Una noche como aquella Seguir história

miguel-sennin1542943333 Miguel Sennin

Una historia la cual te sorprendera con sus giros .


Suspense/Mistério Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#paranormal #busqueda #terror #mundo
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Desde el comienzo

Todo comenzó en una cabaña en medio del bosque, alejado del pueblo, un pueblo bastante pequeño, donde cada habitante se conocía el uno al otro. Lo más cercano que quedaba del mismo era a treinta minutos en auto por un camino de tierra bastante maltrecho, si te aventurabas a caminar fácil, era una hora y media, donde podías toparte con animales salvajes que habitaban allí desde osos hasta caballos. Joe era quién vivía en esa cabaña, un hombre de unos cincuenta años, pelo castaño, alto, ojos de un color verde oliva y una tez de piel color almendra. Todos los días, de lunes a viernes, recorría este camino para ir a su trabajo en su Ford f100 de un color rojo carmesí bastante antigua, año 1969, pero bien cuidada. Él trabajaba en un aserradero, y  el único momento que tenía para poder socializar con gente era en el trabajo ya que al vivir en medio de un bosque no tiene muchos vecinos más que los animales y su adorada perra, Nat. De raza pastor alemán, de un color negro como la noche con unos ojos blancos como la luna.

Era invierno, un día viernes como cualquier otro, acababa su día laboral, abrigándose para salir ya que el cielo se había tornado de un color gris particular, la temperatura rondaba los -3º Celsius. Al ver esto lo único que quería hacer era llegar a su casa para poder cortar algo de leña antes que la poca luz que quedaba del día se desvaneciera. Tomo su abrigo, se dirigió hasta su camioneta y se fue rumbo a su hogar. Al llegar, Nat lo recibe moviendo su cola emocionada, Joe lo primero que hace es llevarla dentro de la casa, ya que dormía afuera en una casa para perros gigantesca con una correa lo bastante larga para dar vuelta toda la casa pero a la vez cuidarla para que no se perdiera en el inmenso bosque. No obstante, prosiguió a buscar su hacha, la cual siempre dejaba en su habitación. Su cabaña era bastante modesta, un radio viejo que utilizaba a diario para escuchar música o las noticias antes de irse a acostar. Una televisión en blanco y negro que ocasionalmente encendía, ya que no poseía cable para la transmisión de canales, pero poseía una antena de aire. Una mesa simple de madera de roble, fabricada por el mismo y dos sillas del mismo material. A la izquierda de la cabaña una chimenea con una repisa por encima de la boca donde se colaba los leños, esta tenia fotos de él y sus hermanos, con su difunta esposa que había fallecido años antes por un cáncer terminal y otra con Nat. A su derecha una habitación más pequeña, su dormitorio. Simple, una cama matrimonial, que daba de frente a la puerta, dentro de ella a la izquierda una ventana de un metro por un metro donde se encontraba colocado su escritorio donde se pasaba largas noches escribiendo, era su hobbie. Del otro lado de la habitación el baño. Tomo su hacha que se encontraba a dos pasos de la puerta de su habitación, encendió la chimenea con la poca madera que quedaba, para que se fuera calentando el ambiente, y salió a cortar leña. El cielo se ponía cada vez más oscuro, como si se fuera a caer en mil pedazos. Decidió encender la radio para escuchar si hablaban sobre el tema, entre tantas estaciones y ruido blanco, encontró una emisora que hablaban del asunto, se decía que había alerta de tormentas fuertes, indicaban a la gente que no saliera de su casa si no era necesario, también, exponía que esa noche podía ser la más larga de la historia, debido a las grandes nubes oscuras de tormentas que se avecinaban en el cielo y que parecían no querer irse. Los meteorólogos solo podían afirmar que no tenían datos, ni de la tormenta ni de lo que sucedería a continuación. De repente una neblina más espesa que la misma nieve comenzó a brotar por todos lados, Joe en ese momento decidió entrar ya que al mismo tiempo comenzaba a nevar. Mirando por la ventana, sentado en su escritorio con una taza de café entre sus manos, tratando de divisar algo entre tanta nieve y neblina que se entretejían en un manto blanco haciendo imposible ver algo a más de un metro de distancia.

