La Cura Seguir história

T
TheGer Cor


En un mundo lleno de monstruos, las ultimas personas en la tierra luchan por su supervivencia. Frank un hombre quien ha aprendido que matar es la única forma de seguir con vida y que no confía en nadie mas que en Teresa su compañera, tendrán que hacer un trabajo que podría depender para la salvación del mundo y la raza humana, pero no sera tan fácil como piensan.


Ação Todo o público.

#drama #accion #zombies #suspenso
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PROLOGO

11:45 p.m.

La noche era cálida, todo en las afueras de la ciudad estaba tranquilo, un campo grande que rodeaba las casas que se encontraban en el lugar, a la vista se veían granjas, animales de campo, grandes árboles.

Dentro de una casa se encontraba Megan, una niña de 15 años, cabello castaño, ojos color cafés. Se encontraba en la sala con la tele prendida, estaba durmiendo en el sofá con su pijama puesta, pero despertó al oír un golpe y ver que su papá entraba a la casa, traía su mochila y gorra, venia de su trabajo, parecía muy cansado, por lo regular llegaba más temprano, pero en los últimos días se había quedado horas extras en la construcción llegando más tarde de lo normal, venía hablando por teléfono con una voz seria y preocupada.

 

–     Jimmy por favor necesito el aumento… ¿cómo que no me lo darás?… he trabajo mucho tiempo para ti amigo –  parecía estar enojado –. hablaremos de esto en la mañana en el trabajo.

 

–     Hola papá, ¿todo bien? – le preguntaba mientras estiraba los brazos y se levantaba para tomar asiento en el sofá y poder platicar con su papá – parece que te preocupa algo –. le dijo esperando una respuesta para que ella tampoco estuviera preocupada.

 

–     ¡Todo bien nena! –  le dijo a su hija, aunque él sabía en el fondo de su corazón que no era cierto –. ¿porque sigues despierta a esta hora de la noche?

 

–     ¿Qué hora es? – dijo Megan sobresaltando del sofá para mirar el reloj que colgaba de la pared, notando que ya eran casi las doce de la noche y que tenía unos pocos minutos antes de que acabara el día por completo.

 

–     Ya es tarde y tu deberías estar durmiendo, mañana tienes clases.

 

–     Pero sigue siendo hoy – dijo muy sonriente mientras se inclinaba para sacar una pequeña caja que estaba debajo del sofá, estaba envuelta con papel de regalo y tenía un gran moño azul con una etiqueta que decía “Feliz cumpleaños papá, te ama mucho tu hija”.

 

–     ¿Qué es eso que tienes ahí? – pregunto sorprendida mente.

 

–     Feliz cumpleaños papá, espero y te guste – le entrego la pequeña caja mientras miraba la cara de su papá con una gran felicidad, una cara que veía todos los días, la cara de un padre que ama mucho a su hija e incluso sin regalos, con el simple hecho de tenerla a su lado era muy feliz.

 

Miro la caja con una felicidad y asombro, miro a Megan a los ojos y le agradeció con una gran sonrisa por ese gran regalo que su hija le había dado, agito la caja y la abrió, viendo en el interior un reloj de mano, sacándolo y poniéndoselo para ver que tal lucia con él.

 

–     Te quejabas de que tu reloj ya no funcionaba y quise sorprenderte. – dijo Megan con gran ternura y sinceridad mirando a su papá.

 

–     Hija esto es muy bonito, pero... –  agito el reloj en su oreja para poder escucharlo –. pero esto no funciona hija, creo que está roto o algo.

 

–     ¿Qué? – dijo sorprendida y asustada a la vez, tomándolo de la mano para poder mirar y escuchar el reloj, pero funcionaba y noto que solo era una broma de su papa, Megan soltó una pequeña carcajada burlesca por la broma que le había hecho su papa –. Que gracioso papá, me muero de la risa.

 

–     ¿Cómo lo conseguiste? – le pregunto a Megan.

 

–     Vendo drogas, vendo muchas drogas – le dijo de una forma muy chistosa pues no tenía planeado decirle a su papá como lo había adquirido.

 

–     Pues entonces puedes ayudarme a pagar la hipoteca de la casa – le respondió a Megan con la misma forma en que ella le había contesto mientras se acomodaba en el sofá para poder ver la tele junto a ella.

