HASTA QUE MUERAS Seguir história

janeth-aguilar5982 Janeth Aguilar

En el mundo existen incontables opiniones acerca de la muerte. ¿Pero alguna vez se han detenido a preguntarse sobre lo que la muerte piensa sobre la vida? En el mundo existen aproximadamente 7.678.000.000 de personas, algunos creen que la mejor forma de vida es aquella en la que hacen siempre lo correcto, algunos más creen firmemente que sólo las personas que siguen sus metas son aquellas que han vivido felizmente; la verdad ninguna de esas es la correcta. A la muerte no le importa quien ha tenido el mejor estilo de vida, solo nos encargamos de hacer nuestro trabajo. Bueno esa es la humilde opinión de un ángel de la muerte. Esta es mi historia, Declan Urrutia un ángel de la muerte cuyo trabajo es guiar a las almas a su descanso eterno.


Fantasia Todo o público.

#romance #ficcion #fantasia #amor
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CAPÍTULO 1

LONDRES 1999

El ocaso estaba llegando a su fin, la impactante imagen de aquel hermoso paisaje dejaba a cualquiera cautivado. Excepto para mí que vagaba entre las personas, con aquella larga y negra gabardina que parecía no tener efecto en tan caluroso día de julio.

Mi mirada fría se posaba en cada una de las personas del lugar, buscando a una en particular. Después de tanto buscar, me alegré al encontrarla. Caminé con paso firme y apresurado, atravesando aquel grupo sin ser visto y me arrodillé ante aquella joven que lloraba desconsolada entre la multitud.

- Hasta que te encuentro, ¿Tienes alguna idea de lo mucho que me hiciste caminar? - hable con voz fuerte.

- No sé qué está pasando, nadie en esta plaza me hace caso. - miró a su alrededor, la Plaza de Trafalgar estaba llena de turistas que tomaban fotos a su alrededor. - ¡Dime! ¿Por qué nadie me ve?

- Te lo explique en el hospital, has muerto. - Mis palabras parecieron retumbar en la cabeza de aquella joven quien lloraba desconsolada.

- No te creo, eso es mentira.

- Escúchame, esa es la verdad. Mi nombre es Declan, un ángel de la muerte cuyo trabajo es guiarte al cielo. Tu nombre es Lucía Clayd, moriste el 13 de Julio de 1999 a la edad de 25 años en un accidente de autobús. - Dije mientras sacaba mi libreta de color negro. - Niña me has hecho perder mucho tiempo.

- ¿Y que pasara conmigo? - respondió la joven mientras se limpiaba el rastro de lágrimas.

- Ya te lo había dicho. - bufé. - tendrás que ir al cielo, en donde evaluaran tu vida. Si viviste de una manera no tan mala, serás enviada al cielo. Pero si cometiste pecados imperdonables, entonces te enviarán al infierno.

La chica comenzó a llorar de nuevo. - Esto es injusto, solo viví 25 años. Solo tuve un par de novios y nada interesante paso en mi vida. - pose mi fría mano en su hombro.

- La vida no siempre es justa, pero si así es como fue tu vida entonces no debes preocuparte por nada, serás enviada al cielo y reencarnaras como mucho en 30 años.

- ¿Por qué tú eres un ángel de la muerte? - preguntó curiosa

- No tengo permitido hablar sobre temas personales, es una regla hecha por mí. - me puse de pie y sonreí con calidez. - Si ya estás lista, creo que deberías marcharte.

La chica permaneció sentada un par de segundos más, hasta que se levantó. - Bien, creo que no hay nada que hacer. - suspiro. - Estoy lista.

- Sabia decisión. - Sostenía la libreta en mi mano izquierda y toque la frente de la joven. - Vive una vida mucho más atrevida cuando reencarnes. - sonreí y una cálida luz ilumino el lugar, una paloma blanca salió volando hacia el cielo.

- Otro trabajo fácil. - estire los brazos para liberar un poco de tensión hasta que una mariposa negra se posó en mi mano. - Han pasado 10 años desde la última vez que me dieron un “caso especial”

Hospital Saint Thomas

- ¡Señor! - escuche la voz de Lucas, un chico recién llegado. - Me da mucho gusto verlo ¿Qué trabajo tiene aquí? - parecía entusiasmado.

- Hola Lucas, me han enviado un caso especial. - respondí mientras veía a mi alrededor. - ¿Y tú?

- He venido a recoger a una persona. - una ambulancia llegaba con un hombre de la tercera edad a quien le había dado un ataque al corazón. - Creo que ya debo irme, nos vemos otro día.

- Adiós. - <<Un trabajo fácil para ser su tercera alma>> Pensé mientras veía como se acercaba al cuerpo de aquel hombre.

Estuve esperando por mucho tiempo, a mi alrededor las personas iban y venían, otras lloraban y unas cuantas más ahogaban sus penas en una sutil platica con algún desconocido. Mire por tercera vez el reloj, las 12:11 a.m he estado aquí por 6 horas, camine por todos lados hasta que por fin dos horas después escuche la voz de aquel doctor llamando a la familia Collwell.

- Felicidades señor, su esposa e hija esperan en la habitación 154. - aquel hombre a quien se dirigía parecía bastante cansado.

- Muchas gracias doctor. - el hombre camino hasta la habitación, lo seguía bastante apresurado ya que solo quería conocer a mi caso especial e irme de este lúgubre lugar. Al abrir la puerta una mujer con rostro exhausto sonreía mientras sostenía en sus brazos a una pequeña bebé.

- Amor, nuestra Isabel ha nacido. - dijo con mucha felicidad.

- Mi amor, lo has hecho muy bien. - se acercó para darle un beso. - Llamaré a Lana, para que les avise a los niños que su hermana menor ya nació.

Me acerque con paso lento para ver el rostro de aquella niña, al verla me dio un poco de pena. Su nombre era Isabel, bastante irónico para una niña que nació con poca salud. - Muy bien niña, a partir de ahora tendré que verte seguido.

Salí de la habitación para vagar un poco por la ciudad, mi mente vagaba mientras que pensaba en lo injusto que puede llegar a ser Dios, aquella niña solo tendrá una corta vida de 20 años ya que su sistema inmunológico es débil, lo cual provoca que cualquier enfermedad por pequeña que sea, se convierta en algo grave. Me da algo de pena, pero realmente no es algo que yo pueda detener.

Llevo 750 años haciendo este trabajo, solo debo seguir como hasta ahora y cumplir mi condena de 1000 años para poder reencarnar, en ese momento era lo único que pensaba. Hubiera deseado que todo siguiera igual.


15 de Fevereiro de 2019 às 04:02 0 Denunciar Insira 1
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