The Silent Seguir história

subaru-koujo1548608998 Subaru Koujo

La vos que provenía de las sombras, aun cuando intentaba sonar calmada la realidad era que estaba intentando no gritar. El lugar no era más que negruzco cuarto de algún tipo de almacén o eso crea el joven, como si se tratase de un secuestro de algún asesino a sueldo. Al joven le gustaba pensar que esto era tan solo un mal sueño esos que cuando despiernas, te cuesta hablar, reaccionar, pensar, ordenar tus ideas, sin embargo, al despertar estás en tu cuarto oscuro. TOTALMETE OSCURO Y TU PESADILLA AUN SIGUE.


Horror Horror gótico Todo o público.

#terror
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Prologo


Antes

 

El maldito ruido que proviene de una tubería en la azotea era equiparable a la maldición que viene delante de mí. A excepción de que para el primer problema puedo llamar a un plomero, sin embargo, para mi segundo problema creo que necesito un psiquiatra, creo que por fin he perdido lo poco que me quedaba de cordura, si mal no recuerdo he vivido con esto desde que era pequeño.

El lugar era de mis antepasados o eso me dijo el bastardo de mi padre, Y por bastardo no es que lo esté insultando, ya que el tipo fue concebido antes de que mi abuela y mi abuelo se casaran, así que no lo insulto o eso creo. Volviendo a la casa era amplia, o mejor dicho ridículamente amplia como para que a hora solo viviese una persona, la casa era una mescla de diseño renacentista y colonial, sin duda todo un prospecto de casa y más para que un pobre diablo lo limpiase solo.


 12 de Julio por la mañana un triste y patético intento de persona se mecía tontamente de arriba hacia abajo intentando despertar, luego de una enorme borrachera de la noche anterior. El hombre a un sostenía una botella en su mano derecha y una copa de vino que estaba de cabeza en la izquierda.


Al por fin ceder su mano derecha, la botella caía, mientras el hombre por fin se queda profundamente dormido, no obstante, la botella con el licor dentro se empezaba a derramar por la habitación. Hasta que un poco del líquido llego a uno de los pies descalzos del hombre, haciendo que este vuelva a despertarse, el hombre al ver su pie ser mojado por la botella sonríe y dice para si mismo.


-Ni siquiera a hora el licor me da el descanso que quiero, pero esto si que es muy curioso.


sin más opciones se levanta de su silla, levanta la botella que ya había perdido la mitad de su contenido, el hombre empieza a caminar por el inmenso cuarto de en su trayectoria, sin querer deja caer la copa de vino que revotaba un par de veces contra el suelo que está cubierto por un montón de revistas y periódicos de hace años.

El hombre en su trayectoria se topa con un enorme cuadro, viejo y polvoriento, sin mirarlo levanta la botella enfrente de él y sigue caminando por un largo y amplio pasillo con una alfombra totalmente polvorienta. Era una escena curiosa, un hombre que a lo mucho tenía 26 años tambaleando de un lado a otro con una botella de alcohol en una mano, sin un zapato, con los ojos entre serrándose y una barba de una semana.


El hombre camina hasta llegar a una de las docenas de puertas que había en la mansión, al entrar camina torpemente tropezando con una botella de champú que esta bacía, el baño del lugar no lucia mejor que el resto de la mansión. El hombre entra a la ducha la cual está abierta la puerta, al entrar se sienta en el piso y abre la ducha a toda su capacidad, aun cuando el agua era fría, el hombre apenas parecía haber despertado. Toma la botella que no había soltado y sigue bebiendo dentro de la ducha.

El agua y el licor se mesclaban rápidamente, al darse cuenta de esto el hombre dejo de beber y seco la llave y con algo más de equilibrio se levantó, se abalanza fuera de la ducha hacia el lavabo, al mirar su rostro en el espejo polvoriento vio algo que lo hiso enfadar.


Entre el polvo del espejo, se miró a si mismo, miro en su reflejo su rostro, una cara de una enorme resaca, su cabello descuidado, sucio, su barba sin afeitar, su ropa mojada, al igual que el resto de su cuerpo.


