Nuestras sombras (Nuevo: Capítulo III) Seguir história

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Todas las personas son distintas, pero hay algo que nos conecta a todos. Esta conexión es muy especial, y aterradora a la vez ya que se trata de algo extraño que siempre ha estado con nosotros, y siempre lo estará.



Ficção científica Todo o público.

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Prólogo


  

Prólogo


“Esa cosa”

(Escrito para promocionar la historia)



Algo no está bien conmigo…


Aún recuerdo ese día, justo el primero de diciembre de este año, que fue cuando estaba buscando un regalo considerablemente lindo para mi novia… Bueno, para mi exnovia. 


A la fecha, no sé qué es de ella, y desgraciadamente tampoco sé que será de mí. 

Les cuento, ese mismo día, después de comprar un anillo hermoso que vi en una tienda, me dirigí hacía un pequeño comedor cerca de mi casa, al lado de un pequeño bosque. 


Eran ya las 6 de la tarde cuando llegué a aquel comedor, ordené, me senté en una mesa al lado de la ventana mientras observaba el bosque. Cuando llegó mi orden no perdí el tiempo, y entre bocado y bocado, noté como la noche caía, y a la vez, también como un señor de mediana edad salía de entre los árboles.


En su momento, eso no era tanto como para preocuparse por ello, así que cuando noté que el señor se dio cuenta de que lo miraba, volteé a mi plato para terminar mi comida, perdiéndole interés a lo que sucedía afuera.


Unos minutos más tarde, escuché que alguien abría las puertas del comedor, lo cual es normal ya que, es un comedor después de todo, pero mi interés volvió al notar que la persona que entró al comedor, que, por cierto, no ordenó nada, era el señor que vi afuera hace unos momentos, que también acababa de tomar asiento en la silla vacía frente a mí. 


Traté de voltear lo más discretamente posible al resto de la sala para ver si es que ya no había asientos disponibles como para que el hombre se sentará en la misma mesa que yo, pero sí que había asientos, ya que no había más de 7 clientes en el comedor contándome a mí, en una sala con mesas y asientos suficientes para mínimo, 20 personas.


En realidad, no me habría molestado que el señor comiese ahí, pero las cosas empezaron a ponerse muy raras cuando me di cuenta de que la mesera no venía a pedir su orden, y al cocinero no se le veía por ningún lugar. Así estuvimos un buen rato, yo comiendo, y él con la cabeza agachada mirando la mesa, mientras que de vez en cuando volteaba a su lado izquierdo como si algo ahí le molestara. 


Todo iba relativamente normal, hasta que empecé a notar que las personas de las otras mesas, de un momento para otro, ya no estaban ahí, al principio pensé que se habían retirado en algún momento sin que me diera cuenta, no tenía ningún motivo para exaltarme por eso, pero me causaba un poco de mal rollo estar ahí, a solas con aquel hombre enfrente mío, así que mejor tomé mis cosas, deje el dinero justo como para pagar mi comida, y me retiré de la mesa hacía la entrada, cuando note, con un poco de miedo para ese entonces, que en el lugar donde debería estar la puerta principal, solo se encontraba el resto del muro que me encerraba en ese local. 


Mi cabeza no estaba para ello, y también me encontraba muy cansado, así que pensé que me había equivocado y voltee hacía atrás del lado del mostrador, y noté que la entrada hacía la cocina, tampoco estaba. Voltee a mirar un poco más, pero no encontré puerta alguna que me permitiera salir de ahí. 


Para este punto, ya no sabía que pensar, el miedo que sentía alrededor de mi cuerpo no hacía más que aumentar y hacerme sudar, y cuando parecía que nada podía empeorar la situación, silencio, silencio absoluto, no se escuchaba nada a mi alrededor, más que mi propia respiración. 


Los murmullos de la gente de afuera y los autos que pasaban por la calle, el ladrido de los perros y hasta los sonidos de la cocina, se esfumaron de repente.


Todo era muy raro, y pensé que estaba solo, pero no. El hombre que había salido del bosque y que se había sentado en la misma mesa que yo, seguía ahí, inmóvil. Algo andaba mal, yo quería saber que rayos estaba pasando, incluso quería salir corriendo de ahí, pero no había por donde irme. 


Un par de minutos pasaron así, hasta que me tranquilicé un poco y me acerqué a aquel hombre de mediana edad para preguntarle si él sabía que estaba pasando. Antes de pronunciar cualquier cosa, él habló, y con su voz profunda y seca me dijo:


- Siéntate.


- ¿Por qué rayos esta tan tranquilo?


- Siéntate. – respondió ni bien terminé de preguntar, así que solo volví a sentarme en el mismo lugar donde comí.


- ¿Sabías?, la gente suele decir, que las personas nacemos, y morimos solas. Hmmp, tonterías. Nunca hemos estado solos, y nunca lo estaremos. – No sabía exactamente a que se refería, ni que rayos tenía que ver eso con nuestra situación actual. 


Pero de algo estaba seguro, y es que él sabía que estaba pasando, así que, respirando hondo, pregunté de nuevo.


- Me puede decir, ¿Por qué esta tan tranquilo? Por si no lo se ha dado cuenta, estamos en una situación bastante rara. No creo que tengamos tiempo para est…


- Tu eres el que no se ha dado cuenta amigo mío, en la situación en la que hemos estado toda nuestra vida. Y si está situación es ya bastante rara para ti, prepárate para lo que viene.


