El observador Seguir história

guillermo-velasquez1557532148 Guillermo Velasquez

Desde que nací, he visto miles de cosas, algunas deprimentes otras por el contrario excitantes, he observado cientos de albas y muchos mas anocheceres, muchos de estos los he pasado acompañado y muchos otros los he pasado solo, he conocido las mieles del éxito, del poder y la gloria, y también he sabido lidiar con unos amigos fastidiosos, como lo son el fracaso, la debilidad, y la humillante derrota


Suspense/Mistério Todo o público.

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El inicio

PROLOGO

Desde que nací, he visto miles de cosas, algunas deprimentes otras por el contrario excitantes, he observado cientos de albas y muchos mas anocheceres, muchos de estos los he pasado acompañado y muchos otros los he pasado solo, he conocido las mieles del éxito, del poder y la gloria, y también he sabido lidiar con unos amigos fastidiosos, como lo son el fracaso, la debilidad, y la humillante derrota, algunos me ven como un soldado solitario, otros como un loco volado del manicomio, muchos me ven como una buena persona, a otros les repugna la existencia, por mi parte yo, no puedo verme a mi mismo, a pesar de ser un observador nato, puedo ver a través de las personas tan solo con cruzar par palabras, pero en todos mis años de existencia o de conciencia debería decir, nunca pero nunca he logrado distinguir mi verdadera forma o mi verdadero ser, es por eso mismo que recurrí a olvidarme de mi propia existencia, y en vez de eso ahora solo busco, un momento que quizás sea único, y le permita a mi conciencia, saber porque fui destinado a vivir en esta época y en este mundo, Mi nombre es Michael Bergen, y no sé como terminara esta historia, solo sé que debo seguirla.

CAPITULO I

Érase una vez una niña y un niño, que yacían jugando en un parque una tarde del cuarto mes del año, jugaban con una pelota roja, casi tan roja como el cabello rojizo de la niña, jugaban pasándose la pelota, chutándola, lanzándola de lado a lada a diestra y siniestra, ambos niños se veían felices, las sonrisas producto de la frágil inocencia asomaba en sus rostro y reflejaba el dulce sentimiento del amor infantil, los padres de los niños observaban el espectáculo, juegos risas, alegría, todo era contagioso, la amistad producto de la inocencia infantil se había trasformado en una amistad entre personas desconocidas, como los padres de los niños, todo era felicidad, mientras los niños se ensuciaban en la tierra, producto del desborde de energía e imaginación que ocasionaba el juego con el cual se entretenían, los padres compraban helados a los niños, y entablaban conversaciones típicas de mayores.

- Hey vengan acá- Exclamaba el padre del niño, por cierto, muy parecidos ambos, ojos marrones, y profundos, cabello negro con un estilo de corte similar, y ambos un poco obesos para la edad que debían de tener- Chicos vengan y prueben este helado.

- Ya vamos-Exclamaron al unisonó las voces infantiles.

- Apresúrense, y ten cuidado con tu vestido cariño-Exclamaba la madre de la niña, cuyo cabello era igual de rojo que el de la niña.

Ambos niños llegaron y comenzaron a probar sus helados, eran de frutos rojos, a ambos niños les agrado ese sabor de helado y comían y comían, mientras los padres de ambos observaban, como se churreteaban de helado, pero no importaba pues en ese momento todos eran felices.

Seguro nunca les paso por la cabeza que la felicidad, es un sentimiento que dura un instante, pero se recuerda para toda la vida, durante años las personas extrañan los momentos en los cuales recuerdan este sentimiento, básicamente sucede porque al madurar, ese mismo sentimiento que una vez fue felicidad se empieza a teñir de colores tristes y evoca la nostalgia. Pero seguro ese pensamiento no era el que tenían las personas en el parque ese día, después de todo el día era perfecto y todo seguía el curso natural de la vida. Los chicos terminaron sus respectivos helados, sus padres los limpiaron con toallitas húmedas, lo cual no le gustaba al niño ya que se sonrojo al ver el desastre que el helado había causado en sus prendas y en su rostro. Este pequeño incidente no fue suficiente para frenar el entusiasmo de la niñez, ya que después de esto continuaron jugando toda la tarde.