-Por alguna forma no siento el frio de mi cuerpo, aun que como podría los muertos sentir algún tipo de calamidad- pensó el joven mientras se veía al espejo con una forzada sonrisa en su cara mojada.


Él no estaba al borde de la deprecación, de alguna manera había logrado volverse una persona totalmente apática de la vida; ya nada le importaba en lo absoluto, si vivía o moría le daba igual solo quería tener una buena botella a su lado. Era tal su condición que en cierta forma no le importaba el horrible olor a moho que provenía de la ducha en la que estaba hace un momento, sin mencionar el suelo que era de un color verde amarillento que en ese momento lo estaba pisando con su pie descalzo, nada de eso lo hacía cambiar su cara de alguien que parecía haber muerto hace mucho, solo que el no lo había notado todavía.


- ¿De verdad estoy así de jodido en la vida? - se preguntó el joven mientras se acercaba cada vez más al espejo.


Él no quería limpiar el espejo en el que se reflejaba, porque sabía que, si se veía terrible, si lo limpiaba se vería peor, no obstante, eso solo le molestaría un poco y luego lo olvidaría con otra botella de alcohol.


Con su mano izquierda abrió el grifo del lavabo y empezó a quitarse una cosa parecida a goma de mascar de la mejilla, esta era de color café, pero por su color secundario pudo ser antes de color rojo.


Mientras se quitaba esa cosa de su mejilla vio que de algún modo el polvo del espejo había aumentado en un paladeo, lo ignoro y siguió con sus asuntos sin darle mucha atención. Al terminar se dio cuenta de que era un pedazo de pizza que ya estaba más que rancio.


-Si mal no recuerdo comí pizza hace una semana, Dios cuanto tiempo estuvo hebreo más de una semana, aunque he estado ebrio antes más tiempo.


Frunció sus cejas sacudió sus cejas con desdén. Mientras un ruido proveniente de la parte alta lo hacía perder ligeramente su clama, rápidamente pensó de nuevo.


-Un día de estos debo llamar al plomero o esa maldita tubería se romperá y terminará hundiendo todo este lugar.


Salió del baño todavía mojado y con su botella en la mano siguió caminando por los pasillos, hasta que en una parte de la cas piso una revista de hace ya un mes que estaba completamente empapado de algo parecido a leche, sin embargo ya estaba transformándose a algo similar al queso con una complexidad entre viscosa y solida de color blanquecino y amarillento.


En un arranque de ira lanzo la botella a un cuadro que estaba colgado en una pared donde se retrataban a cuatro personas y dijo casi gritando.


- ¡Al diablo con esto de que me sirve un lugar tan grande si prácticamente me la tengo que pasar de un pasillo a otro todo el maldito día!.


Al calmarse y luego de gritar algunas groserías que hasta un sacerdote no podría perdonas se calmó, bajo los hombros, miro el cuadro que esta mancado de un líquido rojizo y los vidrios de la botella que están esparcidos por todo el lugar, frunció el ceño mirando al suelo en dirección a los restos de la botella dijo.


-Tendré que pagarle a cualquiera para que limpie este espantoso lugar, ya que cuando me valla al infierno seria como estar en casa, pensaría que solo es una de mis borracheras de casi todos los días.


- ¡O aún mejor vendo esta pocilga, mando todo al diablo, voy a la ciudad y compro un departamento! -risa- si pudiese hacer eso ya me hubiera largado de este lugar hace años- el joven se da la vuelta y dice mientras mueve su cuello-no es verdad Papa.


Era alguna clase de castigo cruel, hecha particularmente por alguno de sus antepasados, una mala vida del destino que ahora tenga que pagarlo yo también. Sin duda alguna esto se izó particular me tedioso. Ya que ¿qué más da quedarme en un lugar tan lujoso? ¿no se supone que este trabajo es de dos personas? En cualquier caso, lo único que hecho desde hace 5 años es quejarme y beber. Sin mencionar que frecuentemente tengo ciertos ataques de ira.

