Alex Red y el Séptimo Elemento Seguir história

alexis Alex Hernandez

Alex Red es un chico normal y corriente . Toda su vida se resumía a él y su madre, en su pequeña casa en el pueblillo de Epson Hall. Con un pasado turbulento del que no sabía casi nada, y de seguro no podía imaginarse que tras los eventos de una noche, toda su vida cambiaría: desde poder conocer a su deportista favorito hasta volar por los aires (literalmente). Prepárate para una historia de magia, aventura y mucho más. Únete a Alex en su lucha contra la oscuridad en una maravillosa aventura en busca del Séptimo Elemento. (Es una especie de homenaje a la saga de Harry Potter)


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Cap. 1: El sidrolito

Si hablara sobre Alex Red, iniciaría apuntando que tuvo la vida de un niño corriente, de los que le encanta atiborrarse de dulces y escuchar las grandes historias de los hombres, esas que les relataba con tanto tesón, su madre, de nombre, Linda. Pero detrás de su hilarante sonrisa, comparable únicamente a su nítido pelo rubio, casi como si emanara un rayo de sol, tan largo que asemejaba caer como una cascada sobre su cuerpo deshilachado, sobre sus brazos que temblaban de languidez por estar correteando de allí para allá; escondía en sí mismo un conjunto de reflexiones muy tristes, estas no se apaciguaban, solo crecían con el transcurrir de los días, meses y años, pues angustiosamente solo se sentía. Su único mundo, su única familia, yacía en su exigente y trabajadora madre.

Pero eso ni de cerca es lo peor, pues según rumores viles que llegaban a su oído, lo cual regularmente en modo burlón iniciaba...en aquella extraña celebración..., por lo que se atestiguaba habían sido los únicos sobrevivientes en algún tipo de tragedia, más menos cuando tenía 2 años; el resto de los que allí se hallaban, familiares y demás invitados, perecieron, en un cúmulo desafortunado de eventos, que mientras más auscultaba los pormenores más se solidificaban como invenciones. Pero de ahí nacía ese pensamiento constante que lo perseguía (......que quizás, solo quizás, si esas personas formaran parte de su vida, fuera más feliz...), desconsoladamente ni de su propio padre estaba al tanto, vamos, no estaba al tanto de nada.


Por lo que oía representaba un verdadero milagro que se hallara vivo, (...si estaba muerto tal vez fuera lo mejor..., esa idea lo invadía constantemente, le hacía daño de una forma indescriptible). No tenía amigos, se podría respaldar y sin exagerar que ni conocidos, al no ser aquella "pelirroja vecina loca poco agraciada" la cual de tanto en tanto los saludaba con ternura y amor, con la que Linda, en cambio de Alex, gozaba de gran afinidad; vivía justo al lado de ellos, en el No 10408 del Epson Hall, rayando la esquina de la calle 118. Finalmente, se le pudieran sumar algunos otros de anteriores institutos escolares de los que fue partìcipe, con los cuales había disipado todo contacto, así como de su actual universidad donde cursaba cuarto año de Ingeniería en Sistemas. Para los demás, sencillamente no existían y si lo hacían, por inadmisible que suene, no se evidenciaba ni de cerca la mejor opción, pues tratar de pasar desapercibido para los Red resultaba imposible, a no ser que fueran totalmente ignorados. Pretender trabar conversación con "los raros de las grotescas marcas en el pie derecho", significaba casi como si acaeciera una maldición. Las mismas, consecuencia probable de lo que hubiera sucedido aquel día, constituía el mayor dolor de cabeza para Alex, ni siquiera en su inmutable intento de cubrirla con ropa, por el contrario, a Linda no le importaba en lo más mínimo.

Ni de infante podía creer en la ficción y sarta de tonterías que escuchaba por doquier, juzgaba su procedencia sino de los borrachos del barrio, de gente que trataba de justificar esas muertes sin saber realmente que ocurrió; pero lo que si permanecía como demasiado increíble, es que habían sobrevivido a aquel...lo que fuere, con apenas aquella firma irregular que envolvía casi todo de la rodilla hacia abajo, en una forma de expresar positiva, pues se mostraba de puro espanto, curiosamente en el mismo e único pie y que asemejaba tal vez una quemadura. Además, a pesar de numerosas reiteraciones de su madre de que, si la de él se encontraba un poco más hacia arriba, o que, si era un tilín más grande, o que, la suya tenía una bifurcación más prolongada, o que, si variaba en la punta inferior de la parte izquierda; en fin, o estaba ciego o poseía una gran imaginación, lo cual no dudaba seriamente, pero juraba que se veían exactamente iguales, jamás había notado tales diferencias, algo sacado de un libro de las singularidades jamás vistas si existiese.