Con Nat durmiendo entre sus piernas se dispuso a continuar con la historia que había dejado la noche anterior la cual venia escribiendo hace meses y ya pretendía darle los toques finales a su obra. En ese momento que puso su pluma sobre el papel se escucharon dos golpes en la puerta * Toc * *Toc*. Él cree que quizás es alguien que se perdió en el bosque o que la tormenta lo agarro de improvisto en una acampada o salida de caza como suele suceder a veces, miles de hipótesis le rondaban en la cabeza mientras se dirigía a la puerta, al abrir, del otro lado no se encontraba nada más que el sonido del viento helado susurrando sobre las ramas de los árboles y la nieve golpeando las mismas. Cierra creyendo que quizás había sido su imaginación u otra cosa, al darse vuelta en dirección de nuevo a su habitación, dos golpes nuevamente pero esta vez más fuertes, como si hostigaran la puerta con el puño cerrado con furia, Joe ya enojado por la situación creyendo que era una broma de mal gusto abre y otra vez… nada. Sale fuera de la cabaña, camina unos pasos los cuales sus pies se hunden en los ya diez centímetros de nieve que cubrían el suelo pero no logra ver nada entre la ventisca y neblina así que decide regresar a la calidez de su hogar. Se acerca a su chimenea para entrar en calor, como era de costumbre, estaba cocinando en una caldera un estofado para esa helada y larga noche, de improvisto la puerta se abre y da un golpe contra la pared rebotando de vuelta hasta quedar media abierta, con el soplar del viento ingresando por la misma estremeciendo toda la cabaña. Nat se levanta sobresaltada y comienza a ladrar, Joe la calma al ver que podría haber sido el propio viento al no cerrar bien la puerta, aunque en su cabeza eso era poco probable ya que recuerda haberlo hecho pero tampoco quería añadirle fantasía a algo tan simple. Cierra la puerta, todavía un poco inquieto, ahora bloqueándola con una madera la cual siempre ponía al irse a dormir, como seguridad contra los posibles osos o venados que se encontraban en la zona o personas no gratas como puede ser un ladrón. Al regresar a su escritorio ya rogando no tener interrupciones de nuevo y solamente con el sonido del viento golpeando contra su ventana y, las chispas de las brasas reventando en la chimenea. Se dispone a escribir. Pasan horas, las cuales cada tanto levantaba la cabeza y veía como la tormenta no cesaba. Cada tanto se levantaba para ir al baño, estirar un poco las piernas o preparar algo de café. En un momento su pluma cae al suelo y al recogerla nota que Nat ya no estaba debajo de su escritorio, le resultaba algo raro ya que Nat era muy pegada a él. Comienza a llamarla y nada, no había respuestas. Se levanta a buscarla por su casa, en el baño, detrás de la cortina, debajo de la cama, a orilla de la chimenea, debajo de la mesa del salón, detrás del montón de leños, pero nada. Se empieza a preocupar cuando de repente nota algo raro que sale de la caldera que dejo con restos del estofado en las brasas de la chimenea, algo color rojizo como un listón divisaba a lo lejos, con gran temor y curiosidad se acerca despacio, era la correa de Nat que sobresalía de ella, preguntándose miles de cosas “¿Qué?”, “¿cómo?”,” ¿Quién?” o “¿Por qué?”. Al revisar se encuentra lo peor, la cabeza de Nat cercenada al ras en un corte limpio, cocinándose en ese estofado, Joe se echa de rodillas en el piso, con arcadas y sollozando, con el collar de Nat entre sus manos ve una sombra escabullirse por el rabillo del ojo hacia su habitación, Se levanta rápidamente y entre unas tablas que recubrían la pared de su cabaña por dentro, saca una escopeta Winchester modelo 88, del año 1955 perteneciente a su difunto padre, cargándola lo más apresuradamente posible se dispone a entrar en su habitación, gritando con tanta ira para que se mostrara la persona que había hecho terrible acto de cobardía, preguntando quien era y por qué había hecho algo semejante, revisando de arriba abajo su habitación no encontró a nadie, en ese momento su cabeza queda en blanco y rápidamente echa un vistazo a su ventana con el vidrio empañado por el frio de afuera había escrito un mensaje que anunciaba: “ Si supieras las cosas que he visto”. Helado y petrificado Joe se queda mirándolo por minutos, al volver en si decide salir afuera con escopeta en mano y un poco aterrado ejecuta un disparo al aire para ahuyentar y advertir a cualquiera que estuviera cerca. Joe comienza a perder la compostura y a tambalear sobre la nieve, así que decide volver a la cabaña, ya en el salón donde se encontraba la cabeza degollada de Nat, arrodillado frente a la chimenea, comienza a sentir su cara húmeda, como pequeños golpes, en su brazo izquierdo siente golpes como embestidas, una fría sensación bajaba desde su nuca hasta la espalda baja congelando su cuerpo poco a poco, comienza a oír ladridos pero de una extraña forma, como si tuviera sus oídos tapados con algodón. A esta altura Joe no entendía nada, comenzó a creer que  estaba volviéndose loco ya por la situación. En ese momento uno de esos golpes en su brazo lo tumba al piso mientras se encontraba de rodillas, al golpear su cabeza contra el suelo, en un parpadear, se encuentra debajo de su escritorio. Se había quedado dormido sobre su escritorio escribiendo, los golpes húmedos que sentía en su cara eran los lengüetazos de Nat al igual que los golpes en sus brazos era ella empujándolo con sus dos patas, el frio que recorría su cuerpo era el viento helado que de alguna manera habría logrado abrir, otra vez, la puerta y apagar la chimenea. En un Ambiente casi oscuro se preguntaba “¿Cuánto tiempo estuve dormido?” y al mismo como era posible que la puerta estuviera abierta si el mismo la había trabado horas antes para que no volviera a suceder lo mismo. Con estas dudas en su cabeza y muy confundido, decide cerrar la puerta, encender otra vez el fuego e irse a descansar, el cree que el sueño lo había hecho alucinar y pensar cosas que quizás no había hecho ese día, con Nat durmiendo a sus pies y mirándola de nuevo, como incrédulo decide darse vuelta y cerrar sus ojos.