 

Megan había quedado dormida en el sofá, la tele estaba apagada, había tazas de café en la mesita que estaba frente al televisor, la sala no era muy grande ni muy chica, tenía lo necesario para que estuviera muy cómoda, la cocina se encontraba a un lado, tenía una mesa para cuatro personas, había libretas y libros muy bien acomodados.

Su papá se acercó para tomarla entre sus brazos y llevarla a su cuarto para poder acostarla y que durmiera, la llevo cargando por las escaleras, cuando llego a su cuarto prendió la luz, saco las sabanas y la acostó en la cama, la tapo muy bien y la miro, ella era todo para él, era por lo que se levantaba todos los días a las cinco de mañana y trabajar hasta las once de la noche para darle una buena vida, se inclinó y le dio un beso en la frente, camino hacia la puerta, pero antes de salir la vio, apago la luz y cerró la puerta.

 

3:20 a.m.

 

Cuando Megan despertó, vio que ya estaba acostada en su cama, la habitación estaba alumbrada por la luz de la luna, ella prendió su lámpara para poder ver mejor, noto que sus cosas de la escuela ya estaban listas en la silla, se sentó en la cama y dio un gran bostezo, se puso sus pantuflas y tomo la foto que tenía sobre su buro, era la foto junto su papá y mamá, estaban en su partido de futbol y ella estaba abrasándolos, dejo la foto en su lugar y se levantó, camino por la habitación buscando una sudadera, abrió su ropero y tomo la primera que vio, una sudadera negra.

Megan noto que en la mesa donde hacia sus tareas estaba la carta que había escrito para darle a su papá, pero olvido dársela junto con el reloj.

Megan tomo la carta y salió de su cuarto para ir al de su papá y dejarle junto a su cama para que cuando despertara la viera y se fuera muy feliz a su trabajo.

Megan camino por el pasillo dirigiéndose a la habitación de su papa, abrió la puerta y noto que no estaba, la cama estaba destendida, había ropa tirada por toda la habitación.

 

–     ¿Papá?... ¿Dónde estás?... – no respondía, la habitación estaba sola, su teléfono estaba en su mesa y la tele estaba prendida con el canal de las noticias, donde vio una reportera que estaba hablando en las calles de la ciudad –. ¿Qué está pasando? – pensó Megan, subiéndole el volumen a la tele para poder escuchar y así tener una respuesta.

 

–     Se les comunica a los ciudadanos que permanezcan en sus casas y no salgan, hagan caso a la policía y manténganse informados en el radio. – decía la reportera con mucha angustia y terror –. Les informamos de nueva cuenta que en este momento hay una ola de crímenes por parte de los ciudadanos, la policía está intentando controlar la situación, pero los agresores son demasiados y atacan a la policía mordiéndolos, es un caos enorme en el centro de la ciudad, se les… –  la reportera quedo en silencio ante los gritos que decían “corran, CORRAN, va explotar”, la transmisión fue interrumpida y por la ventana Megan vio una gran explosión que ocurría en la ciudad.

 

–     ¿Qué está pasando? – se dijo mientras miraba la ventana –. ¿Papá? ¿papá? – gritaba y pedía que su papá estuviera en la casa –. Debe de estar en el comedor arreglando sus papeles – se dijo, pero antes de salir del cuarto el teléfono de su papá empezó a sonar y ella contesto –. ¿Bueno?

 

–     ¿Megan? – dijo una voz masculina del otro lado de la línea-

 

–     ¿Tío? – Megan conocía esa vos y sabía perfectamente que era su Tío Ben. – Tío Ben ¿Qué está pasando en la ciudad? Vi las noticias…

 

–     Hija, necesito hablar con tu papá.

 

–     No esta – dijo Megan.

 

–     ¿Dónde está hija? – dijo Ben, esperando que Megan supiera donde estaba.

 

–     No lo sé, no está en su cuarto, debe de estar en el comedor – dijo Megan esperando que ella misma tuviera razón.

 

–     Megan, necesito que le digas a tu papá que… – la señal telefónica fue interrumpida, se había ido la señal, ya no se escuchaba nada del otro lado de la línea.