Desgraciadamente, carecía de otra explicación, por incoherente que sonaran aquellas historias. La única persona en que confiaba como poseedora de la verdad, era su Linda, pero intentar sacar el tema en casa sobrevenía perder abrumadoramente el tiempo, constituía algo muy duro de intimar para su madre (...a fin de cuentas debía haber sido algo tan horrible..., pensaba siempre a sus negativas).

Aun así, recordaba sus largos ratos traveseando con Diddie, su amigo imaginario, el que sí podría permitirse al menos, y como vislumbraba muy fuertemente en su mente situaciones donde frecuentaba a aquellos de la breve colección de fotografías del cajón del cuarto de su madre, que quizás fueran su familia, donde quizás uno de ellos fuera su padre, conjeturas, pues a duras penas y a regañadientes le dejaban verlas, pero con ningún comentario agregado, a ciencia cierta no tenía ni idea de quienes eran; fotografías de otro siglo y no del año 254 de Kronos que transcurría, en el cual cumpliría 21 años de extrema soledad, de hecho, en ese mismo fin de semana, en ese domingo 11 de mayo; quedaban unas pocas horas. Pero sinceramente ni eso le alentaba, sus viejas armas para no irrumpirse en sus penurias ya no funcionaban, e indudablemente el amigo imaginario, no lo iba a salvar esta vez. Además, por más desgraciado e infeliz que se sintiera reflexionaba que al menos el no tuvo conciencia de lo ocurrido, pero su pobre madre arrastraba un peso encima más doloroso, el peso de la verdad, el peso de la pérdida, el peso de vivir por su hijo.


El amor es aceptación, por su madre sonreía cada vez que lo valía incluyendo como respuesta a esos que los miraban o con horror o chanza, pues nadie se atenía a mirar detenidamente su rostro, pues reconocieran una belleza sin precedentes, su inocencia mezclada con dolor, al final no hay mayor belleza que la del alma, más si bien no tiene sensatez dada las circunstancias, una cara tan limpia y nívea. Para su madre, su ayuda se tornaba incondicional y le proporcionaba gratificación, inclusive estaba más que dispuesto a ayudar a quien se lo pidiera, pero de más está decir que, esto no ocurría. Mientras, trataba de atesorar la mayor cantidad de información sobre el mundo, pues aprender lo hacía sentirse vivo. (...si llegaba a ser alguien quizás la gente mirara más allá de sus narices... pensaba ocasionalmente); al fin al cabo llorar no resolvía nada y reír para uno mismo tal vez, solo tal vez, tampoco, descubrir cómo dar alegría al día a día es lo más difícil, solo hay que reconocer las cosas pequeñas y ahí inicia todo, el alma así se lo agradecía.

Injustamente se afianzaba como alguien no reconocido, independientemente de cuánto se esforzara, de que se esforzara más que la mayoría, de que actuara como un ciudadano ejemplar, de que fuera el estudiante más brillante, a Alex solo le definían por su pasado, y por esto las personas solo se alejaban.


Epson Hall, localidad rural donde residía, formaba parte del estado de Comunidad Dahlias, y a su vez de Aldobia, país insular ungido como "La nación de la armonía". (Nota: El mismo estaba compuesto por 3 islas, la más grande contenía 32 estados, entre los cuales se localizan los más influyentes del país: Comunidad Copensund, Comunidad Nórdica, Comunidad Kelly y Comunidad Albacia, donde se localiza su ciudad capital: Aldobia la Vieja; las dos subsiguientes presentaban una extensión muy pequeña respecto a la anterior, una formaba el estado de Comunidad Isla Isabel y la otra se fragmentaba en dos: Comunidad Davas y Comunidad Dahlias.)