El mal genio del hombre lo hacia una persona poco amigable o agraciada delante de los demás hasta llegar el punto de que nadie lo quería cerca por su tosco comportamiento, no falto mucho para ser tratado por los demás como alguien que solo traería problemas si se estaba mucho tiempo con él.


Al seguir caminando, pudo observar por una de las tantas ventanas de la casa un paisaje poco recurrente. Un enorme lago que era rodeado por una gran gama de árboles y de una densa niebla, aun cuando el lago era extenso no se podía observar el otro lado de la orilla, sin duda una vista excepcional, sin embargo al hombre la vista no le era más que un mero tormento de cada día, él no podía pensar algo más trivial que ese paisaje, mientras observa el paisaje, sintió como su vista se volvía cada vez más inestable, aun cuando el hombre tenía cierto nivel de conciencia de lo que hacía delirar con extrañas nubosidades a lo lejos de la casa.

Apretó sus manos y dientes con impotencia, el ruido de las tuberías se volvía cada vez más fuerte mientras él seguía contemplando el paisaje, era molesto como el ruido que hacia la casa era más molesto, sin importarle demasiado el hombre seguía su caminó por el largo pasillo cubierto por desenas de botellas, periódicos, revistas y cajas de pizza que ya llevan hay ya algún tiempo.

Si realmente es importante que alguien esté aquí, ¿no sería más sensato poner a más gente en este sitio? No tiene ningún tipo de sentido que yo esté en este lugar tan amplio literalmente pudriéndome en vida.

Esos pensamiento pasaban recurrentemente por su cabeza. Llegados a este punto no se podía saber que sería lo siguiente que podría hacer. Por un instante, sintió un incontrolable sentimiento de ira, no obstante se perdió entre las desenas de razones por las cuales podría estar más enfadado.

Su larga caminata por el pasillo es interrumpida por un sonido muy poco recurrente para él.

-Ding, dong- resonaba el timbre con un potente eco por toda la mansión hasta llegar al hombre.

El hombre empatado y tambaleando. Se apoya en las paredes del lugar, casi tropezando las escaleras y casi arrastrándose logra llegar a la enorme puerta.

Abre la puerta y observa por el marco de la puerta lentamente.

-Buenos días señor Benedict-tos seca- he venido para entregarle su pago mensual” por su trabajo”.

El hombre vestía un abrigo de color café, un sombrero de color marrón, guantes de color negro hechos de cuero, mocasines negros y lo más peculiar de todo era que llevaba una sombrilla aun cuando no llovía.

El señor Benedict lo mira con cierto tono de duda y de molestia.

-Tan puntual como siempre, Harry, si no fuese por tus visitas del 12 de cada mes, aduras penas sabría qué día llevamos.

-Señor Benedict, disculpe mi atrevimiento, pero tengo que preguntar si se ha tomado el tiempo para leer las misivas que le hemos enviado estos últimos 3 meses, ya que nos preocupa mucho si habido algún tipo de cambio con respecto a “su trabajo”, ya que desde hace varios meses no hemos tenido ningún tipo de reporte de parte suya y estamos realmente preocupados.

Harry como lo llamaba el señor Benedict, intentaba cubrir su rostro con la sombrilla y bajando su cabeza para que el sombrero también le oculta el rostro. El señor Benedict se veía ligeramente consternado y confundido.

Abrió más la puerta y dijo.

-Si crees que puedes encontrarlas dentro de toda esta basura, siente libre de hacerlo.

Harry lentamente levanto su cabeza y pudo visualizar mejor, la pocilga que logro convertir la casa que por fuera era ostentosa y elegante, por dentro el lugar era totalmente un desastre. El señor Benedict que estaba empapado de arriba abajo, tenía cierta sonrisa en su rostro, como si de alguna forma se sintiese orgulloso de su logro.