-A la mañana siguiente…-

Joe, aun en cama, pensando en lo que había pasado la noche anterior decide levantarse a preparar el desayuno, aun con el cielo pintado de negro sin saber qué hora era decide encender la radio, mientras echaba más leña al fuego escuchaba las noticias, algo que le llamo la atención es que hablaban de una tormenta en particular que se avecinaba por el oeste esa misma tarde, él pensando si hablaban de la misma tormenta que ya azotaba aquella zona desde el día de ayer. Se imaginaba que quizás era un programa repetido al ser muy temprano siempre solían hacerlo los fines de semana por sobre las 5 A.M en aquella estación, en ese momento se escucha la hora… “10 A.M del día viernes”, sorprendido por el horario ya que no suele levantarse tan tarde, al estar acostumbrado a levantarse 6 A.M por menos horas que durmiera gracias a su trabajo y en particular porque ese día no era viernes, era sábado según él. En eso suena su teléfono, cuando levanta el tubo se escucha una voz familiar, era su jefe el cual preguntaba si había tenido algún problema por el cual no había ido ese día a trabajar, él sin decir ni una sola cosa se queda un minuto en silencio, en su cabeza pensaba que no podía hablarle de la tormenta ya que él no le comento nada y segundo, creería que estaría jugándole una broma de mal gusto diciéndole que era sábado , así que le pregunta lo más conveniente “¿qué día es hoy?”, a lo que su jefe responde que era viernes y si había estado bebiendo hasta tarde la noche anterior por hacer esas preguntas. No se refirió más al tema y le dijo que por hoy estaba bien que se quedara en casa pero que no volviera a suceder. Joe cuelga el teléfono y se dirige a la ventana frente a su escritorio, completamente el cielo oscuro con la ventisca de nieve y la neblina que no dejaba ver nada. Con los vidrios empañados logra divisar como si hubieran escrito algo aunque al pasar tanto tiempo no se podía leer nada, su temor se empieza a hacer más grande. Revisa las hojas las cuales había estado escribiendo la noche anterior, no hay nada, solo una letra sobre la primera hoja como si al hacerlo se hubiera corrido su mano y hecho un rayón al final de la misma, en ese momento se le vino a la mente el recuerdo de haberse quedado dormido y despertado con la ayuda Nat. Incrédulo comienza a revisar todas las hojas pensando que quizás se habían traspapelado con las anteriores, pero nada no había nada de lo que había escrito la noche anterior, “¿Lo habré soñado también?”. En eso ve detrás de la puerta de su habitación el hacha que el creyó haber dejado afuera la noche anterior cuando comenzó a nevar y brotar la niebla. Comenzaba a preocuparse, él nunca se había equivocado tantas veces como estaba sucediendo desde la noche anterior, creyendo que quizás al estar en la edad de los cincuenta su memoria comenzaba a fallar como solía pasar en algunos casos. Decidió ir a ver al doctor del pueblo para comentarle lo que pasaba, que lo revisara y quizás recetara algo. Se abrigo para salir, tomo las llaves de su camioneta y se dirigió hacia la misma, estacionada en la entrada, a pocos metros de su cabaña, caminando en la ceguedad total recordando donde siempre la dejaba, caminaba con los pies hundidos en la nieve hasta la pantorrilla, camino unos cinco minutos hasta que por fin logro encontrarla. Con las cadenas ya puestas en las ruedas, ya que había estado nevando los días anteriores pero no con tanta furia como estaba sucediendo últimamente, se sentó y coloco la llave, el motor se ahogaba y nada, lo intento de nuevo, media vuelta de llave y nada, una tercera vez… se escuchaba el ronroneo del motor, encendió la calefacción, suspiro. Saco el freno de mano y se dispuso a conducir lo más tranquilo y despacio posible ya que con la neblina y la nieve la visión era nula aun con las luces altas y aunque el fuera uno de los pocos que recorrían ese camino no quería tentar a la suerte. Mientras conducía encendió la radio, aun inverosímil ante la situación todavía tenía sus dudas, hablaban de todo lo que había escuchado el día anterior, el clima, el partido de beisbol que se jugaría esa noche y que él sabía que más tarde suspenderían por la tormenta. De repente se escucha ruido blanco, intenta cambiar de estación pero en todas pasaba lo mismo, hasta que logro captar una señal que no provenía de la radio, como un mensaje en código que dictaba lo siguiente “Echo Lima Echo Xray Papa Echo Romeo India Mike Echo November Tango Oscar Foxtrot Alfa Lima Lima Oscar” es lo que pudo entender , lo había anotado todo en un papel. Minutos después volvió la señal de radio y el aun leyendo estas palabras para tratar de descifrar que podían significar, sin llegar a ninguna conclusión. Al paso de una hora conduciendo a una velocidad de treinta kilómetros comenzó a extrañarse ya que, según sus cálculos a esa velocidad ya debería haber llegado al pueblo, de pronto la camioneta comienza a detenerse de a poco, se estaba quedando sin nafta. Al bajar y tratar de ver a que distancia o donde se encontraba, se le hizo familiar una zona del bosque. Al caminar unos pasos se dio cuenta de que nunca se había movido del frente de su casa, estaba en el mismo lugar, ni un centímetro más lejos. “Es imposible” se decía así mismo. Recordaba cuando salió por el camino de tierra, los baches, la distancia, todo fue real. Ingreso en su cabaña y lo recibió Nat moviendo su cola, ladrando de felicidad, la saludó rápidamente y se dirigió hacia el teléfono. Llamo a su hermano mayor, el cual era un teniente retirado que trabajo en las fuerzas aéreas del ejército, para preguntarle si tenía idea de cómo descifrar el mensaje que había escuchado momentos antes en la radio de su camioneta. Del otro lado del teléfono se escuchó un “¿hola?” con interferencia, cortado, a la lejanía. “Hola “dijo Joe, “¿puedes escucharme?” Su hermano le responde que sí, con un poco de interferencia, a lo que a continuación, viendo la situación y comentándole de que necesitaba preguntarle algo con urgencia paso al grano de consultarle si sabía lo que quería decir el mensaje. “Está escrito en clave, más específico, en el alfabeto radiofónico” lo que dice es “El experimento falló” a lo que su hermano le pregunta, que quería decir con ese mensaje o qué clase de broma era la que le estaba jugando, sin más que preguntar se despide rápidamente de él diciéndole que más tarde lo llamaría para contarle lo que estaba sucediendo pero que no se preocupara, que él estaba bien y ya tenía que irse. Buscando alguna respuesta a este extraño suceso, a esta extraña situación, se queda sentado a los pies de su cama tomándose la cabeza. Con Nat sentada frente a él mirándolo, moviendo su cola, estira su mano e intenta acariciarla, pero de pronto se desvanece, la habitación comienza a sacudirse, las paredes comienzan a cubrirse de un manto oscuro, la ventana cubierta sin dejar entrar ni un ápice de luz, la puerta se cierra con fuerza, de pronto siente otra presencia en la habitación, sabía que no estaba solo, con valentía y gran coraje se levanta corre hacia la puerta, está trabada. Intenta forzarla pero nada se dirige hacia la ventana toma su silla y la arroja contra esta, no se rompe, de pronto siente un golpe en la nuca y se desvanece… antes de desmayarse logra ver dos puntos blancos acercándose a él.