Aunque su país discurría entre las economías dominantes del mundo moderno, muchos señalaban a Dahlias como un estado pobre, de hecho Alex opinaba que Epson Hall se manifestaba como el lugar más funesto que se pudiera vivir, se las pasaba rogando a su madre mudarse de allí, donde tal vez tuviera una oportunidad, donde tal vez su pasado y la maldita marca no fueran un problema; pues no toleraba la pobreza económica, las personas que allí transitaban; para acceder a centros comerciales, de salud y otros tenía que llevar a cabo largos viajes, lo que le agotaba cruelmente, pero en la mayoría de las ocasiones solo sucumbía en su propia realidad, repleta de exageraciones impensadas e insatisfacciones propias, lo cual no le atizaba ningún bien, (muchas veces deliberaba.....de que servía vivir en París o en Kellstock, si, a fin de cuentas, la cruda probabilidad decretaba que no tendría ni familia ni amigos,....), lo cual no lo dejaba experimentar felicidad.


Pero la vida de Alex estaba a punto de tomar un giro inesperado, su historia no hacía nada más que comenzar...Comenzaba en aquel día en ese extraño sueño, aquel en el que Alex divisaba una vez más, el pez de extrañas pezuñas que surcaba sobre el aire.........
Alex, Alex, Alex (se oye una voz). Se levanta de un sobresalto................
-Ya voy mama- como le decía cariñosamente en ocasiones.

Aparte de "la mama" otro modo en el que se refería a ella es "la flaca" aunque si somos sensatos Linda Red, no se ejemplificaba como delgada. No obstante, si se obviaba las rarezas de Linda, pues se descubría como muy inusual, se advirtiera su hermosura si uno la analizaba fijamente: su pelo igualmente rubio era incluso más reluciente que el de Alex, lástima que lo descuidara tanto, sus ojos de un azul cielo enternecedor, esos que Alex desearía haber heredado pues los suyos son de un canela oscuro, lástima que la gente solo distinguía las gafas que raramente se quitaba, las de un único lente, el cual no podía considerarse que ostentara color alguno, y aunque no poseía la esbeltez de las supermodelos, su querido hijo no dejaba de sostener que muchos podrían catalogarla de sexy aun con sus libras de más.


-Deja de pensar ñoñerías que te conozco. Están entrevistándolo, de nuevo, uh..., al deportista ese que te gusta tanto, el de las Olimpiadas de Paris. -Dice Linda casi rezongando.
Intenta arreglar su cama velozmente, pues Rod Harper personificaba en él un símbolo, mucho más que un símbolo, irracionalmente lo sentía como el amigo de toda la vida, el amigo que no había tenido. El pasado año había logrado "algo inédito en Juegos Olímpicos", la obtención de 9 medallas en natación, con precedentes en el Campeonato Mundial de la especialidad. Pero lo que le magnetizaba en sí, es como expresaba sin ningún tipo de miedo todas sus contagiosas y hasta polémicas opiniones. La prensa de forma general cavilaba en lo mismo, constantemente objetaba en entrevistas, literalmente le preguntaban sobre cualquier cosa, desde la inflación de la corona aldbia hasta de química avanzada. El chiste se basaba en que, aun si no tenía ni idea acerca de lo inquirido, sus respuestas aleccionaban como tan ingeniosas, dignas de libros de Filosofía Avanzada; poco a poco se convertía en la figura pública No 1 en el país, "en el héroe de todos", hasta los mismísimos reyes Charles III y Meghan I, soberanos de las leyes, del pueblo y de la iglesia aldobiana, tenían que conformarse con un privilegiado segundo lugar en el ranking de popularidad.

-No te preocupes, yo recojo todo-Dice Linda.

A pesar de la mirada reprochadora de su madre, no paraba de asombrarse solo con la mera idea de esas palabras, pues la Linda que conocía y amaba era mucho más que exigente, su comportamiento más bien se catalogaría de excesivo; una vez lo castigó un mes solo porque el frasco de miel lo puso en la 4ta posición de atrás hacia adelante en el estante donde se guardaba porque al parecer iba en la quinta, "todo organizado y limpio", repetía hasta resultar fastidioso, eso para no rememorar aquella injusticia (en el parecer de Alex) de 2do de bachillerato: en el que le hizo estudiar hasta las 4 de la madrugada, 10 días seguidos pues nunca había obtenido 97 en... de hecho en ninguna materia hasta ese momento; independiente de su inteligencia natural, no tener con quien platicar le proveía mucho tiempo de estudio, pero en el fondo se hastiaba de ser siempre el rarito primero de la promoción. Pero, aun así, amaba a su madre, el amor es aceptación y con aceptación respetaba todo en ella.