El padre del niño había compartido varias charlas con la madre de la niña, habían llegado a la conclusión de que la vida no había sido muy justa con las parejas que les había tocado a cada uno, lo cual llevo a un mayor grado de afinidad entre ambos, ya que ambos no tenían pareja en ese instante, esto habría terminado quizás en un revolcón, quizás en mas de una cita, quizás en un posible futuro juntos, la pregunta es ¿Cómo saberlo?, existen miles de futuros posibles, el caos se evidencia en el mundo día a día, cada paso que das cada acción que haces o dejas de hacer, el tiempo que tardas en pensar y ejecutar o no una idea, todo eso define un posible futuro, los resultados son infinitos, pero aun así, siempre creemos que tomamos las decisiones acertadas en los momentos acertados, quizás la inocencia de la infancia no desaparece con el tiempo, mas bien queda guardada en lo mas profundo de cada quien y eso posiblemente es lo que algunos denominan la esperanza.

Mientras los padres de ambos niños pasaban de una charla formal, a una especie de charla con intención de ligue, los infantes jugaban ya casi exhaustos, en una desatención por parte de la niña y quizás un acto de competitividad del niño, este ultimo le cesto un golpe en el parietal izquierdo a la niña, la cual como era lógico desencadeno el dulce himno que todos los niños proclaman desde su nacimiento y que a todos los humanos nos estresa, esta composición es también conocida como el llanto. Inmediatamente esto paso el niño fue a consolar a la chiquilla y los padres de ambos fueron a ver que sucedía.

-¿Qué ha pasado aquí?-Pregunto el padre del niño.

-Él me golpeo con el balón-Exclamo la niña.

-Tesoro fue un accidente-Proclamo la madre de la niña.

-Lo siento mucho- Vociferaba el niño mientras el llanto de la niña lo contagiaba.

Minutos después todo volvió a la calma, mientras la niña hacia pucheros, y el niño se calmaba sus padres los consentían y los reprendían por sus descuidos, típica charla entre niños y adultos. Cuando se iban a ir, el niño se dio cuenta de que le faltaba su pelota roja, razón por la cual fue a buscarla, junto con la niña, pasaron alrededor de diez minutos y no la encontraban, esto llevo a que los padres se encaminaran en la misma aventura que sus hijos, el tiempo transcurría y no parecía que encontraran la pelota, hasta que el niño vio algo rojo junto a un bote de la basura y se encamino hacia ella.

-Ohh que tenemos aquí, así que aquí estabas-Dijo el niño cuando la encontró, pero pronto la pelota se le resbalo mientras caminaba, ya que la pelota estaba engrasada, con la des fortuna que la chuto y la mando a volar.

-Chico, ¿esto es tuyo? - Decía un señor gordo con una gran barba negra y con aretes en sus orejas- Ten cuidado de donde tiras las cosas esto me pego en la cabeza. ¿La quieres de vuelta?

-Claro que, si es mía señor, y si la quiero de vuelta- dijo el niño.

-Bien ve por ella- Exclamo el señor mientras lanzo la pelota a la calle.

-Oiga porque hace eso- Reclamo el padre del niño quien observó desde lejos la escena, y fue hasta donde el tipo con barba.

- No creo que eso fuera necesario- Contemplo la madre de la niña mientras esta buscaba a su amigo y a la pelota.

Mientras iniciaba la discusión el niño no perdió tiempo y fue en busca de su pelota, es inevitable el hecho de que cuando se es niño se vive en la falsa seguridad que crea la fantasía y la falta de comprensión del mundo, el semáforo en verde en junto a una calle desolada y un niño en busca de su pertenencia son el escenario perfecto para una muerte trágica y así fue, un golf GTI Volkswagen, de color rojo aceleraba a una cuadra, del lugar donde se desarrollaban los hechos.

-Te atrape. - Fueron las últimas palabras del niño.

Los padres y la niña corrieron a la escena del accidente, el GTI como un demonio desenfrenado siguió su camino, como un simple y fugaz rayo rojo, el señor Barbado, no lo creía, ¿acaso una sola acción en un momento de fastidio había terminado en tal catastrófico hecho?, la respuesta era positiva, el padre del niño no lo creía, miraba a su hijo tendido en el suelo, parecía una escena apocalíptica para el, y para la niña y su madre, en una tarde común y corriente, dos niños juegan, una pelota roja, un descuido, y un accidente, el hombre tomaba a su niño en sus brazos mientras sus prendas se teñían de rojo, un rojo mas vivo que el color de la pelota, un rojo mas candente, que el pelo rojo de la niña y su madre bajo el sol de aquella tarde, un rojo mas tenue que el atardecer rojizo que se presentaba en la ciudad, un rojo algo misterioso, un tono de rojo que nunca se borrara de la mente de los presentes, porque rojo es el color de la vida y ni siquiera todos los tonos de rojo que había en ese día, pueden igualar la belleza e importancia , del color de la sangre.

10 de Maio de 2019 às 23:55 0 Denunciar Insira 0
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