-Un día atrás, en algún lugar…-

En una base secreta, en una zona desierta de gente. Un grupo de personas realizaban pruebas sobre la continuidad del espacio-tiempo en animales salvajes clonados, tele transportándolos a distintas épocas mediante una maquina experimental que llevaban trabajando durante más de siete años. Buscaban una forma de poder cambiar el pasado histórico ya sea de buena o mala manera, dependiente que sería conveniente para acabar con los distintos problemas del presente. Estos individuos se consideraban  las grandes autoridades de cada continente los cuales no tenían nada que ver con algún gobierno, ni respondían a nadie más que a ellos mismos. Trabajaban en forma secreta siendo un grupo de seis personas, una por continente, que destacaban por su coeficiente intelectual elevado para lo que suelen ser las personas normales, y de los que haya existido alguna vez en la historia. Se denominaban “Venatores”. Las mismas se llevaban a cabo subterráneamente a mil kilómetros para despistar sospechas sobre los temblores que ocurrían cada tanto o los cambios climáticos que sucedían en las zonas donde se experimentaba.

Con otro intento fallido, en este caso un perro pastor alemán en 1403 cerca del imperio Otomano desintegrado, como había sucedido con anterioridad, ya que podían saberlo mediante un rastreador el cual detectaba los signos del animal inmediatamente y  los demás datos eran arrojados a una computadora, donde quedaban asentados todas las pruebas que se realizaban. Se decidió volver a la base de los componentes que hacían posible la tele transportación, algo fallaba dentro del circuito que al momento de desintegrarse las partículas, cruzar el campo espaciotemporal y llegar a destino el cuerpo u objeto no se  compusiera como debería sino que se creaba una reacción explosiva en cadena al tocarse entre ellas, se volvían inestables.

