate conmigo, con nosotros»

Voces se unen y en un instante más como él aparecen, todos idénticos.

Es verdad, ellos existen, sea por un propósito o simplemente como un juego macabro del destino, pero ahí están frente a ti. Lo piensas, tú eres un humano, no eres un espectro ni nada parecido, prefieres mil veces el calor de una lámpara que la luz de la luna. No perteneces a la dimensión de los muertos, quieres volver.

La cosa sabe que intentas huir, por un instante piensas en que todos se te irán encima para evitarlo, pero por el contrario, se quedan quietos y dejan que te marches.

Tu cuerpo entero siente frío hasta los huesos y escuchas como cada uno de ellos se rompe desde dentro, no te da tiempo de gritar pues caes al suelo deformado. El perro regresa con el semblante hambriento, te lame con descaro y lentamente comienza a devorarte, pese a que ves la manera en que entierra sus dientes en tu cuerpo no tienes dolor, mas la idea de ser comido te doblega y suplicas, no eres escuchado pero si observado por todos los engendros.

Cierras los ojos, piensas en colores y cuando los abres estas solo. Te alegras, no sabes qué paso, pero te alegras. Con cuidado de seguir completo te levantas, aun es de noche así que quieres descansar, dormir un poco esperando que la pesadilla no se repita.

Lo has entendido, sabes ahora de los peligros de ser un humano, ellos también tienen maldad, son ellos los causantes de que estos seres vivan tan encerrados en el calvario, sin embargo, tu eres un humano, no perteneces al mundo de los muertos por tal motivo decides regresar a tu habitación, por lo menos ahí tienes alimento, una cama y toda la basura que te proyectan en la televisión, si es mucho mejor allá que aquí afuera.

Has caminado mucho tiempo, tus pies te duele, la panza te pide de comer y finalmente llegas a tu hogar, si, ese donde tu madre te encerró. Parado desde fuera miras la oscuridad, seguro no han reparado el cable y la luz no ha llegado, sonríes y en ese momento te parece haber visto una sombra, en la ventana alguien te observó y se ha movido.

¿Quién puede estar dentro de tu habitación? Piensas en querer estar ahí, entonces lo ves, te ves, eres tú hace algunas horas atrás y sientes asombro.

¿Qué harás ahora? ¿Te harás lo mismo?

30 de Maio de 2019 às 17:16 7 Denunciar Insira 5
Continua… Novo capítulo Todas as Quintas-feiras.

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Reprán H. Soy suficiente para estar aquí, no es arrogancia, se llama confianza para aprender de cada uno de ustedes.

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Leonidas Felipe Leonidas Felipe
Es impactante, interesante la implementación de la segunda persona para causar más empatía con el personaje.

Aris Meyer Aris Meyer
Realmente me ha gustado. Hay unos cuántos detalles en cuanto a puntuación que se pueden corregir, pero realmente es disfrutable la lectura, además que sí logra transmitir la sensación de temor y angustia que se acostumbra al género. Buen trabajo
20 de Junho de 2019 às 17:31

  • Reprán H. Reprán H.
    Si, estás en lo correcto, tiene sus detalles y es que lo publiqué corriendo o se me iba el tiempo por la copa de autores. Voy a poner más atención ;) Gracias por pasarte, recomiéndame una obra tuya para pasar por tu perfil. 20 de Junho de 2019 às 17:49
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