 

–     ¿Tío? ¿tío?, rayos, tengo que encontrar a papá – se dijo así misma –.

 

Megan salió de la habitación mirando a los lados, buscando señal de su padre, pero no encontraba nada, todo estaba en su lugar, parecía que su padre había desaparecido por arte de magia, sin dejar una señal de adonde iría.

Bajo por las escaleras mirando las fotos que colgaban aun lado, fotos de fiestas de cumpleaños, partidos de fútbol, vacaciones, todo estaba en su lugar, cuando llego al comedor se dio cuenta que su papá no estaba, todo estaba en su lugar, los platos que había lavado la tarde anterior, las sillas acomodadas, solo vio una caja roja que estaba en la mesa, la tomo y se dio cuenta de que era una caja de balas de pistola.

Megan estaba asustada. ¿Por qué estaría la caja de balas en la mesa y no en su lugar? Pensó, con todo el miedo y pensamientos que estaba teniendo se dirigió a tomar un cuchillo del comedor, cuando un ruido en la parte trasera de la casa la hizo brincar del miedo.

 

–     ¿Hay alguien ahí? – el miedo le recorría todo el cuerpo, nadie le respondía –. ¿Papá eres tú? ­­ –  se acercó a la venta lentamente para poder ver que o quien estaba ahí, de repente su papá entro corriendo y cerrando el cancel que daba a la parte trasera de la casa.

 

–     Megan!! Aléjate de la puerta cariño – le digo mientras sacaba las ultimas balas de la caja, tenía la playera con manchas de sangre, se encontraba sin aliento y cansado, en su mano tenía una revolver, una pequeña de bolsillo –. ¿Nadie ha intentado entrar a la casa cielo?

 

–     ¿Qué está pasando papá? ¿Por qué tienes manchas de sangre en la playera? – le pregunto muy asustada, sabía que algo estaba mal haya a fuera, y sabía que la casa era el lugar más seguro por el momento.

 

–     No es mía hija, es del vecino, escuché una discusión y fui a ver qué pasaba, tenemos que salir de aquí, ahora ve por tus cosas cariño – le dijo mientras sacaba una mochila del cajón de abajo del comedor –.

 

–     ¿Cómo que es del vecino papá? ¿está muerto?

 

–     No hay tiempo para explicaciones ahora mismo cariño, ahora has caso y sube por tus cosas.

 

Megan se acercó al cancel para cerrarlo, cuando una persona salió de la nada chocando contra el vidrio del cancel, era un hombre, alto y corpulento, le escurría sangre de la boca, pero no era sangre suya, era sangre de alguien más, tenía una mordida en el brazo, de los ojos le llorada sangre y el interior de su boca ya era negra, como si se estuviese pudriendo, su comportamiento era agresivo, quería entrar, era el vecino de la casa de alado el señor Johnson.

 

–     Papaá!! – grito Megan por ver al hombre salir de la nada –.

 

–     Para atrás hija para atrás – le dijo mientras apuntaba el arma hacia donde se encontraba ­­–. Señor Johnson no lo haga, vallase de aquí o no responderé – el arma apunta el cristal, estaba esperando que entrara, por los golpes que le estaba haciendo no tardaría mucho en que se rompiera y pudiera entrar –. Se lo advierto, por última vez, vallase de aquí ­– el vidrio se rompió y Johnson entro corriendo mirando a los lados, viendo a Megan se lanzó contra ella, pero antes de que pudiera llegar a ella recibió un disparo en la cabeza.

 

–     Papa ¿qué hiciste? Le disparaste al señor Johnson, lo mataste, lo salude esta mañana…

 

–     Megan mírame hija – trataba de calmarla, su hija había visto por primera vez una muerte frente a sus ojos, la sangre estaba por todos lados y parte en su pans –. El ya no era humano hija, lo vi matar a su esposa e hijos, tenemos que irnos cariño.

 

Megan asimilaba lo que acababa de pasar, el vecino que todas las mañanas saludaba cuando se iba a la escuela estaba muerto a mitad del comer, la sangre estaba por el tapete, no podía creer lo que estaba pasando.

Subió por las escaleras dirigiéndose a su cuarto para tomar ropa y ponerla en la mochila, cuando vio llegar por la venta una camioneta que se estaciono frente a la casa.