Volter, Perteneciente al continente Europeo, Envió un mensaje con su radio a sus compañeros para que se encontraran en el salón principal de esa base, comentándoles que el experimento había fallado. Unos minutos más tarde, se reúnen y comienza a contarles su inquietud. Él cree que lo que sucede no tiene que ver con la maquina sino que al estar tan aterrado el animal podía pasar que se alteraran las partículas de su ADN en el transcurso del viaje temporal y cambiar de ser un perro por ejemplo a tener el ADN de un oso, su cuerpo no podía soportarlo y explotaba.

Nanju, perteneciente al continente Africano, le parecía una tontería. Para él, el problema era la máquina, algún error dentro de los cálculos en cuanto a la energía usada hacia que las partículas elevaran su temperatura transformándolas en minas explosivas que al tocarse creaban la inestabilidad.

Lindel, perteneciente al continente americano, creía que era algo más allá de estas dos ideas, no tenía que ver con las conjeturas de Volter ni la de Nanju, no estaba segura pero creía que se debería estudiar más a fondo la teoría fundamentada sobre los viajes en el tiempo, cree que al basarse en la hipótesis de que existen distintas líneas temporales y no una misma, se crea inestabilidad al enviar algo de una línea a otra donde quizás no exista. Por ejemplo, si en la línea no existe el animal “Perro” ¿cómo podría existir? O yendo más lejos, ¿si por algún virus, cambio climático o algo más los perros no pudieran existir en ese universo? A esto lo llama cuestión de azar y cree que en la mayoría de las pruebas les está jugando una mala broma.

Intus, del continente Antártico, Tentri de Asia y Salmel de Oceanía solo podían escuchar callados las distintas perspectivas que tenían sus compañeros y quizás encontrar una solución con estos tres posibles problemas. Mientras Tentri revisaba los datos más concretos en su computadora de lo que había arrojado tanto la máquina de tiempo como el animal se percató de que una parte del animal estaba en 1403, la que había explotado pero, la otra mitad más específicamente la cabeza, se encontraba en esa misma época a unos diez kilómetros de su ubicación, en la superficie. Los datos sobre esta en cuanto a la tele transportación habían sido un éxito. Al revisar en el mapa y ver que lo único que mostraba eran árboles y más árboles, recuerda que había visto un pueblo pequeño de unos 350 habitantes así que decide comentarle esto a sus compañeros e ir a verificar, con esto dándoles un ápice de esperanza querían estudiar esa cabeza para saber que sucedió y quizás encontrar una solución a su problema. A su vez, empezar a encaminarse a lo que podría ser el comienzo o el final de la historia.

 

