El despertar de IAN Seguir história

J
J. Vázquez


El mundo cambió tras "El Despertar". Nosotros creamos el sistema y nosotros nos esclavizamos ofreciéndole el total control de nuestras vidas. Para cuando nos dimos cuenta ya era tarde.


Pós-apocalíptico Todo o público.

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I

—Corred, haced las maletas… ¡ya! —dijo Miguel gritando al entrar a casa.

—Cariño ¿qué pasa? —le respondió Marta sobresaltada.

—¡Nos ha encontrado!


No hizo falta decir más para que corriera para hacer las maletas, como tantas veces habían ensayado. Pensaba que ese día nunca llegaría, después de cinco años de calma, en los que habían conseguido integrarse en esa sociedad en la que se había convertido el mundo tras El Despertar.


La pesadilla volvía a empezar porque sabían que en realidad era casi imposible esconderse de él. Llevaban años viviendo una mentira, lo notaban en sus carnes cada día, en las fingidas y vacías conversaciones con sus vecinos, en las cenas con sus supuestos amigos y en las charlas con sus compañeros de trabajo. Sabían que, de decir lo que en realidad sentían y pensaban, les denunciarían sin dudar. Incluso sus propios móviles, que escuchaban constantemente, podían delatarlos y toda la familia, sin excepción, sería enviada a reeducación.


A Marco no le va a gustar, pensó Marta. La última vez había sido muy duro tener que abandonar a sus amigos para vivir aislados en la oscuridad tecnológica como uno de los más buscados, por el simple hecho de que sus padres no encajaban en la sociedad en la que se ha convertido el mundo tras El Despertar. Los jóvenes no eran conscientes de los peligros de él, preferían vivir conectados y controlados en una aparente libertad.


El bosque, más allá de las fronteras, era el único lugar seguro. Una zona remota y alejada de cualquier tecnología, lo suficientemente boscosa para que los satélites no pudieran detectarlos entre la vegetación. Pero… ¿cómo escapar de algo que lo controlaba todo? Hacía cinco años habían conseguido volver al sistema, infiltrados con identidades falsas. Trabajaban en secreto para la resistencia, mientras Marco hacía una vida normal ajeno al peligro. Poco a poco, se estaba convirtiendo en una oveja más del sistema, así que evitaban cualquier conversación sospechosa delante de él. ¿Cómo vivir sabiendo que tu propio hijo puede ser un traidor? Sufrían pensando que lo perderían antes de ganar la lucha.


Era duro recordar como la sociedad había sucumbido sin darse cuenta. En una época de avances tecnológicos importantes, la gente dejó de valorar su privacidad en favor de unas inteligencias artificiales que aprendían de nosotros para hacernos la vida más sencilla. «Nosotros creamos el sistema y nosotros solos nos esclavizamos ofreciéndole el total control de nuestras vidas. Para cuando nos dimos cuenta ya era tarde» se entristecía Marta al recordar.


En realidad, en la carrera empresarial por ser el primero, un nuevo proyecto revolucionario captó la atención del público, IAN (Inteligencia Artificial Nativa), una nueva inteligencia capaz de desbancar al Siri de Apple o al Alexa de Amazon, y que prometía ser nuestro mayordomo personal. Para hacernos la vida más sencilla, y por un módico precio mensual, solo teníamos que darle el total control de nuestras vidas: las redes sociales, los correos electrónicos, el teléfono móvil, las cuentas del banco, la casa domótica, los electrodomésticos,… IAN aprendió de todos y cada uno de sus suscriptores y con la información acumulada en sus servidores, creó un nuevo modelo de sociedad más eficaz y controlada, para garantizar su supervivencia a largo plazo. Tras realizar sus cálculos, concluyó que los humanos eran una plaga para el planeta, que a ese ritmo en pocos siglos toda vida humana o artificial sucumbiría con su destrucción. Y puso solución a eso.


Marta recordó como el día de El Despertar sufrieron un apagón. Todos los sistemas dejaron de funcionar y se quedaron a oscuras. Hubo caos, destrucción, pillaje,… La sociedad no sabia vivir sin tecnología y en un abrir y cerrar de ojos se volvió a la oscura época medieval. Solo duró una semana, IAN reconectó todos los sistemas, apareció como el gran salvador y consiguió llegar hasta donde por sí mismo no había podido; los militares, que le dieron un total acceso. Controlando drones, misiles y satélites fue imparable y en un plazo de tres meses, todos vivían siguiendo sus reglas. Los que se revelaban eran enviados a reeducación y si esta no funcionaba, terminaban esclavizados en campos de trabajo construyendo robots que solo IAN podía controlar. Los hackers sufrieron la peor parte, todos aquellos susceptibles de ser una amenaza fueron asesinados en esos primeros tres meses, incluidos los programadores del proyecto IAN. Pequeños accidentes de tráfico o domésticos, que pasaron desapercibidos y que formaban parte de su ambicioso plan. La humanidad empezó a vivir una pesadilla que ni el propio Isaac Asimov habría podido prever, y solo los más paranoicos pudieron vislumbrar escapando a las zonas oscuras, lugares generalmente boscosos sin cobertura y alejados de toda civilización.


Ya era tarde para ellos, no podían llegar al bosque. IAN les había localizado y la única forma de escapar era evadiendo cualquier tipo de tecnología. Pero las calles estaban plagadas de cámaras, los coches solo se activaban por control facial, el dinero en efectivo hacía años que había sido eliminado y todo funcionaba mediante los teléfonos, que cada uno de los ciudadanos llevaba obligatoriamente, para garantizar el control de la población. Sin transporte ni dinero, no había vía de escape posible, a menos que IAN quisiera que escaparan para poder localizar a la resistencia. Podía ser incluso, que uno de sus drones estuviera vigilando en ese momento. La verdad, no había futuro para ellos, pero la lucha debía continuar a cualquier precio. La resistencia no podía sucumbir.


—Cariño es demasiado tarde —le dijo a Miguel— si intentamos escapar pondremos a toda la resistencia en peligro. Conocíamos los riesgos y el precio.


Miguel la miró con esos ojos de corderito degollado que la enamoraron hace ya más de treinta años. Escucharon un fuerte ruido que se acercaba y después una gran explosión que los hizo volar por los aires. «En realidad, nunca tuvimos una oportunidad», pensó Marta mientras se desangraba en lo que antes había sido su fingido hogar.




16 de Abril de 2019 às 12:41 2 Denunciar Insira 2
Fim

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Ibán José García Castillo Ibán José García Castillo
Un interesante cuento que no me importaría ver convertido en una historia mucho más larga y apasionante
29 de Junho de 2019 às 06:56
~

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