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Lazos de sangre



Soy Sebastian, una persona libre y sencilla, el dinero nunca me ha importado. He preferido el camino de la paz y tranquilidad….Dios ¿No pudiste ponerme en una familia peor? algún día voy a limpiar mi nombre, no soy como ellos.




Continuamente he pensado que venimos a este mundo para subsanar los errores de nuestros antepasados, durante nuestra infancia y adolescencia estamos sujetos a nuestro linaje familiar con un hilo rojo. Pagamos por sus errores, algo así como un karma ancestral, hasta que llega el momento de elegir: continuar atados a ellos o remediar sus fallas.

La mayoría de personas, evocan momentos de la infancia con sus padres, las risas, los juegos, los regalos de navidad y algunos malos instantes que les marcaron la vida. En mi caso solo hay dos tristes recuerdos, el primero es algo nublado. Tenía aproximadamente cuatro años, estaba cenando con mi hermano, tocaron la puerta insistentemente, mi madre había salido desde temprano a una reunión de su trabajo ocasional como presentadora de televisión, mi padre no sabía dónde estaba, ni me importaba. La nana no debía abrirle a nadie, por lo que nos dijo que siguiéramos cenando, una voz conocida pidiendo ayuda nos alarmó, nana se aproximo a la ventana, luego gritando abrió la puerta :

-¡don carlos!.... ¿qué ocurrió?

mi padre entró por el umbral y nosotros comenzamos a llorar, Estaba bañado en sangre, cubría su estómago con las manos, al parecer tenía una herida de bala, nana nos gritó:

-¡Suban a su habitación!

No protestamos, velozmente subimos y nos quedamos allí hasta el otro día. Nunca pude entender que pasó, era tan solo un niño sin maldad alguna.

Mi padre se recuperó rápidamente, varias veces pregunte por el episodio de esa noche, pero me negaban que había pasado, según papá, todo lo había soñando, mi hermano también rechazaba mi historia, pero yo se que es real, ¡ocurrió! algo oscuro pasaba en la familia y lo ocultaban muy bien. Mi hermano tenía 8 años mas que yo, después de esa noche cambió su comportamiento, se volvió frió y tosco, seguramente conocía la verdad, ¿ERA UNO DE ELLOS?

El segundo recuerdo es el día de mi fuga, tenía doce años, llevaba tres meses planeando mi huida, no aguantaba mas los malos tratos de mi padre, para él yo era persona que no merecía estar en el mundo por débil, me exigía los malos tratos a mis compañeros de colegio y las peleas, porque yo debía ser el más fuerte. Nunca había pasado más de un par de semanas fuera de mi casa, imaginaba que encontraría trabajo, tendría mi lugar donde vivir y todo iba a ser diferente, ya no existiría sufrimiento. El chófer de mis padres me llevaban al colegio todos los días, el colegio era completamente encerrado, pero en una de las cabinas de los baños la pequeña ventana sin seguridad me mostraba el camino de la libertad. Esa mañana el chófer se notaba algo amargado, en el trayecto de la finca al colegio discutía con alguien, esa persona que estaba al otro lado de su teléfono se llamaba Marta, repetía su nombre al final de cada frase, ese nombre quedó grabado en mi memoria, no se porque, tal vez porque fue la última vez que lo vi a él y porque la mujer con que hablaba se llamaba igual a mi madre:

....-¡Marta cállate de una puta vez!

....- Yo lo hice por ti, tu me impulsas a hacerlo, ahora no me salgas con que toda la culpa es mía.

¿Quien seria esa tal Marta? a veces pregunto si era mi madre u otra mujer, también me inquieta las razones de su pelea, pero bueno, era un niño, yo mismo me dije: ¡No preguntes nada, nunca mas lo volverás a ver! y así fue, llegamos al colegio, encaje perfectamente por la ventana del baño, la caída era de dos pisos, me rasguñe un poco las manos y los pies, pero tan pequeño dolor no se comparaba con mi libertad.

Ese día llegue a un parque cercano al colegio, cambié mis ropas para que nadie me reconociera, luego me adentre al mundo de la calle. Recuerdo que al primer lugar que acudí buscando trabajo fue a una ferretería que quedaba cerca al centro, yo iba caminando, un anuncio en la parte de afuera llamó mi atención:

SE SOLICITA DOMICILIARIO

INFORMES AQUÍ.

en medio de mi ingenuidad pensé que era mi día de suerte, ingrese a la ferretería y hable con el encargado:

-¡Buenos días!

-¿Que necesitas niño?

-Vengo por el empleo de domiciliario

-¡Pero si eres solo un niño!

-¡si! tengo muchas ganas de trabajar, lo necesito de verdad.

-¿Tienes moto?....... Pero que estupideces pregunto, eres solo un niño, ¡Largo de aquí!

la tristeza invadió mi cuerpo, sentía que todos mis sueños de libertad se venían abajo, nadie le daría trabajo a un menor de edad. En mi billetera llevaba el poco dinero que había ahorrado desde que estaba pequeño.

Caía la tarde, pronto iba anochecer, ¡Debía encontrar un lugar donde dormir!. Lo primero que pasó por mi mente fue buscar un hotel, pero luego me arrepentí, seguramente mis padres me estaban buscando, sabía que en un hotel me reconocerían y los llamarían. Cerca al lugar de donde estaba visualicé un puente, busqué refugio allí.

21 de Abril de 2019 às 23:32 3 Denunciar Insira 6
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pm primavera mendez
Estoy atrapado con esta historia, tengo una mezcla de sentimientos al leerlo, uno se identifica con un personaje y aunque las familias son diferentes en a las de uno, se logra relacionar en algunos aspectos. Quiero llegar al finar y conocer el desenlace de todos aquellos personajes que han aparecido en la novela. Felicitaciones Tatiana
31 de Maio de 2019 às 19:35
JT Juan Toro
Beautiful
24 de Abril de 2019 às 20:11
Luna Hernandez Luna Hernandez
Me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
24 de Abril de 2019 às 20:03
~

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