-Más tarde-

Ya dirigiéndose al lugar a dos kilómetros de donde supuestamente databa la última señal que dio la cabeza. Tentri, quien fue el encargado de ir a verificar mientras sus compañeros seguían haciendo pruebas, llevaba su equipo especial por si la situación lo ameritaba, ya sea desde armas jamás vistas hasta ropa especial de una tela como el neopreno con anti balas y amortiguadora de golpes entre otras particularidades, ésta colocada debajo de su ropa. No estaba del todo seguro pero en las pruebas del viaje en el 1% de los casos sufrían mutaciones algo “especiales”, ya sea desde terminar desintegrado como pasaba en el 95% de los casos, hasta sufrir transformaciones como dos colas, tres ojos o dos cabezas en el 4%, pero este 1% los volvía monstruos capaces de tener inteligencia, alteraciones en su ADN a antojo, rápido aprendizaje del entorno en el cual se encontraba y quien sabe que más. Eso es lo que pudieron estudiar con las pocas veces que sucedió. Adentrándose a la zona pudo notar como de repente comenzaba a aparecer una neblina bastante turbia, y de repente la nieve a los pocos metros. Tuvo que bajarse del auto ya que no iba preparado para una nevada, ya de por si era complicado manejar en ese camino de tierra, con nieve y sin cadenas en sus ruedas iba a ser muy difícil, opto por ir a pie. El traje que llevaba tenía la particularidad de poder adecuarse al clima así que no tenía problemas con el frio. Saco un artefacto, parecido a un teléfono, el cual media la cantidad de energía que había en la zona ya que le parecía extraño que eso sucediera tan lejos de donde hacían sus estudios, normalmente no pasaba de los cinco kilómetros los cambios en el clima. Efectivamente algo extraño sucedía ahí y su primera teoría fue sobre la cabeza de este animal. Ya llegando a la zona donde supuestamente debería estar se encontró con una cabaña, en el interior con sus lentes de visión térmica pudo notar que había tres individuos, un hombre, un perro y lo que parecía ser la chimenea. Se acercó sin hacer ruido para ver por la ventana, ya que era precavido. Las experiencias que le dejaron los antiguos casos de mutaciones que se transformaban lo hacían desconfiar. En ese momento alguien arrojo un palo desde lo profundo del bosque el cual golpeo la puerta. Tuvo que ocultarse, la puerta se abrió por unos segundos y volvió a cerrarse. Cuando estuvo a punto de salir de los arbustos en los que estaba oculto lanzaron dos piedras, se quedó observando con sus lentes el lugar de donde provenían para saber quién era el que estaba haciendo esto pero no marcaban cambios de temperatura. La puerta se abrió esta vez el hombre salió unos pasos fuera y volvió a entrar. Ya un tanto curioso Tentri decidió ver que era lo que había detrás de esos árboles, se escabullo sin hacer ruido, cargando un arma capaz de disparar energía controlando la cantidad para efectuar disparos más precisos o más destructivos. De pronto algo salto sobre él, una sombra negra de unos cincuenta centímetros con ojos blancos tan brillantes como la nieve, unas garras tan afiladas que destruyo sus lentes en un arañazo, y unos chillidos horribles. Como pudo logró cargar su arma y disparar cerca del estómago de esta cosa. No fue letal, solo un golpe de aire. Corrió en dirección a la cabaña y mientras se iba pudo ver cómo iba camuflándose con el entorno de pronto escucha un golpe sobre la puerta de la cabaña, había ingresado invisible. Tentri decide regresar a su auto para avisarle a sus compañeros lo que pasaba ya que había dejado su radio ahí. En el camino revisando las grabaciones por la micro cámara que llevaba en sus lentes de calor, logra ver con detenimiento que la cara de ese monstruo era muy parecida