 

–     ¿Tío Ben? – conocía perfectamente la camioneta, color azul marino, grande, como para que siete personas bien acomodadas fueran adentro, vio salir a su papá de la casa y ella apresuro el paso para bajar con ellos.

 

–     ¿Qué demonios está pasando en la ciudad Ben? – le pregunto a su hermano, él vivía en la ciudad y podía estar un poco más enterado –. Necesitamos salir de aquí y las más rápido que se pueda.

 

–     No lo sé Frank, lo muy poco que se es que es una especie de enfermedad, estuve ahí cuando dos personas que fueron mordidas en el cuello murieron desangrándose y luego levantándose atacando a otras personas.

 

Megan salió de la casa con una mochila – Hola tío Ben.

 

–     Hola cariño ¿ya tomaste tus cosas?

 

–     Ben tenemos que irnos ahora – dijo Frank señalando a un grupo de cinco personas que venían corriendo hacia ellos –. ¡Ahora, ahora maldición!! Hija sube a la camioneta y no mires.

 

Megan subió a la parte de atrás de la camioneta y cerró la puerta, vio a su papá sacar el arma que tenía guardada y a su tío sacar otra. El sonido de los disparos se hizo presente, Megan se tapó los oídos, no creía lo que estaba pasando, su papá y su tío estaban matando a personas, pensó que todo esto era pesadilla, quería despertar, pero no era una pesadilla, todo esto estaba pasando.

Los sonidos pararon, vio entrar a su tío en el asiento del conductor y a su papá en el de copiloto.

 

–     Vamos arranca, luego regresare por unas cosas a la casa, hija ponte el cinturón de seguridad .–  estaba muy nervioso, se le veía en los ojos.

 

–     No podemos ir a la ciudad, todo es un caos haya, demasiado traficó, tenemos que tomar la carretera, la autopista ha de estar demasiado saturada. – le dijo Ben, él sabía perfectamente lo que pasaba en la ciudad.

 

Ben comenzó a conducir, tomo una velocidad un poco rápida, Frank miro por la ventana, podía ver en las casas como personas se preparaban para irse, acomodando maletas, las luces prendidas, había cuerpos tirados, unos teniendo convulsiones ¿cuándo todo esto se fue a la mierda? Pensó Frank, lo importante en estos momentos era cuidar a su hija y llegar a un refugio.

Pasando por el camino, vieron unas personas caminando, era una familia que llevaba a su hijo pequeño.

 

–     Sigue conduciendo Ben no te detengas – le dijo Frank con las intenciones de que no pararía por nada.

 

–     Frank llevan un niño pequeño, hay espacio suficiente en la camioneta...

 

–     ¡¡Pero no sabemos si están enfermos o no!!

 

–     Papá, tenemos que ayudarlos, no podemos dejarlos solos ahí. – le dijo Megan, ella tenía la necesidad de ayudarlos.

 

–     Hija no nos arriesgaremos a subirlos, puede que estén enfermos. – pasaron junto a ellos mientras el padre de la familia pedía ayuda para que los subieran a su camioneta, Frank lo ignoro, la madre empezó a gritar junto con el padre, pero no pasó nada, no los levantarían, Ben acelero más y la familia se iba perdiendo a lo lejos –. Ya pasara alguien más por aquí y los ayudara, ahora nuestra prioridad es llegar a un refugio.

 

–     Papá llevaban un niño pequeño y quien sabe en cuanto tiempo pasara alguien más por aquí ¿y si los atacan esas personas que nos atacaron a nosotros?

 

–     Hija entiende que no podemos subir a las personas aquí, no sabemos si están enfermas ¿y si nos atacan? No sabemos ni como se contrae esta enfermedad.

 

–     Tu papá tiene razón Megan. Tenemos que mantenerte a salvo cariño. – dijo Ben apoyando a su hermano, sabía que lo que habían hecho estaba mal, pero era la mejor opción –.

 

Habían ya avanzado un buen tramo de camino, poco para llegar a un pueblo cercano a la ciudad, a su alrededor se veían muchas luces ¿qué rayos está pasando? Dijo Ben en voz alta, veía pasar muchos coches que iban hacia la misma dirección a donde ellos se dirigían.

