Ese maldito perro Seguir história

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Abraham Guerra


Si se hubiera detenido como le dije, no hubiera tenido ese destino tan cruel.


Conto Para maiores de 18 apenas.

#fantasia #delirio #cuento-corto #perro
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Ese maldito perro

Le advertí que lo atacaría si no paraba. Hasta lo sujeté de su correa. Pero nunca logré que se detuviera. Yo adoro a los animales, y no suelo meterme con ellos, pero en esta ocasión me vi obligado a hacer una excepción. Todo inició cuando salía de mi casa hacia el trabajo en una tarde cálida. Todavía recuerdo cómo el sol irradiaba tanta luz como cuando utilizas una lupa para quemar a las hormigas. Lo sé, no es algo de lo que esté orgulloso, pero en mi defensa era apenas un niño. Bueno, volviendo a mí relato, cuando estaba por llegar, a eso de unas 3 cuadras del local donde trabajo, observé a un perro bastante grande, no sé muy bien de qué raza era, pero su mirada intimidante me dio una mala sensación.


Juraría que cuando lo vi, un brillo intenso comenzó a reflejarse en sus ojos. Pude sentir como mi cuerpo se tambaleaba, mientras hacía un gran esfuerzo por mover mis piernas y huir de ahí lo más rápido posible, pero por alguna extraña razón, no pude moverme. Conforme se iba acercando ese animal la mala sensación que tuve al principio se hacía cada vez más fuerte. No miento cuando digo que empecé a temer por mi propia vida.


Puedo jurar que mientras se acercaba, su ladrido hacía un eco bastante grande, como si estuviéramos en el pico más alto de una montaña. Temiendo que estuviera llamando a otros perros para acorralarme, hice un último esfuerzo por levantarme. Para mi mala fortuna, él se dio cuenta y me sujetó con sus horrendos colmillos por la espalda. No sé cómo, pero me levantó con una tremenda fuerza del suelo donde yacía.


Traté de razonar con él, pero seguía sujetándome con una fuerza sobrehumana. A lo lejos, oía como otros perros empezaban a correr hacia nuestra dirección, por lo que en un último esfuerzo, finalmente pude liberarme y comencé a golpearlo de manera brutal. Le arranqué el collar que tenía en el cuello y aunque estaba moribundo, seguí golpeándolo sin cesar, pues debía asegurarme de dejar muy en claro que nadie debía de meterse conmigo, incluso si se trataba de un perro. Los ladridos de sus compañeros se oían cada vez más cerca, así que me di a la fuga.


Ya han pasado 3 meses desde aquel incidente, y aún me están buscando por haber asesinado a ese maldito perro. En mi defensa, fue él quien me atacó primero, al sacar su maldito taser e inmovilizarme por unos segundos. Si hubiera aceptado el dinero que le ofrecí para que se quedara callado, no me habría visto obligado a hacer lo que hice. Pero como dije, adoro a los animales y no quería hacerle daño.

Por cierto, ¿recuerdan cuando les dije que utilizaba una lupa para quemar hormigas cuando era niño? Eso se lo dejo a su imaginación. (Risa satisfactoria)

7 de Dezembro de 2018 às 23:37 0 Denunciar Insira 0
Fim

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