- ¿De qué demonios está hablando? – Ni bien terminé de hablar, ese viejo loco se levantó de su asiento acomodando sus mangas mientras yo lo miraba confundido por lo que dijo. 


En ese momento, estiro su mano hacía a mí, diciendo – Estarás bien amigo, solo no dejes que su presencia te afecte, y, por nada del mundo, enserio, por nada, trates de hacerle daño, y nunca, nunca preguntes por su nombre, jamás. 


Se quedó un buen rato parado en frente de mi con el brazo estirado, y yo, bastante confundido. Supuse que quería despedirse o algo así, y por la incomodidad del momento, accedí, no sin antes darme cuenta de un pequeño símbolo que parecía ser un tatuaje en la palma de su mano. 


Bastante confundido, nos despedimos como él quería, después de eso, mientras el caminaba hacía donde se suponía que estaba la puerta de salida, empecé a sentirme mareado, y en un abrir y cerrar de ojos, todo volvió a la normalidad, el silencio al fin se había ido, parecía un mal sueño. Camine hasta la salida, que, por suerte, estaba ahí.


Faltaba ya muy poco para llegar a mi casa, y tenía bastante sueño, tanto que la calle se veía muy cómoda. Al llegar, lo primero que hice fue acostarme en mi cama, y caí completamente dormido al instante. 


Al despertar, noté que eran las 12 del día según mi teléfono, y al parecer mi novia había entrado a mi cuarto, podía sentir su presencia a mi izquierda, acostada en mi cama, sonriendo volteo para poder besarla, pero en ese momento, girando lentamente mi cabeza, noto que no es mi novia la que está a un lado, sino algo más. 


Algo, completamente negro, sin boca, cabello, ni nariz, solo con un par de esferas blancas en donde deberían estar sus ojos, me está mirando, fijamente. En ese momento, pegué un grito enorme, mientras me caía de la cama en un intento de alejarme de esa cosa. 


Al mismo tiempo, eso también se paraba de una manera bastante asquerosa y horrible, como si no tuviese huesos o articulaciones, ni siquiera podía notar cuales eran sus brazos y cuales sus piernas, si es que esa cosa tenga algo de eso. Todo, sin dejar de mirarme. Salgo corriendo de mi habitación lo más rápido que pude, pero al mismo tiempo esa cosa empezó a perseguirme. 


Corrí y corrí, hasta que llegué a un parque cercano a mi casa, estaba bastante cansado en ese momento, y esconderme no era una opción, esa cosa seguía detrás de mí, y nunca lo perdí ni un momento, unos minutos después caí rendido en el suelo, por una de las esquinas del parque, y arrastrándome con las fuerzas que aún tenía, esa cosa no dejaba de observarme y acercarse a mi tan lento como yo gateaba. 


Me rendí, no sabía que más hacer. No había salida alguna y no me sobraba aliento para gritar, así que solo cerré mis ojos y esperé lo peor. Pasaron al menos diez minutos, y esa cosa solo se quedaba parada, enfrente mío, observándome, sin moverse ni un centímetro de donde estaba. Pasaba el tiempo, y conforme me iba calmando, me paré de donde estaba, y esa cosa no parecía que fuera a hacerme algo, así que pregunté.


- ¿Qué eres?


No obtuve respuesta, y pregunté de nuevo.


- ¿Qué quieres de mí?


Tampoco respondió. Y pregunté por última vez.


- ¿Qué rayos hacías acostado en mi cama?


En ese preciso momento, esa cosa comenzó a vibrar, y a distorsionarse como si fuese una pantalla de televisión antigua. Al mismo tiempo, aunque no veía su boca por ningún lugar, esa cosa empezó a emitir un sonido muy extraño que claramente no eran palabras, ni nada que yo haya escuchado jamás, pero, aun así, le entendía.


-Es a mí a quien hablas, ¿Cierto? – Respondió, claramente no dijo eso, pero le entendí perfectamente.


-Si, ahora responde, ¿Qué hacías en mi cama, y porque te la has pasado persiguiéndome? 


-Es raro que puedas verme, y en cuanto a tus preguntas, estaba en nuestra cama porque ahí estabas, y siempre he estado siguiéndote, no es la primera vez.


Desconcertado, pregunté - ¿Nuestra?


-Claro, aunque lo raro en verdad es, que puedas verme. ¿Quieres saber mi nombre?


Algo me decía que no respondiera a esa pregunta, y no lo hice. Esa fue la única vez que hablamos. Desde entonces, ha estado siguiéndome de un lado a otro, observándome, lo suficientemente cerca como para hostigarme, pero nunca tanto como para llegar a tocarme, incluso ahora, está a mi lado. 


Esta es mi nueva vida, y me está afectando tanto, que hace tiempo que no contacto con nadie, todos mis amigos y conocidos me han dejado de hablar por culpa de esta cosa, aunque no puedan verlo. Se que está aquí, pero no sé qué quiere o busca. Quiero que alguien me ayude, pero ¿Acaso hay alguien que entienda algo como esto? Ni yo lo hago. 


No se cuanto más puedo resistir, no sé qué sucede, lo único que sé, es que, algo no está bien conmigo...

9 de Fevereiro de 2019 às 05:54 0 Denunciar Insira 0
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