 

–     No puede ser que todos hayan tenido la misma maldita idea, esto no debería estar pasando, ¡maldición!, ¡¡maldición!! – Ben golpeaba el volante porque su plan de tomar la carretera se había ido al demonio.

 

–     Esto no puede estar pasando, esto no puede estar pasando, Ben tenemos que dar vuelta y regresar, tomar la autopista, tal vez y este con menos tráfico. – le decía a Ben para que diera la vuelta y pudieran irse.

 

–     No es buena idea, también debe estar con mucho tráfico, varias personas aquí debieron ver el tráfico y seguro se dieron la vuelta para irse a la autopista.

 

–     ¡Mira! Dejaron un espacio por ahí, avanza rápido.

 

Ben acelero y puedo entrar en el espacio que dijo Frank, algunas personas estaban en los autos y otras personas iban caminando, Megan veía por la venta lo que estaba pasando, cuando vio una multitud empezar a correr y gritar, personas se lanzaron contra otras personas para atacarlas, morderlas, golpearlas.

Megan grito cuando una de esas personas golpeo el vidrio del lado donde ella estaba.

 

–     ¡¡Papá!!

 

–     Megan sujétate. Acelera Ben acelera – gritaba mientras intentaba sujetar el arma.

 

Ben acelero, pasando entre los autos, las personas estaban corriendo y otras saliendo de sus autos, Frank vio a una persona que la habían mordido, vio como entro a su auto y empezó a vomitar sangre, las personas que estaban con él en ese coche intentaron ayudarlo, pero ya era muy tarde, el hombre empezó a atacarlos, la sangre salpicaba en las ventanas, los gritos de las personas de la calle ahogaban los gritos de las personas que estaban en el coche.

 

–     ¡¡Sujétense bien!! – grito Ben acelerando más rápido para que las personas enfermas no golpearan el auto y quisieran entrar.

 

–     ¡¡Tío cuidado!! – grito Megan al ver que Ben iba a golpear a una persona con el coche, pero ya era demasiado tarde, la había atropellado.

 

–     ¡¡Maldición!! Salió de la nada no fue mi culpa – Ben se detuvo para poder ver al hombre que había golpeado.

 

–     No te detengas, acelera maldita sea, no es tu culpa, ahora si no quieres morir tenemos que irnos ya. – le dijo Frank.

 

–     Bien, vayámonos.

 

Ben acelero y Megan se quedó viendo el cuerpo sin vida del hombre, esto era una locura ¿qué estaba pasando? ¿Porque las personas se matan entre sí? ¿Porque hay un caos?

Una explosión de vehículo hizo que Ben perdiera el control, lo mantuvo firme lo más que pudo, varios coches, camionetas, pasaban chocando unos contra otros, lo que impedía mantener el control.

 

–     ¡¡Cuidado!! – grito Frank al ver otra camioneta sin control ir a la dirección donde ellos estaban, la camioneta los golpeo lo que provoco que se voltearan.

 

Frank abrió los ojos, mirado a los lados, se quitó el cinturón de seguridad y salió del coche, Ben también salió del coche y saco el arma que estaba tirada.

Frank miro al lado trasero de la camioneta y vio que Megan no podía salir, abrió la puerta con una palanca que estaba en el suelo y ayudo a Megan a salir. Megan salió rengueando.

 

–     ¿Qué te pasa hija?

 

–     Mi píe me duele mucho, creo que me lo falsee – dijo Megan adolorida.

 

–     ¿Puedes caminar cariño?

 

–     Tenemos que irnos ahora – Ben les dijo mientras empezaba a disparar.

 

–     Ven hija – Frank la cargo en sus brazos –. Vayámonos Ben, por el callejón.

 

Corrieron por el callejón, Frank llevaba a Megan en sus brazos, miro tras unas rejas a una mujer siendo atacada por otras dos, se la estaban comiendo mientras gritaba por ayuda.

Ben abrió una puerta que daba a unos departamentos, pero al abrir la puerta había personas enfermas del otro lado que se dieron cuenta de ellos y los empezaron a perseguí.

Ben intento cerrar la puerta, pero ya era muy tarde, los enfermos impidieron que la cerrara. Ben empezó a disparar lo que hizo llamar la atención de otros enfermos que se encontraban ahí.