-¡Ya estoy harto de tu comportamiento Robert!- Harry suelta el paraguas, toma de la camisa empepada al hombre putrefacto que estaba adelante de el -Estoy harto de tener que decirle a los superiores que estás haciendo un buen trabajo y me lo agradeces de este modo, tienes la menor idea de lo que esta casa significa¿¡dime tienes alguna idea!?.

 Robert se acercó lentamente a Harry que lo sostenía y se inclinó susurrando. 

-¿Me preguntas que si tengo idea de lo que esta casa?-risa de Robert -¡Qué si tengo idea de lo que esta maldita casa significa para mí!.

Lo suelta, Harry se aleja de él, volviendo a bajar la cabeza, sin embargo lo hecho, hecho estaba, había hecho enfadar a al señor Benedict que está enfadado, pero no abandonaba su sonrisa.

-Déjame decirte algo Harry, he vivido en esta p*** casa por más tiempo del que cualquiera podría aguantar, además que más da si ensucio un poco no es como si alguien me viniese a visitar.

-Si nadie te viene visitar, es por tu maldito mal carácter, todo aquel que se acerca a ti termina odiándote y deseándote la muerte.

Sale de la casa y se acerca lentamente a Harry con sus pies descalzos.

-Tú sabes al igual que los bastardos de tus jefes porque mi malditito mal carácter, así que te recomiendo que te largues de aquí antes de que yo sea el que me vaya.

Harry suspirando, levanta su sombrilla, le da un sobre grueso a Robert, se da medio vuelta y se va lentamente. Antes de terminar de desaparecer entre la amplia neblina se da la vuelta y dice.

-Voy a convencer a mis jefes de que te den más tiempo, también me encargare de que alguien venga a limpiar tu pequeño desorden, sin embargo, te ruego, que contrates a alguien para que por lo menos limpie tu desorden después de que yo lo limpie.

El señor Benedict con una sonrisa en su rostro de lo más forzada, levanta su mano derecha y hace resaltar su dedo medio.

-Por cierto, date una ducha debes en cuando, por lo menos para recibir al personal que voy a enviar.

-¡Acaso no se nota que acabo de tomar un baño hace un rato! Jajaja.


 El hombre desaparece entre la neblina.


Al volver a entrar y será la puerta. Vio como los largos pasillos de la casa estaban repletos de basura, casi habiéndose pasa chocando con distintas cosas, miro entre una de las tantas botellas que había en la casa, una que aún tenía liquido por dentro, casi abalanzándose violentamente entre la basura la tomo y la bebió.


-Esto definitivamente no el alcohol- intentando resistir las arcadas de vomito tropezó con otra botella, con la que perdió el equilibrio y tropezó entre toda la basura.

La basura cumulada impidió que su cabeza chocase contra el piso, pero al mismo tiempo podía sentir como las cosas tiradas impactaban violentamente contra él, las botellas lo golpean fuertemente.


Mientras estaba acostado en el suelo, la tubería empezó a resonar aun cuando esta estaba en el 3 piso. El hombre aun en el suelo miraba atentamente el techo, poniendo atención en el ruido. Al incorporarse de nuevo lentamente apoyándose en la pared más cercana u quitándose restos de basura de su cuerpo, el ruido se detuvo.


-Esa no es la tubería de arriba, si lo fuese lo más probable es que ya se habría roto.


Camina lentamente por el pasillo, en su caminar puede escuchar como el ruido de la bobería cambia, aun ruido que para Robert ya era algo natural escucharlo.

-Ese es uno de los días, que preferiría estar recostado en alguna parte de la casa con una buena botella en mi mano.

 

 

Ala semana siguiente en un periódico aparece un anuncio ligeramente particular.


“Sé solita sirviente/a para distintos tipos de tareas domésticas, se ofrece 1.130 libras esterlinas al mes, no importa si tiene experiencia o no, se incluirá comida y hospedaje. Llamar al prefijo (****) *** **** para más información


3 de Fevereiro de 2019 às 19:06 0 Denunciar Insira 1
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