Con múltiples memorias de castigos tan poco creíbles que no vale ni la pena mencionar se condujo hacia el salón central, se sentó sobre el sofá de siempre, tan destartalado y de un intenso púrpura inusual que parecía no desvanecerse, sin duda aquel no atinaba entre las marcas más vendidas de sofás, posiblemente su madre fuera la única capaz de comprar semejante objeto, aunque tampoco lo vacilaría de su vecina, se río momentáneamente de esa idea y de (... ¡el techo, gris, las paredes desde rosado chillón a naranja oscuro!....no se aburría de criticar la elección de colores de su madre).


"La flaca" no constituía un referente en combinaciones de colores, pues el sinsentido abundaba en el 10407, no es de extrañar que la multitud los clasificara de bichos raros. Lo más inverosímil y es mucho decir, lo representaba un arcaico y polícromo escaparate donde guardaban algunas ropas y trastos, a plena vista, en el exterior de la casa, la obsesión de todo en su lugar, conjeturaba Alex, pues asimilaba que aquello solo figuraba como el caso más grave, pues el almohadón en el piso del baño dispuesto diagonalmente carecía igualmente de racionalidad, solo por citar aleatoriamente un ejemplo.

No obstante, lo más exasperante de aquel escaparate, desde su punto de vista, es que nadie se atrevía a tocarlo, como si tocarlo, más bien como si todo en los Red trajera incontables maldiciones, pero no los culpaba, es más, quien en su sano juicio robaría unos traperos tejidos cortados manualmente que a tientas le obligaban a ponerse y de los que se ruborizaba de tanto orgullo Linda. Los Red no usaban ropa corriente, su ropa no era para nada corriente, estos tipos de establecimientos constituían solamente un eufemismo en Alex, aunque superior era el que abrigaba por los aparatos electrónicos, los cuales se minimizaban en su hogar, sin celular ni robots inteligentes..., su madre tenía permanentemente prohibido el uso de estos, al menos gozaba de una anticuada computadora con acceso limitado a Internet, y le dejaban tenerla como apoyo a sus estudios, porque si no, quien sabe....


Fue muy difícil para él adaptarse a ser la comidilla de la vecindad y de la escuela, prefería a esos que actuaban como si ellos no fueran humanos, y pasaban, sin más, pero pasado ya tanto tiempo las carcajadas estridentes de algunos no le afectaban, en cambio, le fortalecían el carácter, hasta él mismo se reía de la camisa blanca de las flores horripilantes defectuosamente cortada, irónicamente la favorita de su madre.
–...Si Gia nos protegerá este año, está escrito-. Se escucha la voz de Rod.

Se interrumpe de sus reflexiones y atiende detenidamente la TV, pero ya el mal estaba hecho, se había acabado el programa, se absorbía tanto en sus trivialidades que muchas veces no se concentraba debidamente, solo cuando necesitaba urgentemente estudiar, o cuando tenía que descifrar si las medias con hoyos de corazón van junto a las rayadas enormes en el tercer cajón de la cómoda de su habitación al final.


Paso seguido a su complacencia, se dedicó a realizar las tareas indeterminadas que le asignaran, normalmente resultaban invariablemente entretenidas para él, pues nadie señalaría en su más sano juicio que acariciar los girasoles o barrer sobre las desempolvadas paredes constituían tareas normales del hogar. Una vez finiquitado todas las labores, le llamaba adelantar un trabajo de la universidad que, aunque no se entregaría hasta 2 semanas procedía como bastante complicado, y finalmente repasó algunas cosas y cerró las libretas. Sin darse cuenta ya caía la noche, entre sollozos coge su rancio ejemplar del Aldian (Nota: libro sagrado del Aldobismo, religión profesada por un porciento considerable de la población, el cual se dividide en 40 lecciones), que, aunque para él solamente significaban cuentos infundados, sus enseñanzas universales le instruían y...sin atener por qué, sentía una familiaridad indescriptible con esas páginas, pero indudablemente no se desenvolvía como el sinnúmero de fanáticos que proliferaban por doquier en su país.