Frank empezó a correr por la salida del callejón, Ben iba atrás, disparando para impedir que los enfermos los alcanzaran. La salida del callejón llevaba a una tienda, no era muy grande, Frank miro atrás y vio que cuatro enfermos los perseguían. Abrió la puerta para entrar y Ben intento cerrar la puerta, pero los enfermos no lo dejaron.

 

–     Tienes que salir de aquí, te veré en el refugio, está a dos kilómetros – le dijo mientras empujaba la puerta para que impidiera el paso a los enfermos.

 

–     Tío no, venga con nosotros.

 

–     Tranquila Megan, yo los alcanzo… aahhhhhh… tienes que llevártela Frank ahoraaa….

 

Frank lo miro, no sabía si sobrevivirá, no podía hacer nada, más enfermos llegarían y morirían todos, Megan estaba lastimada y necesitaba atención médica. Ben había tomado su decisión de quedarse.

 

–     Te veo en el campamento hermanito – le dijo Frank, dando vuelta y saliendo por la parte trasera de la tienda, corrió y escucho dos disparos dentro de la tienda, luego el silencio apareció y no hubo nada más.

 

Megan estaba llorando, Frank no sabía que había pasado adentro. Mas enfermos salieron de los lados, de los coches que estaban ahí, Frank empezó a correr por un camino de tierra, tenía que subir a la carretera e ir al campamento. Los enfermos eran muchos, ya estaba cansado.

Los enfermos estaban a punto de alcanzarlos, pero fueron abatidos a disparos por un militar, la Jeep del militar estaba estacionada en la carretera.

 

–     Tranquila cariño, estamos a salvo, todo saldrá bien… Gracias amigo la estábamos pasando …

 

–     ¡¡Alto!! No te muevas – grito el soldado apuntando con su arma –. Señor tengo dos civiles en las afueras del pueblo, solicito instrucciones – el soldado estaba hablando por radio, parecía estar recibiendo ordenes de su superior.

 

–     Pronto nos iremos cariño, estaremos a salvo –  le decía Frank para que se tranquilizara –.

 

–     Papi ¿qué sucederá con el tío Ben?

 

–     El tío Ben nos alcanza más tarde cariño, te pondremos a salvo ¿sí?

 

–     Señor hay una niña…pero…está bien señor.

 

–     Amigo escucha, la hemos pasado mal, solo déjanos ir… – le dijo al soldado, pero él soldado lo ignoro y apunto su arma a ellos –. Oh mierda – los disparos sonaron, Frank pudo dar una media vuelta, pero los impactos le dieron lo que ocasionó que tirara a Megan, los gritos de ambos sonaron –. No lo hagas – le dijo al saldo mientras le apuntaba estando en el suelo.

 

Un disparo sonó, el soldado había recibido un disparo en la cabeza: Ben era quien le había disparado, se acercó mirándolo y luego vio a Megan.

 

–     Oh no…

 

Frank miro hacia donde estaba Megan y corrió a ella, había recibido dos disparos en el estómago.

 

–     ¿Cariño? cariño, estoy aquí, estoy aquí – la tomo sobre sus brazos y presiono la herida –.

 

–     Me duele mucho papi – Megan le decía adolorida mente, mientras escupía sangre de la boca y cerraba lentamente los ojos para aguantar el dolor –.

 

–     Lo se cariño, lo se…resiste, resiste, estarás bien – Frank le decía mientras la sostenía fuerte –. No me dejes cariño, quédate conmigo, no me dejes cariño, por favor… –  las lágrimas empezaron a cubrir su rostro mientras sostenía el cuerpo sin vida de Megan, la sangre estaba por la tierra –. No cariño, por favor no me dejes, no me hagas esto cielo, no me hagas esto pequeña, vamos despierta bebe, aun no es tiempo cielo, ¡¡No!! ¡¡No!!, – lloraba mientras la sostenía y abrazaba.

10 de Dezembro de 2018 às 03:14 1 Denunciar Insira 1
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TC TheGer Cor
Deja tu comentario para saber si te gusto, también puedes darme un corazón gracias por leerla :)
12 de Dezembro de 2018 às 20:53
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