a la del perro que mandaron al pasado, ya no tenía dudas el perro había mutado y al parecer tenía células regenerativas las cuales le ayudaron a reconstruir el cuerpo a su antojo, por eso las garras y el camuflaje. Al volver al auto le conto todo esto a sus compañeros, desde la mutación hasta la increíble energía que poseía para generar los cambios de climas que sucedían en la zona. Salmel opto por decirle que siguiera a esa cosa, y si era necesaria que lo matara, no podían dejar que por culpa de ellos, “eso” ande libre por ahí. Si alguien lo encuentra y se empiezan a correr los rumores sería un problema para ellos, además se ve que es hostil y atenta contra la vida de esas personas que nada tenían que ver. Decidió esperar un tiempo hasta que se hiciera más tarde, una vez siendo las 2:30 A. Volvió a la cabaña, utilizando su traje para camuflarse se escabullo por la pequeña ventana del baño que daba al dormitorio al entrar se encontró con una situación bastante particular, el hombre en el salón donde se encontraba la chimenea arrodillado con algo en sus manos, por un momento la mutación que se encontraba dentro de la cabaña aun, utilizo un golpe estático con la energía que emana la cual hizo que el camuflaje del traje de Tentri fallara. En ese momento corrió de vuelta al dormitorio al percatarse que el dueño de la casa lo había visto, como pudo ingreso en el baño detrás de las cortinas y reinicio el sistema del traje, en eso escuchaba como daba vueltas la casa buscándolo e ingreso a la habitación dando gritos de furia, de a poco se acercaba al baño. El sistema se había reiniciado, instantáneamente activo el camuflaje un segundo antes que abriera la cortina, se vieron cara a cara, pero el hombre no lo sabía ya que no lo veía. Con escopeta en mano salió de ahí y noto que se quedó un tiempo en la habitación, observando algo, pudo saberlo porque sin hacer ruido se paró en el marco de la puerta del baño, veía algo en la ventana pero Tentri no lograba saber que había visto. Al tiempo salió, se escuchó como abrió la puerta y efectuó un disparo. Al regresar el hombre se arrodillo en la sala sosteniendo, lo que parecía ser, un collar entre sus manos. Tentri decide dormirlo con un somnífero, instantáneamente cae al suelo, arrastra su cuerpo hasta sentarlo en su escritorio, para hacerle creer que todo lo que sucedió lo había soñado, algo que en particular le pareció extraño es que la silueta, como de un perro, que supuestamente había visto por los lentes de visión térmica no estaba, habrá sido algo más creyó él, después de esa noche no quiso dar tantas vueltas en el asunto. Salió de la cabaña, cerró la puerta y se dirigió hasta su auto para volver a la base y contarle a sus compañeros todo lo que había sucedido. En eso vio que había escrito algo en el vidrio de la ventana el cual no se lograba divisar que decía, este ya se había empañado pero ahí entendió que es lo que entretuvo al hombre en la habitación cuando él se encontraba allí .En tanto lo que no sabía Tentri es que si había un perro en la cabaña el cual esta mutación había asesinado y devorado su cuerpo, dejando solo la cabeza dentro de un caldero, que fue esto lo que vio el hombre aterrado. Más tarde esta mutación regreso ingresando por la puerta principal, dejándola abierta de par en par, lo cual hizo que las hojas que tenía sobre el escritorio este hombre volaran hacia afuera pasando por al lado de él estas hojas se incineraban y las cenizas volaron hacia afuera. En eso, terminaría de comer la cabeza del animal y en ese momento decidió quedarse porque sabía que Tentri volvería, así que tomo la forma del perro que había comido y decidió hacerse pasar por su mascota despertando a “su dueño”.