Según las concepciones aldobianas, los dioses Kronos y Delitah, Tartar y Terra, Argus y Gia, Vaius y Aisha (con los cuales se numeraban los años en ese orden Año 1 d.c Año 1 de Kronos, Año 2 d.c Año 1 de Delitah, Año 3 d.c Año 1 de Tartar...así sucesivamente), convivían en un universo inmensamente distinto al actual, descrito como un vacío de nada y más nada. Aburridos de vivir en aquellas degradantes condiciones, crearon la luz y la oscuridad, y con ello los 4 elementos básicos: fuego, tierra, agua, aire y de ellos derivaron en muchos otros, creando las constelaciones y las estrellas. Pero se acongojaban de aquellos desolados planetas, y decidieron seleccionar uno entre el conjunto infinito que denominaron cosmos y lo llenaron de todo tipo de plantas y animales instaurando así las leyes de la naturaleza, le denominaron Planeta Tierra. Aquella cosa inexistencial se volvía un ente complejo y diverso, se requería quien trabajara esos elementos, y los desarrollaran ininterrumpidamente durante el continuar de los años, así finalmente se crea a la humanidad a su semejanza, y con ello la separación del bien y el mal. Sin embargo, nada le atraía al nivel de esa pequeña frase, esa sobre una tierra de ensueño, esa justo en el final de la última página, objeto de tantas suposiciones.


Justo cuando meditaba sobre un fragmento del Aldian en "Lección 4 de Argus", advierte un ruido ensordecedor, aquel grito de terror otra vez, que como de costumbre procedía de al lado, irrumpido por la loca y solitaria vecina, la que podía tornarse como mucho más loca que su madre. Seguidamente casi instantáneamente siente como se abre la puerta delantera de un tirón...esa voz...la voz de aquella..., acababa de entrar, ligeramente nerviosa al parecer; su respiración inquietaba furiosamente, inclusive desde la lejanía de su cuarto, se avistaban sus gimoteos.
-Rosanna, ¿qué ha pasado? -Menciona Linda en extremo preocupada.
-Sabes perfectamente que significa y sé que prefieres que no sea verdad, normalmente no paso a molestarte a estas horas. Extrae el sidrolito, tenemos que irnos, pero ya, y sin preguntas-. Dice aquella chiflada que sonaba chiflada sin beneficio de duda.

8 de Janeiro de 2019 às 16:02 8 Denunciar Insira 4
Leia o próximo capítulo Cap. 2: La espada y el monstruo

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Litzy Martinez Litzy Martinez
Transmites una poética soltura de términos, Alex. Tu historia inicia atrapante y envuelve en fascinación al conocer a estos primeros personajes, es un deleite leerte y comenzar esta historia tan exquisitamente redactada. 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
14 de Janeiro de 2019 às 10:02

Alex Hernandez Alex Hernandez
Ya voy revisando por el 4, pero son muchos capìtulos, pero si quiere puede empezar la revisiòn
11 de Janeiro de 2019 às 07:53
Alex Hernandez Alex Hernandez
Estoy en eso
11 de Janeiro de 2019 às 07:27
Gin Les Gin Les
¡Hola! Soy Gin, embajadora y parte del equipo editorial de Inkspired. He pasado a revisar tu historia para verificarla, pero antes de eso es necesario que corrijas los errores de ortografía y puntuación. Una vez hecho esto puedes responder este mensaje y yo volveré para verificarla, por el momento estará en revisión. Cualquier cosa estoy aquí. Saludos. :)
11 de Janeiro de 2019 às 00:53

  • Alex Hernandez Alex Hernandez
    No creo que tenga errores de ortografía, pero està bien. Revisarè, en cuanto a los signos de puntuaciòn no soy del todo profesional como para darme cuenta si estàn mal empleados 11 de Janeiro de 2019 às 07:10
  • Alex Hernandez Alex Hernandez
    De todas maneras lo he revisado numerosas veces, si que no creo que tenga problemas para que pueda revisarla 11 de Janeiro de 2019 às 07:12
  • Alex Hernandez Alex Hernandez
    Y Còmo va la revisiòn 16 de Janeiro de 2019 às 15:12
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