 

-En la habitación de Joe-

Recostado en su cama con un fuerte dolor en su nuca, Joe despierta confundido sin saber qué fue lo que sucedió la noche anterior. A sus pies esta Nat durmiendo, ella se percata de que la está observando y abre sus ojos mirándolo confundida, ahí hizo un clic su cabeza y recordó lo que pasó la noche anterior. Su habitación inundada por oscuridad en todos lados, un fuerte golpe y unos faros de color blanco que no pudo divisar bien al caer desmayado. Se levantó sobresaltado buscando debajo de su cama o por el salón algo de eso que recordaba de ayer, pero no había nada. Corrió hacia el baño para verse en el espejo, pero no encontró nada fuera de lo común, salvo que recordó que debía afeitarse, se quedó frente a su escritorio mirando por la ventana hacia la nada, la tormenta aún continuaba. Él sin saber cuándo volvería a ver el sol. Tiempo después encendió la chimenea y se dispuso a escuchar la radio, para darse una idea de qué hora podían ser y si encontraba alguna noticia referida a cuando cesaría todo esto. Lo único que podía sintonizar era ruido blanco, y salvo una que otra estación la cual tenía buena señal gracias a sus antenas de largo alcance pero que Joe apenas entendía lo que decían ya que había mucha interferencia. Frustrado decide probar con el televisor, quizás tenía mejor suerte. Al ir pasando canales y moviendo la antena para ver sin podía sintonizar algo. Nat entra al salón y decide recostarse frente a la tele, en eso Joe ve como comienza a captar señal el aparato, creyendo que había sido gracias a que estuviese luchando con la antena por veinte minutos. Lo sintoniza en el canal de noticias, para ver la hora, la cual dictaban las 15:00 hs del día sábado. Joe más tranquilo ya que su día no se había repetido como había sucedido la noche anterior (me quede acá, larga historia del porqué)

23 de Novembro de 2018 às 03:29 0 Denunciar Insira 0
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